Wolaaaaa!!! como estan!! ando muy feliz porque creo que si fue aceptable este fic!!... y tan solo va el 1er capi, la verdad me sacaron una sonrisota ^^, espero que me apoyen y pues como recompensa a esas personas que si me regalaron un coment... se las dedico a esas 12 personitas juju... Los Q.M... 3

A LEER!!!


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"El delito de amar"

Capitulo 2:
* La misión, algo más que un deber. *

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Por: Isakaru


El capitán Uzumaki subió rápidamente las escaleras de aquel cuartel lo más rápido que pudiese y un poco enfurecido… ¿cómo es que se les ocurre tener un accidente en las calles más transitadas de la ciudad?

Es que en una de las avenidas que siempre tomaba para poder llegar a su lugar de trabajo, había un tremendo tráfico en aquella zona… ¿cómo es que se les ocurre tener un accidente automovilístico? ¡Y en este mismo día que tenía que llegar lo más rápido que podía!

Y claro, después de casi media hora de estar pasando de molestos carros, otros policías, bomberos, ambulancias, llega… ¡pero con unos miserables 30 minutos de retraso!

-¿Por qué diablos te tardaste tanto dobe?-. Preguntó el detective Uchiha, observando a la persona que acababa de llegar, algo agitado por cierto.

-a mi no me regañes, reclama a esos imbéciles que toman y ocasionan un accidente en medio de una calle, con un tremendo tráfico y para acabarla, ¡con este miserable calor!-. Gritó ya todo eufórico el rubio, ¡ya estaba más que arto!

-Ey ey, tranquilo dobe, no es para tanto-. Mencionó el pelinegro dándole unas ligeras palmadas en la espalda, un poco de apoyo amigable no vendría mal en este momento, ya que a nadie le gustaría ver al capitán Uzumaki desatando todo su enojo. Hasta podrían jurar, que, cuando se enojaba, soltaba una especie de aura roja.

Dio un pequeño suspiro.

-de acuerdo… ¿y dónde está ese Akatsuki?-. Preguntó ya más tranquilo.

-está encerrado en una de las habitaciones de atrás-. Mencionó el Uchiha, sentándose en su silla de su pequeño lugar de trabajo, donde encima de su escritorio, estaba una computadora.

-ok… llévalo en el cuarto de cuestionamiento, me llamas cuando este allá… estaré en mi oficina-. Y así como mencionó el capitán rubio, caminó lentamente hacia el lugar dicho, se detuvo enfrente de su puerta, sacó su llavero, para después colocar una distinguida llave en el picaporte, y accedió.
Observó el mismo lugar de siempre, dio un largo suspiro de melancolía.

Que día tan raro fue el de hoy. Tratando de atrapar a una ladrona, y resulta ser nada más una chica que ayuda a unos pequeños niños abandonados en aquella ciudad, y para acabarla, ni siquiera la detuvo o la arrestó, en vez de eso, le dio de comer y la ayudó.

Ese no era el deber de un capitán de una de las más importantes fuerzas policiales de Los Ángeles, pero a pesar de eso… no se sentía mal, no. Se sentía agradable, útil, y más que nada por haber ayudado una mujer pobre y desamparada en esta metrópolis, y no nada más a ella, si no a unos simpáticos niños.
Como le gustaría volver a verlos de nuevo.

Se dirigió a su pequeño refrigerador que tenia alado de un mueble de madera donde colocaba libros, que casi nunca leía, entre otras cosas, tomó una lata de coca-cola sacándola de aquel electrodoméstico y se la tomó de un solo sorbo, tirando la lata en un pequeño cesto de basura que no logró meter.

Se sentó en aquella silla, y se recargó en el respaldo de esta, y se dedicó a cerrar lentamente los ojos.
Vaya, si que tenia sueño, no había podido dormir bien estos últimos días y una pequeña siesta no le caería nada…

-¡dobe! ¡Tenemos un problema!-. mencionó alguien entrando sin siquiera haber tocado la puerta, ¿Quién diablos se creía para entrar así?

-¿pero que dem…?-. Abrió los ojos rápidamente percatándose quien lo había interrumpido en su "trabajo".- ¡¿Qué pasa teme?! ¿Por qué diablos entras así?-. Preguntó poniéndose de pie, algo sorprendido y un poco molesto.

