Los personajes de Saint Seiya The lost canvas no me pertenecen.
Muchisimas gracias por recibir la historia con los brazos abiertos.
Es tuyo, así que es tu problema.
A pesar que no le cayó para nada graciosa la idea, dejo a su (hace poco conocido) sobrino al cuidado de Asmita. Al ser el caballero de la sexta casa el más cercano a las costumbres del niño, considero dejarlo a cargo de este como la idea más acertada. Aspros no se había aparecido en todo el día y toda la noche. Algo le decía que seguiría en esa postura por un buen rato.
Taberna, Rodorio.
Sísifo, vestido con ropas de entrenamiento, ingreso a la taberna y dejo salir un poco de aire. No creía que los rumores fueran ciertos, pero tenía que sacarse las dudas.
-Aspros.- El caballero, sin su armadura, estaba sentado en una de las mesas del fondo del recinto. Su mirada estaba perdida en el contenido ámbar del tarro de cerveza. - ¿Cuánto bebiste?
-¿Acaso me crees de los idiotas que ahogan sus penas en la princesa de las bebidas?-Pregunto en un tono sereno- solo la compre para tener una excusa para quedarme lejos de todos ustedes, Manigoldo y Kardia solo vienen los fines de semana.-Sísifo se sentó frente a su amigo y le miro con pena.
-¿Quieres hablar?
-¿De qué?- Espeto el otro.
-Pues...
-No sé cómo reaccionar ante el asunto. ¿Satisfecho?- Gruño al darse cuenta que su amigo se tomaba su tiempo para completar las palabras después del "Pues".
-Yo tampoco, al principio, supe que hacer con Regulus...-Comento, tratando de hacerle entender, a su amigo, que era algo "común" el sentirse medio inútil al comienzo.
-Sísifo-El caballero alzo la vista y miro fijamente al castaño- No siento nada de afecto hacia el niño- el caballero se quedó helado- tu si sentías afecto hacia tu sobrino- Sísifo abrió la boca para decir algo, pero la cerro nuevamente- Solo siento rabia hacia la madre y desilusión hacia mi hermano. Es lo único que siento ahora...-miro hacia un costado, mirando a los alegres borrachos que ya estaban "alegrándole" la mañana al cantinero.
-Aspros... Capaz que solo te lo imaginas, en realidad si debes sentir afecto hacia tu...
-No digas esa palabra.
-¿Qué? -Sísifo parpadeo algo sorprendido- Pero es...-el caballero le lanzo una mirada molesto- lo es.
-Que sea su padre biológico, no me hace su padre realmente. -Gruño, Sísifo hizo una mueca, no sabiendo que decirle a su camarada.- ¿Con quién está? Con su querido "tío", seguramente. -soltó sarcástico.
-Eh... No.- Aspros le dedico una mirada asesina, por lo tanto paso saliva.- Defteros... Sage lo mando a ver en qué estado está todo en la India.
-¿Con quién está el niño?-Pregunto mientras miraba el contenido de su bebida y hacia girar el tarro lentamente.
-Tiene nombre. -comento Sísifo, al parecer era cierto, su camarada no sentía mucho afecto hacia el niño. Aunque si se lo pensaba fríamente, tal vez el sentir de su amigo se debía a la rabia que de momento sentía hacia otras personas.
-Yo nunca le hubiera puesto ese nombre. -Gruño, bueno por lo menos "en algo" si piensa en él.
-Bueno, por lo menos...-Comenzó Sísifo.
-Sísifo, no me hagas la psicológica. -Comento dejando en paz el tarro.
-¿Que es "no hacerte la psicológica"?
-Deja...-Aspros se pasó una mano por la cabeza. Tenía que recordar que Sísifo no había estado en la casa de Géminis, en donde había conocido una buena cantidad de términos- ¿Con quién está el niño? -volvió a preguntar.
-Con Asmita. -Respondió sereno.
-¿Me estas cargando?-el otro sonrió, para sus adentros, ante la cara de preocupación de Aspros- ¿Por qué diablos no se lo dejo a Hasgart? Él tiene mayor experiencia con los niños.
