LA LUZ DE LA LUNA
CAPÍTULO II. EL LADO BUENO
Ruby me tomó del brazo, poco tiempo después de que deje mi abrigo y mis pertenencias en la sala de estar.
- ¡Adelante, ven! Tienes que conocer a los demás Charles, ¡te agradarán mucho! En estos momentos estábamos cenando.
- ¿Interrumpí tu cena?... Dios mío, por favor, discúlpame... – Demonios, había interrumpido un momento importante.
- Oye, todo está bien. ¡Ven! ¡Todos están aquí!
Entramos a un enorme salón, el cual al parecer era el comedor de la mansión. Ahí, en la parte de arriba había un enorme candelabro el cual imponía su presencia ante todo el resto de la decoración. Más abajo, había pilares victorianos sorprendentes, y una pequeña mesita con 10 sillas. En ese comedor, un grupo de personas charlaba alegremente.
- ¿Quién es el chico Ruby? – Preguntó una chica de cabello negro, de un solo ojo, inquieta en una silla. Ella fue la primera al notar mi presencia.
- Es nuestro invitado Iris. ¡Atención a todo el mundo! – Ruby tocó con su cuchara su copa de vidrio para llamar la atención de las personas en el comedor. - ¡Tenemos un nuevo invitado!
- Un joven pintor, por lo que puedo notar. Ya era hora de que hubiera verdadero talento culto en esta casa. – Exclamó un cuervo de una manera sarcástica hacia las personas frente a él.
- Oh silencio Poe. Tú no reconoces el talento que somos nosotros Len y yo.
- ¡En lo absoluto Frank! Poe tiene demasiados gustos avejentados...
- Oh, ¡ustedes dos no reconocerían lo que es cultura ni aunque esta les golpeara el rostro! – Exclamó el cuervo.
- ¿Alguna vez les hablé de mi tataratatarabuelo? Murió de un golpe en la cara... – Mencionó una chica al lado. – El golpe fue tan fuerte que le sacudió el cerebro.
- ¿En realidad murió de eso Desgracia? – Preguntó un pequeño murciélago – Porque van varias veces que choco con objetos en mi recamara y me daría un poco de miedo que esto pasara.
- Oigan, oigan, tranquilos todos. – Un esqueleto tomó la palabra – ¡No hemos hablado con el invitado! Ruby, preséntanoslo por favor.
- El es Charles Rowan, será nuestro huésped. No tiene un lugar donde ir, y le ofrecí quedarse con nosotros. – Ruby me miró mientras yo sonreía nerviosamente. – Vamos Charles, ¡háblanos de ti!
- Sería fascinante saber un poco más de un joven refinado y culto. Deja me presento, soy Poe. Cuéntame, ¿has leído un poco de Breton? ¿Qué tanto dominas a Byron? – El refinado cuervo se acercó a mí, buscando algo de conversación.
- Vas a espantarlo Poe. Nadie quiere saber de eso. – Un chico con dos cabezas se me acercó. – Somos Frank y Len, tenemos una banda de rock.
- Oye Len, necesitamos alguien que nos haga una portada para nuestro álbum, el podría ayudarnos...
- Con permiso. Con permiso. – La chica cíclope saltó eufóricamente y derribó a Frank y a Len. – Mi nombre es Iris. Podríamos hacer grandes cosas juntos, como ir a esquiar, patinar, saltar en paracaídas, patinar sobre lava ardiente en las montañas...
- Jejeje, quizá desciendo de grandes deportistas extremos. Mucho gusto, soy Chico Calavera.
- Y yo soy Desgracia. – La chica se me acercó lentamente, mientras que su gesto de eterna agonía trataba de sacar una sonrisa. – Ten cuidado con las criaturas nocturnas. No sé cómo sobreviviste.
- Supongo que nuestro amigo debe cuidarse bien. Mi nombre es Miedoso. – El pequeño murciélago revoloteó sobre mí un poco. – Faltan Doom Kitty, la mascota de Ruby, y Boo Boo, el pequeño fantasma. Deberán estar por ahí.
Aclaré mi garganta. Las personas allí eran muy cálidas y amables. Realmente me sentía bien al estar rodeado de gente tan amigable. Sin embargo, temía la opinión que tendrían sobre mi obra, mis viajes, sobre mi origen, sobre mí. Empecé a sudar.