-dobe… el Akatsuki escapó-. ¿Cómo se atrevía a entrar sin ni siquiera haber tocado la…?

¿Qué el Akatsuki había que?

-¡¿Qué?! , ¡¿Cómo que ha escapado?!-. Preguntó mientras golpeaba con sus puños, al escritorio, que tembló a tal acción.

-¡sí! , ¡Escapó, se esfumó, desapareció! ¡El chiste es que ya no está!-. Gritó el pelinegro observándolo seriamente, y al parecer, molesto, ¡todos sus planes de atrapar Akatsuki se habían esfumado en tan solo un instante! ¿Y ahora qué?

-¡¿pero cómo diablos se ha escapado?! -. Mencionó de nuevo el capitán Uzumaki, mientras salía rápidamente de su oficina, y se dirigía a las pequeñas cárceles de la parte trasera, prácticamente corriendo… y entró.

Pero no había nada…nadie.

-¿y ahora que dobe?-. dijo aquella misma voz ronca, detrás de él.

-(suspiro) creo que… -breve pausa.- A empezar de nuevo-.


.

.

-vaya vaya, hasta que por fin llegas, ya nos tenias preocupados…Zetsu-. Habló una voz entre lo más oscuro de aquel lugar, solo relucía una cabellera roja como la sangre.

-Hmp… no fue fácil, aquel maldito Uzumaki me encerró como un animal-. Habló el de la cara pintada, desinteresadamente, pero bastante molesto.

Su pequeño orgullo había llegado al suelo, tan solo por haber sido capturado, y solo volver a ver a ese maldito capitán de las fuerzas especiales de Los Ángeles, incrementaba más su odio hacia él.

-no te preocupes, ya nos hemos encargado de él, un miembro de nuestro grupo lo investigó, y logró sacar información de Uzumaki-. Mencionó esa persona, saliendo de aquel crepúsculo, mostrándose directamente de aquel sujeto que tenía enfrente.

-¿Cómo que información…Pein?-. Preguntó aquel hombre pintado su rostro, un tanto perplejo por aquellas palabras dichas de ese pelirrojo, su capitán…el líder de la banda Akatsuki.
Dio una sonrisa algo…malvada.

-sal…por favor-. Mencionó aquel pelirrojo observando la oscuridad de aquel cuarto, que, para cualquier persona que estuviese en ese lugar, estaría huyendo del miedo.

Aquella persona al ser llamada…salió de aquella oscuridad.

-Ko… ¿Konan? -. dijo aquel ser enfrente de esos individuos.

-Hola Zetsu…¿Cómo estás?-. mencionó aquella mujer dando una ligera sonrisa.

La única mujer de esa banda, de aquella organización.
Era una mujer bastante bella, con un cabello color morado, llevando encima una flor blanca en su lado derecho, que, a simple vista, parecía hecha de papel. Tenía unos hermosos ojos color azul oscuro, mientras vestía una blusa y un pantalón negro, con una pequeña nube roja en su espalda como tatuaje. Y en su mano, un sobre blanco, con un pequeño sello de la misma nube.

Ese sobre…ese sobre ¿Qué era exactamente?

-¿qué es esto?-. Preguntó Zetsu con aquella carta en sus manos, ya que aquella mujer, se lo habría entregado.

-ábrelo, y sabrás de qué trata-. Así como lo dijo aquella misteriosa mujer, Zetsu abrió el sobre, rompiendo el sello distinguido de Akatsuki.

Y adentro de aquel envoltorio de papel, sacó una foto y una hoja, que tenía palabras y letras recortadas de revistas o periódicos, pegados encima de esta.

-¿Qué piensas hacer con esto?-. Preguntó ese hombre verde observando a esa misma mujer, pero ella no fue quien contestó.

-hmp, de eso me encargo yo -una pausa mirando aquel hombre.- Zetsu… ¿recuerdas la dirección del cuartel?-.


.

.

-¡MALDICIÓN!-. Gritó el rubio golpeando de nuevo el escritorio, después de una de las tantas veces que había gritado, golpeado o aventado toda cosa que tenia al alcance.