-Bueno, podrías ir a la casa de Virgo y decirle que quieres llevarle el niño a Has...-Observo la cara del otro- ¿Quieres que me calle?
-Si me haces el gran favor, desde que te sentaste y comenzaste hablar solo he deseado meterte un puñetazo.
-Que honesto que eres...-Sísifo sintió que la espalda se le perlaba de un sudor frió.- En serio, deberías regresar al santuario. Se están preocupando por ti...
-Si regreso. ¿Me dejaras de hostigar con el tema?- Sísifo, a regañadientes, asintió.
Casa de Virgo.
-Asmita de Virgo. -Sísifo ingreso a la casa que custodiaba el rubio- Hacedme la segunda en esta, ayúdame con Aspros.
-El número que usted marco esta fuera del área de servicio.-Le llego el comentario seguido de la risa del rubio. -Es un chiste, me lo enseño Shun.
-Otro que le hizo mal la ida al siglo XX.-Murmuro para si el castaño.
Sala de meditación.
-Asmita... ¿El niño?
-Se fue.- Respondió sereno, como si fuera algo mínimo que un niño tan pequeño se hubiera ido.
-¿COMO?-Los dos recién llegados se quedaron helados.
-¿Como que el niño se fue?-Pregunto Aspros en un tono helado- Mi hermano te pidió que lo cuidaras...
-Me pidió permiso para ir a explorar el santuario- replico el sereno el rubio, sin dejar su postura de meditación.
-¿Por qué lo dejaste ir a explorar solo?-gruño Aspros- Si no saque mal las cuentas ni debe tener los siete aun.- Sísifo le miro, al parecer Aspros tenía muy buena memoria para ciertas cosas.
-Por qué me dio unas buenas, y elocuentes, razones por las que se aburría estando aquí- Hizo una pausa- Y también por qué razones sería más provechoso para su sabiduría en desarrollo, como el mismo la definió, salir a explorar el lugar.
-¿Enserio hizo eso?- Los dos dorados no pudieron evitar intercambiar miradas.
-¿por qué no fuiste con él?-Pregunto Aspros, mientras se cruzaba de brazos molesto.
-Por qué le di unas muy elocuentes razones para explicarle que acompañarle- a recorrer el santuario, pensó con aburrimiento- me era poco productivo, para mi sabiduría, y bastante aburrido.
-¿Dejaste ir solo a un niño de seis años? - Sísifo miro con reproche al rubio- Eso es muy imprudente de tu parte Asmita.
-Yo no dije que se fue solo-El rubio sonrió burlón- Se fue con Shion, creo que iban a Aries. -Aspros se dio vuelta y comenzó a caminar hacia la salida, con dirección a Aries. Solo iba a asomarse para ver que estaba haciendo el mocoso con el otro mocoso que tenía como camarada.
Casa de Leo.
-A que no es justo...-Les llego la voz de Yato- Es mucho más chico que nosotros y tiene un tatuaje.- los dos mayores se miraron.
-Ni lo digas, yo también me voy hacer uno, es risible que tenga uno.
-Creo que me voy hacer uno.-Escucharon que decía Regulus.- Aioria tenía tatuado el símbolo de Leo, era un tatuaje muy discreto así que puedo hacérmelo y estoy seguro que mi tío no lo notaria...-le llego la alegre risa del muchacho. Mientras su leoncito le imitaba con una curiosa risa gatuna.
-¿Se puede saber que se supone que no notaria?-la cara de los tres adolescentes se pusieron pálidas, mientras el leoncito corría a refregarse a las piernas del Sagitariano.
-Este...-Regulus miro a todos y luego decidió ponerse firme.- Me voy a tatuar el símbolo de leo en el tríceps izquierdo, como Aioria.
-¿Qué?-Sísifo pensaba que su sobrino se iba a comportar como siempre, se iba a retractar como todas las veces anteriores- No mientas, Aioria no tenía ningún tatuaje.
-Por qué lo cubría con los vendajes. Pero lo tenía, yo se lo vi.-El chico se cruzó de brazos- Además es un tatuaje pequeño. NI que me fuera a morir por hacérmelo.
