La Quinta Columna. Capítulo 2.

9 de Septiembre 1936, Londres, Reino Unido.

Los diferentes países congregados estaban sentados alrededor de una gran mesa de madera. Algunos charlaban entre ellos, pero por lo general predominaba un silencio sepulcral. El único que faltaba era Arthur, así que Francis se dedicó a observar a los demás países por encima de los papeles que llevaba. Todos parecían tranquilos y ninguno lo miraba de manera extraña. Incluso Romano parecía bastante tranquilo a pesar que iban a hablar sobre no ayudar a Antonio.

La puerta se abrió e hizo aparición el inglés, con aire digno, calmado y unos cuantos papeles bajo el brazo. Estaba visto, la situación no parecía quitarle el sueño. Se sentó en su sitio y tosió un poco antes de empezar a hablar, para llamar la atención de los demás.

- Bienvenidos al Comité de No Intervención -dijo Arthur levantando el tono de voz de manera que fuera audible para toda la sala- Los países aquí reunidos hemos firmado el ya conocido Pacto de No Intervención que se refiere a la situación actual en España. El motivo de esta reunión es decidir y establecer las condiciones del embargo. Las intervenciones serán de máximo cinco minutos, hay que pedir turno de palabra y esperar a que se os dé permiso para intervenir. Bien. Empecemos.

Por un momento nadie dijo nada. Algunos por temor a ser los primeros en hablar, otros por el simple hecho que no sabían qué decir. Otros se sumergieron en los papeles que llevaban, con informaciones varias, intentando disimular el motivo de no aportar nada a la reunión. Finalmente, todas las miradas se posaron en un hombre de complexión fuerte, pelo claro y que, a pesar de las fechas, llevaba una bufanda al cuello. El inglés se sorprendió a pesar de no mostrarlo exteriormente. Esperaba intervenciones de cualquier otro país (como por ejemplo de Italia), pero no esperaba que el que primero fuera a hablar fuera el ruso. Después de un momento sumergido en sus propios pensamientos, Arthur le cedió el turno a Ivan.

- Verán, he decidido apuntarme al pacto porque realmente creo que la situación es difícil -dijo con su habitual tono infantil- Pero también creo que todos sabemos que tanto Italia como Alemania han estado enviando ayuda hacia España.

Se hizo un leve murmullo general provocado por la alegación del ruso, que permanecía con una sonrisa. Las miradas se posaron ahora en Ludwig, que había levantado la mano pidiendo permiso para añadir algo a la frase de Ivan.

- Como bien sabéis, tanto Italia como yo mismo, firmamos el pacto ayer -dijo el alemán con un gesto impasible- El hecho al que ha referido Rusia es de antes de firmar el pacto.

- ¿Entonces retiraréis vuestra ayuda de la península? -preguntó Ivan acentuando la sonrisa

- Por supuesto. De hecho ya se está tramitando la vuelta de las tropas, es cuestión de días -dijo Ludwig

Tanto el ruso como el alemán parecieron haber discutido todo lo que tenían por discutir sobre el asunto y ambos se sentaron. En cambio Romano se había quedado por un momento helado. ¿Habían estado enviando ayuda a Spain? ¿Por qué no le había comentado nada su hermano? Dirigió una mirada al susodicho, que únicamente lo miró interrogante. Seguro que el maldito alemán tenía algo que ver, estaba convencido.

- Las fronteras con España están cerradas -dijo Arthur- Este comité prohíbe totalmente cualquier envío de armas sea para el bando que sea. -se fijó en que el francés se removió en su asiento y levantó la mano, pidiendo intervenir- ¿Sí, Francia?

- Digamos que tengo un pequeño... "dilema" -dijo marcando las comillas con los dedos- Según el pacto, como bien has indicado, no se puede enviar armas a territorio español. Pero resulta que hace aproximadamente un año, allá por el 35, firmé un acuerdo con España por el cual tengo que enviar una cantidad de armas. Así pues, me encontraría incumpliendo un acuerdo anterior a dicho pacto.

- Esto es un asunto de extrema importancia, pensaba que tú mismo lo sabías ya que lo habías propuesto, Francia. -dijo Arthur frunciendo el ceño- ¿Prefieres romper este pacto que estamos haciendo para garantizar el bienestar mundial?

