—Tanto problema para decir que eras una bruja —se quejó Dean, cruzando los brazos.
—Pues verás, es tradición familiar no revelar nuestra condición a extraños.

"Extraños" pensó Dean, y no pudo evitar esquivar la mirada de Madison.
Sam por su parte, sentía que su cabeza iba a explotar. Algo sucedía y no comprendía de qué se podía tratar. Tenía un extraño presentimiento, y debía hallar la razón de ello.

—Así que... —Sam decidió hablar, dejando de lado lo que estaba sintiendo en aquel momento— ¿Cómo nos encontraste? Fue algo de brujas, ¿No?
—Algo así. Para eso es que mi padre me dio eso —dijo señalando el trozo de tela que ahora se encontraba en manos de Dean— con un sencillo hechizo de localización pude dar con ustedes. Obviamente para ello necesitaba una pertenencia de alguno de ustedes. Un trozo de alguna vestimenta es ideal para estos casos.

Dean observó a Sam, y su rostro lo decía todo. ¿De verdad iban a confiar en alguien así? ¿Realmente podían correr ese riesgo?

—Dices que utilizaste esto para hallarnos. ¿Por qué no haces lo mismo para encontrar a tu padre? —preguntó Dean, alzando una ceja y seguro de que había atrapado a esa chica mintiendo.
—Él me está bloqueando.

Sam frunció el ceño.

—¿Eso qué significa?

Madison se cruzó de brazos y observó a ambos hermanos.

—Digamos que... Mi magia no es muy poderosa. Él es un brujo, por lo que puede, con un simple hechizo, mantenerme a raya. Puedo saber quizá la ciudad en la que está, pero no más.
—¿Y si buscas a nuestro padre? —preguntó Sam, y un poco de ansiedad se vio reflejado en su rostro— ¿O tu padre puede impedirlo?
—No lo he intentado. Y no es que no quiera, simplemente no podría. Intente con ustedes porque... Pues simplemente porque mi padre me pidió encontrarlos.
—¿Qué significa que no puedes? Apuesto a que eres una bruja bastante mala, que sólo quiere intentar ganar nuestra confianza y a la primera oportunidad entregarnos al mejor postor para ser eliminados. ¿O me equivoco?

Dean tiró aquel comentario y éste quedó allí, en la sala, mientras el silencio llenaba el lugar. Un silencio incómodo.

—Para hacer un hechizo de localización y encontrar a alguien importante, necesito tener un lazo con la persona que quiero encontrar. Yo no tengo ninguna conexión con John Winchester, así que no puedo encontrarlo.

Madison se dio media vuelta, tomó su mochila y se tapó la cabeza con la capucha. Dejo la carta en las manos de Sam, y un pequeño roce de ambas la hizo sentir incómoda.
Sam la observó, y se sintió extremadamente raro.

—Eso es todo por hoy. Si quieren volver a saber de mí simplemente llámenme. Pero que sea para algo serio porque sino ya sé que estoy perdiendo el tiempo con ustedes.

Y acto seguido dejó una nota en la puerta, con su teléfono escrito en ella.

—¡Espera! —gritó Sam luego de unos segundos, intentando detenerla pero fue muy tarde. La joven ya había dado la vuelta al pasillo, y cuando Sam se acercó ya no se le veía por ningún lado.

Sam volvió al apartamento y Dean ya no estaba en el sillón. Esta vez estaba en la habitación, ya con libro en mano y buscando en la netbook cualquier información sobre las brujas.

—Creí que las brujas eran viejas y feas —le mencionó a su hermano, con un tono desenfadado.

Sam lo quedó mirando, confundido y enojado.

—¡¿Es en serio?! ¿Es todo lo que tienes para decir? Esa chica vino a decirnos que necesita nuestra ayuda, nos mencionó algo que puede estar relacionado con nuestro padre ¿y tu te preocupas por si es fea y vieja o no? Por tu culpa ella se fue. Podríamos haber tenido más información, pero lo arruinaste, Dean.

Dean escuchaba el sermón con rostro impaciente. No quería hablar, si lo hacía podía terminar peleando con su hermano. Después de todo, él no comprendía ahora mismo...

—No lo entiendo. —dijo el castaño, luego de unos segundos de estar sentado en el borde de la cama y con su cara entre sus manos— Ella dijo algo sobre una conexión. ¿Qué tipo de conexión puede haber entre ella y nosotros?

Dean se removió en su lugar, incómodo. Con suerte Sam no lo notaría.

—Mira, lo único que sé es que esta chica es malas noticias.
—La llamaré.
—¿Qué?
—Sí, Dean. ¿Acaso no te interesa saber cómo está papá y si necesita de nosotros? Además, sabes bien que el querría que le ayudáramos.
Dean suspiró. Después de todo, su hermano tenía razón; debía darle una mano aunque no lo quisiera.
—Está bien. Llámala, pero primero déjame investigar un poco. Y ya sabes, Sam, a la mínima cosa que nos haga, nos alejaremos de ella sin dudarlo.

Sam sonrió, y lo primero que hizo fue tomar la nota con el número. Tenía un mar de sentimientos encontrados en su interior. Ansiedad, preocupación, incluso miedo. Por otro lado, también sentía tranquilidad de saber que Madison podía llegar a ser un aliado para ellos, y quizá su padre también.

Apenas habían pasado dos horas de lo sucedido. Sam estaba recostado, casi a punto de dormir. Llevaba el teléfono en su mano y la nota. Leyó los números una vez más, y la letra. No había escrito su apellido.
Dean, por su parte, seguía buscando información.

—Listo —dijo de pronto, con una sonrisa que confirmaba su satisfacción. Sam sólo pudo sonreír a medias. Seguro su hermano había encontrado algo que demostraba cuán malvadas y mortíferas eran las brujas.
—Según lo que pude encontrar —comenzó luego de aclarar su garganta— las brujas suelen ser humanos que han hecho un pacto con algún demonio, en el cual dan su alma a cambió de poder. Una vez realizado el pacto, se vuelven feas, ancianas y violentas, y acaban utilizando su magia para fines destructivos. La mayoría utilizan lo que se conoce como magia negra; obtenien poder por medio de rituales, asesinatos y cosas por el estilo. En definitiva, nuestras pequeña brujita no coincide con la descripción. O nos está mintiendo, o...
—O esa descripción es errónea.
—He encontrado más de cien casos...
—Dean —Sam puso una mano en su hombro— Realmente quiero saber qué está pasando con papá. ¿Por qué tienes miedo? No sabemos si ella es así, hay que darle una oportunidad.
—Es que yo lo sé, Sam. La conozco.
—¿La conoces por haber encontrado información acerca de las brujas?
—No, Sam. Lo digo en serio. La conozco. Por eso quizá... Por eso pudo encontrarnos. Porque realmente hay un lazo entre nosotros.

Bueno, me costó escribir el capítulo porque, otra vez, quise agregar mucha info y no pude D: así que en el siguiente capítulo explicaré cómo Dean conoce a Madison y por qué tiene tanto miedo a ayudarle... En fin, comentarios, críticas, insultos (ok no xD) son bienvenidos, así que no olviden dejar sus reviews *_*