La Tierra, el hermoso planeta azul. En el centro de ésta se encuentra la Academia W. La Academia W, una academia llena de misterios donde los países pasan clases como si fueran estudiantes comunes.

¡Adelante, Club de Periodismo! Primera parte~.

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—Entonces, el próximo tema para el periódico de la academia será "Los Clubs Estudiantiles" —informó Alemania.

— ¿Por qué no podemos publicar dónde cada uno guarda el porno? Así dejaremos a unos cuántos en vergüenza…—preguntó Italia.

—Eso es algo demasiado personal, Italia—lo regañó el alemán.

—Lo dices porque eres el que tiene el escondite más obvio…—murmuró Japón, y el germano lo fulminó con la mirada, mientras el italiano continuaba riendo.

—Bueno, entonces hablemos de comida—propuso el castaño—O la otra un concurso de belleza. Podemos ser los jueces…

—Matarías a cualquier nación a la cuál Alemania le dé un puntaje alto… o a cualquier nación a la que tan sólo le dé puntaje—afirmó el japonés. Italia bufó. Por desgracia, el asiático tenía razón.

—Cállense—impuso orden el alemán—Ya estaba decidido el asunto de hablar sobre clubs en esta época del año.

—Uf, a veces eres demasiado estricto, capitano~—dijo Italia.

—Si no me pongo firme, ustedes dos harían cualquier cosa…

—Me gusta que seas tan firme en tus decisiones~.

—S-silencio, eso no viene al caso—el rubio se sonrojó.

—Lo del concurso de belleza suena bueno. Se verían demasiado ridículos—se carcajeó Japón—Podemos dejarlo para el próximo mes. Pero volviendo al asunto de éste número, tengo curiosidad por algunos clubs. Hay demasiado clubs extraños no identificados en esta lista que encontré…

—Si están en la lista, ¿entonces eso no significa que están identificados? —preguntó Italia.

—No sé, yo sólo quiero té verde—bufó el nipón.

—"Club de la siesta" —leyó Alemania— ¿Tienes algo que decir, Italia?

—Acusa a mi hermano y a España también. No soy el único—se defendió el aludido.

—"Club Vuvuzela Vu~ Vu~"—volvió a leer el rubio— ¿¡Qué carajos es esto!?

—Madre de Dios—dijo Italia, con un tic en la ceja.

—Podemos dejarlo de lado—sugirió Japón—Igual que el "Club de acariciar a la Anguila", el "Club de los que no tienen mar"…

—Eso me huele a Suiza—intervino el italiano, buscando comida por el salón del club de periodismo.

—O el "Club de la siesta" —aportó el alemán.

— ¡No te metas con la siesta, que yo estoy en él! Para eso, quitamos el "Club extremo".

—Ese no suela tan mal como el de la siesta.

— ¿Quieres pelear, capitano~?

—Si bien me gusta ver como corre la sangre, ahora mismo tenemos algo que resolver. La matanza para después—ordenó Japón, poniendo orden.

Y el Club de periodismo se puso manos a la obra para reunir datos.

—Ah, el Club de Periodismo, tan animado como siempre~—comentó Seychelles, observando su reflejo en el vidrio mientras se peinaba—Aunque el uniforme de Japón está como que un poco pasado de moda…

Y al japonés le invadieron unas repentinas ansias asesinas.

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Club de coro.

— ¿Han venido a entrevistar al Coro? —preguntó Ucrania, atónita. Luego esbozó una sonrisa triunfante— ¡Cómete esa, Polonia! ¡Te dije que vendrían a entrevistar al Coro! ¡Me debes tres litros de vodka!

—A nadie le interesan tus apuestas con Polonia—intervino Estonia con un bufido.

— ¿Nos puedes contar las actividades del Club de Coro? —preguntó Italia, con la mirada fija en los pechos de Ucrania. No podía evitarlo. Llamaban demasiado la atención. Luego se percató de que Alemania también los observaba fijamente, y lo golpeó con su carpeta.

—Estonia, ¿podrías encargarte? —preguntó la ucraniana, con un gesto de desagrado, dándose cuenta de que distraía un poco a los demás. Fue a reclamar su premio, mientras el estonio la maldecía internamente por dejarlo a solas con los locos del Club de Periodismo. Le caían mal los periodistas.

—En nuestro coro participan estudiantes destacados de la Academia W—explicó Estonia, mecánicamente. Se conocía el "discurso" de memoria—También participan los otros Países Bálticos, Letonia y Lituania, famosos por su coro.

Estoy ocupado y no vengo a menudo. Por culpa de Polonia—bufó Lituania.

—Estonia, te faltó contarles algo—le recordó Ucrania, llegando con sus botellas de vodka—Dentro del Coro, a él lo llamamos la "Revolución Cantada".

— Eso no era información relevante—añadió el estonio, intentando no ruborizarse ante el elogio de ella.

—Pero la característica más importante del Club…—continuó la ucraniana—Es que la Unión Soviética nos acecha todo el tiempo.

Club de la Unión Soviética

—No digas eso, la URSS se disolvió hace tiempo—le recordó Rusia, escondido en una esquina.

— ¿Entonces qué haces stalkeandolos? —preguntó Italia.

—Me escondo de cierta personita imbécil…—respondió el ruso, pero dicha "persona" no tardó en aparecer.

Club de casi-héroes.

— ¡Hola! ¡También entrevisten a mi club! —Interrumpió Estados Unidos, mascando un chicle globo, mientras aplastaba la cabeza de Rusia— ¡Hay que mostrarle al mundo las actividades de los casi-héroes… o los no-héroes, o los anti-héroes, o los…!