Se miraron durante un momento, ajenos a los demás. Arthur le estaba dando a entender con la mirada que, si lo rompía, que recordara a qué se arriesgaba. Francis comprendió el mensaje y maldijo de manera interna la situación en la que se encontraba. No podía negarse a Inglaterra y tampoco podía negarse a España.

- "Estoy jodido..." -pensó Francia antes de contestar- No, por supuesto que no.

La reunión duró algunas horas más y después Arthur la dio por finalizada. Cuando la sala se quedó vacía, Romano miró a su hermano fijamente. El otro se temía que su hermano tenía algo que decirle desde hacía algún rato ya que había notado las miradas en su coronilla.

- ¿Estamos ayudando a ese bastardo y yo no lo sabía? -dijo Lovino mirando a su hermano fijamente- Si querías ayudar a la República sólo...

- No -dijo Feliziano mirando a su hermano- Estamos ayudando a los nacionales, hermano.

- ¿Estás tonto? -espetó Lovino- ¿Te recuerdo que ahora esos son el mayor problema de Spain?

- Eso no es cierto, Alemania me dijo... -empezó el otro

- Me importa tres pimientos lo que te dijo ese macho patatas -dijo de mala leche Romano- ¿Por qué no me has dicho nada?

- Él me explicó que está en peligro con el gobierno actual. Que si seguía con él podría morir. Yo no quiero que muera y tú creo que tampoco, hermano -dijo Feliziano. Lovino no pudo contestar nada en contra de aquello. Hacerlo sería mentir- Además el jefe dio su visto bueno. Estamos ayudándolo a ser salvado.

- "¿En serio?" -pensó Lovino, no muy convencido.

29 de septiembre de 1936.

Madrid, España.

Ya estaba prácticamente entrado el otoño y no había tenido tiempo de pararse a pensar en ello. La guerra estaba muy avanzada y de lo único que se hablaba era de preparar la ofensiva e intentar recuperar territorios. Se había pedido ayuda al KOMINTERN, organismo que al final había decidido crear las denominadas "Brigadas Internacionales" que entrarían a la península para ayudarlos en cuanto fuera posible. Gente de otros países, a los que no conocía personalmente, lo vendría a ayudar. La verdad es que no se esperaba que las cosas fueran así. Siempre pensó que sería algún amigo el que vendría a echarle una mano y no que le diera la espalda como había ocurrido.

La realidad era aquella y lo cierto era que agradecía la ayuda. Por mucho que se hubiera dicho, sabía que los nacionales seguían recibiendo ayuda por parte de los Alemanes e Italianos y también comprendía que Portugal había sido el gran apoyo que los nacionales necesitaron para avanzar todo lo que habían avanzado.

Era tal el territorio nacional, que se habían visto obligados a tomar medidas drásticas. La parte del País Vasco había quedado totalmente aislada, rodeada por territorio en manos hostiles y no habían tenido más opción que formar un gobierno allí que pudiera organizar los territorios. Antonio no estaba contento con esa situación, no por el hecho de darles un poder independiente, sino por el hecho de dejarlos rodeados a su suerte.

Londres, Reino Unido.

La situación le parecía increíble. No esperaba que nadie dijera nada al respecto, al menos nada en su propia contra. Pero ahí estaba el ruso, mirándolo tranquilamente después de haberle dicho aquello. Tragó saliva y le pidió que le repitiera lo que acababa de decir lo más educadamente que pudo.

- Creo que tú también lo sabes, Inglaterra -dijo el ruso impasiblemente- Italia y Alemania siguen ayudando a los insurgentes en España.

- Ésa es una acusación seria -contestó Inglaterra

- Además, creo recordar que España ha pedido ayuda de la Sociedad de Naciones -dijo Ivan sin perder la sonrisa del rostro.

- ¿Tan interesado estás en apoyar a España con su revolución comunista? -dijo Arthur arqueando una ceja.

- Tengo negocios con el gobierno actual -dijo Rusia acentuando un poco su sonrisa- Me interesa que no le pase nada a Spain. Entonces, ¿qué ha ocurrido con la Sociedad de Naciones?

