Par de Ángeles.
Susimamie / Elatiger
Capítulo 2: Primer secreto.
4.-
Dicen que nuevo año, nuevo inicio, pero para Aomine Daiki todo seguía igual, no es como si viera precisamente un cambio en su vida porque un nuevo año estuviera comenzando, ya que ahí estaba encerrado en un departamento con el móvil en sus manos, jugando con él, sentando en el sillón negro de cuero, mirando la gran ventana de vidrio que reflejaba la ciudad, como la leve nieve, y el frío se empañaba en este.
Enero era precisamente el mes de vacaciones que el moreno podía tener, ya que era el mes con menos partidos antes de que la temporada regular se interrumpiera, pero eso no evitaba que las ganas de jugar básquet no estuvieran presentes en su cuerpo, y no eran precisamente contra un equipo.
Hojeaba revistas porno que había conseguido, no tenía ganas de conducir a un burdel y más con el frío que te congelaba hasta los huesos, así que ese día se quedó en el departamento, tomando un vino tinto esta vez de 1879, últimamente se había encaprichado con el sabor de estos, extrañaba en efecto el sabor ardiente y quemante del sake en la garganta, pero lo compensaba con el dulce sabor de la sustancia roja obscura, que se veía tan perfectamente elegante en la copa, no intento masturbarse, incluso ni para eso tenía ganas, solo veía las fotos de las chicas americanas, que eran más atractivas que las japonesas, con pechos más grandes y mucho mejor formadas tanto por abajo como por la cara.
Aventó la revista al piso, fijando el celular cerca de su cara, para buscar el número y marcar, había revisado esa mañana los calendarios de equipos en una revista oficial de la NBA y sabía perfectamente que Kagami no tenía ningún partido para que tuviera una excusa de no jugar con él. Escuchó el sonido donde en efecto entraba la llamada, esperó un momento, hasta que llegó a buzón, chasqueando la lengua de enojo por esto.
Tiró el celular al suelo, y se despeino el corto cabello azul que tenía, acostándose en el sillón mientras dejaba la copa en los pies de esta, miró el celular por un momento, dudando si marcar de nuevo o no hacerlo. Aomine Daiki odiaba la gente que lo ignoraba, así que en ese momento claro que estaba frustrado.
En contra de su orgullo, tomó de nuevo el celular, remarcando el número del pelirrojo, esta vez la llamada entró, haciendo que el cuerpo del moreno se acomodara en el sillón.
— ¿Aomine? ¿Qué demonios quieres? — Aomine mostró una sonrisa ante tal comentario, y tomó la copa de vino, haciendo un movimiento circular en esta.
— Maldito… ¿porque demonios no contestas? — Se escuchó algo molesto el moreno, mientras escuchó un chasquido por el otro lado de la línea y tomó un poco de la sustancia rojiza.
— ¿Ah? Porque debería de contestar a este hora… mejor ve a dormir — Aomine miró de repente la hora en su celular "10:14 pm" demasiado temprano.
— ¿No me digas que estabas durmiendo? ¿Tan viejo te sientes ya? Bakagami — Se burló del otro, mientras se levantó del sillón caminando hacia la ventana.
— Ahomine… si estas tan bebido mejor llama a otra persona, no estoy de humor para soportar tus estupideces – El moreno por lo contrario se rió ante las palabras y apoyo un brazo en el frío pedazo de vidrio.
— ¿Bebido? Ya quisieras Bakagami, ¿Qué dices de uno vs uno? Me lo debes y supongo que no estás haciendo nada — Apoyó su cabeza en su brazo mientras miraba las luces de la ciudad, no por nada su departamento estaba en el último piso.
Escuchó un gran silencio – No creo poder, estoy muy cansado para salir a enfermarme solo por tus estupideces — "Pero lo pensaste ¿cierto?" se dijo a sí mismo el moreno, al mismo tiempo que chasqueó la lengua y frunció el ceño.
— Por favor duerme y descansa, hasta luego — La llamada se cortó sin más que decir, el teléfono llegó volando hasta donde estaba el sillón cuando el moreno lo aventó algo cabreado por la respuesta tan cortante del pelirrojo.
En mediados de enero, habían terminado las practicas por decisión propia ya que el número "45" lo tenía en la mente, cuarenta y cinco llamadas, las cuales tan solo 3 había contestado el maldito idiota de Bakagami, aventó la maleta en el último asiento, y le dio un golpe al volante del mismo coraje.
