AU. Nathaniel es el chico popular de la escuela e hijo de la alcaldesa de París, y Chloé es una tímida artista. Al mismo tiempo, Adrien es un chico que sueña con ser un ingeniero físico, y Marinette es una modelo muy popular e hija de un famoso ingeniero. Chlonath.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo por algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de la segunda temporada
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EN OTRA VIDA
CAPÍTULO 2
Le Grand París
Esa noche
Chloé miró aliviada como el poder milagroso de Ladybug regresaba todo a la normalidad después de un ataque de akuma. Era la enésima vez que había contado que alguien había sido akumatizado por culpa de Nathaniel.
Esta vez la víctima fue Alix, cuando osó intentar invitarlo a bailar, y fue cruelmente humillada por el pelirrojo.
Nathaniel había organizado una fiesta en el hotel de su madre, y había invitado a todos los estudiantes del colegio François Dupont con la intención de declararse a Marinette, pero la pequeña chica se había acercado al pelirrojo con las mejillas encendidas de vergüenza, y fue recibida por una mirada llena de desdén de parte del chico.
-¿Qué quieres, enana?- dijo Nathaniel, molesto de haber sido forzado a quitar su mirada de Marinette, mientras la chica peligra conversaba
-Eh… yo…- dijo Alix nerviosamente- quería decirte… que si querías eh… bailar conmigo-
Nathaniel la miró con una ceja levantada por unos segundos, como si no pudiera creer que Alix pidiera eso, para después echarse reír tan fuerte que la mayoría de los invitados se dieran cuenta.
-¿Yo?¿Bailar con una perdedora como tú? Jajaja, ah, eres tan graciosa, Alix- dijo el pelirrojo, dándole unas palmadas en la cabeza.
Mientras aquello sucedía, Chloé vio que tanto Adrien como Marinette miraron a Nathaniel, la chica sacudiendo la cabeza en un gesto reprobatorio y él con verdadero enojo. Adrien intentó detener a Alix para consolarla pero la chica se escabulló entre la gente y salió del hotel.
-¡Nath!- dijo Marinette, acercándose a él- ¿porqué hiciste eso? Alix es una buena chica, y no perdías nada por bailar con ella-
Nathaniel volvió a echarse a reír.
-¿Yo?¿bailar con esa pobretona? No gracias- dijo el pelirrojo, y sonrió traviesamente- Alix no es como nosotros, Marichou- le pasó el brazo por la espalda para tomarla de la cintura- ¿qué dices de dar un par de vueltas en la pista de baile?-
Marinette se ruborizó, intentando una manera de decir que no, y Adrien miraba la escena también rojo, pero de enojo, cuando fueron interrumpidos por el akuma.
-Bien jugado- Chloé vio como Ladybug y Chat Noir chocaban los puños y, tras asegurarse de que todos estuvieran bien, se despidieron y salieron del hotel hacia los techos de los edificios.
Después de ataque, los ánimos para seguir en la fiesta disminuyeron, y la mayoría de los alumnos se fueron a casa. Chloé miró a su alrededor, y notó que Adrien ya no estaba ahí. Marinette tampoco. La chica rubia se encogió de hombros y se ajustó el bolso sobre su hombro para prepararse para irse.
Mientras Chloé se acercaba a la puerta del hotel para irse, miró hacia atrás y vio que Nathaniel caminaba hacia los elevadores, cabizbajo y arrastrando los pies. La chica alzó las cejas, algo preocupada. Sabía que el chico no era feliz a pesar de lo mucho que aparentaba serlo, y no pudo evitar sentir un poco de pena por él.
Al parecer Nath se sintió observado y se volvió hacia ella. Buscó con la mirada, sus ojos se fijaron sobre los de Chloé, y entrecerró los ojos.
-¿Qué me ves?- dijo el pelirrojo desde la distancia, y Chloé no hizo sino entrecerrar los ojos y darse media vuelta, reanudando su camino hacia la salida del hotel. La chica aún sentía la mirada del pelirrojo cuando salió a la calle y comenzó a caminar hacia la estación del metro.