Se hizo un incómodo silencio entre ambos. Arthur observaba ese rostro prácticamente inmutable (precisamente por eso imponía respeto). Sabía que una mentira no serviría y que la verdad tampoco le acabaría de gustar, sobre todo si tenía ese interés en el "bienestar" del español.

- Hemos ignorado la petición. La Sociedad de Naciones tampoco intervendrá -dijo Arthur seriamente.

- Ya veo -dijo Ivan después de un silencio- Entonces que no te engañen los rumores, si sale material de la Unión Soviética, que conste que serán trámites en los que no tengo que ver. Únicamente serán españoles haciendo trámites con el dinero que tienen en mis bancos.

- ¿Vas a traicionar el Pacto de No Intervención, Rusia? -dijo Arthur sabiendo que aquella advertencia en realidad implicaba que los ayudaría por voluntad propia.

- No, qué va -dijo Ivan sonriendo- Soy como Italia o Alemania. No ayudo en el conflicto para nada.

Arthur apretó el puño con rabia, el ruso sabía jugar bien sus cartas.

7 de Octubre de 1936, Madrid, España.

- ¡No! ¡Ahora no puedo marcharme de aquí! -dijo Antonio resistiéndose a las órdenes de su actual jefe.

Francisco Largo Caballero, actual presidente, miró a Antonio frunciendo el ceño. Entendía que no quisiera abandonar a la gente a su suerte, sobre todo sabiendo la gran batalla que estaba por llegar. Pero no podía dejar que se comportara de manera irresponsable viendo el panorama como estaba. Madrid estaba rodeada por el flanco norte (tanto este como oeste), la batalla estallaría en cualquier momento, no podían tenerlo en aquel lugar sabiendo que él era el objetivo de los nacionales. Antonio debía marcharse a otro lugar de la península donde pudiera estar a salvo y habían decidido que ese lugar sería Valencia.

- Antonio, la gente está luchando por tu seguridad, ¿y ahora tú quieres echar a perder su esfuerzo comportándote irresponsablemente y quedándote aquí? Madrid resistirá -dijo Largo Caballero con firmeza- ¡Hemos establecido la Junta de Defensa de Madrid por algo! ¡No dejaremos que la capital caiga en manos enemigas! Y ahora debemos partir a Valencia.

- Está bien… -acabó cediendo el español, bajando la cabeza, con un gesto derrotado

25 de Abril de 1937, Valencia, España

Durante todo este tiempo, las Brigadas Internacionales por fin habían llegado a la península. Antonio se había visto sorprendido ante la cantidad de gente de diferentes lugares. Vio la cantidad de franceses y no pudo evitar pensar que aquello era parte del sentimiento de culpa de Francis por haberlo traicionado. En cambio, al contrario de lo que imaginó, aquello no despertaba ningún tipo de compasión hacia el francés. Lo había abandonado justo en el momento que más lo necesitaba y aquello, sumado al hecho de la masacre que estaba ocurriendo en su territorio, no le dejaban ser compasivo.

Lo que tampoco esperaba, debido al continuo hecho de ser engañado con falsas esperanzas, era que Madrid estuviera resistiendo tan bien. A pesar de los duros golpes y de los intentos de aislarla una y otra vez, Madrid seguía siendo territorio republicano. Ahora se encontraba discutiendo, por enésima vez, con su presidente.

- ¿Qué parte de "no" es la que no comprendes? -dijo Francisco por décima vez

- Escúcheme. He obedecido sus reglas estrictamente, intento pensar siempre en lo que es mejor. -dijo Antonio con decisión- Sólo quiero hacer una visita al territorio Vasco, ¿es eso tan malo?

- El territorio está rodeado. Tendríamos que pasar por tierras del enemigo -dijo Francisco seriamente- Sería arriesgarnos de nuevo inútilmente.

- Tenemos las Brigadas Mixtas, podemos formar una pequeña y que me escolten hacia allí -dijo Antonio- Sólo quiero saber que están bien, quiero que sepan que seguimos apoyándolos y que apreciamos el intento de luchar por la República. Por favor.

Largo Caballero miró al muchacho muy serio, intentando ver algún tipo de duda en su rostro por el cual poder luchar y contraatacar. Pero, al parecer, Antonio había meditado mucho lo que le acababa de decir y no dudaba en ningún punto. El presidente suspiró pesadamente.