Se frotó la cara, aunque sacaba todo lo que tenia de frustración con las practicas, aun no eran suficientes y para colmo tendrían un partido hasta inicios de febrero, lo cual lo enojaba aun mas, ya que no tenía donde desatar su ira. No entendía para nada la actitud del pelirrojo, ya que en la época cuando aquellos dos estaban jóvenes, era Kagami el que le pedía a cada rato un partido, no importaba el maldito momento que era, siempre le pedía un uno vs uno.
Del mismo enojo se le olvidó sacar las llaves de la maleta, por lo que se estiro para ponerla a un lado de él, sacando estas para encender el coche. Cuando el aparato rectangular empezó a sonar, lo que hizo que el moreno volteara incrédulo hacia este, tomando su celular para ver el nombre claro sobre la pantalla, el nombre que había ocasionado que le pegara a su amado mercedes.
Dio un respiro fuertemente para no sacar estupideces de su boca, groserías de las cuales se pudiera arrepentir, las ultimas 2 veces, el pelirrojo le había contestado de una manera irritada y al mismo tiempo le había colgado. Apretó el botón de la pantalla que decía "Recibir"
— ¡Maldito Ahomine de mierda! ¡Para de una vez con tus estúpidas llamadas! – Recibió la fuerza de la voz de Kagami que bien conocía, era como la de un tigre rugiendo, por lo que rápidamente la circulación se aceleró y la ira fue de nuevo bienvenida en el cuerpo del moreno.
— ¡Todo sería más fácil, si me contestaras el puto teléfono! ¡Bakagami! – Y es que esa era la solución, el que precisamente fuera Kagami quien lo ignoraba, lo enojaba aún más, por lo que no le hacía rendirse a seguir llamando por teléfono.
— ¡Maldito por tu maldita culpa! ¡Por tu puta maldita culpa…! – se detuvo en ese momento, por lo cual el moreno arrugó la frente irritado ante una acusación que no tenía idea de que se trataba.
— Esta vez tú ganas maldito Aomine, pero si llegas… juro que… - Se pudo escuchar un suspiro por lo que Aomine sonrió ante la victoria, una victoria muy dudosa.
— Te enviare por celular una dirección maldito, si no vienes, será tu puto problema – Y con la misma, la línea se cortó, por lo que dejo a un confundido moreno, con el teléfono en la mano.
5.-
De pronto recibió la dirección que no estaba muy lejos, gracias a que el moreno al principio caminaba mucho en las calles, sabía muy bien la dirección de estas, arrancó el automóvil y se puso en marcha.
Era una colonia más escondida y más exclusiva por así decirlo, cuando se detuvo a preguntar supo entonces que quizás Kagami lo había citado en su departamento, el cual al momento de llegar vio que era uno lujoso, ya que eran departamentos mayormente para parejas.
Estaciono el automóvil cerca del edificio y se bajó tapándose muy bien ya que frío aun para esas fechas estaba despidiéndose lentamente, entró al edificio siendo detenido por el guardia, preguntándole su nombre por lo que el irritado Aomine notó la extensa seguridad, le dio la información que pedía, el otro checo su agenda y alzo la mano para que pasara, diciéndole un amable "Bienvenido" entró al elevador, eligiendo el piso que estaba escrito en el mensaje.
Al detenerse, salió del edificio encontrándose con un Kagami apoyado en la puerta de la que suponía Aomine era su departamento. Salió del elevador metiéndose las manos en los bolsillos de sus pantalones, para no golpear al pelirrojo, porque era claro que estaba enfadado, como no estarlo.
Kagami lo miro de reojo y se irguió, caminando hacia Aomine el cual lo miro serio, diciéndose a si mismo que si lo golpeaba iba a tener problemas y probamente Kagami también, ya que no se quedaría con las ganas. En cambio cuando examino la cara del pelirrojo pudo ver unas ojeras muy marcadas.
— Ya estoy aquí Bakagami – Al no saber qué decir, soltó esas palabras y Kagami frotó su rostro, no lo miro, vaciló un momento mirando a la pared, el otro examino el lugar y se dio que solo había una puerta en todo el pasillo, la cual era donde hace unos momentos el pelirrojo estaba apoyado.
— Maldición… - Kagami chasqueó con su lengua y se frotó de nuevo los ojos, por lo cual irrito a Aomine un poco, sacando las manos de su bolsillo, dándole un manotazo a la pared, lo cual alzo la mirada del pelirrojo asustado.