-Regulus.-Gruño Sísifo de Sagitario- Retráctate de esa idea estúpida.
-NO.-Aspros miraba a tío y sobrino. ¿Se le estaba revelando el leoncito?- Me lo voy a hacer, no puedes decirme que sí y que no con mi cuerpo.
-¿Y se puede saber a quién le tengo que agradecer esa estúpida idea de tatuarte?-Pregunto Sísifo, hecho un hervidero, haciendo que Aspros por breves segundos se olvidara de su problema.
-Octavio tiene una mándala tatuada en su brazo izquierdo y tiene menos de la mitad de mi edad.
-¿QUE?- Aspros miro al chico, que ahora parecía haberse achicado a su mínima expresión. Aspros se retiró hecho una fiera, ahora sí que estaba enojado.
-No te crees que el asunto quedo aquí jovencito-Soltó Sísifo, aprovechando la momentánea cohibición de su sobrino. Antes de retirarse.
-¿Alguno sabe en qué pueblo se hacen tatuajes? -pregunto Regulus, con una sonrisa un tanto burlona- Antes que pueda decirme algo, ya tendré el tatuaje.-Tenma y Yato sonrieron burlones, ya querían ver la cara del gran caballero de Sagitario cuando viera que su sobrino había hecho lo que se le había antojado la gana- Vengan, de paso les termino de contar lo que leí en El príncipe de Maquiavelo. -Los dos beatos seguidores del chico no tardaron en ponerse cerca de él.
Regulus era como el más revolucionario entre los jóvenes, dado que se la pasaba leyendo libros prohibidos en el santuario y el resto del mundo. Y se estaba volviendo un dolor de cabeza para los maestros de los chicos que se juntaban con él en las reuniones, secretas, en las que el chico compartía su sabiduría adquirida de los libros leídos en el siglo XX.
Ya comenzaba a correr entre los maestros el comentario despectivo de "ese anarquista de Leo".
Taller, Casa de Aries. Al mismo tiempo.
-¿Así?
-Sí, muy bien Octavio.- Shion estaba complacido de tener alguien a quien transferir sus sabidurías. Dohko le solía hacer compañía, pero no mostraba mucho interés a la hora de aprender a arreglar. Ahora, de la nada, tenía un pequeño colaborador que le pasaba los materiales y le hacía de asistente. -Ahora permitirme espacio, que tengo que usar esto-le mostró el cincel y el martillo dorado.
El niño se hizo para atrás, mirando por demás expectante como Shion con un par de golpes arreglaba la armadura. Al escuchar los aplausos, por cortesía del niño, Shion no pudo evitar sentir que su ego subía un par de niveles.
-Qué bonita quedo.-El niño miraba con alegres ojos jade la restaurada armadura- eres el mejor arreglando - Si ya había subido un par de niveles, ahora el ego del caballero estaba por las nubes.
-Y eso no es nada... -Sonrió complacido, haciendo girar el cincel con rápidos movimientos en su muñeca- ¿Viste las armaduras de oro?
-Sí.-replico el niño, con una radiante sonrisa.
-A todas las repare yo también-Comento esperando él...
-Le quedaron muy bonitas, eres bueno reparando.- Y tenía un pequeñín que se dé sacia en halagos por su trabajo. Nada mejor para el ego del Aries que un pequeño admirador.
Entrada de Aries.
-Aspros...-Sísifo le dio alcance- Puede que solo sea un dibujo...-el otro le miro molesto- un tatuaje que se borra con el tiempo, una variante de los que el aprendiz de Milo y los otros niños se ponían en los brazos.-trato de recordar- Eso que venían con las golosinas...
-Por el bien de ella-dijo con desprecio- que así sea, porque soy capaz de bajar al infierno y traerla al mundo de los vivos solo para matarla de nuevo.-El caballero paso saliva lentamente, ante la cruel idea que paso por la cabeza del gemelo.
Taller.
-Qué bonita tu armadura...- Aspros detuvo su andar apurado- ¿Ya la usaste?