- Está bien, partirás hoy y mañana llegarás allí -dijo Francisco. Antonio sonrió levemente, de manera triunfal- Te asignaré un hombre de confianza que se asegurará de que estés a salvo en todo momento. Si la situación es peligrosa, le haces caso. Sea lo que sea que te diga

- De acuerdo -dijo Antonio de manera firme.

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La noche era profunda por las cordilleras, habían tenido que parar ya que se había caído en un resquicio y se había hecho daño en la pierna. El chico a su cargo, David, había dicho que lo mejor sería que pararan. Habían avanzado rápidamente y llegarían a tiempo a la ciudad destino en terrenos republicanos.

- ¿Está bien? -preguntó el chico de nuevo

- Sí, en serio, dejad de preocuparos tanto -dijo Antonio sonriendo un poco- No estoy hecho de porcelana.

- La gente se preocupa por usted. Se sacrifica por usted -dijo David mirándolo fijamente- Queremos su bienestar y luchamos por ello. No creemos que sea de porcelana, sólo queremos que vea que no está solo.

Se quedó un rato en silencio, mirando al chico, cuyo rostro demostraba decisión y empeño. Al final sonrió de manera cálida y agradable.

- Gracias. Eres un buen chico. Me alegro de estar protegido por alguien como tú. -dijo Antonio

- Me alegro de estar protegiéndolo también -contestó- Así que no haga sobreesfuerzos. Avancemos lentamente y lleguemos en buenas condiciones. Nadie quiere verlo herido.

26 de Abril de 1937, Guernica, España.

La ciudad de Guernica era un punto clave en el panorama actual republicano. El lugar se había convertido en la centralita de comunicaciones con el gobierno en Valencia, así que no era de extrañar que fuera el sitio escogido para llegar. Eran prácticamente las tres de la tarde cuando David le avisó de que aquellos edificios que veían a lo lejos formaban parte de la ciudad de Guernica.

La bienvenida, a pesar de ser pequeña, resultó ser cálida. La gente se alegraba de verlo y sonreían de manera cálida a pesar de la situación en la que se encontraban. Aquello le hizo sentirse mejor, pensando que la gente no se rendía aunque la situación fuera algo desesperada. El representante que les había dado la bienvenida les estaba enseñando el lugar y explicándoles cómo funcionaba el sistema de alarma ante cualquier tipo de ataque. Y entonces, sonaron alarmas y gritos.

Eran las 16:25 y el caos reinó en sobremanera. La gente corría y muchos de ellos gritaban con miedo. Aviones, al menos eso es lo que escuchó gritar a algunos. Se mordió un poco el labio inferior, nervioso. Tenían que evacuar a la gente. Los refugios contra ataques aéreos se encontraban a pocos metros de allí y de repente se vio asido y arrastrado hacia allí.

- Vamos -dijo David tirando de él.

- ¿Qué? -exclamó Antonio atónito- ¿Qué estás diciendo? La gente aún no ha sido evacuada. ¡No puedo…!

- Tiene que entrar al refugio. -insistió el muchacho.

- ¡NO! -exclamó pegando un manotazo y soltándose del agarre- ¡Estoy harto! ¡Harto de que siempre me apartéis de todo esto! ¡Mi gente está muriendo! ¡No puedo quedarme quieto sabiendo que quizás, con mi ayuda, se podrían salvar algunos más!

- ¡Señor! -gritó David viendo que Antonio empezaba a correr, adentrándose por las calles en busca de gente.

Gritaba por encima del gentío, indicándoles el camino para que el pánico no les hiciera perderse. Escuchó el motor de los aviones y un ruido, como si alguien estuviera cayendo. Escuchaba también a David, detrás de él, gritándole algo. Levantó la vista con cierta expresión de sorpresa en el rostro. Diversas explosiones en cadena se produjeron, derribando edificios y a la gente al suelo. Después del bombardeo, el único ruido que se escuchaba era el de los aviones alejándose y el del crepitar de las llamas.

