Esta historia participa en el Reto #32 'Los Sagrados 28' del foro Hogwarts a Través de los Años

Disclaimer: el mundo mágico y sus personajes pertenecen a J.K Rowling, yo solo los estoy pidiendo prestados para escribir algo cutre y horrendo.

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Odiaba su apellido tanto como odiaba la marca tatuada en el brazo izquierdo de su padre.

Odiaba la idea de que al casarse su esposa tendría que tomar la carga de un apellido maldito, que sus hijos serían vistos de menos gracias a su apellido también.

Avery. Apenas cinco letras que encerraban tantas cosas. Avery es el apellido de uno de los peores mortífagos conocidos y también es su apellido, años atrás su padre había pensado que era una gran idea unirse a esa panda de lunáticos, su padre hace unos meses decidió que el debía unirse también.

Sabe que debió negarse a participar pero era una serpiente y siempre ponía su supervivencia antes, así que aceptó que aquella horrible marca se grabará también en su piel, como un fiel recordatorio de lo jodido que estaba.

Avery, un apellido que sólo servía para alejar a la gente.

Avery, un apellido que era una carga horrenda, el apellido de un jodido villano.