-No, es muy grande y yo muy chiquito...-replico el niño. Aspros se asomó y su mirada se topó con una armadura plata y verde que representaba a un ciervo en una pose majestuosa.- La obtuve hace dos días, aun no me enseñaron como llevarla...- Aspros apretó los puños, si Defteros le hubiera dicho... Hubiera visto como el niño obtenía su armadura.- Buenas tardes, señor. -Shion miro hacia la puerta, Aspros dejo salir un bufido e ingreso por esta seguido de Sísifo.
-¿Cómo me notaste? -el nene le dedico una serena mirada.
-Siempre se dónde están las personas. -El niño se encogió de hombros y al hacerlo parte de la razón por la que había bajado quedo a la vista.- Suélteme... me duele -se quejó, luego de que Aspros de manera brusca le agarrara el brazo izquierdo y retirara la manga de su remera. La mándala, que representaba una flor de loto de pétalos abiertos, quedo a la vista. Estaba trabajada en tinta negra y se notaba que era todo un trabajo elaborado.
-¿Que tenía tu madre en la cabeza cuando dejo que te tatuaran?-Observo los ojos acobardados del niño y le dejo libre el brazo, al hacerlo noto las marcas rojizas que habían quedado por el fuerte agarre. El menor corrió a esconderse tras Shion.
-Me asusta, quiero a mi tío...-Shion miro con reproche a Aspros, mientras este último sentía una micro punzada por esas palabras.
-Pudiste pedirle que te mostrara el tatuaje.-le dijo en un tono helado el Aries.- Es un niño pequeño, Aspros. Respeta su espacio personal y sus tiempos.
-Seguro era igual con los otros, por eso son tan malcriados los del siglo XX.-Se quejó por cosmos Sísifo.
-No puedo controlarme, no es fácil asumir la idea... -En eso noto que el niño ya no estaba detrás de Shion, por lo tanto dejo la escusa inconclusa- ¿Donde está el niño? -Los otros dos buscaron con la mirada.
-¿En qué momento se fue?-Sísifo se rasco tras la cabeza, algo desorientado.
-Ven, vamos a buscarle...-Aspros dejo salir lentamente el aire- ¿Vienes Shion?
-Tengo que terminar de reparar estas armaduras o Sage me cuelga...-Miro el montón de armaduras que esperaban su turno. Los otros dos se retiraron- Maldito Aspros, me hubiera gustado seguir escuchando halagos...
Campos de entrenamiento. 30 minutos después.
-Kardia... ¿Ese no es el bastardo de Aspros?-El librazo, por cortesía de Degel, y la mirada fría, de Albafica, no se hicieron esperar.- Oigan... ya les dije que no pueden culparme por que el niño sea un bastardo.
-Mocoso...-Kardia se acercó al niño, que miraba a un montón de hormigas seguir una única línea.- ¿Qué haces?
-¿Que piensa una hormiga cuando vuelve sin nada a su hormiguero?-pregunto el niño, mientras no quitaba su mirada pensativa de los pequeños insectos.
-¿EH?-Manigoldo y Kardia pusieron cara de desconcierto, mientras Degel se sentía complacido ante la formulación de la pregunta.
-¿Te gusta la filosofía?-pregunto en tono sereno, mientras Albafica ponía los ojos en blanco.
-No sé qué es eso-El nene miro a los mayores- pero mamá, y los demás santos, siempre dicen que se haya una respuesta luego de que te formulas una pregunta.
-Niño, eso es filosofía.-Soltó Manigoldo, haciendo una mueca, antes de agarrarle de la ropa y pararle- Porque no piensas cosas de niños, sería mejor para ti... -Le agarro la mano- Ven te mostrare cosas que hacen los niños buenos...
-Manigoldo, suelta a ese niño.-Albafica se puso delante.- Dudo que alguno de sus padres, principalmente el padre, te quiera enseñándole algo al niño. -La criatura miraba algo perdida a Albafica, para luego posar sus ojos en el libro que tenía Degel.
-¿Qué es?-se soltó de la mano del joven de cáncer, que hizo una mueca de frustración al ver que un libro parecía ser más interesante que su oferta.