Abrió los ojos, confundido. No sabía qué había ocurrido pero estaba en el suelo. Escuchaba el crepitar de las llamas y también gritos lejanos, sirenas... ¿Qué había pasado? Le costó un poco recordar que se encontraba en Guernica y que ésta había sido bombardeada. En aquel momento prácticamente no sentía nada, estaba aún atontado del golpe. Intentó moverse un poco y de repente un dolor desgarrador le hizo apretar los dientes. Abrió los ojos mucho, confundido por el dolor que sentía y que empezaba a emerger. Le dolía todo el cuerpo, mucho. Notaba un líquido caliente descendiendo desde la frente por la cara y dedujo que debía tratarse de sangre. Pero lo peor de todo se fue acentuando, un creciente dolor en la zona del hombro derecho. Respiraba entrecortadamente aquejándose del creciente sufrimiento. ¿Qué le había pasado? Estaba bien cuando despertó y de repente... Desvió la mirada, temblorosa, hacia el hombro derecho, que le dolía horrores y un grito ahogado salió de sus labios, intentando respirar. Cerca del hombro, un hierro atravesaba su cuerpo de lado a lado. Giró la cabeza, apretando los dientes e intentando calmarse un poco. La herida era fea, sangraba mucho, tenía que hacer algo.

Entonces recordó que él no estaba solo. En el momento del bombardeo, alguien iba detrás de él. Al que su jefe había encomendado la tarea de protegerlo y evitar que nada le pasara.

- D-David -dijo en una voz tan temblorosa que casi le costó reconocerla- D-Da...

Su frase quedó cortada a la mitad después de levantar la cabeza, buscando al muchacho con la mirada, habiéndolo encontrado finalmente, muerto. Él no había tenido tanta suerte y los escombros lo habían perforado en zonas vitales. Seguramente había sido instantáneo. Su respiración era irregular, presa del dolor y del horror. Cualquier movimiento era un suplicio y empezaba a notar que le faltaba el oxígeno. Tenía que moverse o sería pasto de las llamas.

Con dificultad, Antonio rompió un trozo de la camiseta y se hizo un torniquete para reducir la hemorragia. Tomó aire profundamente un par de veces, intentando relajarse. Rebuscó a su alrededor hasta que encontró un trozo de madera se lo introdujo en la boca, encajándolo con los dientes. No quería morderse la lengua, sabía que el dolor iba a superar las expectativas. Tomó aire otra vez, intentando normalizarla de manera inútil, agarró el brazo y tiró hacia arriba, sacando el hierro de este y gritando de dolor, apretando la madera hasta hacerse daño. Se giró hacia la izquierda, jadeando, con la mano izquierda sobre la herida, intentando taponarla. Sentía todo el cuerpo temblando, pero aún así se obligó a incorporarse como buenamente pudo. Debía salir del infierno de llamas. Le costó, pero logró situarse y caminar hacia el refugio. Escuchó los gritos ahogados de la gente al verlo, notó como se acercaban a él. Pero para Antonio aquello fueron susurros lejanos. Todo se oscureció y perdió la conciencia.

27 de Abril de 1937, Guernica, España.

Eran las primeras horas de la madrugada y la situación en la ciudad vasca era terrible. Los incendios no se habían apagado aún y la gente estaba desolada. No sólo se habían perdido muchas vidas en aquel lugar, además Antonio había sido herido gravemente. El objetivo inicial desde que empezó la guerra había sido protegerlo, evitar que algo le ocurriera y con este ataque, todo aquello se había ido al traste.

Los ánimos habían caído en picado y la gente se congregaba alrededor del refugio intentando obtener noticias sobre el estado del muchacho. Cuando Antonio abrió los ojos, sintió una fuerte punzada en la cabeza. Se sentía mal, débil y dolorido.

- ¿Cómo te encuentras? -preguntó un hombre a su lado al cual aún veía borroso.

- Mal... -contestó Antonio. Le ardían las mejillas y empezaba a notar el dolor agudo del hombro. ¿C-cómo están todos?

- Han habido bastantes muertos, la ciudad está destrozada y está siendo pasto de las llamas -dijo el hombre- No te voy a mentir, aquí no podemos cuidarte como debiéramos. Sé que no estás en condiciones, pero tendremos que trasladarte. ¿El chico que estaba contigo...?

- E... Está muerto... -dijo Antonio con una expresión de dolor en el rostro. Dolor por la pérdida del muchacho y de las demás vidas en aquel ataque- ¿Visteis de dónde eran los aviones?

