Celos sin importancia
Aunque no lo pareciera Sakuno también era celosa, pero a diferencia de Ryoma ella no lo demostraba por miedo a parecer estúpida.
Todos a su alrededor eran mejores que ella, en físico, en inteligencia, en todo. No había nada en lo que sobre saliese. Sinceramente a veces se preguntaba si no seria mejor que Ryoma fuera gay, así no tendría por qué sentirse tan mal. Aunque claro no podría ser su novia.
Todos eran mucho mejor que ella, hasta las piedras eran mejores. Se deprimía tanto por tonterias. El problema también radicaba que hasta ese macho que vivía en casa de Ryoma era mejor que ella, era masculino, era suave, era inteligente, era guapo, etc… pero lo peor es que ella tambien lo amaba, cada vez que iba a su casa, lo acariciaba, le prestaba la máxima atención y se sentía bien.
Si aunque pueda sonar estupido ella estaba celosa de un gato, llamado Karupin. El gato más hermoso del mundo, ojos azul azules, pelaje marrón y blanco y un parecido a su amo increíble.
La única diferencia que había entre Ryoma y Karupin era que el felino le prestaba muchísima más atención.
Claro que lo único que Sakuno no sabia era que Ryoma también estaba celoso de su gato, lo acusaba de traidor, y no cualquier traidor sino el que hacia lo que le venía cuando le convenía, como no estarlo cuando su gato llamaba toda la atención de la pelirroja cuando estaban los tres solos. El no quería que únicamente su gato estuviera complacido, él quería ser el ÚNICO complacido. Para su buen gusto Sakuno acababa sucumbiendo a sus encantos y terminaba teniendo toda su atención.
Así que aunque los dos estaban celosos de Karupin, los dos lo amaban y lo adoraban. Eso si, cuando Sakuno se iba el pobre gato tenía que sufrir las venganzas de su amo.
