Hola a todos

Como están tanto tiempo? Perdon… esta secuela vino mucho mas tarde de lo que pensé jeje. Y es que muchas cosas han pasado en mi vida, primero que nada ya no vivo en el mismo país que antes O-O, me enamoré y viajé 70.000 kms para conocer a una persona.

Y pues, ahora vivo con el, tenemos dos perritos y somos muy felices (cuando no peleamos). Así que viví mi propia historia, mi propia aventura. Supongo que tanto tiempo leyendo sobre mundos mágicos afectaron mi mente XD.

Trabajo muchas horas y entre las responsabilidades y todo, no me queda casi tiempo para escribir. Pero ahora que mi vida a llegado a un ritmo y que mi vida de alguna manera ya se calmó, las ganas de escribir volvieron.

Siempre tuve pendiente continuar esta historia… y aunque la primera parte no me quedó muy bien, voy a esforzarme por que cada capitulo sea mejor (digamos que la primera parte nació de un impulso espontáneo por escribir).

Espero que disfruten y me gustaría mucho escuchar de ustedes

Myks, a.ka. Kiriko Himura

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Capítulo 2Heroes

Dos días después de la fiesta Kiriko aún se sentía afectada por el ki maligno de Hirode, por lo que se pasó más tiempo de lo normal en el templo meditando. Rezando, prendiendo inciensos purificadores y escribiendo talismanes.

Mientras tanto en el Dojo un frustrado Kenshin intentaba seguir las instrucciones de Shiro.

"¬¬ yo no soy actor…." El pelirrojo se sentía cada vez mas frustrado. "...y esta ropa me hace ver ridículo"

"Claro que no anata, te vez muy elegante" Dijo Kaoru con una sonrisa, disfrutando el espectáculo.

Para que entrar en detalles con la vestimenta? sólo hace falta decir que Kenshin parecía un emperador napoleónico –pero mucho más bello, claro está - y no se veía nada feliz.

"Muy bien Himura-san ahora levante la copa… así" indicó Shiro tomando la copa con dos dedos y bebiendo un sorbo, levantando el meñique. "Nunca mire a los sirvientes directamente y…"

"Se como se comporta esa gente… en mis años… en la revolución tuve que hacer de guarda espaldas de mucho de ellos…. Eso no quiere decir que me agrade la idea U-U"

"TADAIMA!" se escuchó la voz de Kenji al entrar a la casa, poco después apareció.

"Los conseguiste?" Preguntó Shiro interesado.

Derrotado Kenji agachó la cabeza y le mostró los papeles" .Me debes una U-U la próxima vez le dices tu al jefe…"

"Bueno pues si ALGUIEN no hubiese metido la pata en la fiesta no hubiésemos necesitado papeles falsos y no hubieses tenido que ir a pedirle al jefe un favor y soportar sus insultos P" Shiro disfrutó de torturar a su amigo

"Lo se! lo se!"

"Jajaja ya no molestes al niño, soportar al viejo lobo debe haber sido suficiente" Sanosuke entró a la habitación con una mueca, las manos en sus pantalones negros, y su bandana perdida en la espesa cabellera café.

Junto a el venía Megumi, vestida como siempre con su atuendo de trabajo, de la mano traía a su hija más joven Misuke, una bella niña de 4 años con una cabellera sedosa color café, llevaba un pequeño kimono verde con obi rosa, una niña verdaderamente adorable Lo único que desencajaba era que llevaba una pequeña bandana igual a su papá. Detrás de ellos estaba Souzou, apenas tenía nueve años pero ya era bastante alto, se parecía mucho a Sanosuke, excepto por sus ojos negros… y sus gruesos anteojos negros que lo hacían ver intelectual –algo que lo distinguía mucho de su papá-. Llevaba un libro bajo el brazo y traía su uniforme de la escuela.

Kaoru se levantó, por la hora del día asumía que la familia Sagara aún no había almorzado, así que se dispuso a ir a la cocina, Kenshin estaba muy ocupado con su entrenamiento de "Conde" como para ir a cocinar.

"Iré a preparar algo"

"Te ayudo" dijo la doctora, vamos Misu-chan, ayudemos a la tía Kaoru"

"NO! Yo quiero quedarme con otou-chan y jii-chan!" La niña se colocó detrás de las piernas de Sanosuke. Megumi suspiró "Está bien Misu-chan" luego miró a Sanosuke duramente "Cuídala pero no la dejes estropear su ropa como la última vez"

Sano solo sonrió y le levantó el pulgar a su mujer, ella no se sintió convencida pero las dos mujeres salieron de la sala.

