Presente. Serena se había despertado, con esta era la tercera vez que lo hacía en toda la noche, sudando y soñando, soñando algo que no recordaba, a pesar de que habían sido minutos antes de despertarse, su cuarto era grande, demasiado grande, pero desde hacía un año lo tenía que compartir con su hermana gemela. Mina, era rubia como ella, sus ojos verdes eran iguales, piel apiñonada, piernas largas y cuerpo bello, había heredado la hermosura de su madre, de su padre, ambos eran hermosos aunque su madre siempre tenía cara de preocupación, por su parte Serena siempre tenía ese mal humor solo con Mina, no era como que la odiara pero le desagradaba parecerse tanto, a veces competían a tal grado que parecían mas rivales, incluso ahora que dormía, ella dormía más feliz, debería levantarse para tirarle de su cama y obligarle a salir de su cuarto. Pero eso sería desobedecer a sus padres, Setsuna su madre era demasiado atemorizante cuando se enojaba. Mina por su lado estaba descansando, aunque desde que se había mudado al cuarto de Serena experimentaba ciertas cosas que comenzaban a desagradarle, podía ser consiente de cuando ella le miraba, cuando tenía pensamientos de desagrado hacia ella, era abrumador y le había contado todo a su padre, pero Andrew la había tranquilizado, le había dicho que era normal porque eran gemelas. -quieres dormirte ya, mañana hay escuela y a diferencia de ti yo si debo estudiar- Le espeto Mina sumamente molesta, aunque Serena al. Principio se extrañó al escucharla despierta luego supo que había pasado de nuevo, esa extraña conexión que ella tenía con Mina. -es porque yo nací con el cerebro- y se cubrió con la manta, le dio la espalda aunque sintió un escalofrió, por primera vez, sintió como si se diera a ella la espalda, Mina sintió e hizo lb mismo, no era como que no se amaran, pero competían por lo mismo, la atención. De los demás, mientras Mina era atlética, no había un solo deporte en el que ella no fuera buena, Serena era inteligente manejaba cualquier materia. Andrew siempre halagaba esa habilidad de la. Pequeña Serena y Setsuna amaba a Mina, por su destreza, así que ambas intentaban ser mejor en lo que la otra era buena.
Setsuna: Cuando Belial supo que Ilviel había tenido descendencia, se acercó a Tamahe y la tentó para que se las entregara, eran ángeles caídos, ángeles puros capaz de convertirse en demonios o querubines, a lado de su rey, Luzbel, ellas serian poderosa combatientes, pero Tamahe sintió una punzada de dolor, recordó el amor de Ilviel y se negó, Belial lanzo un ataque de Pyrokinesis, que fue detenido por el halo divino de Ilviel quien se enfrentó a Belial al punto de casi morir en su inmortalidad, fueron solo salvados por la. Intervención del arcángel y luzbel, pero Belial le prometió a Ilviel que aquella batalla la historia la repetiría con sus hijas
- La mirada de Serena estaba llena de ironía, es que su madre creía que esa vieja historia la asustaría, tal vez, tal vez, pero a media noche, no las 8 am cuan se disponía a asistir a clases-
Mina: Madre, ¿qué es un ángel caído? -la pregunta le cayó a Serena t mal que la. Miro como loca- y ¿Quién es Ilviel?
Serena: por qué haces ese tipo de preguntas -le grito irritada- como si no fueras tan rara, con ese sexto. Sentido que tienes para sentir a los muertos, ahora quieres enfrascar una discusión de ángeles y demonios.
Mina: es solo curiosidad -le respondió en el mismo tono arisco- ¿cuál es tú problema?
Setsuna: -le puso el dedo en la boca a Mina para que guardara silencio- no deberías ser tan grosera con tu hermana, además los ángeles y los demonios son reales, Serena créeme son. Reales
Serena: mama, por dios no le metas ideas a Minako de por si...-se detuvo, la. Mirada de su gemela le. Confirmo lo que ella había visto, tomo a Mina de la mano- nos tenemos que ir...
Mina: le has visto verdad -le tomo la mano- su aura era muy pesada ¿que color era?
