Capitulo 1. "Oración"
Habia fallado miserablemente, aún cuando estuvo seguro que jamas le alcanzarían y que su estrategia fue cuidadosamente estructurada para parecer una locura sin lógica o sentido no fue suficiente para apoderarse del control supremo. Believe Bridesmaid estaba muerto, Quarter Queen estaba muerta y Backyard Bottomslash había sido asesinado también, cada uno de una manera distinta, el lapso de tiempo de una muerte a otra como único punto de unión, los mensajes tatuados como reflejo de burlas insensatas sobre los cuerpos mutilados. Un rompecabezas retorcido y una larga lista de movimientos impredecibles; no comprendía en qué se había equivocado. Su muerte había sido la última pieza, morir representaba aquello que vencería a L en su totalidad, ¿cómo pudo terminar siendo arrestado por Naomi Misora? Una excepcional detective desperdiciando su potencial en una organización tan surrealista e inútil como el FBI, tal le hacía comprender lo corrupto que se encontraba en realidad el sistema. Pero, luego de su arresto, se sintió como si su vida hubiese terminado. Su visión, sus extremidades habían sido confinados a la inmovilidad de un sitio especifico y a la oscuridad sin brindarle conocimiento alguno a su consciencia sobre la veracidad del momento, ignorante de si continuaba o no convida. El silencio era abrumador y apenas era capaz de permanecer en calma con su inquieto cerebro. Si estaba o no muerto lo desconocía ya que no podía percibir cambio alguno de ambiente o ruidos de seres vivientes a sus alrededores, ni siquiera podía percibir su propia respiración, todo era una perfecta nada, motivada solamente por el sin número de pensamientos que le abordaron pues sólo eran él y su razonamiento, vocesillas mentales que se escuchaban parecidas a la voz de L o al menos de esa forma fue como quiso identificarles. No había tiempo o espacio en esos extensos campos de nada transformados en panoramas negros por su psiquis, estando inmóvil no podría saber si su organismo seguía funcionando o era su mente la que le hacía creer que había sido puesto bajo total seguridad en una cárcel remota manejada exclusiva y estrictamente por Wammy´s House. Después de todo dudaba que pudiese ser de otra forma, dudaba que L no pensara en aquellos que fallaban con heredarle, individuos que -a diferencia de A- elegían continuar sus vidas a su manera.
¿A dónde van aquellos aspirantes a sucesores de L cuando han perdido el camino y son arrestados por su propio ideal?
Al fin, luego de una larga espera -o así fue como él lo imaginó- un sonido reseco llenó el casi hueco espacio. A juzgar por la nula trayectoria que siguió ese ruido, podía establecer que el lugar tenía paredes y estas contaban con el diámetro y distancia mínimo entre su cuerpo y la puerta. Nota entonces que -sin contar la tela negra que apresa su visión- desde el cuello hasta sus tobillos yace amarrado con cinturones de cuero reforzadas, sigue vivo, lo comprende cuando su sentido del tacto recupera la sensibilidad y su cerebro envía señales de quemaduras a su piel cubierta por una gruesa tela porosa. Se impulsa a mover los labios sólo para percatarse de la mordaza cuyo diseño circular le impide articular correctamente las palabras, seguramente L hubiese ordenado que lo limitaran de esta manera para prevenir que los guardias caigan en sus juegos mentales. Beyond piensa que es una lastima ya que de verdad le habría gustado saber a lujo de detalle el aspecto del edificio cuando notara actividad humana y quizás escapar de esa prisión en cualquier oportunidad correcta mas aún no sabe qué tanto tienen de ciertas sus teorías. Decide gemir, asegurándose de que su voz aún funcione mientras se remueve un tanto incomodo por la forzada posición en que se encuentra; está recargado sobre una cama metálica pero logra determinar que yace de pie y le resulta curioso que de esa manera hubiese permanecido inconsciente. ¿Hace cuánto había despertado? Ya no lo sabía, consideró haberse perdido en sus cavilaciones una vez más dentro de esa fosa infernal en que yacía y es que las voces habían creado una imagen mental de L en sus neuronas, tan fija y tan visible que volvió a distraerse y terminar pensando en cierta figura femenina con la que había entablado una conversación durante el caso al que el famoso detective la había asignado y en el cual estaba involucrado, antes de que él pudiera cometer suicidio en nombre de su superioridad a L para ser frustrado en el acto. ¿Dónde estaría ella ahora? ¿Seguiría convida o ya había sido asesinada en alguna de las inútiles misiones del FBI? Estando en esta situación no podía pensar en nada más y le causaba gracia el hecho de que estuviera pensando en alguien más que en L mismo, un fragmento de luz que parecía iluminar ese sendero de sombras donde avanzaban sus ansiosas neuronas, producto de una necesidad corporal.
