Capítulo 2

La rutina siguió, aunque no como antes, porque yo aún seguía pensando en por qué había reaccionado así a un beso de ella, cuando eso ya había ocurrido en el pasado y no había sucedido nada ni remotamente parecido. Traté de concentrarme en mis entrenamientos, como siempre había hecho, pero ahí seguía el tema, como aún flotando encima de mi cabeza.

Y entonces ocurrió que me di cuenta que la mayoría de mis compañeros de equipo andaban detrás de una de las nutricionistas del equipo. Ya la había visto antes, y sí, era una mujer bonita. Era amable con todos y muy responsable con su trabajo.

En un intento por conocerla más, a mis compañeros se les ocurrió invitarla a salir a ella y algunas otras mujeres más que trabajaban en el club, con la excusa de ser una comida de confraternidad. No sé si ellas les creyeron la mentira, pero igual fueron. Y yo también fui, casi a rastras, porque Takeuchi –uno de mis amigos del equipo- me dijo que debíamos ir todos para que la excusa de "comida de confraternidad" fuera creíble.

Fui, y la primera hora me aburrí horrores. Los hombres podemos ser bastante patéticos intentando llamar la atención de las mujeres. No sé qué hacía ahí, si ni estaba de acuerdo con la mentira.

Un rato de ésos me levanté con la excusa de ir al baño, y me fui a un balcón cercano a tomar aire y a pasar el rato; y me topé con Fujisawa-san –la mujer que les gustaba casi a todos y motivo por el que se armó la mentada reunión-, que también se había escapado del bullicio y las charlas absurdas.

No sé bien cómo, pero comenzamos a conversar y descubrí que era una mujer muy inteligente, porque su charla no aburría. Así como hablaba de fútbol podía hablar de economía o incluso bromear. A partir de ése día, cada que nos veíamos nos saludábamos y alguna que otra vez nos poníamos a charlar de ningún tema en especial. Hablar con ella era agradable.

Un día, Takeuchi vino a hablar con ése tonito de autosuficiencia que tanto me irrita en él, diciéndome que Fujisawa-san le había estado preguntando a él y a otros de mis compañeros sobre mí, sobre si tenía novia y cosas así. Yo no entendía por qué ella podría hacer algo como eso si apenas nos conocíamos, y en todo caso podía preguntármelo a mí. El caso es que mis compañeros comenzaron a burlarse de mí, diciéndome que yo le gustaba a ella y que yo ni cuenta me daba. Si eso era cierto al menos sí era verdad que ni me había fijado.

Como no me desagradaba hablar con ella, pues cuando me la encontraba tampoco hacía nada por evitarla. Sin embargo, poco a poco noté que Fujisawa-san fue acercándose más a mí, y lo digo de forma literal. Aunque dijeran que no me doy cuenta de nada, sí reparé en el hecho de que solía darme palmaditas amistosas en el hombro, o de cuando en cuando me tocaba el brazo o la mano, y ésos eran detalles que no sólo me incomodaban, sino que no terminaba de entender.

Como yo aún seguía pensando en por qué había reaccionado así al beso de Paola, en mi mente surgió la pregunta de qué pasaría si yo me fijaba en otra mujer. Que quizá lo que había pasado se debía a que Paola era la única mujer con la que tenía contacto, y que debido a eso era que yo me había sentido así de confundido.

De modo que un día que precisamente Paola fue a recogerme a la cancha para ir a comer, Fujisawa-san –que ya me había pedido que le dijera por su nombre y a mí aún me daba cierto reparo- apareció invitándome a comer, y hasta ofreció cocinar para mí.

Ahí vi una oportunidad de demostrarme a mí mismo que mi teoría sobre las razones de mi reacción con Paola era cierta. Y como ni siquiera yo mismo hubiera esperado, acepté y quedamos en vernos. Como no esperé mi propia respuesta, menos esperé que Aiko-san se acercara y me diera un beso en la boca.