Es que nada podría salir peor, después de tantos años en busca de algo de información, de cualquier pista que pudiese conseguir sobre aquella cuadrilla de criminales, logra tener uno en sus manos, tan siquiera para saber cuáles son los verdaderos planes de Akatsuki, y a la maldita última hora, se escapa. Se escapa como si la tierra se lo hubiese tragado. Mandó escuadrones a vigilar el área, buscar alguna pista, alguna observación que haya dejado después de su escapatoria, pero nada, simplemente nada.

¿Acaso eso hace un capitán?

Para él, eso no era un verdadero oficial de las fuerzas más importantes de Los Ángeles, pero eso sí, no se rendiría, ha hecho hasta lo imposible para poder llegar aquel nivel de general y capital, para que, solo por un maldito degenerado se haya escapado.

No, no señor, Naruto Uzumaki ha hecho demasiado, y nunca, pero nunca se rendiría.

-Naruto, ha llegado una carta para ti-. Interrumpió una persona, después de haber tocado la puerta delicadamente.

-¿cómo que una carta Shizune?-. Dijo en un susurro Naruto, aún teniendo sus manos en forma de puño sobre aquel escritorio, bastante maltratado, y el rubio, tenía la miraba perdida en el suelo.

-pues eso me han dicho, solo que…no tiene el nombre o la dirección del remitente, solo dice la dirección del cuartel y…tú nombre-. Dijo la pelinegra con una voz delicada.

-de acuerdo, déjalo en el escritorio-. Y como lo dijo, Shizune hizo caso a su jefe, dejando ese sobre en donde dijo este, y después lo observó.

-Naruto… ¿estás bien? ¿No quieres que te traiga algo?-. habló bastante preocupada.

-no Shizune, ya te puedes ir,gracias -habló cortante el Uzumaki, aún sin alzar la vista, eso era desesperante.

-hai-. Y se fue, dejando a un chico bastante pensativo, desesperado, preocupado.

Naruto se sentó en su silla, dando largos suspiros.

Observó su oficina, la misma de siempre, con el mismo desastre… y después su mirada se posó en su escritorio, y para ser específicos, en la carta que su secretaria Shizune le trajo.
La observó varios momentos, y la tomó algo dudoso, pero al fin y al cabo, tenía que ver cuál era su contenido. Le echó varios vistazos, ya que como dijo su secretaria, nada mas tenía la dirección del cuartel y su nombre en una esquina.

Y como la duda lo mató, lo abrió.
Sacando dentro de ella una carta doblada. La desdobló y lo que observó, no le agrado para nada.

En esta decía:

Tenemos a tu chica, Uzumaki,
Y si quieres que siga latiendo en este mundo,
Ven a esta dirección…solo, y si vienes con compañías,
Esta chica dejara de latir en un segundo.

Al final decía la dirección destinada, pero…
¿A qué chica se refería?

Observó el sobre de nuevo, y vio algo, lo tomó en sus manos, acto que hizo que abriera los ojos de la sorpresa.
Era una foto, pero no cualquier foto… sino que en la imagen, había una chica…saliendo de un restaurante con unos niños a sus lados, esa chica era la misma que…

¿Acaso esos imbéciles se atreverían hacerle daño a Hinata?
No, eso sí que no.

Simplemente no dejaría que alguien sufriera por sus asuntos, y esos malditos lo harán pagar por lo que acaban de hacer.
Guardó todo de nuevo dentro del sobre, tomó su abrigo café, y salió de esa oficina lo más rápido posible, azotando la puerta fuertemente.

-¿A dónde vas dobe? -preguntó una voz tosca detrás de él, no es necesario nombrar de donde provenía.

-tengo asuntos que atender teme-. Dijo simplemente Naruto, aun sin poner su mirada en su compañero, aún dando la espalda.

-¿Qué es eso que tienes allí?-. No era necesario a que se refería. El rubio se lo entregó.

El Uchiha, un tanto perplejo, abrió el sobre rápidamente, leyendo palabra por palabra, eso no eran buenas noticias.

-¿y piensas ir solo Naruto?, ¡¿Acaso estas demente?!-. Gritó su compañero pelinegro, molesto y desesperado.

-son mis cosas Sasuke, no te metas-.

-o no, lo siento capitán Uzumaki, pero no permito que mis cámaras se arriesguen solos, y no son tus asuntos, se trata de Akatsuki, la pandilla más buscada en todo el país, ¿y tú piensas ir así? ¡¿Solo?!-.