—Si estás buscando un desperfecto en las correas que te sujetan no lo encontrarás.— Beyond sintió una descarga eléctrica paralizarlo de pies a cabeza, dejándolo como un muñeco inerte por un breve momento. Aquella voz se había escuchado como un eco, distorsionada por una serie de arreglos tecnológicos pero nítida, aunque no delatara la identidad exacta de su emisor él ya sabía de quién se trataba, le conocía lo suficiente como para dejarlo pasar o quizás era su paranoia jugandole sucio; como sea, no podía simplemente guardar silencio. Gimió en respuesta, desesperado por comunicarse pues se consideraba a sí mismo lo bastante importante para creer que esa voz traslucida le pertenecía a L. ¿Quién más sino se atrevería dirigirle la palabra con tanta neutralidad? Todos en ese edificio deberían estar muertos de miedo por culpa de la excesiva seguridad con que lo mantenían. Además, para él era natural conmocionarse al ser la primera vez que se comunicaba con L de una forma tan personal, ya ni siquiera le importaba que no fuera directamente. —Te aconsejaría que dejes de moverte, sólo te lastimarás en vano, ahora que has perdido no tienes otra alternativa que obedecer, B.
Volvió a gemir, tratando inútilmente imitar una risa recelosa, separando cada gemido de manera que pudiera liberarse mejor mientras hacía un esfuerzo por acomodarse. El hombre tras el monitor donde la imagen de Beyond Birthday era frontal creyó comprender que esa serie de quejidos eran una risa, quizás no de alegría pero no podía ser estimulada completamente por el factor del rencor. Consideraba que alguien criado en uno de los muchos orfanatos fundados por Watari no podía evitar un brote de emociones estando tan lejos de sus objetivos aunque tampoco sabía a ciencia cierta si trataba de hacer algo contra las ataduras que lo inmovilizaban o lo hacía por simple inercia. Decidió ignorarlo.
—Beyond Birthday, ¿sabes dónde estás?— preguntó sin dejar de presionar un único botón en el teclado. Habló serio y claro, ser conciso era una de sus reglas para comunicarse con sus fallidos sucesores pero era imposible que ignorara el hecho de que el asesino BB era alguien especial entre los mismos. —Te encuentras en una de las prisiones comandadas por los fundadores directos de Wammy's House. Por tu coeficiente intelectual ya debiste darte cuenta con mis palabras que no es una instalación común a la que podrías burlar con facilidad considerando tus fechorías. Seguramente en varias ocasiones llegaste a preguntarte dónde podrías terminar en caso de que fallaran tus planes, aunque dudo que te permitieras considerar la posibilidad de ser arrestado en todo caso.
El detective vio al prisionero removerse con brusquedad mas no estaba seguro si había realizado esta acción por furia o cualquier otro motivo pero tampoco podía gesticularle una pregunta desconsiderada sobre su estado ya que él no podría darle una respuesta con las limitaciones que había ordenado le impusieran por mera precaución.
—Lo que has hecho es imperdonable. Usar a otras personas para tus fines, arrebatarles la vida, es algo que no puedo tolerar, para esto no fuiste criado.— L escuchó a BB gemir una vez más, lo vio levantando la barbilla con soberbia en dirección a la cámara, tal vez finalmente encontrándola entre ese espacio de grises paredes y -por alguna extraña razón- el detective sintió a los vellos de su piel erizarse cuando su imitador inclinó la cabeza, como si estuviera observándole a través del lazo negro y de la lente digital frontal a él; aunque fuese improbable y hasta fantasioso creer que BB era capaz de verlo. Recuperando la tranquilidad al fin, L volvió a presionar el mismo botón del computador para dirigirse al preso por última vez. —Ya que estarás aquí las próximas décadas, te sugiero que reflexiones sobre los crímenes que haz cometido. Manipular y asesinar a un ser humano por una razón tan absurda como la competencia que has estructurado no es un derecho que le pueda ser otorgado a alguien que ha perdido su cordura. Espero que comprendas los motivos por los que fuiste degradado de esta forma, B.