-Momento, ¿qué demonios fue eso? –pensé en aquél instante

Sentía que la cara me ardía de vergüenza. Aiko-san acababa de besarme en público, estando Paola ahí. Me sentía como si acabara de hacer algo malo.

Pero me recompuse tan rápido como pude. Tampoco podía verme tan ridículo sólo porque una mujer me besara. Así que traté de volver a mi actitud habitual, pero Paola estaba extraña. Parecía molesta, y como nunca había hecho antes, de repente se le ocurrió cancelar nuestros planes de comer juntos y se fue, dejándome más confundido de lo que ya estaba por la rara reacción de Aiko-san, porque la que ahora se comportaba raro era ella.

Esa primera cita con Aiko-san -porque supongo que eso fue- transcurrió de lo más normal. Ella me había invitado a su casa a comer algo que ella prepararía. Apenas acabábamos de comer cuando me acordé de algo que no debí haber olvidado. Se suponía que ése sábado habíamos quedado que, por el cumpleaños de Paola, haríamos algo con los demás.

-M**** -pensé, preocupado- Eso era lo que se me había olvidado

Me excusé un momento y llamé a Paola, pero ella no contestó. Supuse que no me había respondido ya que estaría festejando con los demás, así que no le presté mayor importancia. Si Paola estaba con Kazuki y sus demás amigos, pues no creo que le haya importado que yo no esté ahí, aunque sí sentí un poco de culpa por no haberme acordado de su cumpleaños. Pero como ya éramos adultos, supongo que el día de cumpleaños va perdiendo importancia con los años.

Igual, más tarde y ya en mi departamento, intenté volver a llamarla, pero tampoco me contestó. Eso ya no era normal. En todas esas horas se suponía que debía haber visto que la había llamado y debía haberme devuelto la llamada –como usualmente hacía- pero no lo hizo. Así que al tercer intento le dejé un mensaje de voz, disculpándome por haber olvidado lo que teníamos que hacer ése día.

Como no me devolvió la llamada supuse que estaría ocupada con las cosas de la universidad, aunque mínimamente debió decirme que había vuelto, pero no lo hizo.

Debo admitir que fue raro que no me llamara ni fuera a buscarme para ir a comer.

-Las clases deben estar complicadas –pensé

Mientras tanto, esos días Aiko-san estaba más atenta que nunca conmigo. Incluso fuimos un par de veces a cenar y, cuando la acompañaba hasta su departamento, solía despedirse de mí besándome. Como no me desagradaba, pues la correspondía. Total, yo no tenía novia y ella tampoco tenía novio, y besándonos no le hacíamos daño a nadie. Además, mientras estaba con ella la confusión que sentía respecto a Paola como que se disipaba.

Sin embargo, pese a la presencia de Aiko-san no podía dejar de sentirme resentido por la indiferencia de Paola ¿Que por qué no la llamé yo? Para qué. Si ella me necesitaba iba a llamarme, mientras no quería molestarla. Y en verdad no quería molestarla, ni siquiera cuando en esos días noté que Napoleón no comía y se quedaba parado frente a la puerta como esperando a alguien.

-¿Extrañas a Paola, eh? –le dije, acercándome a él- ¿Quieres verla?

El gato ni volteó a verme, así que decidí que, aunque la molestáramos, debíamos ir a buscar a Paola por el bien de Napoleón. Agarré a mi gato, su jaula y nos fuimos hacia su departamento. Si ella había estado tan ocupada como para siquiera visitarnos –pese a que debía haberlo hecho- era hora de que se acordara de nosotros.

Fuimos hasta su departamento, y en cuanto abrió la puerta le dije que Napoleón no estaba comiendo porque la extrañaba. Quería decirle que me daba gusto ver que estaba bien, pero no lo hice, porque sentí que sonaría extraño y ridículo.

Paola no me creyó que Napoleón no comía porque la extrañaba, pero ya que es tan terca dejé que lo comprobara por sí misma. Así que mientras ella iba a ver si Napoleón comía o no, yo entré a ver la televisión. Desde donde estaba podía escuchar el pequeño alboroto que ella armó buscando comida para el gato, y sonreí divertido.