"jii-chan te vez gracioso!" dijo ella riéndose cuando Kenshin la levantó "Sou-ka?"(de verdad?) preguntó Kenshin.

"Hai!"

Kenshin sonrió, olvidó su entrenamiento de Conde y se puso a jugar con la niña… (le gustaban demasiado los niños). Kenji y Shiro decidieron entrenar un poco, invitaron a Souzou como siempre. Pero el muchacho se negó… a decir verdad Sanosuke estaba orgulloso de su hijo porque era muy inteligente… muchísimo más que él (cosa que no era demasiado difícil) pero muy adentro el peleador se sentía decepcionado que su hijo no sintiera esa excitación por las peleas, esa satisfacción que él sentía cuando le partía la cara a algún mal nacido.

"Mira jii-chan pego como papi!" la niña cerró el puño y con todas sus fuerzas golpeó al pobre Kenshin en la barbilla.

"ORO! O-O" Un poco actuando y un poco por la sorpresa porque fue más fuerte de lo que esperaba Kenshin cayó hacia atrás "OROROOROROO!"

"Jajaja se ve chistoso!" Misuke comenzó a reír y Sanosuke también "Eso es hija! Bien hecho!".

"ORO SANO…. No deberías animarla así" dijo Kenshin levantándose, Misuke ya se había alejado y corría por todo el patio del dojo como enloquecida.

"Como si tu pudieras decir algo al respecto sobre consentidores ¬¬" Sano se cruzó de brazos.

"Es verdad .u"

"Y hablando de consentidos… y Kiriko? Sigue en el templo?"

Kenshin respiró hondo… "Desde aquella batalla con Shishio no volvió a ser la de antes… quizá… porque tuvo una experiencia muy cercana a la muerte…." Kenshin cerró los ojos apretándolos.

"Ya no te culpes amigo… además… al final todo salió bien ne?"

Mirando al cielo y escuchando los sonidos de Misuke correr y reír Kenshin suspiró "Lo sé Sano… pero… cuándo va a acabar?"

"Eso no lo sé Kenshin… quizá nunca… la puerta quedó abierta luego de que Shishio abriera el camino"

Kenshin se quedó pensativo un rato más... Sabía que esa era la razón por la que su hija se obsesionó tanto con la religión Shinto.

Recordaba muy bien el momento en que todo había cambiado… 4 años atrás.

---FlashBack----

Un mes había pasado desde aquella batalla épica en el palacio imperial. Las heridas de todos ya habían sanado lo suficiente para volver a casa y la Aoia estaba reparada casi por completo. Kaoru tenía una sonrisa de lado a lado mientras barría el patio trasero, disfrutando de la cálida mañana, escuchando a su hijo y su "sobrino" postizo en su rutina de prácticas matutinas.

Todos se habían recuperado muy bien, y aunque Kiriko aún llevaba su brazo vendado y le habían prohibido entrenar, todo indicaba que se recuperaría por completo.

Pero no era su cuerpo lo que le preocupaba a Kenshin, más bien su espíritu.

La pelirroja aún se sentía culpable por querer asesinar a consciencia a Shishio, lo había deseado, con toda su alma, incluso lo había intentado sin remordimiento alguno.

Kenshin no estaba enfadado con ella, ni decepcionado, ni nada que se le pareciese, pero para la mente de la pelirroja, algo obstinada como su madre, había cometido una traición a su familia.

Ninguna palabra parecía llegar del todo a ella, solo se limitaba a sonreír y seguía en su propio mundo interior. Kenshin conocía ese mundo y se preguntaba que de todos sus defectos y virtudes porque tenía que haber heredado su hija esa obstinación por cargar con todos los pesos y culpas del mundo?

Ahora comprendía un poco mejor porque Kaoru muchas veces se había sentido frustrada con él. Pero la ayuda que él y su hija necesitaban llegó del lugar más insospechado.

Una mañana de lluvia en la que Kiriko sólo se dedicaba a ver por la ventana (cómo era rutina desde hacía tiempo) un hombre alto se aproximó a ella por detrás.

"No ganaras nada si no haces nada" dijo el quietamente.