-Es un libro de Jeroglíficos.-Degel lo abrió, con algo de suerte obtenía alguien a quien enseñar. Le entraba un poco de celos cuando recordaba a Camus enseñándole alguna cosa a su aprendiz. -¿Alguna vez lo viste?-pregunto, mientras dejaba que el niño observara los símbolos de la escritura egipcia.
-No.-El nene le dedico una mirada que Degel, durante años, había deseado ver en Kardia- ¿Me puede enseñar? Por favor. -En un segundo, Degel ya se llevaba el niño a su morada.
-¿Por qué no le dices nada a él?-Manigoldo se cruzó de brazos al ver que Albafica no le decía nada, al de Acuario, por llevarse al niño sin permiso del padre. Kardia no tardo en seguir a su amigo.- ¿A qué viene la cara de vinagre de ese?- Albafica lo había visto de reojo, pero se dio cuenta enseguida que le paso al Escorpio.
-Esta celoso, porque Degel "lo cambio" por el hijo de Aspros.- Con una sonrisa que sin duda había comenzado a copiar de Manigoldo.
Coliseo menor. Al mismo tiempo.
-Sísifo de Sagitario. - Hakurei se acercó al caballero, quien se hallaba acompañado por el preocupado gemelo. Ya que el niño no apareciera por ningún lado le comenzaba a preocupar un poquitito.
-¿Sucede algo maestro Hakurei?-pregunto el de Sagitario en tono respetuoso.
-Creo que debes tener una buena charla con Regulus.- En los dos dorados se presentó una incógnita en la cabeza, Hakurei nunca se metía en la educación de Regulus- Muchos maestros se están quejando de él.
-¿Quejando?- Sísifo parpadeo por demás sorprendido, no entendiendo cuales podrían ser las razones por la que otros caballeros se quejaran de su sobrino- ¿Que está haciendo de malo?
-Pues, le está metiendo ideas raras a los otros jóvenes.-Gruño Hakurei.- Al parecer, tu sobrino leyó algunas cosas en el siglo XX... Ideas que no deberían de estar presente en este.- Aioria quien será la mujer que te trajo al mundo, pensó Sísifo molesto.- Y dichas ideas las está compartiendo con los jóvenes de su edad.
-Le prometo que apenas vea a Regulus, hablare seriamente de este asunto.- Informo y lo haría MUY SERIAMENTE.
-Más te vale, porque me llego a los oídos que están hablando de una cosa llamada "igualdad de género", "derechos humanos" y "derechos del niño"...-Hizo una mueca- no quiero ni imaginar que planea con introducir esos conceptos en sus camaradas. -Aspros ya se estaba imaginando una REVOLUCIÓN, con todas las letras, en el santuario- Más te vale que te apresures a hacerle entender que tiene que olvidar esas ideas, no son para este siglo.- El hombre se alejó, pensando muy bien qué pasaría si esas extrañas ideas, y términos, lograran lo que sea que Regulus planeara.- Puede tener graves problemas fuera del santuario y dentro de este.-Advirtió.
-¿Puedes abrir un portal para el siglo XX?-pregunto mientras agachaba un poco la cabeza y su flequillo ocultaba sus ojos.
-Este... Creo que no.-Informo Aspros mirándole algo dudoso.- ¿Por qué?
-¿Tienes idea donde redice Cronos?
-No, no tengo idea. -Miro a su camarada.- Tu no estarás pensando...
-Estoy pensando en buscar la forma de ir al siglo XX y matar a Aioria, eso estoy pensando.-Comento antes de comenzar a caminar- Vamos a buscar a tu hijo de una vez, así puedo buscar a Regulus y tener una larga charla con él... -Aspros comenzó a caminar sumiso a unos pasos tras su camarada.
Al poco tiempo se cruzaron con un caballero de plata que soltó el desafortunado comentario: "Por qué no le dices al anarquista de tu sobrino..." El pobre caballero se comió un gancho izquierdo que lo dejo nocaut en el suelo.
Luego de eso, Aspros opto por mantenerse a diez pasos de su camarada.
Casa de Acuario, Esa misma noche.
-¿Qué te pasa Kardia?
-Nada.
-Kardia- Degel le observo por encima del libro.- No te hagas, algo te pasa.