-Lo obstinado debe venir de familia –pensé, recordando que alguna vez había visto que su primo Genzo solía tener actitudes tozudas similares a las de ella. Pero claro, semejante comparación ni podía mencionarla o ella era capaz de enojarse conmigo

El caso es que, como ella y Napoleón seguían en la cocina, curioso, me paré a ver qué había pasado, y –como había previsto- en cuanto ella le dio su plato de comida, mi gato comenzó a comer como desesperado. El pobre seguramente tendría mucha hambre, pero no comía debido a la ausencia de Paola y, para él, estar sin ella no era igual.

-¿Lo ves? El problema eras tú –dije triunfal. Una vez más, yo tenía razón

-¿El problema? –dijo Paola, y noté que se ponía ceñuda-¿A qué te refieres con eso?¿Ahora resulta que yo soy un problema para ti? ¡Lo que me faltaba! –se exaltó

Su reacción me sorprendió. Se veía molesta y yo no sabía por qué, si sólo había hecho un comentario inocente y verdadero. Ella era la razón por la que Napoleón estuviera así.

-No un problema para mí, sino para Napoleón –aclaré- Se acostumbró a que lo alimentes

-Pues tendrá que acostumbrarse a que ya no sea así –me dijo, sin dejar de parecer enojada- Porque estoy muy ocupada y no puedo ir a tu departamento cada mañana. ¿Por qué no le pides el favor a tu amiga Aiko?

¿Por qué nombraba a Aiko-san de repente? Paola estaba extraña, y supuse que era por el estrés de sus exámenes, así que simplemente mantuve la calma y decidí no darle pie a discutir. Después de todo, casi nunca discutíamos y quería evitar que algo así pasara.

-Aiko-san trabaja todo el día –alegué, a ver si así el asunto se estancaba ahí

-¿Y crees que yo no estoy ocupada? –me devolvió, y hasta parecía ofendida

¿Pero ofendida por qué? Yo no le había dicho nada malo, y aún así quise arreglar lo que acababa de decir, a ver si así se calmaba.

-Sé que estudias, pero trabajar es diferente. Además, tú misma te ofreciste –le recordé

-Gracias por recordarlo –me dijo en tono golpeado

-Y Napoleón ya se acostumbró a ti –insistí, tratando de encontrar el alegato que pusiera fin a aquello que ya parecía una discusión

-Pero podría acostumbrarse a alguien más

-Eso tomaría tiempo. Sabes lo difícil que es su carácter

Yo no entendía por qué Paola seguía en pie de guerra e insistiendo con un tema que era tan obvio. Napoleón la quería mucho y la extrañaba, por eso no había estado comiendo. Y ya que sólo nos veía a nosotros dos, y alguna que otra vez a alguna vecina que nos ayudaba con él, pues era un gato bastante huraño y hasta hostil con gente desconocida que intentaba acercarse a él. Así que no entendía su sugerencia de que Aiko-san se pusiera a ayudarme con él, si para eso estaba ella, y si estaba ella pues no necesitábamos a nadie más interviniendo.

Como no me respondía y yo ya quería salir de aquella pequeña y absurda disputa, le pregunté si iría o no a alimentar a Napoleón. Ella dijo que iría hasta que yo encontrara a alguien más que lo hiciera. Y como yo no quería seguir discutiendo al respecto, le dije que estaba bien, pero parece que a ella ni eso le pareció bien.

-Por cierto, ¿será que puedo dejarte a Napoleón hoy? –pregunté, esperando que el mal humor se le pasara de una vez

Después de todo, si bien había llevado a Napoleón allí porque quería que deje de extrañar a Paola, también había quedado de ir a ver a Aiko-san después y no había calculado bien mi tiempo. Por lo que no creía que alcanzaría a volver a mi departamento a dejar a mi gato y luego ir a donde Aiko-san me esperaría.

