Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, el resto es de mi total invención.
Profecía
Capítulo 1
Enero 2010
La primera vez que me sacaron sangre tenía doce años, le tenía miedo a las agujas y el doctor que nos atendió fue muy brusco y me dolió por varios días el piquete, pasaron tres meses para que volviéramos a ir, con el tiempo fueron haciéndose más seguidas nuestras visitas al hospital.
Cuando salimos del hospital mi madre me lleva a casa, es el único día en el que descanso, después todo vuelve a la normalidad, tengo que salir a trabajar para mantenernos, por la mañana voy unas horas a la escuela pública y después trabajo en una cafetería como camarera.
Mi madre dice que es por nuestro bien, pero no entiendo porque soy la única que trabaja, tengo dos hermanas mayores, Megan y Meribeth, la primera está estudiando en la universidad pública de donde vivimos, tiene veinte años, y la segunda está cursando el instituto en la misma escuela a la que asisto yo, ella tiene diez y siete, ahí ella dice no conocerme, y todos le creen porque no nos parecemos en nada, solo compartimos apellido y a la misma madre aunque nadie lo sepa.
Pero ninguna hace nada por nosotras, ellas solamente estudian y mi madre dice que así debe ser. No tenemos padre, mamá dice que nos abandonó antes de que yo naciera. Mis hermanas dicen que fue por mi culpa y por eso yo debo trabajar.
Pero hoy es diferente, todo el día he estado trabajando, en la cafetería faltó una chica y he cubierto sus mesas, es más dinero para mi paga, pero también más trabajo y salir más tarde.
Después, al llegar a casa, mamá me pide dinero, pero no tengo más, se ha terminado en pagar las cuentas y los comestibles de la semana.
Enojada, me llevó al hospital de siempre, ha pasado menos de una semana desde que estuve aquí, mi madre dice que es por mi bien, pero cada que venimos nadie me dice nada, solo sacan sangre de mi cuerpo, ella dice que es para estudios, para saber si estoy bien, pero lo hacen cada dos o tres semanas y nunca me dan resultados como a las demás personas.
Mientras me tomo el jugo que siempre me da el doctor después de sacarme sangre ella espera impaciente a que el doctor la llame, y cuando lo hace, sale apresurada al pasillo y a diferencia de otras ocasiones, deja la puerta entre abierta.
—No es seguro sacarle sangre tan seguido, debes moderarte— le dijo el doctor.
—No tenía dinero, el otro se terminó en cosas para las niñas.
—No puedes seguirla usando como banco de sangre, Sheena, Blaire sospechará en cualquier momento que esto no es por su salud. Tiene 15 años y en algún momento se enterará, me sorprende que no lo haya hecho aún.
—Para lo que me importa la mocosa, ya ni siquiera aporta el dinero suficiente.
Siempre supe que mamá no me quería, no me parezco en nada a ella, y sospecho que me odia por parecerme a mi padre, pero ¿Vender mi sangre? Soy su hija después de todo. Sabía que las visitas al doctor no eran normales, menos aún que se preocupara de realizarme estudios que salen muy caros para nuestro bajo presupuesto, pero no me esperaba esto.
—Es tu hija Sheena.
—Ya me harté de que digas eso, bien sabes que no lo es, la acepté por el dinero que me pagaron para recibirla, dinero que se terminó hace años.
Entonces deje caer el vaso que aun sostenía entre mis manos. No podía creerlo. No podía ser cierto. El doctor y mi madre entraron al escuchar el ruido.
— ¿Estas bien Blaire? Ya terminamos, pueden irse a casa— dijo el doctor.
— ¿Es cierto? — pregunté, y me di cuenta de que estaba llorando.
—Necesitamos dinero para sobrevivir Blaire, necesitaba vender…
—Ahora mismo no me importa que me estés utilizando como banco de sangre, dime la verdad, ¡¿No soy tu hija?! — la interrumpí.
—Es mejor que discutamos eso en la casa Blaire.