— ¡Son demasiados héroes! —siseó el ruso, quitándose su bufanda para estrangular al americano. Estados Unidos balbuceó improperios contra el euroasiático, pero quedaron ahogados.

— ¿Ustedes no hacen nada? —preguntó Alemania a los otros países de Europa del Este. Ellos negaron con la cabeza.

—Ya estamos acostumbrados…—respondió Ucrania.

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Club de Gastronomía.

—Oh, así que les llamó la atención el Club de Gastronomía~—dijo Turquía, feliz—No me sorprende. Italia, a ti te gusta la comida deliciosa, así que haces bien en venir.

El italiano asintió, contento de que alguien más reconociera su buen gusto. Alemania se sintió un poco celoso. Sólo él debería elogiar a Italia. Aunque, casi nunca lo hacía, por lo que no podía reprocharle nada. Suspiró. Más tarde pensaría en ese asunto.

—En este club sólo pueden participar los elegidos amantes de la buena comida—informó China.

— ¿Entonces qué haces tú ahí? —intervino Japón, molestando a la nación más vieja.

—Cierra la boca, mocoso, y respeta a tus mayores.

—Un día de estos vas a despertarte con una espada atravesada…

—Ya veremos…

—Dejen de pelar—intervino Francia, el tercer y último integrante del Club de Gastronomía—Nuestras actividades son cocinar y comer.

—Y amar~—añadió Turquía.

—No—negaron los otros dos miembros al unísono.

—Amargados—se quejó el turco.

—Y eso—finalizó Francia—Es lo que conforma al Club de Gastronomía. Además… ¡Italia, no te robes el vino!

Merda, me descubrió otra vez—masculló el italiano—La próxima lo lograré…

—No. Y luego te preguntas porque no te dejamos entrar en el Club…

—Al menos no soy el único. Inglaterra también tiene prohibida la entrada, dicho sea de paso…

—Porque es un maldito vándalo hiperactivo acosador pesado psicópata…

—Sí, sí, conocemos el resto de sus dramas matrimoniales—lo calló China, harto.

—…Es un club un tanto extraño—comentó Alemania.

—Más que nada porque los acosa un loco—aportó Japón.

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Club de Magia.

— ¿Quieres hacerle entrevista al Club de Magia? —preguntó Inglaterra, con una capa de mago de color rosa chillón, y una sonrisa de oreja a oreja.

—Ahora que vi que tú pareces estar al mando, no—admitió Italia.

—Lo siento, Italy, pero esto es un club serio…—continuó el británico, haciendo caso omiso al insulto disfrazado del castaño—No estamos abiertos al público en general…

—Buena excusa para decir que nadie quiere unirse—comentó Japón.

— ¡Eso es mentira! Nuestra magia es genial—dijo Inglaterra, señalando a su compañero, Rumania. Éste estaba prácticamente escondido en un rincón. El rumano era una nación de estatura media, cabello negro lacio hasta poco más debajo que los hombros, éste recogido en una coleta baja. Utilizaba unos elegantes guantes blancos, y tenía los ojos de un profundo color azabache—Si creen que nuestra magia no es genial, ¡entonces los desafío a que uno de ustedes doble ésta cuchara! —exclamó finalmente el británico, mostrándoles la cuchara.

Alemania la tomó rápidamente, y la dobló haciendo gala de su fuerza.

—Esto me huele a que se hará la entrevista—concluyó el alemán, mientras Inglaterra lo miraba atónitamente.

—Joder, este tipo es genial—murmuró el italiano.

—No… no quiero hacer esto—se deprimió Inglaterra—Primero, me niegan la entrada al Club de Gastronomía. Luego, nadie quiere unirse a este club. Ahora, debo revelar los secretos que tanto empeño puse en ocultar…

—Pusimos—interrumpió Rumania.

—… ¡No quiero que esto siga así! —berreó el inglés, comenzando a golpearse la cabeza contra la pared.

—…Supongo que me toca responder a mí—concluyó el rumano—Las actividades del Club de Magia son varias. Generalmente, realizar magia para el bienestar matrimonial. Conjuros para el amor. Rezos para la cosecha. Vestirse como el mago que todos conocen…

Harry Potter—aportó Reino Unido, con su acento británico—Por cierto, debería haber una casa en Hogwarts que tenga los colores rosa y más rosa.

—"Más rosa" no es un color—reprochó Rumania.

— ¡Pues sería genial!

—Además, todas las actividades del Club de Magia apestan. Lo único que hacemos es timar a la gente con falsos conjuros…

— ¡Mis dulces no se pagarán solos, Romania!

—Ah. Con que esto es el famoso "misticismo" del Club de Magia—comentó Japón con cierto tono irónico.

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—Lo que sentí de esta investigación fue…—comenzó Alemania, pero Italia lo interrumpió.

Capitano, eso no importa. Lo que yo quiero saber es como te sientes conmigo…—Japón lo golpeó— ¿¡Porqué eso!?

—Porque te pones pesado con tanto acoso hacia él. Al menos espera a que me vaya para comenzar—contestó el japonés.

—…Bene.

—Como decía—reanudó el alemán—Todos los clubes de esta academia son anormales. Excepto el nuestro.

—Incluido el nuestro—corrigió Italia.

—O tal vez el nuestro es el peor—sugirió Japón—De todas formas, todos son peculiares.

Continuará~.


El tan esperado Gakuen :D Aunque no termina acá, claro. Todavía queda otro capítulo, honhonhon~. Espero que les haya gustado :) ¡Y gracias de todo corazón por los comentarios! Y también por leer~.