"La voz de Aoshi la sorprendió…" asintió con la cabeza "lo sé"

"Sabes… hubo una época en la que me sentía como tú… en la misma época en la que era enemigo de tu padre… cuando caí en el lado del mal… Cuando me di cuenta de mis errores… el solo pensar en ello era insoportable…"

Interesada Kiriko lo miró con las órbitas fijas "y luego que hizo?"

"Medité… fui al templo… busqué limpiar mi alma"

"Y lo logró?"

"En parte… aún si lo pienso mucho, la culpa busca carcomerme… pero en esos tiempos de debilidad busco meditar otra vez"

Kiriko asintió "Arigatou Shinomori-san" inclinó la cabeza y Aoshi le correspondió el gesto.

Desde ese día las incursiones de Kiriko al templo fueron cada vez mas largas… al principio solo a meditar, pero como era una muchacha muy amistosa rápidamente se hizo amiga de los monjes que allí vivían y comenzó a aprender mucho sobre el mundo espiritual.

Cuando regresaron a Tokio el sacerdote Shinto local decidió aceptarla como Miko (sacerdotisa Shinto en entrenamiento), y aunque Kiriko no pretendía volverse una sacerdotisa a tiempo completo, si le interesaba el aprendizaje… en muy poco tiempo… se daría cuenta que era una poderosa arma contra en enemigo que a cada paso, ganaba más poder sin que ellos lo supieran.

--- Fin del Flashback ---

Kaoru y Megumi estaban muy ocupadas en la cocina haciendo una sopa de Miso y un poco de arroz, pero la kendoka estaba más callada de lo usual. Megumi la observó un rato esperando a que dijera que le preocupaba pero cuando se cansó de esperar golpeó el tazón que tenía en la mano y mirando directamente a su amiga dijo:

"Bien y ahora qué es lo que sucede Kaoru"

La morocha suspiró y apoyó los utensilios que tenía en la mano sobre la mesada, encontró los ojos de su amiga y supo que no podía ocultarle nada después de tanto tiempo.

"Cuánto tiempo llevamos luchando contra esas cosas Megumi?" preguntó seriamente.

"Cuáles de todas las cosas te refieres Kaoru…. Mafiosos? Psicópatas? Asesinos? Demonios?" la doctora prosiguió con la sopa como si hablara de flores.

Kaoru sonrió amargamente "El mal… todo este mal…" probó el arroz para ver si estaba a punto y por su distracción casi se quema la boca, hizo una mueca de disgusto y suspiró.

Megumi rió.. "Hay niña tonta, creí que después de tanto tiempo te habrías dado cuenta… el mal no es algo que se pueda vencer… viene en el corazón de las personas. Mientras existan humanos existirá la maldad" Le quitó el cucharón a Kaoru y se dispuso a probar la sopa ella misma… hizo una mueca al ver que le faltaba sal y le agregó un poco más.

Kaoru asintió, claro que entendía muy bien lo que Megumi le decía… no quería decir que lo aceptara tan fácilmente…

"El mal… como lo conocemos en este momento… se alimenta cada día del corazón de los humanos… lo que le da fuerza a esos demonios… es por eso que pueden cruzar a este lado" Diciendo esto Kiriko entró a la cocina, llevaba su bolsa con sus libros sobre cosas espirituales que en su vida a Kaoru no le habían importado demasiado.

"Pero… con la ayuda de Kami-sama… quizá logremos cerrar la puerta" ella se veía tan seria que ni su madre ni Megumi pudieron objetar, asintieron.

"Espero que sí hija…" se tornó un silencio incómodo, y luego de un momento Kaoru sonrió cálidamente "Vayamos a comer de una vez, los chicos han de tener hambre"

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Esa Noche.—

Shiro llevaba media hora observándola… otra persona quizá pensaría que era una chica lunática, alguien sin razón. Pero el joven oniwabanshu había visto lo suficiente, en sus casi 17 años de vida había visto demasiadas cosas extrañas… sobrenaturales… la entendía…

La pelirroja llevaba media hora caminando alrededor del predio del dojo, con una tiza escribía extraños kanjis en el piso, en cada esquina encendía una vara de incienso, y aunque no podía escuchar lo que ella murmuraba, Shiro podía entender algunas frases al azar "protégenos Kami-sama…. Dame fuerza… aleja a los espíritus malignos…"

Kiriko se detuvo depronto y mirando hacia el techo dijo "Ya deja de espiarme Shiro, sé que estás ahí"

Shiro sonrió… poco sorprendido por haber sido descubierto… y a la vez.. muy sorprendido… sus habilidades de ninja eran perfectas (según su mamá) sabía que se había ocultado muy bien y que había enmascarado su Ki..