-¿Monsieur?- escuchó la voz del ama de llaves- ¿sucede algo?-
Nathaniel había seguido con la mirada a Chloé mientras que las puertas automáticas se cerraban tras ella, y desaparecía en las calles de París. Una vez que la chica hubo desaparecido, el pelirrojo se volvió hacia la mujer.
-No, todo está bien, Jeanne- dijo Nathaniel, encogiéndose de hombros y entrando al elevador para ir a su habitación- estoy cansado, quiero dormir-
Cuando el pelirrojo desapareció tras la puerta del elevador, el ama de llaves ladeó la cabeza y sonrió levemente.
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Biblioteca del colegio Françoise Dupont
El día siguiente
Chloé había desaparecido a la biblioteca durante el receso. No tenía muchas ganas de estar rodeada de gente, y mucho menos ahora que había escuchado que Nathaniel estaba de mal humor. No quería ser la siguiente akumatizada por culpa del pelirrojo. Ya había estado cerca varias veces.
Ese día era el cumpleaños de Marinette, y la chica rubia había decidido dibujarla junto con Ladybug y Chat Noir, peleando contra un akuma sobre el Arco del Triunfo. Había visto, más temprano, que Adrien había intentado dar un regalo a Marinette, pero había sido frustrado por Nathaniel, quien lo empujó hacia un lado y le arruinó el momento.
Suspiró, y apoyó su mejilla en la palma en su mano. Adrien. Chloé parpadeó un par de veces, y bajó la mirada. No era tonta, sabía bien que el chico del que estaba enamorada estaba a su vez perdidamente enamorado de la famosa Marinette Dupain-Cheng. Y ojalá pudiera odiarla, pero era hermosa, linda… perfecta. Suspiró de nuevo. Era obvio que Adrien jamás siquiera se volvería a verla.
De pronto, sintió que alguien se apoyó sobre su cabeza, haciéndola agacharla un poco.
-Awww, te la has pasando suspirando todo el día- dijo una voz que le puso los pelos de punta- no me digas que sigues pensando en el perdedor de Nerdrien-
Chloé entrecerró los ojos, y sacudió la cabeza para quitárselo de encima.
-No me toques, tomate- siseó la chica rubia. Nathaniel alzó las cejas, sorprendido por un momento, pero volvió a sonreír.
-Oh, no muy amable, pay de limón- dijo el pelirrojo con una sonrisa astuta- ¿dónde están tus modales? No creo que le hables así a Nerdrien-
-Adrien no es un grosero presumido como tú- dijo Chloé entre dientes. Al principio pensó que el pelirrojo no la había escuchado, pero al ver que se sentó a su lado y le sonrió ladeando la cabeza supo que estaba equivocada.
-¿Yo, grosero y presumido?- dijo Nathaniel, y sus enormes ojos turquesa se fijaron en el dibujo que Chloé estaba retocando. Por un momento, su sonrisa se borró, y miró con atención los trazos de la chica. Parpadeó y extendió sus dedos hacia el dibujo, pero Chloé le impidió tocarlo, tomando su mano.
-No, no lo arruines, por favor- dijo la chica, por primera vez suavizando su voz, y no hablando con desdén: era más bien miedo de que el pelirrojo fuera a arruinar su trabajo.
-Tu dibujo…- murmuró el chico en voz baja- es…-
Chloé contuvo la respiración. ¿Iba a darle un cumplido?¿O iba a decirle que era horrible? No sabía cual de las dos cosas le daba más miedo. Los ojos de Nathaniel seguían fijos en el dibujo, y no parecía haber notado que la chica había tomado su mano.
Finalmente, el pelirrojo se encogió de hombros, y se soltó de la mano de Chloé.
-Bah, he visto mejores- dijo Nathaniel.
Chloé parpadeó, sorprendida, mientras el pelirrojo la soltaba y salía de la biblioteca murmurando que no sabía porqué había tantos artistas de segunda. La chica aún no podía creer lo que acababa de pasar. No pudo pensar mucho en ello, porque sonó el timbre y la chica se levantó para apresurarse a su siguiente clase.
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Laboratorio de Ciencias
Poco después
Chloé se frotó la frente. Las ciencias no eran lo suyo decididamente. Madame Mendelev lo hacía mucho más difícil, constantemente acosándola con sus preguntas, la ponía nerviosa y mucho menos podía concentrarse en responder las preguntas de la profesora.
