Canción Cap. 2: Jar of Hearts.
Autor(es): Christina Perry.
Sentimiento: Tristeza.
Nº de palabras: 881.
En busca del sentimiento.
Cap. 2: ¿Quién te crees que eres?
Su mirada color chocolate, opacada por la tristeza se dirigió a su ventana. Podía oír su voz, melodiosa y ronca, tal y como la recordaba.
Él se encontraba en su puerta, discutiendo con Natsu y Laxus, él quería volver a verla, pero ella no a él. Sting había destrozado su corazón al usarla como medio para espiar a su gremio.
Después de aquello, después de su arranque de ira y coraje, vino la tristeza de los recuerdos y los momentos vividos, los besos recibidos. Y con ella, llegó la depresión, amenazando con derrumbarla a cada segundo.
Lucy había estado depresiva durante algunos meses, nunca hablaba con nadie, no comía, no dormía. Sus espíritus y sus amigos se habían encargado de cuidarla en ese tiempo, temiendo por su salud.
Pero todo aquello cambió cuando Laxus comenzó a visitarla más seguido, contándole anécdotas de sus misiones, las cosas que había hecho mientras estaba exiliado… Esto volvió a la vida a Lucy y ambos se hicieron grandes amigos.
Gracias a Laxus y a sus consejos, Lucy había comprendido que ya no debía dedicarle sus lágrimas a Sting, pues no se la merecía. No debía estar triste por él, debía madurar.
Y como las estaciones pasaron, Lucy olvidó a Sting y todo lo que había pasado con él; pero ahora el Dragon Slayer Blanco había vuelto a por ella.
Lucy escuchaba atenta las palabras de sus amigos y las de su ex novio, aquel que había robado su inocencia y la había engañado vilmente. Ella sabía que tenía que cortar el problema de raíz, porque sino aquello nunca terminaría.
Con decisión salió de su habitación y bajó las escaleras rápidamente, se calzó los zapatos y abrió la puerta, saliendo al encuentro de Sting. Manteniendo la calma, tal como Laxus le había enseñado, y sin llorar, Lucy habló serenamente, mostrando cuanto había madurado.
— ¿Quién demonios te crees que eres?—Espetó ella, sintiendo como la rabia la carcomía por dentro, pero manteniéndola al margen—. Tú ya no eres bien recibido aquí, así que será mejor que te marches, basura Sabertooth.
—Lucy, yo… Estaba equivocado, cegado por la arrogancia. Lo de Minerva fue un error y lo que te hice a ti también; por favor, estoy dispuesto a cambiar.
Esas dulces palabras fueron como un puñal directo al corazón de Lucy. Ella aún amaba a Sting y aquellas palabras la estaban taladrando por dentro. Tuvo que obligarse a respirar y a contenerse, no podía confiar en Sting nuevamente; no después de lo que le había hecho.
— ¡Tan sólo márchate de una vez!—Gritó Lucy, sintiendo como las lágrimas amenazaban con salir. Ella sorbió y le dirigió una mirada dubitativa a Laxus, éste tan solo asintió—. Tú ya no puedes tenerme, Sting. Ya no.
Estas palabras dejaron impactado al cazador de dragones, haciéndole perder el aliento. Él le dirigió una última mirada esperanzada, que pronto pasó a ser una de dolor al ver el semblante de la rubia. Laxus y Natsu tan solo se mantenían al margen. Sting se dio la vuelta y comenzó a bajar las escaleras, pero antes de marcharse le dedicó unas últimas palabras a la maga estelar.
—Me marcharé, si eso es lo que quieres—comenzó él—, pero yo sé que tú aún me amas. Puedo verlo en tus ojos, puedo sentirlo en tus palabras, Lucy. Pero no voy a rendirme ahora que he cambiado, no me importa contra quién tenga que luchar; voy a recuperarte.
Dicho esto él desapareció, dejando tras él su dulce aroma a canela y dulces. Ella no pudo más y se derrumbó, cayendo de rodillas al suelo. Laxus rápidamente la abrazó, y ella rompió a llorar en su pecho. ¿Quién se creía él para dedicarle esas palabras? ¿Es que tan frío y egoísta era?
Laxus se quedó allí, abrazándola con fuerza aún cuando Natsu se había marchado, aún cuando la noche calló y empezó a soplar el viento.
Lucy sabía que Sting había acudido al gremio muchas veces, preguntando por ella, sus amigas se lo habían dicho. Él sólo quiere volver a verte, Lucy Le había dicho en una ocasión Mirajane. Pero aquellas palabras ya no importaban ahora, que había crecido, que había madurado. Lucy no volvería a caer en sus engaños, ahora era fuerte. Laxus la había hecho fuerte.
Después de aquel enfrentamiento Lucy contemplaba a Sting pasar muchas veces por su casa, esperando a que ella le diera otra oportunidad. ¿Es que acaso no tenía que volver a su gremio? Un día Lucy se había dedicado a observarle por horas, la marca de Sabertooth ya no estaba.
Él había dejado su gremio para recuperarla. Esto plantó semillas de duda en el corazón de Lucy, que rápidamente fueron olvidadas gracias a Laxus.
Sting no merecía sus pensamientos, él le había hecho daño, y ahora la buscaba una vez más. Frío y egoísta, como cuando lo conocí Aquella vez, en una recaída, esas fueron sus palabras. Pero Laxus se lo había recordado, él ya no merecía la pena, no merecía sus lágrimas ni su corazón, ahora ella era libre.
Pero ella aún lo sabía, ella amaría siempre a Sting. Hubiera hecho lo que hubiera hecho, le hubiera roto el corazón o no, ella lo seguiría amando.
Don't come back for me...
Who you think you are?
—Jar of Hearts: Cristina Perri.