— ¡Déjate de tonterías bastardo! ¡¿Me vas a decir de una puta vez que es lo que tanto estas ocultando?! ¡¿Quién demonios te crees para no contestarme?! – Gritó a toda voz el moreno, al notar que no tendría problemas de ser escuchado por personas molestas.
— ¡¿Ah?! ¡Eres tú el puto problema! Me refiero a que... – vaciló por un momento, mirando a otro lado.
— ¡¿Para qué demonios marcas tanto?! ¡¿No entiendes cuando una persona te está ignorando?! ¡Ahomine! — Lo miró a la cara gritándole con todas las fuerzas, Kagami estaba enojado, pero aun no sacaba toda la verdad y eso enfadaba más al otro, que lo tomó del cuello de la camisa y lo acercó con intenciones de golpearlo.
— ¡Si tanto soy una puta molestia para ti es cuestión que lo digas! — una voz amenazante salió de la boca del moreno, el cual lo miró entrecerrando sus ojos, apretándolo fuertemente de la camisa, el cual el otro quitó la mirada de furia por una llena de culpa.
— No es que seas una molestia… — Aomine lo soltó, causando que Kagami diera unos pasos para atrás quedándose quieto.
— Está bien — Lo miro resignado, rascándose la cabeza.
— ¿Qué mierda se supone que está bien? — Aomine seguía sin entender lo que pasaba por la cabeza del pelirrojo, el cual ahora caminaba hacia la puerta.
— Lo explicare adentro, te diré todo, pero solo entra — Kagami abrió la puerta con una llave que sacó y dejo espacio para que el moreno entrara. Aomine entró al departamento siempre mirando fijamente a Kagami, el cual tenía la vista hacia abajo, como si fuera un ratón atrapado, Aomine se quitó la gabardina negra que cargaba, la cual rápidamente tomó Kagami y dejó colgada.
— Papa volvió — Aomine escucho claramente esas palabras mientras se quitaba los guantes de cuero que traía, dando una rápida y sorprendida mirada al pelirrojo que solo evitó su mirada para concentrarse en la pequeña niña que entraba a la habitación.
— ¡Papá bienvenido! — La niña pequeña extendió sus brazos, pero se quedó sorprendida ante la figura morena que se encontraba enfrente de ella, la examinó con algo de miedo, Aomine la miró pequeña de uno años, cabello rojizo como el fuego, era blanca, pálida como la nieve, y sus ojos eran más rojizos que los de Kagami, la chica de repente le dio una sonrisa y se acercó extendiendo sus brazos abrazando la pierna del moreno.
— ¡Woah! No… — La niña se rió ante la acción de repulsión de Aomine, mientras que el otro movía su pierna para que la pequeña se soltara, Kagami la tomó por lo que la pequeña se soltó y se rió dando palmaditas a las mejillas del pelirrojo.
— ¿Kagami? — Lo llamó impresionado por lo que estaba viendo en esos momentos, el otro agacho la mirada y lo miró fijamente para contestarle.
— Ella es mi hija Akai, Akai-chan él es Aomine, salúdalo – Aomine lo miró con el ceño fruncido al no entender absolutamente nada, miró a la pequeña que lo saludaba con una sonrisa sincera.
— Entremos, en un momento te explicare todo esto — Kagami entró por la puerta que dirigía a la sala, por lo cual Aomine lo siguió encontrándose con un departamento lleno de algunos juguetes dejando a la niña caminar hacia una chica rubia.
— Kagami déjate de estupideces y habla de una vez ¿Tu hija? ¿Tienes una hija? — el otro lo miró y le señalo la cocina, observo a la chica rubia y se dio cuenta que era su antigua entrenadora, ¿Acaso ella era la madre? Kagami con una hija, ¿pero cómo es que…? no comprendía nada, estaba abrumado por todo lo que estaba viendo. Se sentó en una de las sillas del comedor, a un lado Kagami quien mantenía la mirada hacia abajo.
— Cuando llegue a los Estados Unidos… — se detuvo ante la fija mirada de Aomine quien lo miraba seriamente y se recostaba en la silla con los brazos doblados — Conocí a una chica llamada Jenny Park, salimos pero siempre ocultándonos de las cámaras, yo sabía… — Kagami sobó su frente, mientras miró de reojo a la pequeña — yo sabía que ella estaba enferma, que padecía una enfermedad neurodegenerativa y que era cuestión de años para que ella muriera —Aomine abrió los ojos comprendiendo un poco hacia donde iba todo esto — Salimos por 3 años, y nos casamos legalmente… fue algo sencillo no queríamos decirle nada a nadie, pero después ella, nosotros decidimos tener un hijo… fue un tema que lo discutimos, al final cuando nació Akai, ella no duró mucho tiempo y falleció.
