Traigo
en los bolsillos tanta soledad
Desde que te fuiste no me queda
mas
Que una foto gris y un triste sentimiento
Un hombre de cabellos plateados miraba la luna y sonreía, cualquiera que lo viera pensaría que estaba loco, pero a el no le importaba, ya que sus pensamientos estaban ocupados por una sacerdotisa, su nombre era kikyou, significaba flor de la campanilla. La extrañaba y la necesitaba tanto, por que ella no quería unirse a el, así juntos destruirían a Naraku.
Lo
que mas lastima es tanta confusión
En cada resquicio de mi
corazón
Como hacerte a un lado De mis pensamientos
No puedo alejarte de mis pensamientos, ni siquiera cuando pensé que me habías traicionado, recuerdo que haberte dicho que te odie un poco, que mentiroso fui, a pesar de tu traición, te seguí amando, deseaba odiarte y olvidarte, pero no importa cuando lo intentara, mi corazón te seguía amando con locura
Por
ti, por ti, por ti He dejado todo sin mirar atrás
Aposté
la vida y me deje ganar
Si, te ame demasiado, por ti, hace cincuenta año, acepte convertirme en humano, también si nuestro destino, es estar juntos en el mas allá, que así sea. Creo amada mía, que ya me has domesticado, me has convertido en tu perro faldero.
Ojala ese maldito no hubiera aparecido, ahora tu y yo estaríamos juntos, no hay una noche, en que no mire al cielo y no imagine tu rostro en las estrellas.
Te
extraño Porque vive en mi tu recuerdo te olvido
A cada
minuto lo intento Te amo es que ya no tengo remedio
Te extraño,
te olvido Y te amo de nuevo
Cuando pienso que ya te supere, vuelvo amarte de nuevo, en cada mujer que veo, imagino tu rostro, también cuando escucho a los gorriones cantar, me parece oír tu dulce voz llamándome, diciéndome, que me necesitas, tanto como yo te necesito a ti. Creo que si sigo así voy a enloquecerme, aunque si existiera una cura para este mal, no desearía curarme, por que haberte conocido amada fue lo más grande que me pasó en la vida.
He
perdido todo, hasta la identidad
Y si lo pidieras mas podría
dar
Es que cuando se ama, Nada es demasiado
Me enseñaste
el limite da la pasión
Y no me enseñaste a decir
adiós
He aprendido ahora Que te has marchado
Gracias a ti, aprendí a confiar en los humanos y por sobre todo aprendí amar. Sanasteis mi corazón herido, me diste paz y tranquilidad. Pero no me enseñaste a vivir sin ti, a despertarme sabiendo cada mañana que no te veré, que no escuchare tu voz. Te extraño tanto mi querida kikyou.
Algo me saco de mis pensamientos, fue ese olor a cerezos, que tanto amo, ¿será ella?...