Y el silencio volvió a gobernar el espacio donde Beyond se encontraba, haciendo que se fuera el menor soplo de compostura en su organismo. El asesino de los Ángeles se agitó con violencia contra la fría superficie, restregándose sobre esta como reflejo del odio que tanto tiempo había permanecido congelado muy dentro de su subconsciente, quemando con la potencia de una llamarada incendiaria. El metal bajo su anatomía comenzó a crujir, albergando una extensa lista de ruidosos golpeteos que al final fueron ahogados por un cuerpo inmóvil y un alargado quejido lastimero, sentimientos de furia e impotencia entremezclados. Tristeza y desesperanza. Cansancio y sumisión. Por primera vez en largo tiempo BB había dejado escapar a sus emociones, transformándose en la débil criatura herida que siempre había sido desde que el destino había elegido actuar en su contra. Al fin se permitía equilibrarse con su esencia, la cual había permanecido olvidada por la necesidad de Beyond de cumplir sus ambiciones. Aquella era su vida reducida a cenizas, a partir de ese momento todo por lo que BB luchó moriría con el silencio y nacería el humano inútil que B decidió enmascarar. Pero, ¿valía la pena? Alzó la cabeza una vez más y se quejó de forma grave, así atrayendo la atención de L quien, en un principio, tuvo la intención de marcharse una vez hacer su dictamen. Se volvió a sus espaldas y observó por encima del hombro la imagen de Beyond que seguía quejándose en acento gutural, separando de nuevo cada sonido apresado en las paredes de su garganta, tarareando a sus posibilidades una canción de cuna, tan quieto que resultaba escalofriante. El detective había escuchado ese ritmo perezoso antes y el recuerdo de ello consiguió que una corriente fría descendiera sobre su columna vertebral mientras observaba a su doble; Beyond Birthday entonaba el mismo lullaby que escuchaba cada noche antes de acostarse e intentar dormir, la causa de sus constantes desvelos junto al sonido incesante de campanas resonando con estruendo desde las gigantescas estructuras de una Iglesia Católica.
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3:00 a.m. - Tercera semana de encierro del segundo día.
Beyond abrió las palmas de sus manos luego de volver a la consciencia tras una larga siesta donde se había visto atacado brutalmente por sus sueños, las sintió chocar entre sí, adoloridas, pues sus muñecas habían sido condenadas a unirse cuando su confinamiento a la inmovilidad dejó de ser estricto. Continuaba amarrado a una superficie metálica pero esta había sido colocada de forma horizontal en algún instante del que no tuvo conocimiento. No sabía cuánto tiempo había pasado, sólo sabía que alguien que no revelaba su nombre o género venía ahí para alimentarlo cada cierto tiempo sin cuestionar nada sobre su estado que seguramente a esas alturas debía ser demasiado deplorable, incluso mayor al que se había expuesto durante su estadía en el exterior. Al principio se había negado ingerir cualquier clase de alimento o cuidado rutinario, después terminó rindiéndose ante sus necesidades básicas como comer, defecar y dormir. La mordaza circular había sido removida con el tiempo pero la tela negra en sus ojos nunca fue retirada, se preguntaba si esta era una nueva forma de tortura aprobada por el gobierno o era una mera prueba realizada en secreto por L junto a todo el edificio, esperando una respuesta positiva o negativa sobre su comportamiento, quizás esperando que enloqueciera para enseguida terminar muerto en algún punto; como fuese, no era un método que considerase efectivo en él. No sentía nada, ni tranquilidad o desesperación, ya que toda su vida había visto demasiado, ¿cómo asustarse por algo tan inocente como la nulidad de visión? Poseía capacidad para adaptarse a muchas cosas, después de todo había establecido una estricta dieta de no más que mermelada en el pasado sin optar por integrarse obedientemente a la sociedad, no sería superior a L de adoptar lo contrario, BB había creado sus propias reglas aceptando cumplir proyectos que no requirieran su absoluta participación para ganar un poco de dinero pues el sustento de las personas resultaba más complicado que resistir a un experimento de resistencia mental.
—Que inútil...—murmuró sintiendo al oxigeno deslizarse fuera de sus labios ya que con los días su carne se había vuelto lo suficiente sensible para notar cualquier actividad en su cuerpo. Se removió fingiendo desconcierto pues incluso sus emociones habían dejado de funcionar correctamente y ahora sólo podía fingir sentirlas, de esa manera podía hacerse pasar como un ser humano corriente y con ello engañar a otras miradas sobre la existencia de humanidad en el hombre que siempre fue. —¡Todo esto es inútil, L!
