No soy dueña de Yu-gi-oh! o de sus personajes, si lo fuera seria muy rica. La mayoria de estas historias son basadas en hechos reales, se sugiere discreción.
Nunca más...
Esta historia me ocurrio de verdad. Antes de esto no creía ni en dios ni en el diablo, pero ahora... Todo comenzó una noche en la que estabamos todos en casa de Yugi, aburridos y decidimos hacer espiritismo, eramos cinco en total, entre ellos mi novia Teá.
No sabíamos mucho del tema, solo lo que el abuelo de Yugi nos conto un dia, pero bueno, lo hicimos un poco a nuestro estilo. Nos acomodamos en el salon y dibujamos un pentagrama (cruz de cinco puntas en un círculo) en el suelo con arroz coloreado rojo. Tambien colocamos una vela en cada extremidad. Luego nos sentamos alrededor de él, sobre los cojines.
Habíamos cerrado bien las puertas y ventanas de toda la casa. Para dar ambiente pusimos la banda sonora de la pelicula "dracula" a un sonido muy bajo y comenzamos a leer un encantamiento que estaba en un libro del abuelo de Yugi, llamado "el libro de las sombras".
Todo iba bien hasta que algo raro comenzó a suceder, un fuerte olor a podrido aparecio de la nada.
- Tristan, no podias aguantarte - reclamo Joey.
- Que? de que hablas? si fuiste tu!
- Hey! amigos ya calmense -.-u - dijo Yugi - mejor continuemos.
Luego empezó a oírse un murmullo en toda la habitación. Ademas el techo se movia y las paredes temblaban, cuando derrepente...
- La base de datos de virus a sido actualizada.
- Ahhhh! - gritaron todos al unisono.
- Jeje... es mi Pc - dije yo.
Luego aparecio una especie de viento y una a una las velas se fueron apagando, excepto la de enfrente de Yugi que tenía el libro en sus manos. Todos mirábamos a nuestro alrededor y poco a poco el terror se adueñaba de nuestras mentes. La música del reproductor cesó y los murmullos cada vez se escucharon mas fuerte. Era una voz muy grave pero no comprendiamos lo que decía. La voz se entremezclaba con una pequeña risa burlona, tambien algo satánica.
Mi novia lloraba... Joey temblaba de una manera increible, hasta que la ultima vela se apagó y la musica volvió. Y como por arte de magia, la luz de la sala se encendio. Ahora podíamos ver bien a nuestro alrededor. Todo seguía ígual, excepto el arroz que ya no formaba un pentagrama, sino un torbellino, y la ventana la cual tenia escrito con rojo: Hola, lo cual despues descubrimos que fue Mai la cual lo escribio por fuera con lapiz labial.
Desde ese dia mis amigos y yo nunca hemos vuelto a practicar espiritismo. Y sólo contamos esta historia en reuniones íntimas. Esta es la primera vez que lo cuento a tanta gente.