-Intentémoslo nuevamente, Chloé- dijo madame Mendelev- si un proyectil viaja doscientos treinta y cinco metros con una inclinación de cuarenta y tres grados, ¿a qué velocidad…?-
La chica rubia parpadeó con una expresión llena de horror. ¿Proyectil de qué demonios? No sabía nada, no entendía nada.
-¿No sabes?- dijo la profesora, rodando los ojos, y se volvió hacia los otros alumnos- ¿Adrien?-
El chico rubio respondió la pregunta, y Chloé tampoco entendió lo que había dicho. Decididamente la física no era lo suyo. Escuchó a Nathaniel hacer un comentario desdeñoso al hecho de que Adrien había respondido bien la pregunta.
-Bien, para ayudar a curar la falta de atención en la clase de física, encargaré una exposición a los dos que tengan el peor promedio en la clase- dijo la profesora.
Chloé se dejó caer sobre la mesa frente a ella. Genial, ella era la que tenía el peor promedio de la clase, y la idea de pasar aún más tiempo trabajando en física la descorazonó. Decididamente esto no podía ser peor.
-Y los dos elegidos son Chloé Bourgeois- dijo madame Mendelev- y Nathaniel Kurtzberg-
Aquello terminó de descorazonar a la chica. Si había algo peor que tener tarea extra de física, era tener tarea extra de física y tener que hacerla con el presumido hijo de la alcaldesa Kurtzberg.
-Eh, ¿madame?- dijo Nathaniel- debe de haber un error, yo no puedo tener el peor promedio de la clase. Saqué diez en todos los exámenes-
-Sí, pero no entregaste ninguno de tus proyectos- le respondió la profesora.
El pelirrojo se puso casi tan colorado como sus cabellos de pura rabia, y sacó su teléfono celular.
-No creo que a mi mamá le guste saber que su hijo fue castigado- dijo el chico, poniéndose de pie, accionando el teléfono y poniéndolo en altavoz.
Chloé rodó los ojos. Claro, Nathaniel siempre usaba a su madre para zafarse de lo que no quería hacer y, por primera vez, la chica estaba agradecida de que su compañero fuera un consentido. Prefería hacer el trabajo con cualquiera en su clase, incluso con Marinette, excepto con Nathaniel.
-Yo ya hablé con madame Kurtzberg, Nathaniel- dijo madame Mendelev- y está de acuerdo con que hagas el proyecto con Chloé-
Por primera vez el pelirrojo se veía desolado, y Chloé casi sintió pena por él. Casi.
-Y si llego a saber que no hiciste el trabajo junto con Chloé, reprobarás física y tendrás que tomar clases de verano- continuó la profesora- así que tendrás que aguantarte-
Nathaniel se dejó caer sobre su asiento y se cruzó de brazos, enfurruñado.
-Detesto tener que aguantarme- dijo el pelirrojo.
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Habitación de Nathaniel, Le Grand París
Esa tarde
Chloé no podía creer lo que estaba pasando. Había sido obligada a trabajar en un proyecto con Nathaniel Kurtzberg. La sola idea hacía que le doliera el estómago y le causaban náuseas. ¿Porqué tenía tan mala suerte? Esas cosas solo le pasaban a ella. Además, estaba segura de que madame Mendelev la odiaba en secreto.
Saliendo de la escuela, Nathaniel la había abordado bruscamente y con un "te veré en mi casa a las cuatro" había desaparecido tras la puerta de la limosina echando chispas.
Chloé no había llegado tarde: de hecho, había llegado diez minutos antes de la hora acordada, y el ama de llaves, Jeanne, la había acompañado desde la entrada del hotel hasta la puerta de la habitación de Nathaniel. La chica llamó tímidamente, golpeando suavemente la puerta.
-Entren- escuchó la voz del pelirrojo.
La chica rubia empujó la puerta y entró a la habitación, sorprendida de encontrarla vacía. Miró a su alrededor, pero no vio a nadie. Escuchó el lejano ruido de la ducha.
