Capítulo 2
Aquel muchacho cruzó el umbral de aquella puerta dos veces más luego de su primera visita, a la misma hora, en el mismo lugar, la misma orden de siempre, un simple pero exquisito té negro. Sin embargo no volvió a ser sorprendido con un té especial por parte del dueño.
Aquel fue un tema que el muchacho decidió no tocar, agradecía el gesto pero aunque no conociera a la persona que lo atendía, tenía la extraña sensación de que probablemente ese hombre no fuera de dar explicaciones.
No hubieron más palabras que un simple; buenas tardes, quiero esto, muchas gracias y un hasta luego.
Pero ninguno parecía estar en contra del asunto.
Los días comenzaron a enfriar, la navidad se comenzó a divisar, los adornos decoraban con mayor intensidad y las personas iban y venían en busca de una oportunidad para obtener ese regalo especial. Lo que a la vez llevaba más clientela al lugar, en busca de un té exótico para aquellos fieles amantes a las hojas aromatizadas.
Si bien, no era la época más favorita del dueño pero no iba a quejarse de las ganancias.
Escuchaba la gente cantar a lo lejos, escuchaba a muchas personas discutir sobre los regalos y escuchaba a otras contar las melancolías de la navidad, en aquella época, su pequeña tienda se llenaba de historias tanto felices como tristes. Era absolutamente normal, lo que no cuadraba en todo esto, era el espacio vacío que yacía en la barra.
Divisó a sus espaldas el recipiente que llevaba en su interior aquel té navideño, la preferencia de la gente en esta época pero desconocido sabor para muchos, incluyendo al muchacho de aquella vez.
— 23 de diciembre, dijo. — comentó para sí mismo, divisando la fecha del día de hoy, que era nada más ni nada menos que el 23 de diciembre mismo.
Sin embargo, no hubo señales del muchacho.
No era de mal esperarse que lo olvidara o que no volviera a regresar, siempre llegaban clientes prometedores que a la larga olvidaban venir hasta volverse completamente fantasmas.
Observando la puerta por última vez, se retiró su delantal y comenzó a guardar las cosas, era hora de cerrar, ya era casi media noche y por estas fechas prefería mantener abierto por aquellas almas solitarias navideñas que decidían tomar una taza de té. Antes de que su delantal tocara el mesón, la campana de la puerta sonó.
— ¡¿Aun está abierto?! —
Cabellos castaños desordenados, ojos verdes y brillantes, respiración agitada y ropas desaliñadas.
De las pocas muecas que el muchacho lograba sacar en el hombre, la sorpresa fue una de ellas. Sin embargo, no respondió a la pregunta y señaló el espacio vacío en la barra, indicando que se sentara. Sin pensarlo, se colocó nuevamente el delantal, colocó algo de agua a calentar en su antigua pero fiel tetera a presión, cogió el recipiente del té navideño y usando una taza roja con pequeños copos de nieves pintados, comenzó a preparar la bebida.
Los ojos del muchacho siguieron cada tarea del hombre y su voz no pudo quedarse en silencio. — Lo recordaste — comentó, sin poder quitar la sorpresa de su rostro.
— No tengo mala memoria — respondió.
— Pensé que no estabas prestando verdadera atención. —
El hombre alzó su mirada, arqueando una de sus cejas, casi mostrando que se había ofendido pero no dijo nada.
— ¿Sabes?, nunca más vuelvo a comprar regalos en último momento. Todo está ridículamente lleno de personas, estuve haciendo fila por una hora… estoy agotado — soltó un suspiro, mientras estiraba un poco su espalda. Pero luego de ello, asomó una sonrisa. — Pero gracias por esperar. —
— No esperé, suelo cerrar a estas horas. — respondió sin inmutarse, mientras finalmente servía el agua en la taza.
— De todas maneras, gracias. —
De la nada, el aroma en el local se llenó de algo dulce, de algo que cualquier niño amante de las galletas podría descifrar.
— ¿Huele a galletas de navidad? — preguntó el muchacho, cerrando sus ojos y sintiendo el aroma en el aire, enseguida sonrió. — Mi madre solía hacer galletas en navidad, muchas de ellas. —
El hombre, con la taza en una de sus manos, observó al muchacho unos momentos antes de deslizar la taza hacia el chico. — Cortesía de la casa — mencionó antes de que este sacara su billetera. — No tendrá el mismo sabor a aquellas galletas, pero el aroma puede traer recuerdos. —
El chico observó al dueño y asintió, dejando asomar una sonrisa sincera, antes de tomar la taza entre sus manos y beber un poco del líquido. Sus ojos se entrecerraron y pareció divisar algo frente a sus ojos, una memoria distante.
— Para nada, está delicioso. —
El hombre asintió y no dijo ninguna otra palabra, dedicándose a arreglar todo para cerrar. Bajar las cortinas, arreglar las sillas y las mesas, barrer por última vez, asegurar la caja registradora y por último, la taza que aquel chico ocupó. Pero al momento en que la tuvo seca entre sus manos, la metió en una caja cualquiera y la dejó sobre el mesón.
— Solo finge sorpresa al momento de abrirlo unas horas más tarde. —
El chico se quedó observando la caja, luego subió la mirada al dueño y nuevamente bajó la mirada a la caja. La tomó entre sus manos y asintió.
— Será la mejor actuación de todas – aseguró – Gracias –.
Pero en vez de añadir algo más, sacó una pequeña caja de su mochila, dentro, había un pequeño círculo de cerámica que tenía sobre sí mismo, una pequeña mesa, una silla y sobre esa mesa, una pequeña taza de té junto a una tetera. La gracia de aquel adorno, era que en verdad era una pequeña caja musical, que al dar la cuerda, la taza comenzaba a girar en su lugar.
El chico colocó la caja sobre el mesón y musitó un suave "feliz navidad".
Antes de que el dueño pudiera decir algo, el chico ya había abandonado el local.
Aquella caja musical, un día más tarde, tomó lugar en la misma barra que suele frecuentar el muchacho. Se le da cuerda una vez por la mañana y una vez por la noche, antes de cerrar.
Notas de la autora:
No alcancé a actualizar el 23... ¡pero solo por unas tres horas!
Té de navidad: Té Negro con almendra amarga, piel de naranja, manzana, jengibre, clavo y canela.
Bueno, este es un té que si he podido probar y es bastante dulce (considerando que tengo gustos dulces) y el sabor me recordaba bastante a las galletas de navidad, probablemente por el uso de jengibre.
No tengo una imagen de la caja musical pero el tema musical de este es "Merry-Go-Round Of Life", se puede buscar por el mismo nombre en youtube, añadiendo la palabra "musicbox" por si alguien le interesa escuchar. (Es de la película de Howl)
Que tengan una linda navidad!