El silencio fue su única respuesta pero la soledad era tan incierta que no podía creer que estuviera realmente solo en aquel cuarto. Escuchó a la cama metálica crujir bajo sus vertebras, a la tela cubriendo su cuerpo restregarse contra la fría superficie a cada movimiento involuntario y el ligero sonido de otra respiración acompañando a la suya.
—Eres tú, ¿verdad? Estuviste aquí todo este tiempo— dijo pero nadie correspondió a sus palabras, Beyond intentó girar la cabeza para acomodar sus oídos en un nuevo angulo, así tal vez podría verificar aquello que había escuchado; no podía estar solo. —¿Fuiste enviado por L? Tienes prohibido hablar conmigo, supongo. Oye, necesito saber que no te estoy imaginando, dame una señal de que estas aquí.— Sin embargo, aquella imagen mental que se generaba dentro de su cerebro sólo respiraba a su lado, Beyond intentó alcanzarle pero los cinturones le recordaron su limite de movimiento, aunque tuviese más libertad no dejaba de estar asegurado a la camilla. —¿Quién eres? Puedo oírte respirar, vamos, respóndeme...
Su respiración comenzó agitarse, producto de la adrenalina que despertó en su caja toraxica, comenzaba a temer que el experimento al final si hubiese funcionado, aún necesitaba sus globos oculares para no temer a lo que no podía ver. Al darse cuenta de ello dejó de luchar, respiró profundo, relajándose. Si perdiera el control estaría haciendo justo lo que L quería y no pensaba obedecer los esquemas que debió estructurar para poner a prueba su sanidad mental. BB no era un monstruo, BB era perfectamente normal, no era un individuo atado a las circunstancias ni aquel asesino que L quería etiquetar como desquiciado pues un asesino mata por placer o porque es su deber hacerlo y él no pretendía ser lo que no era; la diferencia de un Wara Ningyo, un lunático y alguien como BB se lo demostraría a como diera lugar. L debía aprender a diferenciar un artista de un psicópata y de un sociópata. Hombres regidos por instintos y acotaciones moralistas estaban muy lejos de ser como B, muy lejos de ser superiores o siquiera inferiores.
—Has estado cuidando de mi, ¿no es así... L?
Al fin sus oídos percibieron el crujir de la madera contra el suelo de concreto, nada más que un breve rechinido generado por el impulso de un cuerpo deslizándose hacia atrás, eso le ayudó a comprobar que no estaba imaginando cosas; había alguien ahí con él y no se trataba de cualquier persona. ¿Qué probabilidades existían de que el mismísimo L se ocupara de vigilarlo? Para Beyond era de 1% de posibilidad al 100%. Definitivamente L no se encargaría de velar por la seguridad de alguien más, ni siquiera era capaz de cuidarse por si mismo, mucho menos que administrase una cárcel especial de forma directa. Sin embargo, sus razonamientos se congelaron cuando el tacto tibio de otra piel tocó con superficialidad las lineas de sus facciones, el tacto era áspero sin alguna clase de humectación, rígido y tembloroso. Beyond sintió a su piel erizarse ante el torpe recorrido de aquella yema sobre su rostro aturdido por la sorpresa, delineando su frente, la inexistencia de pelo formando sus cejas, el borde en sus ojos y nariz. Que deliciosa era la sensación de ser acariciado, hacía demasiado tiempo que algo viviente se estrechaba contra sus sentidos, activándolos todos dentro de una sacudida violenta como actualmente estaba sucediendo. Aquellos esqueléticos dedos largos tenían aroma a mermelada de fresa. Se embriagó unos instantes sintiéndose en el paraíso, aspirando el olor dulce con exuberante placer, era incluso lascivo.
Luego la sensación desapareció por completo, se esfumó como si de una ilusión se tratase, dejándolo solo una vez más en ese interminable laberinto oscuro y sin salida. Una sonrisa torcida formó parte de sus expresiones mal gesticuladas. Habia descubierto el sentido en que la corriente avanzaba como un acertijo decapitado. Aquel sitio donde estaba confinado no se trataba de una prisión de alta seguridad como lo supuso al principio pero tampoco era una instalación normal y el sonido seco de una puerta de hierro al final de una serie de huecos pasos alejándose corroboraron sus deducciones.