Paola no respondió mi consulta. En su lugar, me salió preguntando si Aiko-san era mi novia, y no supe qué responder. Principalmente porque no esperaba que mi amiga me fuera a preguntar eso, así, de la nada. Entonces me acordé de las veces que Aiko-san y yo ya nos habíamos besado –cosa que no hacen los sólo amigos- y deduje que entonces así tenía que ser.

-Qué sé yo. Supongo que somos novios si hacemos cosas de novios –contesté, sintiéndome avergonzado, pero esperando que no se notara. En verdad me era incómodo hablar de esas cosas con ella

Paola me miraba fijamente. Quería preguntarle qué pasaba por su complicada cabecita, pero no lo hice. Eso seguramente aumentaría el mal humor que parecía tener. Igualmente aceptó quedarse con Napoleón, y yo me fui, agradeciendo el hecho de tenerla ahí como amiga.

Al día siguiente que fui a recoger al gato noté que Paola seguía malhumorada, pero no se lo dije. Mencionárselo seguramente la pondría peor, así que no dije nada y simplemente me llevé a Napoleón. Atribuí al estrés el estado de ánimo de mi amiga, o quizás a los problemas que las mujeres suelen tener cada mes. Con eso de los cambios hormonales dicen que las mujeres cambian de humor extrañamente, así que debe ser cierto considerando cómo estaba Paola.

Los días pasaron y, nuevamente, Paola no me llamaba ni iba a buscarme, por lo que la situación comenzó a preocuparme. Me preguntaba si había hecho algo mal y por eso ella estaba enojada conmigo. Pero por más que analizaba no daba con ninguna razón lógica. ¿Por qué entonces ella se había distanciado?

Así que recurrí a la única persona que se me ocurrió podría saber lo que estaba pasando con Paola: Sorimachi. Lo llamé y le pregunté sin rodeos si sabía qué problemas podía estar teniendo Paola, porque últimamente estaba extraña y ya no salíamos a comer ni hablábamos como antes. Parece que lo sorprendí, porque Kazuki ni enterado estaba de lo que había estado pasando entre nosotros. Y ya que él no sería de más ayuda si recién se estaba enterando del asunto, simplemente le pedí que averiguara qué la traía tan mal y que, si podía, la ayudara a resolverlo.

No sé si Sorimachi averiguó algo, porque tampoco me lo dijo, pero Paola seguía con la misma actitud distante de ya hace varios días. Aunque, eso sí, noté que Napoleón estaba como siempre, y supuse que ella había cumplido con su palabra de seguir yendo a darle de comer.

-Eres un gato con suerte –le dije, acariciándole la cabeza- Al menos tú sí puedes verla…

No quería admitirlo, pero me había acostumbrado tanto a estar con Paola que estaba comenzando a extrañarla. Pero como no quería molestarla ni enojarla más -por lo que sea que estuviera enojada-, decidí que era mejor no buscarla hasta que se le pasara un poco el mal humor.

¿Y cómo sabía que seguía enojada? Porque mi refrigerador estaba vacío ¿Que qué tiene que ver eso con Paola? Pues que ella siempre solía comprar cosas para mí y ahora no lo estaba haciendo, y supuse que sería porque seguía resentida conmigo y ésa era una manera de demostrármelo. Infantil, ya lo sé, pero no es que Paola sea muy madura pese a la edad que tiene. Y no lo digo a manera de crítica, si para mí hasta divertido es ver sus actitudes infantiles y los berrinches que suele hacer.

Los días pasaron y yo seguía sin entender qué de mal había hecho para que ella esté así. ¿Acaso Aiko-san podía tener algo que ver? No, era absurdo. Ellas apenas se habían visto una vez y Aiko-san era una persona amable con todos, y no había tratado mal a Paola. Así que no era eso, pero ¿qué podía ser?

Un día de ésos, ya que no iba a haber entrenamiento porque habíamos jugado el día anterior, estaba durmiendo cuando escuché ruido afuera y mentiría si digo que no me emocioné un poco con la idea de que fuera Paola. Me levanté con flojera y descubrí que, efectivamente, era ella. Esbocé una sonrisa y decidí ir a saludarla como siempre.