Serena: -la soltó bruscamente- diablos Mina, no hablemos de eso
Mina: -comenzó a caminar dejándola atrás- te guste o no, podemos ver algo que los demás no, así que deja de querer ser normal. Había decidido caminar más rápido para dejar atrás a su hermana, pero podía sentirle cerca, no era una presencia cálida, era mas bien algo gélida, miro hacia atrás y por mas que odiara admitirlo, quería correr a lado de Serena, en esos momentos le aborrecía, ella podía mirar esa aura aunque no se mostrara pero ella solo la sentía, su gemela podía adivinar si era buena o mala.
Serena: comienza a caminar flacuchenta -le empujo- maldita sea Mina
Mina; serena no maldigas –le reprimió-
Serena: invocaste las cosas sobrenaturales y ahora las experimentamos
Mina: dime que color es... ¡por favor!
Serena: es un halo de luz -dijo ya resignada- o es muy oscura o es transparente, a decir no lo se -la volvió a empujar- pero no es bueno que estemos en el callejón si no sabemos que es lo que nos sigue.
La mirada de Mina se palideció, había alguien parado al frente de ellas y si su gemela seguía empujándola pasarían... No, ya habían pasado, pero habían pasado atravesándolo, ella aun lo miraba, estaba ahí atrás, un escalofrió le recorrió el cuerpo y regreso la mirada hacia Serena, parecía molesta, que raro ella parecía molesta siempre que estaban juntas. La escuela estaba ya repleta d todos los estudiantes, peto algo llamaba la atención de un grupo de chicas, Mina dirigió la mirada a ese mismo grupo, la sonrisa que pudo poner se desvaneció cundo descubrió mirar a Serena hacia la misma dirección, lo ojos del pelinegro estaban clavados en los de su gemela.
Mina: ¿lo conoces?
Serena: no tengo ni idea de quien es -pero sus ojos no se apartaron de los de el-
Mina: te mira como si te conociera
Serena: que no le conozco -le grito furiosa, obligándose a romper la mirada con el- anda vámonos hay que ir a clases
Mina observo por última vez, en aquel momento, quiso sentir su presencia, pero había demasiadas personas, volvió a odiar a su hermana, ella podía ver su aura, y volvió a odiarse. Por odiar a su hermana, camino callada a su lado. Serena por su lado iba saludando a todos, no había pensado en nada en cuanto miro aquellos ojos, tan azules, tan bellos, no se había percatado si había visto el color de su aura, ella solo había visto esos ojos, que la invitaban a pensar en seducir al dueño, en jamás dejar de mirarlos. Llegaron a su clase e inmediatamente se separaron, ella se dirigió a la parte de atrás dejando a Mina al frente, no necesitaba estar delante, ella comprendía las cosas fácilmente, se sentó aun lado de Haruka, lanzo una mirada de complicidad, había tramado una broma para Mina, aunque ya le había dejado claro a Ruka que no odiaba a su gemela, le disgustaba la atención que había en ella debido a las competencias nacionales, en las cuales su gemela era la estrella.
Haruka: ¿segura que quieres que le pase eso tu gemela?
Serena: gracias a dios, todos nos distinguen
Haruka: como las van a confundir si llevas ese horrible peinado todo el tiempo.
Serena ignoro el comentario y siguió parloteando con su amiga de las mil diferencias que había entre ella y su gemela, ignoraban al resto d la clase, incluso a su profesor, solo tenían que averiguar el tema y las dos estarían bien, solo se distrajo de la conversación, cuando alguien en la puerta toco y llamo a Mina para que fuera a la dirección. Serena sonrió al ver el primer intento de su hermana para levantarse, pero su falda se resistía, su gemela volvió a intentar levantarse halándose mas fuerte, cuando el crujir de la tela se escucho Serena estaba complacida. La falda de Mina se rompió, todos miraban y vio como la tela la abandonaba, agradeció siempre usar el short corto debajo de la ropa para evitar ensenar su ropa interior, aun así era muy corto, quiso taparse pero no supo como, la risa exploto en su clase, y su gemela parecía algo mas que divertida, estaba complacida, pero fueron los ojos azules, o mas bien el dueño de aquellos ojos azules el que se levanto para colocarle su sudadera alrededor de la cintura y abrazarla par cubrirla. La furia que había en Mina la obligo a mirar a su gemela que tenía la. Misma mirada pero hubo más rabia en .la de Serena, por un momento sus ojos eran color rojo, o al menos eso percibió Mina