-¡ya leíste la carta por Dios Sasuke!-.

-¡y por ese mismo motivo no puedo dejar que vallas solo!-.
Se hizo un pequeño silencio, sin que ninguno de los 2 soltara palabra alguna, ya que en esa situación, era difícil decir o mencionar algo.

-Sasuke…la paz es el legado que me han dejado… así es, y así seguirá, no pienso romperla, esa es mi palabra-. Mencionó el capitán rubio, caminando hacia la salida.

-Naruto, no puedes ir solo, no sabes a lo que te enfrentas-.

-yo soy el capitán, y se hace lo que yo diga, quieras o no Sasuke…Adiós-. Y después de haberlo dejado con la palabra en la boca, salió de ese lugar, caminado directamente hacia su auto, para después montarlo y dirigirse a la dirección de la carta dada.


.

.

En una cabaña, alejada de la ciudad, estaba un grupo de tres personas sentadas en unos sillones bastante desgastados, y, en el suelo, una chica atada de manos y pies, sellando su boca donde puede sacar sonidos nada gratos.

-¿tienes todo preparado Pein?-. Preguntó la mujer aguazul observándolo directamente a los ojos de su líder.

-no te preocupes Konan… esto será fácil, ya sabes que hacer-.

-de acuerdo-. Y salió de aquel lugar la chica peli morada, dejando a los hombres y a la ojiperla en aquella habitación bastante sucia y maltratada.

-esto será complicado-.

-no te preocupes Zetsu, tenemos más apoyo de lo que te imaginas-.

Y se reinó el silencio en aquella habitación, algo más que común en esas personas, solo el escuchar el sonido de la respiración, y algunos quejidos de la chica que estaba tirada al suelo.

-parece que ya llegó-. Dijo Pein después de casi 10 minutos de silencio, observando la pequeña ventana de una pared.


Naruto salió corriendo de su auto negro, observando el lugar en donde había llegado a parar, un lugar bastante desolado, solo árboles con hojas secas a su alrededor, y observó una cabaña, tan gastada, con varios años o tal vez décadas encima de esta.
Observó de nuevo la zona, sacó algo de un pequeño maletero negro que tenía en su mano, y lo que tenia dentro, lo colocó alrededor de todo el perímetro de aquella área.

Para después volver al auto, dejar su pequeña maleta, agarrar un pequeño aparato y guardárselo en uno de sus bolsillos secretos de su chamarra.

Entró en aquella cabaña, como si no le importase lo que ocurriese.

-bienvenido…capitán Uzumaki-. Dijo una voz bastante aguda entre aquella habitación oscura.

-¿Quién eres?, ¿Qué quieres?-. Preguntó el rubio molesto, ya se estaba desesperando en aquella situación.

-pues…no creo que te interese, pero mi nombre es Konan, la única mujer que está aquí-. Dio una pequeña sonrisa burlona.

-como que … la única mujer, ¡que tratas de decirme!-. Gritó desesperado.

-pues…-. Alguien entró en aquel mismo cuarto, saliendo del mismo crepúsculo.

-queremos…el secreto del Kyubi-. Dijo secamente esa persona que acababa de acceder al lugar.

-no sé de qué hablan-.

-tú sabes bien de que estamos hablando… así que no te hagas el tonto capitán Uzumaki-.

-¡maldita sea!, ¡¡que no se!!, ¡ahora dejen libre a Hinata!-. Gritó exaltado el rubio golpeando la pared con su puño, desatando su enojo, ya estaba más que desesperado. Si esas personas no la dejaban libre, no volverían a ver la luz del sol.

-te lo dije y te lo volveré a repetir…dime el secreto del Kyubi-.

Repitió de nuevo el pelirojo, pero esta vez, con un arma en su mano, sacándola de su pantalón desgastado, poniéndola en altura de aquel oficial.

-Hmp… ¿tú crees que con eso me lograras intimidar?... estas muy equivocado….Pein-. Y como si de un rayo se tratase, el rubio rápidamente con una patada, logró deshacerse de aquella arma de ese criminal, para después darle un puño directamente en su cara y lograr tirarlo contra la pared.