- Yo... Soy Charles Woran, perdón, Rowan... y... bueno, creo que eso ya lo mencionó Ruby. – Empecé a temblar. De nuevo tenía ese pánico e incomodidad social que me daban cientos de problemas. Gracias a ello nunca pude socializar bien con personas cercanas a mí. Siempre fui una persona solitaria. Las piernas me temblaban, sentía que me verían con malos ojos... La presión...
- Tranquilo. Todo estará bien.
Ruby tomó mi mano. Me miró directamente a los ojos. Su rostro dibujo una pequeña sonrisa, mientras que con la mirada me decía "adelante". La seguridad volvió a mí.
- Soy Charles, soy un viajero y a su vez soy pintor. Llevo algunos cuantos años viajando por el mundo, de hecho solos dos; he estado en lugares tétricos, cálidos, fríos e incluso perdidos en la nada, tratando de vender mis cuadros. Pero... siempre he querido encontrar esa inspiración que me lleve a hacer mi magnum opus.
- Oh, ¡léxico de artista! ¡Este chico tiene todo! ¡Podrás crear tu obra maestra, ya lo verás! – Poe se veía entusiasmado.
- Lo sé, jeje. Esta noche llegué a Gloomsville, y realmente no esperaba encontrar posada. Si no encontraba, no sé que hubiera hecho...
- ¿Ibas a dormir debajo de un puente? – Iris preguntó.
- No sería la primera vez que me pasara. – Respondí.
Risas invadieron el comedor. Esa noche, realmente tuve una charla amena con personas interesantes, que podía llamar amigos. Nunca había conversado tan gratamente con alguien, menos con un grupo de personas. ¡Por fin mis bromas eran divertidas para alguien!
El reloj sonó. 3 de la mañana. Habíamos perdido demasiado tiempo charlando.
- Creo que es la hora de dormir. Mi cama me espera. – Chico Calavera bostezó y se retiró a su cuarto. – ¡Buenas noches a todos!
- Buenas noches. – Dijeron todos a unísono, y acto seguido empezaron a despedirse.
- Charles, acompáñame. – Ruby me llamó. – Te mostraré la alcoba de visitas.
La alcoba era pequeña, con espacio para una cama, una litera y una ventana pequeña que daba directamente a una hermosa vista.
- En serio, no tengo palabras para agradecerte por tu hospitalidad Ruby...
- Jajaja, no tienes que agradecerme, ya te lo he dicho. Simplemente debes relajarte un poco, así como hace momentos en el comedor.
- Creo que ya notaste que soy un poco nervioso. – Una risa inquieta salió de mis labios.
- Todos lo somos alguna vez. Solo relájate, acomoda tus cosas y descansa. Mañana será un buen día. Le agradaste a los chicos. – Ruby me ayudó a desempacar. – Entonces, ¿no tienes a dónde ir?
- No realmente... No quiero ser una molestia, así que podría quedarme solo esta noche y continuar con mi viaje... – No quería ser una carga más. Otra boca que alimentar.
- ¿Para qué viajas sin rumbo alguno? Podrías quedarte unos días si gustas, hasta que encuentres el lugar exacto al cual quieres ir. – Ruby me miró seriamente.
- No, no, no. Es mucha hospitalidad de tu parte. – Mi corazón decía que si quería quedarme, pero mi lógica me decía "vividor". - Son muchos aquí, y no tengo dinero realmente, no puedo ayudar con gastos de manutención y...
- Quédate. Muy pocas veces nos quedamos platicando hasta estas horas. ¡Les agradas a los demás! Sería muy triste que te fueras justo en el momento que hicimos un nuevo amigo, y apenas lo estamos conociendo.
- ¿Quién es ese amigo?
- Eres tú torpe. – Ruby sonrió. – Puedes ayudar en la mansión y quedarte el tiempo que gustes. No creas que te irás tan rápidamente. Un poco de compañía no cae mal a nadie. A menos que seas Desgracia...
- Gracias Ruby. En serio, gracias.
- Solo ve el lado bueno de las cosas...
Ruby salió de mi alcoba. Apagué las luces. Me sentía... bien. Después de mucho tiempo. "Mirar el lado bueno de las cosas" me repetí varias veces, mientras cerraba mis ojos. Esas palabras estaban en mis pensamientos. Y también estaba ella...
La luna brillaba fuertemente.
FIN DEL CAPÍTULO DOS.
MainEventer fuera.
