Al otro lado del bar, Myu, con toda la integridad que le fue posible, se libró de la multitud que insistía en subirlo al escenario. Básicamente les lanzó un poco de su polvo en los ojos. Una vez cegados sus admiradores, aprovechó para buscar a Queen, que estaba muy cómodamente tomando en la barra y prácticamente se le fue encima, agarrándolo por el cuello de la camisa.
— ¡A ti sí te mato, cabrón!
Todo fue tan rápido que Queen no pudo reaccionar a tiempo.
— ¡Pero qué!
El barman se les quedó viendo consternado. "Muchachas si tienen problemitas con su relación soluciónenlos en casa y no vengan a dar espectáculo aquí".
— Él tiene razón Myu, ¡yo no tengo la culpa de que tus alitas de fairytopia te hagan parecer traviesti! — Queen tomó el trago que le había dejado en la barra — Mejor espera a que se te baje el polvo de la cabeza y tómate unos tragos, a fin de cuenta a eso vinimos. — Volteo hacia todos lados. — ¿Y Pharaoh? Yo lo vi aquí hace un momento.
Myu se paralizó ante las palabras de barman
— ¿Re-relación? PRIMERO MUERTO. — Si no se descontó a Queen fue por la bebida, porque así como estaba, le urgía un buen trago. O dos, o tres. Tal vez diez. Tal vez la botella entera. Ni corto ni perezoso, le arrebató al espectrode Alraune la copa que estaba por tomarse. — ¡Dame eso! —
Justo cuando Queen iba a pedir otro trago, Pharaoh apareció desde dentro de la barra. Había logrado escapar del grupo de travestis que querían subirlo al escenario, escabulléndose allí en un descuido del barman.
— ¡QUEEN! ¿POR QUÉ? —Estaba enojado, claro, le había prometido a ir a un bar pero nunca especifico que sería uno gay.
El barman se les quedó viendo a los tres y sin ninguna discreción se llevó la mano a la boca. Hacía tiempo que no veía esta clase de escenas entre sus clientas.
— ¿Y ahora tú qué? ¿Por qué ambos están enoja…
Queen no pudo terminar su frase porque llegó otr de sus amig s, y fue un a suerte porque Pharaoh había estado a punto de golpearlo. "¡Queen querido! ¡Amatista me dijo que habías venido! ¡Anda ven, tenemos que prepararte para tu show!". Y se lo llevó a rastras, dejando a sus camaradas en la barra, mientras el barman los miraba extrañado ¿qué clase de relación enfermiza tenían esos tres?
Myu escupió su bebida cuando escuchó la voz del amigo o lo que fuera de Queen y vio cómo se lo llevaba
— ¿Qué tal, momia? Ahora le va a tocar a este joto hacer el ridículo. No sé tú, pero yo me quedo a ver eso. ¡Barman! Tráigame una botella de lo más fuerte que tenga.
— Jeje, si… — Pharaoh suspiró de resignación, ya golpearía después al causante de su sufrimiento, por lo menos no tendría que ver su cara en un rato. Aunque, tendría que ver todo un espectáculo hecho por Queen y pensaba que eso le iba a dejar una gran marca en su subconsciente, pero no tenía de otra. Llamó al Barman, quien todavía los estaba viendo, pidió unas 3 copas de "lo que sea que fuera bueno" y un tarro de cerveza. La idea era no acordarse de esto después.
En los camerinos, el espectro de Alraune fue maquillado, desvestido y perfumado en contra de su voluntad. Por lo menos hubiera querido cantar algo Queen, su banda favorita, pero esa era la noche de Madonna, así que debía de aguantarse. Además se sentía algo nervioso, hacía mucho que no se presentaba en un escenario tan repleto.
Cuando se dio cuenta, ya estaba a punto de salir al escenario con el vestido rosa y la peluca rubia a interpretar Material Girl.
Mientras tanto, en la barra, Myu empezó a pensar que quedarse había sido una muy mala idea al ver salir a la "chica" rubia. Pero al reconocer la voz de Queen, se empinó la botella para darse valor y por lo menos verlo terminar la canción. ¿Por qué? Ah, para reírse luego de él. O tal vez por los tragos gratis Queen iba a pagar, ¿verdad? Ya ni sabía, honestamente. El alcohol comenzaba a subírsele.
— Momia… ¿por qué *hic* por qué seguimos aquí?
—Pues… no sé, ehh. — Le quitó dos caballitos de tequila a un mesero que iba saliendo de la barra —. Parece que *hic* a ti te gusta… estar aquí.
Al terminar su interpretación (y después de quedar vestido con sólo un corsé y rodeado de bailarines de sexo dudoso), y en medio de los gritos de orda de travestis que vitoreaban su nombres, Queen tuvo algo que pensó era una maravillosa idea.
— ¡Hermosuras! Quiero que me ayuden a darle un fuerte aplauso e invitar al escenario a mis compañeras, ¡Cleopatra y Tinkerbell!
Una gigantesca y potente luz enfocó a los espectros de Papillón y Esfinge momentos después de que la "chica material" los anunciara. Muy se puso de pie para subir al escenario, pero para partirle la madre a Queen.
— ¡Ya estuvo, pinche mariposón!
Pero en su estado, no alcanzó a avanzar mucho antes de tropezar y caer de bruces. Y mientras alitas de mariposa caía al suelo, Pharaoh caía también, pero de la risa. Con la poca sobriedad que le quedaba, el egipcio tomó a tientas otro de los caballitos que había en la barra.
Desde el escenario, Queen soltó un bufido. ¿Cómo era que tenía amigos tan aburridos? Se acercó hacia ellos, con el reflector siguiendo los pasos de sus tacones de diseñador