- Alemanes y también había alguno italiano -dijo el hombre


¡Y aquí está el capítulo dos! ò.ó Lo he subido pronto porque me apetecía y además así es mi regalo hacia vosotros (ya que ayer me hice mayor y… no sé en realidad qué tiene que ver eso con subir fic, pero me apetecía XD) Personalmente, este capítulo me gusta, sobre todo por lo de Guernica. Me considero bastante cruel por cosas que le he hecho a Spain (y digo hecho porque en realidad el fanfic ya lo terminé de escribir), pero que bueno, pasaban. Ahora os paso a responder reviews y hacer comentarios o referencias sobre historia (o alguna cosa que he hecho de éste modo por algo en concreto)

Alega Dathe, gracias por leer mi fic. El principal motivo que me impulsó hacerlo fue la "dejadez" (por así llamarla) de Himaruya respecto al evento (porque lo mencionó tan por encima, sin darle ninguna importancia y marcó al país y sigue afectándolo aún a día de hoy indirectamente). Espero que este capítulo también te guste y ver tus reviews por aquí n.n

Tenten-Montse, diezdieeeez xD Buf es que me documenté muchísimo. He aprendido más de la guerra civil documentándome para el fanfic que estudiando en el cole. Seh, a mí también me dieron ganas de patear a Arthur. Si leer mi fanfic te vale para después estar en clase y decir: Osti, esto lo puso Miru en su fic. Ya me valdrá xD.

Hagobi Riench, jajaja sólo con el OHDIOS. del principio de tu review, ya me ha hecho sentirme feliz XD A veces uno no tiene que conocer los sucesos para después leer algo y que le guste y me alegro mucho que así sea. El pobre Antonio se verá aún más atorado T.T Soy cruel. xD Espero ver tu review n.n y por supuesto que el capítulo te guste. *devuelve abrazo*

KuroNeko612, sí, la verdad es que de Antonio y que sean fics históricos hay más bien pocos (o nulos) Me halaga que te guste mi narrativa *miru emocionada* Gracias por tus ánimos, espero que te guste el chap.

Ahora a los comentarios y referencias. Al menos leed los comentarios que son cosas que hice con dobles intenciones para dar más profundidad al fic ò3ó

La herida que Antonio recibe en Guernica no la hice aleatoriamente. Si os fijáis se la hace en el hombro derecho. Mirado de frente, es la parte izquierda superior de Spain que corresponde (aproximadamente) con la situación geográfica de Guernica en España. Sobre la información sobre Guernica, hubieron muchas informaciones diferentes. Se dijeron que habían sido incluso los mismos republicanos. También se exageró el número de muertos a fin de usarlo como anuncio de la fuerza militar

Comentar por encima que el papel de Portugal también fue imprescindible para victoria de los nacionales, ya que les permitió una ofensiva desde más flancos. Además Portugal también tenía una dictadura (Por Salazar) y después formaron un pacto con la España de Franco.

El comité de No Intervención también se conoce como el Comité de Londres (porque fue el lugar elegido para reunirse), en la primera reunión decidieron, como está expresado, el "embargo" que pondrían a España. Alemania e Italia fueron los primeros en violarlo, Rusia también lo hizo y finalmente Francia, aunque no de manera directa, también.

Rusia fue uno de los que más ayudó a la república ya que, al ser comunistas (y la guerra considerada revolución comunista) quería ganar "aliados". Además, España había enviado parte de sus reservas de dinero (que acumuló durante la primera guerra mundial) y las guardó en bancos rusos con lo que sería conocido como "El Oro de Moscú"

KOMINTERN era una organización comunista que apoyaba el alcanzar una superación del capitalismo, entre otros. Para la guerra civil creó las Brigadas Internacionales, que agrupaban gente de muchos países (voluntarios) entre los cuales destacaba una gran participación francesa (Que yo aproveché para poner como un sentimiento de "culpa" francés)

Como la información es mucha. Dejo links de Wikipedia. Si os interesa, cualquiera de las cosas mencionadas arriba (menos la primera que va sobre el fic) está más extensa en la Wiki.

http://es. Wikipedia .org/wiki/Sociedad_de_naciones

http://es. Wikipedia .org/wiki/Junta_de_Defensa_de_Madrid

http://es. Wikipedia .org/wiki/Brigada_mixta