Konan iba a detenerlo, con sus ya, clases de ninja que algún día tuvo, pero se detuvo, tan solo a unos 3 pasos de él, ya que, sus ojos azules, eran algo nada agradable. Aquel rubio, ese Uzumaki, desataba una brisa rojiza de su cuerpo, eso…eso no era humano.
Naruto tenía sus manos echa puños, tanto hacia fuerza, que sus nudillos se volvieron blancos de la presión. Tenía su mirada baja, observando el suelo, pero…poco a poco, levanto su mirada. Y observó a la mujer.

-dime…donde esta Hinata-. Habló aquel rubio, observándola directamente, pero…esos ojos, aquellos ojos que siempre estaban de un bello color azul cielo, ahora eran nada mas unas pupilas rojas, llenas de odio, de ganas de matar.

Konan no respondió, lo único que podía hacer era observarlo… observarlo con miedo y temor, ni siquiera salían palabras de aquella garganta y ahora, solo sentía un nudo.

-¡¡dime donde diablos esta Hinata!!-. Volvió a gritar, agarrando a la mujer del cuello, levantándola del suelo como si de una muñeca se tratara.

-es…está en la ha…habitación de…de atrás-. Logró articular la aguazul, ya que, no lograba tener el aire suficiente hacia sus pulmones.

Naruto la soltó, tirándola de nuevo, y se dirigió al cuarto trasero, donde, de seguro, debe estar la ojiperla, y si no estuviese, ellos lamentarían haber nacido.

Entró. Logró ver un gran bulto tirado al suelo, moribundo. Se acercó. Le quitó aquella cinta adhesiva que tenia pegada en su boca, no permitiendo articular palabra alguna.

-Hinata…¡Hinata despierta!-. Gritó Naruto desesperado agitando aquella chica, ya que al parecer estaba inconsciente.

-Na… ¿Naruto?-. Pregunto la pequeña mujer, abriendo lentamente sus ojos, y observó quien estaba a su lado.

-¿estás bien Hinata?-. Acariciando delicadamente su cabello, algo que relajo mucho a la antes secuestrada.

-Naruto-. Susurró, después le dio un abrazo, un delicado y cálido abrazo, envolviéndose en su persona, sintiendo el calor de nuevo, no quería volver a sentirse sola, fría, abandonada.

-todo está bien, salgamos de aquí-. Logró ponerla de pie, mientras que con un brazo, lo colocaba en su cintura para mejor apoyo. Y así salieron de aquella habitación, pero antes de llegar a la salida de aquella cabaña…

-¡Naruto!, ¡Tú eres el hijo de Minato Namikaze! , ¡Tú eres el demonio!-. Gritó ese hombre tirado en el suelo, perdiendo la razón.

-Cállate Pein, tú no sabes nada de mi vida, así que lárgate de este mundo-. Y antes de que pudiera responder aquel líder, se alejaron de aquel lugar, saliendo poco a poco, paso a paso, antes de que algo sucediera.

-Hinata, cúbrete tras el auto-. Habló Naruto después de varios minutos de transcurso de aquella casa abandonada, al auto oscuro del Uzumaki. Hinata no comprendía, ¿Cómo que se cubriera?, ¿Qué iba a pasar?

-por…. ¿Por qué lo dices Naruto?-. Preguntó la chica, ya que aun no comprendía del todo, ¿de qué trataba todo esto?

-solo hazlo, no quiero que te pase nada-. Hinata hizo caso, se ocultó a lado contrario de la cabaña, detrás del auto, sentándose en el suelo, para que el automóvil la cubriese.

Antes de que pudiera decir o reclamar algo, escuchó un sonido, pero no cualquier sonido, si no…una explosión. Una explosión que se alcanzaba a escuchar a unos cuantos metros de allí. Solo la ojiperla se cubrió más fuerte los oídos, era alterable aquel sonido, era horrible.

Después de varios segundos, el sonido cesó, solo logrando ver pequeñas basuras que volaban por el viento, morusas, y partículas por todos lados.

-¿estás bien Hinata?-. Volvió a escuchar la misma voz que momentos antes, la había sacado de un horrible momento.

-¿Qué paso Naruto?-. Ignoró la pregunto, e hizo otra.

-Necesitábamos deshacernos de Akatsuki, y la única manera, era desaparecerlos de este mundo, así que….Ya no más Akatsuki-. Respondió, pero esta vez, con una gran sonrisa, enseñando sus blancos dientes. Una bella sonrisa. Hinata se perdió en ella, observándola, ¿Qué tenía ese hombre que la hacía sentir emociones que ni ella misma comprendía?