-Que no me pasa nada...-miro hacia un costado molesto.
-¿Estas celoso del niño?-pregunto con una sonrisa divertida.
-No. -Miro hacia el otro costado.- Debiste haberlo llevado con el padre, apenas terminaste de enseñarle... Para algo es el padre. Que se haga cargo.
-Def, dijo que era mejor no presionar a Aspros- Degel paso lentamente la hoja, disfrutando de los celos de su amigo.- Además, tu nunca me prestaste atención cuando quería enseñarte jeroglíficos... -Paso a otra hoja- Nunca creí que hubiera alguien que se negara a irse a dormir por seguir estudiando...
-Yo conozco a uno -Kardia le miro de reojo, mientras pasaba una manzana de mano en mano- Estuvo de fiesta con la diosa Afrodita, mientras el resto paso el día preocupado por él...-Degel no pudo evitar lanzar una mirada asesina a su amigo- Bueno, tengo que agregar a un crió, que seguramente moja la cama, a la lista.- Degel se dio vuelta y vio pasar al hijo de Aspros con un libro de su biblioteca.
-No -Se levantó y fue tras el niño- Suelta... Octavio. -Kardia se levantó y se asomó al pasillo. -Octavio, es una orden, suelta-Degel tiraba de un extremo del libro, mientras el niño tiraba del otro.
-El conocimiento se comparte y el que se niega a hacerlo es un tirano-replico el niño, negándose a soltar el libro de Degel. Quien por un momento se quedó perplejo, para luego tirar de nuevo del libro.
-¿Por qué no das un buen tirón y se lo quitas?-Pregunto Kardia, casi muerto de risa por la ridícula pelea que Degel sostenía con el niño.
-Te dije que es hora de dormir...-Degel no quería hacer la sugerencia de Kardia, si lo hacia el niño tenía todas las de terminar de nariz en el piso. Él no quería probar hasta donde podía llegar la indiferencia de Aspros y donde comenzaba su carácter de padre protector.- Octavio, vete a dormir, no es hora de que leas libros.
-¿Me lo lees?-La cara de Degel se ilumino con una enorme sonrisa. ¿El teniendo un oyente voluntario?
-No, no te va a leer... -Kardia les saco el libro con un movimiento brusco.- Vete a dormir mocoso, has caso a tus mayores.-El niño hizo un pequeño puchero, que amenazaba en transformarse en llanto.
-Por supuesto que te lo leeré.-Degel le saco el libro a Kardia- Ven Octavio, te voy a leer el libro en mi despacho.- Alzo al niño y comenzó a caminar hacia su amada biblioteca/despacho. El niño apoyo su mentón en el hombro del Acuario y le saco la lengua a Kardia, para luego dedicarle una sonrisa por demás burlesca que parecía decir: "Me salí con la mía perdedor".
Cuando Kardia quiso entrar al despacho, se topó que Degel lo había cerrado con llave. Al apoyar su oreja en la puerta, pudo escuchar como este le leía al niño.
Habitación de Aspros, Casa de Géminis, 5 minutos después.
-¡HEY DESPIERTA!-Aspros abrió los ojos alarmado, mientras Kardia le seguía sacudiendo. No tenía un buen sueño y para re-matarla el octavo guardián lo levantaba de esa forma tan brusca.
-¿Que sucede?-Pregunto alarmado. Creyendo que algo le había pasado a su no tan querido, por a hora, hermano menor.
-Has algo con ese mocoso que engendraste.-Gruño Kardia, mientras el otro encendía el pequeño candelabro que tenía en la mesa de noche.
-¿Qué cosa?-Pregunto, algo dormido- ¿Qué pasa con el niño?
-Esta con Degel.-Gruño, por demás molesto.
-Sí, ya se-El caballero le dedico una mirada que decía: "¿Por eso me molestas?"- Yo le di permiso para que se quedara con el niño... Hasta que regrese mi hermano- el mi hermano sonó como si escupiera hiel.
-No puede quedarse con Degel -Kardia se cruzó de brazos.
