La carta de Irene

Aine le pidió a su amigo que se fuera asegurándole que ella estaría bien ya que el Señor Albus no mentía. Vladimir confiaba en las palabras de ella, ya que si hubiera leído malas intenciones en la mente de aquel hombre no estaría pidiéndole que la dejara, Aine no sería capaz de poner su vida en riesgo. Pero aun así permaneció a su lado, contemplándola, grabando en su memoria el rostro de su amada. Se decidió ir cuando ella habló en su mente:

-Ve, estaré bien. Te haré saber si algo malo me sucede.

Cuando ella acabó, él se despidió del hombre con una mirada amenazante e intento abrazar a su amiga, pero no estaba del todo seguro de como ella reaccionaria. Por suerte ella tomo la iniciativa y abrazándolo lo más fuerte que le fue posible le deseo buenas noches y le agradeció por permanecer a su lado en ese trágico día.

Vladimir vio como su amiga y el señor entraban en la casa cerrando la puerta principal demasiado fuerte logrando irrumpir el silencio nocturno y al mismo tiempo unas líneas de pensamiento se formulaban en su cabeza. ¿Cómo había sido capaz Aine de hablar dentro de su cabeza? Nunca había hecho eso. En qué momento había aprendido a hacer eso y como. Además porque ella no lo había mencionado, si bien ese día no se había dado la oportunidad… pero no pudo haberlo aprendido de un día para otro, ¿o sí? En fin, fuese lo que fuese ahora podía hacerlo y quizá a esto se refería cuando le dijo que se enteraría si algo le ocurría. Así pensó que todo saldría bien, que no debía alejarse demasiado por si ella lo llamaba.

Caminando relajadamente lo vio Aine por la ventana, alejándose de ella y de su vida.
Albus se sentó en un sillón individual frente a ella, quizá intentando ser distante para no asustarla, pero era en vano, ella estaba tan asustada y dolida que le parecía que nada ni nadie podría calmarla. Se estaba sintiendo muy rara desde que había salido del hospital. Ni hablar del profundo dolor que sentía por la reciente perdida de su madre y a esto se le sumaba que ahora no solo escuchaba los pensamientos, sino que podía ver los recuerdos y hasta hablar en las mentes ajenas. Pero ¿qué era todo aquello y por qué su anillo había desaparecido?

Albus se le adelanto a cualquier pregunta que ella pudiera articular:

-Tu madre te habló de mí.- dijo tranquilamente. Pero solo recibió un movimiento negativo de cabeza de la joven. –Ya veo- prosiguió-Entonces, dime, ¿cómo supiste quién era?-

Ella dudaba y meditaba la respuesta hasta que al fin se decidió por la verdad.

-Hasta esta mañana solo podía leer la mente de las personas...- Ella calló de repente como temiendo haber dicho algo inapropiado. Hubo un silencio incomodo hasta que Albus dijo
-Solo hasta esta mañana….- y ella siguió.

-Si, desde que me desperté en el hospital he sentido un gran peso en mi pecho. Para cuando usted salió pude leer sus pensamientos y hasta pude verlo sentado en un gran escritorio sosteniendo una carta firmada con lo que me pareció era la letra de mi madre.

Hubo otro silencio en el que solo se limitaron a mirarse. Cualquier otra persona que hubiese pasado por allí habría confirmado que solo se miraban, pero ellos hacían más que eso. Albus había comenzado a recordar cada palabra de la carta de Irene y Aine había empezado a leerle la mente tan apasionadamente que podría jurar escuchar a su madre recitar aquellas líneas:
Querido Albus:

Lamento molestarte en estos tiempos tan complicados. He recibido la profecía de mi muerte y me temo, amigo mío, que será antes, mucho antes de lo que me hubiese imaginado. No me preguntes cómo fue posible que cayera en mis manos tan desafortunado presagio porque aun hoy el recuerdo de aquel día me provoca un miedo incontrolable. Por el contrario, no le temo a la muerte, sabes mejor que nadie que me he preparado mentalmente para el final desde muy joven, para mi morir, sólo sería otra gran aventura. Me encuentro envuelta por la emoción de conocer lo que hay del otro lado; y ¿si acaso es un mundo nuevo?, podré volver a vivir millones de aventuras, volverán a mí esos sentimientos, esa adrenalina que hace ya diecisiete años no siento. No me mal interpretes Albus. Amo a mi hija y siento que un puñal ardiente se abre paso en mi pecho cuando pienso que la dejaré sola en este mundo. Ha perdido a su padre, ha perdido, en parte, a su hermana y ahora me perderá a mí. Pero te y me recuerdo que afirmaste desear ser su padre adoptivo, espero que aun esos sentimientos permanezcan en ti.
Como ya sabes los poderes mágicos de Aine están sellados y dicho sello se romperá con mi último suspiro. Tú mismo viste lo poderosa que era con tan solo unos años de vida, no sería erróneo pensar que quizá luego de todos estos años su poder haya aumentado; por esto te pido, no, te imploro que la ayudes. Sé que ya es demasiado tarde para que ingrese a un colegio y asista a las clases con el resto de los estudiantes, y de que, aunque no lo quieras admitir, debe ser muy estresante enfrentarse al Ministerio para impedir que los Dementores se paseen por los terrenos de Hogwarts pero sé que serás capaz de resolver esto. No pondré resistencia, ni discutiré tus métodos de enseñanza. Sé que con tu ayuda ella podrá ser una bruja muy prometedora.