Aomine se quedó en silencio mirando fijamente a Kagami, para saber sino tenía algo más que decir, por lo que decidió hablar, estaba un poco sorprendido, porque el moreno pensó que los 6 años que no se vieron habían pasado tantas cosas cuando el tiempo lo sintió tan corto, intento hablar, decir algo como "Lo siento" pero eso no fue lo que salió, ese no era su estilo, su modo de hablar siempre era con su gran sinceridad.
— ¿Lo hiciste por compasión entonces? – Dijo Aomine, lo cual elevó la cara de Kagami, quien se levantó de la mesa mirándolo enojado, con furia en sus ojos y en sus brazos.
— ¡Aomine de mierda! — Le gritó fuertemente, mientras que el otro bajo su brazos y lo miró igual seriamente.
— ¡Kagami, la niña está aquí! — Gritó Alex desde lo lejos, lo que hizo que Kagami se relajara y quitara la mirada de asesino que tenía en ese momento.
—Ella siempre estuvo conmigo, son cosas que nunca entenderás… idiota — se dirigió a la cafetera y sirvió en 2 tazas, las cuales dejo sobre la mesa, volviéndose de nuevo a sentar.
— Y por tu maldita culpa de marcar tan tarde, despertabas a Akai, ¿sabes el puto trabajo que cuesta dormirla cuando Alex no está aquí? — Kagami suspiro frotándose la cara para aliviar el enojo explosivo — ahora ya sabes todo y te pido que por favor no digas nada, tanto como mi manager y yo, hemos ocultado todo esto por mucho tiempo para que se desborone.
Kagami miró a Aomine, el cual ahora tenía una sonrisa en su cara, tomó la taza de café sorbiendo un poco, pudo disfrutar el sabor, ese sabor que hace años no disfrutaba, el café que preparaba el pelirrojo.
— Es porque nunca fuiste bueno con los niños Bakagami — Se burló mientras daba otro sorbo a la taza, aunque Kagami tuviera una niña y hubiera pasado por todo eso, cuando se lo encontró de nuevo, lo vio como siempre, actuando como el normal, como el joven pelirrojo actuaria.
— Cállate — Kagami sonrió un poco aliviado con la respuesta que tuvo, la niña se acercó a la cocina y Kagami le indico que viniera hacia a él, cargo a la pequeña sentándola en sus piernas.
— Es toda tu cara — Comentó Aomine, mientras miraba como la niña trataba de alcanzar la taza que Kagami había alejado para que no se quemara.
— ¿En serio? Aomine te acaba de decir que eres muy guapa — Le dijo a la niña, la cual se rió cuando sus mejillas fueron apretadas por el padre.
— ¡Oye maldito yo no dije eso! — Bajo la taza para regañar a Kagami, mientras que la niña se asustaba por el tono alto con el que había hablado.
— ¿Ves? Te dije que parecía un gato enorme gruñón — Akai se rió por lo que Kagami le estaba diciendo, mientras que Aomine le daba una mirada de irritación.
— Bakagami… ¿Qué tanta mierda le has dicho de mi a tu hija? — Kagami no pudo evitar reírse, por lo que el moreno se sorprendió ya que volvía a ver esa sonrisa estúpida y calmada.
— Akai tan solo tiene 3 años, no comprende mucho aunque yo le diga ¿verdad? — La pequeña se bajó de las piernas de su padre, y camino de nuevo hacia la sala. Aomine se quedó en silencio y se quedó observando unos instantes la cocina integral, ignorando los pensamientos que tenía.
— Estas pensando que es por ella que ignore a Kise y mis razones del porque no podía estar afuera tan noche, pero es cierto, Akai me ha cambiado mucho, los niños son difíciles — Sonrió mientras se rascaba el sien con un dedo.
— ¿Por qué no hiciste publico todo esto? ¿Por protegerla? — Preguntó Aomine, mientras tomaba de nuevo la taza con sus manos.
— Algo así, además ni ella y ni yo quisimos hacerlo, pero sé que llegara el día en que… — pero de pronto fue interrumpido.
— Déjate de tonterías Bakagami, si has luchado para ocultarlo, no le veo el problema a que siga así — Contesto con un regaño Aomine, produciendo una mirada de sorpresa en la cara del pelirrojo, el cual produjo una sonrisa pequeña.