-Estaré contigo en un momento- escuchó a Nathaniel decir de nuevo detrás de la puerta del cuarto de bajo- toma asiento-
-De… de acuerdo- dijo Chloé. La chica se sentó tímidamente en uno de los sofás, y puso su mochila en su regazo. Sacó su libreta de física y tembló levemente. No entendía nada, y tenía miedo. Seguramente Nathaniel se burlaría de ella por ser tan tonta. Sacudió la cabeza de nuevo. ¿Porqué madame Mendelev la odiaba tanto?
Sacudió la cabeza para no pensar en ello. Miró a su alrededor mientras escuchaba que la ducha se apagaba. Al parecer el pelirrojo era fan de Ladybug y Chat Noir, pues tenía un enorme poster de los dos superhéroes en su habitación, y Chloé pensó que era un poco hipócrita de su parte que una vez la hubiera ridiculizado por dibujarse como heroína.
No solo eso. Su cama era enorme, tres veces más grande que la suya, con un suave edredón de color azul turquesa. Chloé sonrió levemente, recordando que era el mismo color que sus ojos. Toda la habitación tenía un delicioso aroma. Se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja y suspiró.
Chloé escuchó la puerta del baño abrirse, y la chica levantó los ojos. Lo que vio frente a ella la hizo ponerse del mismo color que los cabellos de Nathaniel. El pelirrojo había salido del cuarto de baño, descalzo y solo usando un pantalón deportivo de color azul, con el torso descubierto, y secándose los cabellos con una toalla. La chica tragó saliva al mirarlo. A pesar de ser alto y delgado, el chico tenía una figura que Chloé jamás se había imaginado. Parecía un modelo.
El chico parecía haberse dado cuenta de la mirada de Chloé, pues se puso las manos detrás de la espalda, haciendo que por poco le sangrara la nariz a su compañera. Dejó escapar una risita que trajo a Chloé de regreso a la realidad. La chica parpadeó y bajo la mirada.
-Em… hola- dijo Chloé- ¿nos ponemos a trabajar ya?-
Nathaniel volvió a echarse a reír, y se sentó junto a ella.
-Vamos a trabajar entonces- dijo el pelirrojo.
Chloé tembló. Su piel aún estaba húmeda, y escurrían algunas gotas de sus cabellos. Nathaniel era un chico muy guapo, no podía negarlo, pero el hecho de que estuviera junto a ella, sobre todo si se encontraba semidesnudo.
-Argg… ¿quieres ponerte una camiseta?- dijo Chloé, visiblemente incómoda, en vista de que el pelirrojo no parecía tener muchas intenciones de vestirse.
-¿Porqué?- dijo Nathaniel, encogiéndose de hombros- ¿te distraigo?-
-Me haces sentir incómoda- siseó Chloé, entrecerrando los ojos, pero sin poder dejar de sonrojarse.
Nathaniel la miró por unos segundos. No quería aceptarlo, pero Chloé se veía adorable con ese tono rojo en sus mejillas, que contrastaba hermosamente con su piel blanca, y notó que parpadeaba más que de costumbre cuando estaba nerviosa. Finalmente el chico amplió su sonrisa y se levantó para buscar en su armario una playera de color morado, y se la puso encima.
-Listo. ¿Contenta?- dijo el pelirrojo.
-Gracias- dijo Chloé, tomando su libreta de física y poniéndola sobre la mesa de café- y ahora, ¿comenzamos a hacer el proyecto?-
-Supongo- dijo el pelirrojo, borrando su sonrisa- no puedo creer que maman haya dejado que madame Mendelev me hiciera esto-
Chloé asintió levemente.
-Debe ser horrible tener que pasar tiempo conmigo- dijo la chica rubia, y se llevó las manos a la cara. Se sentía horrible, sabiendo que era la chica más tonta de la clase.
Nathaniel se volvió hacia ella, alzando la ceja derecha, creyendo que lo había dicho con sarcasmo. No, realmente Chloé pensaba eso. Sonrió levemente.
-Vamos, no es tan malo- dijo el pelirrojo, encogiéndose de hombros- será un buen ejercicio para el examen. No puedo creerlo- rodó los ojos- ya sueno como ese Nerdrien-
Chloé entrecerró los ojos.