Le hice caso, quería saber quiénes eran mis padres si ella no lo era, porqué me habían dejado a su cargo, dónde vivían, cómo se llamaban.
Me levanté de la camilla y salí de la pequeña habitación, salimos por la parte de atrás como siempre y caminamos hasta la casa, era un camino largo, y usualmente mi madre me ayudaba cuando acababan de sacarme sangre, pero ahora mismo no soportaría que me tocara.
Aun si no soy su hija es bajo lo que ha hecho conmigo, prácticamente me vende.
Llegamos en más tiempo del normal gracias a que me maree algunas veces y tuve que detenerme de las paredes que estaban a mi paso para no caer. Cuando entramos a la casa, Megan y Meribeth estaban viendo el pequeño televisor con el que contábamos. Nuestra casa era pequeña, muy pequeña, solamente teníamos dos habitaciones, una era ocupada por la cocina, sala y comedor, la otra era donde dormíamos, había una litera* una cama individual y un pequeño catre* donde yo dormía, antes vivíamos en otro lugar, más grande, pero lo perdimos por la hipoteca.
Sheena me llevó a la habitación donde dormíamos, avisó a mis hermanas que hablaría conmigo y no quería interrupciones, ellas aceptaron de mala gana y se quedaron calladas viendo el televisor.
—No soy tu hija ¿Cierto? Por eso nunca me has querido y por eso vendes mi sangre…
Comencé a hablar, pero ella me detuvo con una bofetada.
—Cállate, eres mi hija a fines legales y puedo hacer lo que quiera contigo.
Sentí mi mejilla ardiendo, comencé a sollozar, cosa que la enojó más y volvió a abofetearme.
—No llores niña estúpida, llorar no te servirá de nada. ¿Quieres saber la verdad?
Yo asentí ligeramente.
—Bien, aquí la tienes, tú no eres mi hija biológica, solo te registre como tal para no tener problemas, un hombre de cabello negro llegó a nuestra casa un día contigo, nos ofreció dinero si te cuidábamos por diez años, aceptamos, pero cuando vino de nuevo transcurrido ese tiempo, dijo que te había estado vigilando y que no eras lo que necesitaba, solo me dijo que podía conservarte o botarte, lo que quisiera. Y me dio un pago extra, pero no hemos vuelto a saber de él.
Ya había asumido que no era mi madre, que mi vida había sido una mentira todo este tiempo, pero no me esperaba esto.
— ¿Sabes si era mi padre? — me aventuré a preguntar.
Pero no alcanzó a contestarme porque Megan y Meribeth comenzaron a pelear, ella me ignoró y fue al encuentro de sus hijas.
— ¿Qué ocurre aquí?
—Meribeth, ha descompuesto el televisor— escuché decir a Megan
— ¡No es cierto! Esa cosa ya estaba descompuesta, mamá, de verdad que no sé por qué aun no compras uno nuevo — Meribeth siempre estaba quejándose de las circunstancias en las que vivimos
—Sabes que no tenemos dinero cariño, ya les compro ropa a ambas y pago lo que se necesita para su educación y la comida.
— ¡Pues lleva a Blaire de nuevo al hospital! Es la única manera en la que aporta dinero que de verdad nos sirve
Ellas lo sabían, habían costeado sus caprichos a costa de mí, una cosa era trabajar para darles de comer y otra que me utilizaran, sin saber yo, para comprar cosas innecesarias. Tal vez lo hubiera aceptado si con el dinero que le daban en el hospital pagaran la comida o la renta y que mi trabajo fuera un extra.
—La llevé hoy, pero no alcanza para un televisor, tenemos más gastos.
—Pues yo investigué y pagan muy bien por un riñón sano, o por una cornea, o cualquier órgano en buen estado, ella es tan estúpida que creerá que se lo quitarán por su bien, y puede seguir trabajando con solo uno de esos.