— Si, siempre es mejor ocultar las cosas — Le contesto Kagami, Aomine se levantó de la mesa y lo miro seriamente — No es eso lo que me refiero, todo llega a su momento.
— ¿Te vas? — Pregunto Kagami, mientras se levantaba de la mesa y recogía las tazas, Aomine miró de nuevo la casa, era exactamente como la casa de un soltero, solo que con juguetes regados en la sala.
— Sí, ya que tampoco conseguí mi uno vs uno el día de hoy — Kagami camino hacia la entrada, descolgando la gabardina, mientras que Aomine se quedó viendo a la pequeña un rato más y le dio una rápida mirada a la entrenadora quien le miraba preocupada.
Aomine tomó su gabardina y se puso sus guantes, saliendo del departamento, mientras se dio la vuelta para decir las últimas palabras.
— Juro que llamare más temprano — Kagami frunció el ceño, y se apoyó a la puerta con los brazos cruzados.
— Ahomine, con un mensaje está bien, además yo te diré cuando, en cambio eres bienvenido cuando gustes — le dedico una pequeña, pero sincera sonrisa.
— Gracias, pero no gracias, no quiero cuidar de bebes — Kagami lo empujo y entrecerró la puerta, mirando como Aomine se despedía con su mano, mientras apretaba el botón del elevador.
—Idiota.
6.-
Partido tras partido, era la situación en ese momento, no tenía un rato libre, ya que el entrenador presionaba tanto al equipo como a Aomine para que su rendimiento fuera el mejor y fuera escogido como mejor rookie de la temporada, aunque solo hubiera dado 2 buenas impresiones que dejaron al público con la boca abierta además que en los demás partidos llevo al equipo a la victoria.
Aunque era cierto que a veces tenía días libres, pero llegaba al departamento a tomar una copa de vino, acostarse en su cama y dormir. Revisaba su celular a veces, incluso a veces se animaba para escribirle un mensaje a Kagami, pero luego no sabía que escribir y se arrepentía, mientras cerraba todo.
Incluso aunque lo buscará con la excusa de uno vs uno aun sentía la incomodidad que había tenido ese día en el departamento de Kagami, era sorprendente como alguien como el pelirrojo, que se alimentaba solo de hamburguesas, que solo pensaba en jugar básquet, se hubiera casado, Aomine nunca pensó o nunca supo que Kagami quisiera formar algo como una familia, más bien el moreno pensaba que los pensamientos únicos del pelirrojo eran exclusivamente el jugar básquet por toda su vida.
Pero ahora lo veía de otra manera, muy diferente al de hace años atrás, ahora lo veía como una padre amoroso, cuidadoso, cuando en su puta vida se imaginaba que alguien como su rival, actuara de esa manera, más que estar impresionado, estaba atónito.
Había pasado ya un mes, sin poder hablar con el pelirrojo, pero es que ese día había notado que el anillo que antes cargaba en su cuello por la amistad de su llamado hermano Himuro ya no estaba más, si no que ahora la pequeña niña Akai lo cargaba junto con otro anillo, uno dorado.
No era tan tonto, para no saber porque la niña traía un anillo dorado, sabía muy bien el significado que para Kagami tenían las cosas materiales. Lo que más bien no entendía el moreno, era para que razón ocultar la existencia de su esposa o de la niña ¿Para no causar polémica? Kagami había dicho que para protegerlas, pero ¿no hubiera sido mejor que el mundo lo supiera de una vez? entre más rápido mejor, incluso Aomine sabía que quizás ninguno de sus amigos de Japón, se haya enterado de la noticia, Kuroko se lo hubiera comentado, pero al parecer ni su ex sombra sabía de la situación.
De igual manera tendría que dejar de preocuparse por la vida de Kagami, no es como si le interesara lo que hiciera. El partido de ese día era esencial y lo uso como modo de sacar su frustración, jugó muy bien, haciendo buenos mates y driblings contra el otro equipo que se estaba poniendo agresivo cuando vio el aumento de puntos en el marcador.
Al terminar este partido, se reunieron con el entrenador para decir que dentro de medio mes tendrían otro partido, que por el momento podían descansar ya que las últimas semanas habían sido de extenso trabajo duro.
Se bañó y salió directo al estacionamiento, tomando un poco de agua de su botella, hasta que una voz lo detuvo.
— ¡Aomine-san escúcheme! — le decía su representante, quien le gritaba con un periódico en la mano.
— ¿Yuuki? ¿Qué demonios quieres? No haré nada malo en estos días… — El otro se ajustó los lentes y su traje, mientras abría el periódico.