Además estoy segura de que ustedes se llevaran muy bien, se encontraran interesantes mutuamente. A veces ella me recuerda a ti, sé que tú también notaras eso (Tiene una profunda adicción a las comidas y caramelos de limón). A pesar de ser una adolescente es muy madura, no tendrás problemas con ella, es obediente y aprende rápido, pero solo por precaución, déjala sola cuando este enojada, ya es peligrosa con sus poderes sellados, pero jamás le hizo daño a nadie y dudo que lo haga algún día. Es más frágil de lo que quiere hacernos ver, se mantiene en silencio casi siempre, no porque no sepa que decir sino porque piensa más de lo que puede expresar. Su hermana Deva, el alma de su hermana permanece viva en el collar que lleva Aine. Pero, claro, tú sabes esto ya que fuiste tú quien nos ayudó a no perderla del todo… Jamás podré dejar de agradecértelo. Pero lo que no sabías es que los poderes de Deva se fusionaron con los de su hermana, tuve que romper el sello y volver a crearlo y aún hay días en los que sospecho que no los he sellado del todo, pero creo que es solo mi imaginación. Tengo la leve impresión de que las mentes de las niñas están conectadas. He visto a Aine rozar la piedra de su collar y caer en un ligero transe, pero lo he presenciado tan pocas veces que me es imposible afirmar la veracidad de esto. Así que una vez más me encuentro en la incomodidad de pedirte que investigues acerca de esta teoría, ya que si es así, Aine con ayuda de la alquimia o de algún conjuro antiguo podría hacer visible el alma de su hermana. ¿Te imaginas su felicidad Albus?, volverían a verse a los ojos, volverían a reír, Aine ya no se sentiría tan sola. Por favor Albus se piadoso y ayúdala.

Por último te diré que moriré al tercer día del inicio de clases, una hora y media después de que me despida de ella, a las 9:30 para ser más específica, ella se desmayará en el mismo instante en que muera y de que el sello se rompa, ingresará al hospital minutos más tardes y pasara todo el día allí. Despertará a las 20:00 hs y le tomará dos horas llegar desde el hospital a su casa. Tranquilo ella siempre estará acompañada de su amigo. Quiero que la esperes en mi casa, explícale quien eres y la verdad sobre su condición. Quizá tengas problemas con su amigo, él intentará protegerla. Pero ella sabe controlarlo y sé que no te temerá.
Pero por las dudas, si ella no te cree y se niega a irse contigo dile que yo he puesto una carta en su mochila, dentro de uno de sus libros favoritos. Para cuando la lea, es posible que llore, pero te aceptará.
No te preocupes por el dinero, en Gringotts hay suficiente dinero para el resto de su vida; es la bóveda 394.
Espero tu respuesta rápido. Estaremos en deuda contigo por el resto de nuestras vidas.

Irene.

Cuando terminó ella había empezado a pensar en vos alta, parafraseando a su madre
- "su condición", "poderes mágicos" ¿míos y de mi hermana?, "bruja prometedora", "Gringotts" ¿es un banco? , "Alquimia", ¿qué es un "Dementor"?.

Pero Albus la interrumpió diciéndole que él prefería mostrarle directamente el banco, el colegio, la alquimia, en fin todo aquel mundo mágico desconocido para ella, al cual pertenecía, al igual que su madre, al igual que él; para que pudiera entenderlo mejor. Solo si ella estaba de acuerdo, no iba a forzarla a nada por más que su madre se lo haya pedido. Pero ahora ella debía descansar, él esperaría su respuesta mañana a la misma hora. Él pasaría la noche en la casa para que la joven no se sintiera desprotegida y la ayudaría el día siguiente con el velorio de su madre.

Aine acepto sus condiciones y le mostro la habitación de invitados, el baño y le dio permiso para tomar todo lo que desease de la cocina y le dijo su escondite de caramelos de limón, sin más preámbulos le deseo buenas noches y se marchó a su cuarto.

No se había dado cuenta de lo cansada que estaba hasta que apoyó la cabeza en la almohada y se dejó caer en un profundo sueño.