Kiriko era buena.

"Lo siento.. me despertaste con tanto ruido" saltó desde el techo y se paró junto a ella.

Kiriko sólo asintió "Perdón, intenté ser precavida…"

"No te preocupes…. En realidad… no podía dormir bien… no con todo lo que a estado pasando"

La pelirroja asintió… la luna llena se reflejaba en su belleza y sus ojos brillaban plateados por el reflejo del astro. Shiro se acercó otro paso… y Kiriko tuvo que mirar hacia arriba para encontrar sus ojos… el era muy alto…

Se quedaron en silencio un momento hasta que Kiriko recordó algo, metió la mano en el bolsillo y extrajo algo de el.

"Ten… quiero que tengas esto" extendió su mano.

El jóven oniwabanshu abrió su palma y en ella Kiriko depositó un pequeño medallón con una inscripción, el medallón traía un simple cordón negro.

"Para que te proteja…. Hice otros para Kenji y los demás… pero… sabes que piensan que exagero…"

Shiro asintió… Kenji era su mejor amigo pero el ninja reconocía que tenía un serio problema con el ego… bueno, era ego justificado, tal vez el pelirrojo era el mejor kendoka de Japón (sin contar a sus familiares claro).

Sin decir nada más Shiro se colgó el talismán alrededor de su cuello y Kiriko sonrió satisfecha. "Airgatou" dijo él.

Se quedaron en silencio un momento más.

Hasta que escucharon ruidos…. y Kiriko susurró "es mi mamá…"

Shiro asintió… "lo sé"

Del otro lado de una esquina Kaoru observaba con una sonrisa y orejas de tanuki

"Koishii por favor ya déjalos…"

"TU NO TE METAS!" dijo sacudiendo al pelirrojo.

"OROOROROOROOO!"

La espía volteo a ver a los jovenzuelos otra vez pero se encontró con el patio vacío.

"Mejor vamos a dormir Koishii"

Kaoru suspiró - "Si… hay pero Misao va a estar taaan emocionada cuando se entere, haremos una gran boda…. Y espero que nos den muchos MUCHOS nietos!"

"ORO"….

Aún faltaban unos días para la reunión con Hirode y Kenshin ya no necesitaba mas entrenamiento del que tenía. Lo que le dejaba al joven oniwabanshu y su mejor amigo Kenji muchas horas de ocio, y claro, eso solo podía significar problemas.

"…por dios Kenji sabes lo que nos hará el viejo lobo si se entera que ponemos en riesgo la misión?"

"Phssh lo que no sabe no le duele! Ya te dije que mi plan es infalible!"

"U-U ridículo diría yo" dijo Shiro observando el atuendo que debía colocarse.

"Ya cállate y vístete, tenemos unos mafiosos que patear!"

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"Baila gusano, BAILA!" un grupo de rufianes estaba haciendo un círculo alrededor de un hombre bastante mayor, todos reían, algunos tenían jarrones de sake en sus manos, las mejillas sonrojadas del licor.

Uno de ellos sostenía un arma y disparaba a los pies del desesperado hombre.

"DENME OTRA SEMANA POR FAVOR, LES JURO QUE LES PAGARÉ PERO NO SE LLEVEN A MI HIJA!"

Al fondo del salón un hombre observaba divertido.

Y afuera en el techo dos muchachos escuchaban todo

" TE LO DI JE" dijo Kenji con una sonrisa satisfecha

"Yare yare…. Vamos…. Aunque pienso que te vez ridículo… y yo también!"

Los hombres seguían atormentando al pobre hombre cuando de pronto las puertas de papel estallaron hacia adentro con una gran fuerza, la luz dejó ver dos siluetas.

Una de las siluetas, encapotada y con una mascara negra hizo unos gestos con sus manos mientras anunciaba.

"ALTO AHÍ RUFIANES, EL GRAN BATOUMAN Y SU FIEL COMPAÑERO, ONIWAMAN HAN LLEGADO!!"