Dijo Meribeth, para este punto mi cabeza estaba casi a la vista de ellas, pero no habían notado mi presencia.
— ¡¿Crees que no lo he considerado?! Pero tendríamos que tenerla sin trabajar algún tiempo y ¿Quién de ustedes planea cuidarla para que sane rápido?
Esto era demasiado, si me quedaba aquí más pronto que tarde me venderían por partes.
Ellas continuaron discutiendo y yo aproveché para salir de la casa lo más silenciosa que pude, conseguí salir mientras ellas gritaban, pero Megan se dio cuenta de que estaba huyendo y alertó a Sheena, y yo corrí lo más rápido que me permitían mis pies y el mareo que tenía.
Las sentía corriendo tras de mí, pero no pare, si lo hacía sería peor.
Corrí y corrí, tomé algunas calles para perderlas pero eran más rápidas que yo y seguían cada paso que daba, ya no sabía para donde correr, era muy tarde y no veía nada más que lo poco que alumbraba la luna y unas cuantas farolas encendidas.
Pude ver que estaba en Liberton Dr* conocía este lugar, de niña me escapaba para venir a jugar entre los árboles de Braid Hills Dr, si corría lo suficientemente rápido podía perderlas ahí, ellas no me encontrarían.
Corrí un poco más rápido y logre entrar entre los árboles antes de que se dieran cuenta, pero tropecé con una raíz salida y me hice un corte en el vientre con una rama, no emití ruido alguno por miedo a que me encontraran, había un arbusto lo suficientemente grande para ocultarme y me acerqué hasta él.
— ¡La perdimos! — dijo Meribeth enojada.
—No puede estar muy lejos, le acaban de sacar sangre, está débil y no tiene a donde ir— le restó importancia Sheena, pero tenía razón, no tenía a donde ir — búscala entre los árboles Megan, Meri y yo iremos del otro lado, si la encuentras no la dejes escapar, esa niñita me las va a pagar.
Escuché los pasos de Megan acercarse al lugar donde estaba, pero no pudo verme, estaba oscuro y yo estaba oculta, continuó ahí por algunos minutos y después se fue a alcanzar a a las demás supuse.
Esperé un tiempo más por si volvían pero no lo hicieron, me levanté con dificultad, la herida sangraba mucho y eso definitivamente no era bueno. Pero decidí seguir avanzando hasta llegar a un lugar más seguro, donde no pudieran encontrarme.
Pero no iba a llegar muy lejos, los árboles estaban por sectores y casi terminaban en el que me encontraba, estaba cansada y mi herida seguía sangrando, me dejé caer en la tierra y me recosté contra un árbol, presioné la herida para que disminuyera la sangre y pareció funcionar, pero ya no tenía fuerzas.
Escuché el motor de un auto detenerse a poca distancia de donde me encontraba, recé porque no fuera alguien peor que Sheena y me lastimara. Se acercaba cada vez más hasta donde me encontraba.
De pronto sentí a alguien a mi lado, volteé la mirada asustada, pero no dije nada, tenía miedo de lo que ese hombre rubio pudiera hacerme, pero al ver sus ojos dorados me relaje, algo me decía que no iba a dañarme
—No temas, quiero ayudarte, pero necesito saber que ocurrió
No dije nada, si le decía que la señora que creía que era mi madre no lo era y vendía mi sangre para pagar las necesidades de sus hijas me tomaría como una loca.
—Déjame llevarte al hospital, estás perdiendo mucha sangre, soy el doctor Carlisle Cullen, trabajo en el hospital Liberton…
Bueno, un doctor, justo lo que necesitaba ahora.
—Hospital no…— no podía ir al hospital —ella va a encontrarme.
—No dejaré que te hagan daño, déjame ayudarte— prometió el doctor.
Asentí todavía con miedo, no sabía nada del doctor más que la poca información que me dio, su nombre y lugar de trabajo, pero no podía ocurrirme nada peor a lo que he estado viviendo los últimos quince años de mi vida.