— No es eso, mire el periódico — Yuuki le entregó rápidamente el pedazo de papel, mientras que Aomine le dio su maleta y la botella de agua, tomando el trozo con sus manos. Miro la portada rápidamente y sus ojos se abrieron como platos.
— Como sé que usted es amigo del jugador Taiga… me apresure a darle la noticia — Aomine siguió leyendo el artículo que decía:
"Jugador de los Ángeles Clippers sufre un accidente"
El jugador de origen japonés Taiga Kagami, sufrió un desafortunado accidente al transitar la calle Train a las 20:00 horas cuando fue arrollado por un automóvil, el cual por fortuna…
Eso fue todo lo que Aomine leyó, mientras soltó el trozo de papel y agarró sus cosas, dirigiéndose a su automóvil.
— ¿Sabes en que hospital esta? — Contesto serio mientras caminaba rápidamente.
— Si, aquí está, por favor vaya con cuidado — Yuuki se detuvo después de darle el papel con la dirección, viendo como Aomine entró a su coche, rápidamente prendiéndolo, mientras salía con el acelerador a todo lo que va, haciendo preocupar un poco a su representante.
Por la misma desesperación de cómo estaba Kagami, sacó su celular llamado a este, pero como siempre el teléfono no era contestado, intento un par de veces, hasta que el teléfono fue contestado, al parecer por su entrenadora.
— ¿B-bueno? — Contesto con algo de vacilación.
— ¿Alex? — Preguntó Aomine, para confirmar si era ella quien estaba contestando el móvil en verdad.
— ¿Aomine? Dios mío, ¿se ha enterado? ¿Está en el hospital? — Alex estaba igual o más de nerviosa que Aomine en esos momentos.
— ¿Qué rayos pasó? — Puso el teléfono en altavoz para que no tuviera problemas al manejar.
— Fue el día de ayer, al parecer Kagami notó cuando un niño estaba cruzando la calle a punto de ser atropellado y Kagami salvo al pequeño, pero no he podido verlo para nada, no puedo dejar con nadie o llevar a Akai, ya que la prensa debe estar fuera del hospital — "Maldito Bakagami" fue lo primero que pensó, aunque era algo lógico que el pelirrojo hiciera algo como eso.
—Voy al hospital en estos momentos, yo llamó después para informar — Alex asintió, y el moreno colgó el móvil.
Al llegar al hospital, se puso la gorra y las gafas para pasar entre la multitud, y preguntó rápidamente en recepción, afortunadamente era tiempo de visitas, y su manager aun no había llegado, por lo que dejaron entrar a Aomine a la habitación, diciendo que era un compañero de su equipo.
Al entrar, vio a Kagami despierto, pero mirando fijamente a la ventana, Aomine se acercó a el lentamente para no ser notado.
— Así que jugando ser al héroe — Kagami miro impresionado la figura que se había presentado en su habitación.
— Aomine — Le contestó con una sonrisa en su cara — Lo intente, aunque fue algo inmaduro, fui muy regañado.
— ¡Eres un idiota Bakagami! ¡¿Cómo demonios se te ocurre?! ¡¿En qué tonterías estabas pensando?! — Kagami entrecerró los ojos, para recibir el regaño y las quejas, mirando abatido el piso cuando el moreno termino.
— Lo siento, sé que fue algo inmaduro, pero no podía quedarme sin hacer nada — Aomine chasqueó su lengua, y miro el cuerpo de Kagami.
— Tranquilo solo estaré 2 semanas aquí, afortunadamente el conductor pudo frenar, pero si me lastimo parte de la pierna, pero nada grave — Le sonrió, mientras que Aomine se acercó para ver si era verdad lo que decía, destapándolo de las sabanas, para ver su muslo cubierto de vendas. En efecto, no se veía tan grave como para poner un yeso.
— Aunque si duele un poco — Se tapó, de nuevo con la sabana verde menta, mientras que Aomine sacaba su celular y se lo daba en la mano a Kagami.
— Alex está preocupada, llámale idiota — Kagami miro el móvil impresionado, y le dedico una sonrisa a Aomine, el cual se espantó por tan repentina.
— Gracias.
— Solo hazlo de una puta maldita vez.
Nota de la autora:
¿Qué les pareció? ¿Les gusto la evolución?
No olviden dejar sus reviews, que son como el calcio que necesita mi cuerpo ¿? La próxima actualización tardara un poco más, pero prometo que será más larga que esta.
Bye bye!