-¿Por qué?-el gemelo le miro desconfiado para luego sonreír burlón.- No.- su sonrisa se amplió más y la voz sin duda tomo un tono por demás burlón- ¿Estas celoso de un niño?
-Ese niño es tu hijo, así que tiene que estar acaparando tu atención no la de Degel-Aspros le dedico una mirada muy poco simpática- Tu pusiste la semilla, ahora hazte cargo del árbol. -Observo la mirada de Aspros- ¿Me arrojaras a la otra dimensión si no me marcho?
-¿A ti que te parece?-pregunto en un tono, que le hizo recordar el cartel que Defteros le dejo antes de irse:
POR EL AMOR A ATHENA
NO MOLESTES A MI HERMANO.
-Saca a ese niño de Acuario, que otro le haga de niñero.-Gruño, antes de irse a las corridas- ¡HAZTE CARGO! ¡SI TE DIVERTISTE EN LA JODA, SOPORTARTE LA RESACA!-le llego el grito desde el pasillo.
Aspros murmuro un par de insultos y se volvió a meter bajo las cobijas. Tenía tantas dudas con respecto al asunto, que no era capaz de conciliar el sueño libremente.
Fuera de la habitación de Regulus, Casa de Leo.
-Regulus. Abre la puerta.- Sísifo volvió a golpear la puerta- Estoy escuchando el ruido que haces, así que se que estás ahí dentro.- No hubo respuesta- Regulus voy a contar hasta diez, no puedes evitarme todo el día. Si no sales, tiro la puerta.
Interior de la habitación.
El leoncito dorado, se entretenía despedazando un almohadón que Regulus le había conseguido solo para ese fin, cosa de mantener las garras del pequeño minino alejadas del edredón que se había traído del siglo XX. Era del pequeño animal, que arrojaba el almohadón y luego se le lanzaba encima, el que hacía el escandaloso sonido. Suficiente para tener creído a Sísifo, que su sobrino estaba encerrado en el cuarto y no quería abrirle.
Cueva, en algún lugar de los exteriores del santuario.
-"Los niños y las niñas tienen derecho estar protegidos contra cualquier forma de explotación y abandono que perjudique su salud y educación."-Recito Regulus, la premisa anotada en su cuaderno.
-Pues si hablamos de esa teoría -comenzó un chico de unos 12 años- es un abuso que nos hagan levantar antes del alba. Así nadie puede vivir... Me vivo enfermando por culpa del roció.-dejo salir una tos algo convulsa- Yo quiero entrenar, pero no puedo si me levantan para entrenar en condiciones que me son desfavorables- En su pecho se escuchó el ligero silbido de un asma.
Las quejas con respecto al abuso que cometían sus maestros al hacerles levantar antes del alba, en la peor época del invierno, no se hicieron esperar. También los comentarios de "Tenemos que hacer que Sage y Athena respeten nuestros derechos", por parte de los que mediaban entre los 12 y 13 años presentes, no tardaron en escucharse.
Continuara.
Anarquismo.
El anarquismo es una filosofía política y social que llama a la oposición y abolición del Estado entendido como gobierno y, por extensión, de toda autoridad, jerarquía o control social que se imponga al individuo, por considerarlas indeseables, innecesarias y nocivas. Sébastien Faure, filósofo anarquista francés, dijo: «Cualquiera que niegue la autoridad y luche contra ella es un anarquista». Bajo una formulación tan simple, pocas doctrinas o movimientos han manifestado una variedad tan grande de aproximaciones y acciones, que no siempre fueron bien entendidos por la opinión pública. Históricamente hablando, el anarquismo se centra en general en los individuos y en la crítica de su relación con la sociedad, su objetivo es el cambio social hacia una futura sociedad, en palabras de Pierre-Joseph Proudhon, «sin amo ni soberano».
A pesar que la idea de anarquismo es propia del siglo XX, la ideología de anarquismo existe desde la edad antigua griega.
Nota:
No tengo nada en contra de los anarquistas, como tampoco formo parte de las creencias de estos.
Derechos del niño.
A pesar que se le considera un concepto nuevo, al ser definitivamente aprobado por la ONU junto con los derechos humanos, sus primeras teorizaciones datan de finales del siglo XIX.