- ¡ ¿Qué paso aquí?!, ¿estás bien dobe?-. Preguntó una voz integrándose a la escena, pero no solo eso, si no, patrullas, ambulancias, bomberos, integrándose al lugar, que momentos antes, fue la zona de guerra.

- ¿Qué haces aquí teme?, creo que te perdiste la mejor parte-. Respondió Naruto volteándose y observando a su compañero más leal, a su amigo.

-Hmp, tu no me dejaste venir, pero… ¿qué hiciste para que este lugar quedara así?-.

-venga conmigo señorita, revisemos sus heridas-. Dijo un enfermero tomando a Hinata de la muñeca, llevándosela a una ambulancia a solo unos cuantos pasos.

Naruto la observó y habló.- Simplemente, puse bombas alrededor de todo el perímetro, y antes de que reaccionaran ¡POOM!, ¡adiós Akatsuki!-. Articuló Naruto, aun sin perder la mirada y sonrisa de victoria.

-Hmp, eso es lo que hace un capitán-. Respondió Sasuke dándole unas ligeras palmadas en la espalda del rubio, como señal de apoyo.

-Detective, ocupamos que vea algo-. Dijo un judicial interrumpiendo el momento.

-ya voy-. Hizo una pausa, dando la mirada hacia su compañero. -Naruto, sabes bien que no estás solo… así que para la siguiente no te lleves todos los créditos tú nada más-.

-no te preocupes Sasuke, para la próxima tú serás el encargado de la siguiente misión-. Sasuke solo le respondió con una sonrisa torcida, una sonrisa sincera, para después, seguir con su deber.

Naruto volvió a poner su mirada en aquel terreno destruido. Tan rápido pasa todo, y ahora, Akatsuki ya no existiría más en este mundo, dejando todo en paz y tranquilidad, no más preocupaciones de que al día siguiente, buscar pistas, mandar a patrullas vigilar las zonas circuladas de la ciudad. Ahora, solo era esperar que el futuro viniese a sus pies.

-Na…Naruto-. Una pequeña voz lo sacó de sus pensamientos, y observó de donde provenía aquella voz chillona.

-¿Qué pasa Hinata?-. Dando una hermosa sonrisa.

-qui…quiero que me digas quien eres…de dónde vienes, y sobre ese demonio que…dijo aquel hombre-. Dijo casi en un susurro, pero si audible para los oídos del rubio, ¿Por qué esa chica tenía el afán de conocer quién era el capitán Uzumaki? ¿Qué tenía ella? Era alguien…especial.

-yo solo soy un capitán Hinata, un hombre común que hace sus…-.

-yo no quiero saber quién es el capitán Uzumaki de quien todos hablan…quiero saber, quien es Naruto, el hombre quien me salvó ( y del cual me enamore)-.

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Jeje... que tal!!?? espero les haya gustadoooo!! fue algo largo el capi no?? pero no se, ami me gustan hacerlos largos, bueno, casi no siempre... y bueno, ademas de eso, estoy en un concurso de drabbles!!! pueden creerlo??!! no si como llegue alli U_U, sera algo complicado para mi, ya que en mi vida e escrito algo tan corto, yo soy de palabras largas, como ya se dieron cuenta jeje... ahora sera mas complicado.. espero me hechen porras jejeje, sii??? *o*

Muchisimas pero muchisimas gracias aaaa:

ETOLPLOW-KUN

*-_shinofan_-*

RebeKyuubi

Hitaro245

LennaParis

nataliuzumaki

Heero kusanagi

anlla

Chipito-kun

ainess

Skuld Dark

hukissita

Ustedes me hicieron tan feliz!!! y a causa de eso, subi el capi lo mas rapido que podia jeje... me alegra demasiado que les haya agradado y por haberme dado una oportunidad, espero les guste este capi, y bueno, ya se que no es mucho romance que digamos, es mas accion que nada, pero bueno, eso del romance llegara a su debido tiempo, creo que como en el 4, jeje, mejor no les digo nada n_n, espero que me sigan apoyando y dejandome un RR, que es mi comida (jaja XD)

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Me regalan un RR??, sino morire de anemia por falta de RR vitaminas n_nU