Sólo con escuchar su respuesta supe que Paola seguía molesta. Se notaba, porque me contestó de mala manera, pero yo decidí no hacerle demasiado caso. Eso sí, quería hacerle saber que me había dado cuenta que hacía días que no nos habíamos visto. En verdad había estado preocupado por ella y parecía que a ella le había estado dando igual porque seguía hostil conmigo.

-¿Has estado enferma? –le pregunté casualmente, porque en verdad quería saber por qué se había alejado y estaba así de extraña

-No –me contestó cortante

-¿Entonces?

-¿Realmente te importa?

-¿Por qué me preguntas eso?

Claro que me importaba, ¿qué no era obvio? Ella era mi amiga, mi amiga más cercana, ¿cómo no iba a estar genuinamente preocupado por ella?

-Por nada –me contestó simplemente, y yo me sentí decepcionado por su falta de voluntad para hablar conmigo– No sabía que estabas aquí, así que como tú puedes alimentar a Napoleón, yo me voy –me dijo. Dejó al gato y se fue hacia la puerta

Yo no quería que se fuera, y solté lo primero que se me ocurrió.

-Pero él quiere que tú lo alimentes –sí, ese alegato tenía que servir porque ella quería mucho a Napoleón y era uno de sus puntos débiles

-¿Y tú cómo sabes eso? –me preguntó

-Ya le di comida y ni la tocó –contesté, y era verdad

Ése gato tiene como una obsesión con Paola –igualito al tipo al que le debe el nombre- y parece que prefiere lo que ella le da. Sólo cuando está muy hambriento acepta de mí algo sin remilgos.

Y otra vez, como ya había ocurrido anteriormente, Paola no creyó lo que le estaba diciendo. Así que tomó el plato con comida, lo levantó, lo volvió a poner en el piso y Napoleón se fue a comer como si ella le acabara de servir lo que ahí había. Nuevamente yo tenía razón.

Supuse –erróneamente- que Paola se pondría a comentar al respecto, como siempre hacía, pero no lo hizo. Se quedó viendo cómo comía Napoleón y yo me quedé mirándola a ella, diciéndole mentalmente "anda, dime algo", pero no lo hizo. Aquella situación comenzó a incomodarme e incluso a molestarme. Nunca antes nos había pasado eso y ahora que ocurría era muy cansado para mí.

-Bien –pensé- Si ella no dice nada entonces lo diré yo

Pero mi mente se había quedado en blanco de pronto y no supe qué decir.

-Comienza con algo casual –me animé mentalmente, y así lo hice

Le pregunté sobre sus clases y ella ni me miró para responderme. Pero no me iba a dar por vencido, así que le pregunté si se quedaría a almorzar conmigo. Ya saben, tratando de volver a la rutina que solíamos tener.

No sé por qué puso esa cara de sorpresa cuando se lo dije, como si no lo hubiéramos hecho antes. Pero que me mirara ya era un avance. Entonces le dije que podíamos comer lo que había sobrado de lo que Aiko-san me había cocinado el día anterior –ella realmente cocina muy bien-, y las respuestas golpeadas de Paola volvieron. Comenzó a argumentar que la comida recalentada no le gustaba –como si antes no la hubiera comido-; e intenté convencerla de quedarse ofreciendo ir a comprar otra cosa para ella, pero ni así quiso aceptar.

¿Acaso los problemas mensuales de las mujeres pueden durar tanto? Mi curiosidad pudo más y se lo pregunté.

No debí preguntar, porque parecía más molesta y hasta se fue dando un portazo. Paola estaba cada vez más extraña y yo no sabía por qué.


Gracias a BraveNewWorldd, fbzmmx y kuroidono2 por seguir esta historia.

Paola Wakabayashi, Aiko Fujimiya y Naoko Hoshigawa son personajes OC creado por Tsuki_W.

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