¡Gracias otra vez por vuestro apoyo! Comentarios y alertas que llegan a mi móvil cuando me levanto por las mañanas son lo que me alegran el día.

Espero que no me odieis en esta segunda parte, pero creo que es justo hablar de los sentimientos de todos los implicados en este desastre…

Hannah metía su ropa en la maleta sin orden ni concierto. No tenía tiempo ni ganas de hacerlo, aunque su mente práctica le dijo, en algún momento de su caos personal, que después le costaría una barbaridad plancharlo todo y dejarlo medianamente decente. Sobre todo porque al día siguiente tenía una importante reunión con el editor del periódico para exponerle su plan de trabajo con respecto a ese reportaje de investigación que, si su mente preclara no fallaba, le daría una oportunidad de oro para obtener renombre entre sus colegas. Aunque ahora ya no estaba tan segura de querer asistir a la reunión.

Esa era la sorpresa que le tenía reservada a Seeley. Pensaba decírselo después de la cena, porque ese reportaje permitiría que sus compañeros la vieran de otra forma y así abrirse otros caminos en el periodismo. Todos tenían un concepto de ella como de reportera guapa y arriesgada que lucía su tipo por las contiendas de medio mundo y que se moriría de asco cuando no tuviera que enfrentarse a las balas de los enemigos y sí a una página en blanco para la editorial del día siguiente. Aunque con un poco de suerte pronto cambiarían de opinión.

La sorpresa consistía en la promesa de que durante algunos meses no intentaría siquiera alejarse de Washington una distancia mayor que la aconsejada por su editor, con lo que su vida con Seeley gozaría de mayor estabilidad. El agente siempre estaba pensando, de hecho lo decía muchas veces, que Hannah echaba de menos el campo de batalla mucho más de lo que él echaba de menos los casinos, y que lo de ella era una adicción en toda regla semejante a la ludopatía, por lo que en cualquier momento tendría una recaída y le dejaría colgado y sin novia.

Aceptar este trabajo de investigación suponía para Hannah un paso adelante en su carrera como periodista, pero también un reto personal que no había querido asumir por nadie hasta ese momento: el de no moverse de un lugar bajo ningún concepto durante más de 100 días.

Pero ahora deseaba con todas sus fuerzas marcharse de Washington lo más lejos posible. Mientras abría y cerraba cajones tuvo un acceso de ira y su cabeza en lo único que pensaba era en pedir cualquier corresponsalía que estuviera al otro lado del mundo, lejos de la innegable influencia personal de Seeley Booth.

Porque si se quedaba en la misma ciudad, en el mismo país, y él no adquiría un compromiso serio con otra mujer, acabaría rogándole que se acostaran de nuevo. Como incluso lo había intentado cuando él le preguntó cuánto tiempo tardaría en marcharse de su vida. Porque sabía que no podría olvidarle de la noche a la mañana y que la huella del agente perduraría en su piel y en su corazón durante mucho, mucho tiempo.

Se sentó en la cama, el lugar donde había sido tan feliz en todos los sentidos junto a él, intentando evitar las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos mientras veía la fotografía de los dos Booth con el marco que ella le había puesto tras romperlo accidentalmente una mañana al levantarse. Se resistía a ver por última vez aquella estancia, ese lugar que había llegado a ser tan familiar para ella. Su interior se negaba a recoger sus cosas del baño, su camiseta de dormir bajo su almohada, sus blusas del armario.

Todavía no podía creer lo que estaba pasando.

¿Por qué había tenido que pedirle matrimonio? ¿Qué le había movido a dar ese gran paso sin darle siquiera una pista de sus intenciones? ¿Y el anillo? ¿Por qué había tenido que comprar un anillo tan grande y aparatoso? Por todos los santos, ¡si brillaba como si tuviera una luz en su interior!

Maldito Seeley. Maldito él y sus ideas estereotipadas de familia, valores y principios. Al principio adoraba toda esa dedicación a conceptos que ya no tenían significado para casi nadie, pero ahora odiaba que quisiera llevar sus ideas hasta sus últimas consecuencias tan pronto. Porque seguro que si hubiera esperado un poco más, habría conseguido una respuesta distinta. Pero ahora no. No estaba preparada para asumir tantos roles tan distintos de ella misma.

Y eso que siempre supo que entre las virtudes del caballero andante Booth no estaba precisamente la paciencia. Y cuando se había cansado de esperar, su objetivo fue asaltar el castillo y recuperar a la princesa. Pero ella le tiró directamente al foso. Y luego se tiró ella misma para evitar la tristeza de la pérdida. Bonito cuento para contarlo, aunque no para vivirlo.

Supuso que era una tontería demorar lo inevitable, así que terminó de recoger sus cosas y las dejó en la entrada exactamente de la misma manera que las había dejado cuando comenzó su convivencia con Seeley.

Pero antes de irse tenía que hacer una última cosa.

Cogió el teléfono de baquelita, y supuso que, al final, Seeley merecía un regalo mucho mejor que un simple aparato cargado de nostalgia. Le haría un regalo a través de otro regalo, aunque no pudo evitar que en realidad no había sido suya la idea del teléfono.

Fue Temperance la artífice de aquella pequeña sorpresa. Su compañera. La que le conocía tan bien y se preocupaba cada día por su bienestar. La que le dijo: "Quiero que estés segura de lo que haces. Booth se entregará a ti por completo, y sería muy doloroso para él que tú no tomaras vuestra relación tan en serio como lo hace él". Y Hanna contestó: "Lo estoy". Lo estaba. Y lo estaría siempre, porque aunque él nunca lo viera así, ella lo estaba haciendo porque realmente le quería. Y porque le quería, sabía que su último presente no sería tomado en cuenta hasta mucho tiempo después de su marcha.

Se lo estaba poniendo en bandeja.

Cogió el auricular y con dificultades marcó un número. Cuando la señal de llamada cesó y alguien contestó al otro lado de la línea, Hannah tomó aire para evitar un sollozo y dijo:

-Temperance, soy Hannah. Perdona que te llame a estas horas, pero sólo quería decirte que me marcho...

(Lo cierto es que esta vez tengo ya preparada la siguiente parte, pero no me importa decir que cualquier comentario será bien recibido )