El doctor me tomó en brazos, sus manos se sentían frías al contacto con mi piel, pero no me quejé, por aquí era normal que las personas tuvieran la piel fría por el clima en el que vivíamos.
Me llevó hasta su auto y me metió en el asiento trasero y colocó una cobija sobre mí.
—Voy a llevarte a mi casa, llevarte al hospital demorará más tiempo, y necesitas atención urgente.
Me avisó una vez estuvo dentro del auto en el lugar del conductor. Pero mis ojos pesaban y él lo notó.
— ¿Cómo te llamas?
—Blaire…— no soy Blaire Murray como creía, ahora me doy cuenta de que no tengo idea de quién soy —solo Blaire
—Bueno Blaire, necesito que sigas despierta, llegaremos pronto ¿De acuerdo? — Asentí, a pesar de que lo que más quería en este preciso momento era dormir — ¿Quieres decirme que ocurrió?
No pude contener las lágrimas al recordar todo lo que ocurrió esta noche, mi vida entera se desmoronó, no sabía que iba a ser de mi ahora, con Sheena no podía regresar, si lo hacía estaría asegurando mi vida a una larga lista de martirios.
Pero ella era la única que podría decirme quienes eran mis padres.
Pronto llegamos a una casa, el doctor Cullen detuvo el auto y poco después me sacó del auto, entramos a su casa con él llamando a alguien, una mujer por el nombre que utilizó.
— ¡Esme!
— ¿Qué ocurre? — preguntó la voz de una mujer
Mi vista ya no era la mejor, dentro había luz, pero mis ojos no la soportaban, necesitaba dormir.
—La encontré entre los arboles de camino acá, está perdiendo mucha sangre, necesito que me ayudes.
Le pidió el doctor, pero no escuche otra palabra de la mujer, tal vez está sorprendida por como vengo, y no es para menos, estaba segura de que ahora mismo era un desastre.
—Cariño, por favor.
Ambos comenzaron a moverse, me llevaron a alguna habitación de la casa, me depositaron en una cama, la más blanda y cómoda que en mi vida hubiera imaginado.
—Blaire, ¿Sabes qué tipo de sangre tienes?
—AB-
Respondí con esfuerzo, era algo que supe desde el día en que fui por segunda vez a que me sacaran sangre, el doctor que me atendía dijo que era raro encontrar ese tipo de sangre.
—No te duermas Blaire
Volvió a pedirme el doctor, pero juro que estaba haciendo mi mayor esfuerzo por no quedarme dormida.
El doctor le pidió algunas cosas a la mujer, solo escuché como ella salió del lugar y volvió muy pronto, el doctor levantó mi sweater para limpiar mi herida, ardía demasiado, pero no tenía fuerzas para quejarme, afortunadamente no duró mucho tiempo la limpieza y pronto la sangre había dejado de salir y el doctor estaba cociendo, ya no me dolía, pero tenía frío.
Sentí como una aguja perforaba mi piel, pero en lugar de la sensación de vacío que me dejaba cuando me sacaban sangre, me sentía mejor. Después de algún tiempo, no sabría decir cuánto, la aguja abandono mi piel.
De pronto sentí como alguien pasaba un paño por mi frente, lo hacía con tanto cariño que tenía ganas de llorar, nunca nadie se había preocupado tanto como estas dos personas lo estaban haciendo.
—Blaire, mi esposa, Esme, va a limpiarte un poco y cambiarte de ropa, ¿Está bien?
Asentí como pude, el sueño estaba venciéndome, la oscuridad me reclamaba y yo no tenía fuerzas para luchar contra ella.
*litera: cama doble (una arriba y otra abajo) no sé si en sus países se conocen igual, por eso pongo la nota
*catre: es una cama improvisada, que prácticamente está al nivel del piso y que está constituida por una estructura tubular y una malla resistente que sirve de colchón.
*Liberton Dr.: es una avenida que conecta con Braid Hills Dr.