-¡No lo llames así!- dijo ella.
Nathaniel la miró de reojo con una sonrisa traviesa.
-Oh, ¿porqué no?- dijo el pelirrojo, pero borró su sonrisa- vamos, ¿qué te gusta de él? Ni que fuera la gran cosa. Sí, es bueno para física. ¡Genial! Yo también saco buenas calificaciones, y tendría las mismas que él si tuviera ganas…-
-Sí, pero él se esfuerza por alcanzar sus sueños- dijo Chloé- quiere una beca para trabajar con monsieur Dupain-Cheng en su constructora mientras que termina la universidad, y es amable y valiente y… ejem- la chica bajó la mirada de nuevo para ocultar el rubor de sus mejillas.
Nathaniel sonrió torcido. No le gustaba admitirlo, pero sabía que él y Chloé eran bastante parecidos, sobre todo porque estaban enamorados de alguien que no les hacía caso.
-Pues sí, pero es bastante aburrido- dijo el pelirrojo- Adrien el chico del diez perfecto en ciencias. Bah-
Chloé lo miró entrecerrando los ojos. ¿Qué podía saber Nathaniel de trabajar duro? Si él solo era el mimado hijo de la alcaldesa. En cambio, Adrien había tenido que trabajar ayudando a sus padres en la panadería de los Agreste mientras estudiaba para cumplir su sueño de ser un gran ingeniero.
-Bueno, comencemos- dijo el pelirrojo, finalmente resignado- tenemos mucho que hacer, y muy poco tiempo-
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Horas más tarde
Nathaniel se frotó la frente. Estaba agotado por el trabajo de la tarde. No le gustaba admitirlo, pero no había pasado tan mala tarde con Chloé Bourgeois. La artista no entendía ni jota de física, pero tenía que admitir que no le había molestado hacer la exposición con ella.
A la mitad de la tarde Nath había llamado a Jeanne y le había pedido que trajera té. Se había sorprendido de ver que Chloé tomaba su té con miel y limón, cosa que le pareció bastante graciosa y, hasta cierto punto, tierna. Incluso había tenido que hacer un esfuerzo consciente por no quedársele viendo cuando hacía concentrada un ejercicio, y veía una arruguita en su frente que se le veía adorable.
La noche había caído, y mientras que Nathaniel buscaba a Jeanne para que pidiera un taxi para Chloé, la chica se había quedado dormida sobre el sofá, apoyando la cabeza en el descansabrazos. Cuando el pelirrojo se dio cuenta, la chica estaba profundamente dormida.
-¿Chloé?- dijo Nathaniel en voz baja, pero la chica no le respondió. El chico suspiró y llamó al ama de llaves- Jeanne, cancela el taxi, Chloé se quedará aquí. ¿Puedes mandar traer algo de ropa para ella?-
-Por supuesto, monsieur- dijo Jeanne.
Nathaniel le agradeció, y se volvió a la chica, que seguía profundamente dormida. Tenía algunas mantas extra en un armario, pero una parte de él no quería dejarla dormir ahí. Con sumo cuidado, el chico se inclinó hacia ella y se pasó el brazo de la chica al cuello, para después poner su brazo izquierdo debajo de las rodillas de Chloé, y su otro brazo detrás de su cabeza. El pelirrojo la levantó y caminó con ella, con cuidado de no despertarla.
Una vez que la levantó en sus brazos, Nathaniel se sorprendió al darse cuenta de lo ligera que era. La chica acomodó naturalmente su cabeza sobre el pecho del pelirrojo, quien sintió su corazón latir con fuerza ante el contacto con la chica. La depositó con cuidado sobre la cama y la cubrió con el edredón antes de apagar la luz y cerrar la puerta del cuarto de dormir.
Nathaniel regresó al sofá donde había estado estudiando junto con Chloé y, tras pedir a Jeanne una almohada y una manta, el chico se tumbó sobre el sofá y se quedó profundamente dormido.
Jeanne sonrió levemente el ver lo que había pasado.
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¡Hola a todos! Este fic oficialmente iba a ser un solo capítulo, pero finalmente decidí seguir agregando escenas. Espero que les esté gustando. Muchas gracias por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
