Esta historia pertenece a SM y yo solo juego con los personajes

Capítulo 2

No dormí tan mal como esperaba, aunque fue todo gracias a mi estela. Había hecho runas de silencio por toda la habitación, aislándome del ruido del exterior. Es hacer trampa, lo sé, pero este clima era muy diferente al de Alacante.

Después de ver cómo cocinaba Charlie, le dije que yo me encargaría de la comida después de ver lo único que sabía cocinar: huevos con beicon. Típico desayuno americano, pensáis que yo lo estoy desperdiciando, pero era lo único que había en la nevera: huevos y beicon. Iría a comprar comida después de las clases y le prepararía una comida en condiciones.

Me puse uno de los vestidos que me había comprado el día anterior con mi madre: era azul, de punto, de escote de pico y hasta las rodillas. Era suave al tacto y fino pero de apariencia caluroso, para evitar que se sepa que no noto ni el frío ni el calor por las runas.

Me puse las botas de tacón plateadas, así cubría la plata verdadera que llevaba en la suela, capaz de afectar a algunas especies de demonios y a un tipo de vampiros. Sí, hay más de un tipo de vampiros: los subterráneos y los italianos. Los dos beben sangre, pero tienen muchas diferencias, que, ahora mismo, no voy a relatar.

Metí una daga serafín en la bota y marché hacia el colegio. Era mi primer día en un colegio mundano, lleno de mundanos que no apartarían la vista de mí por ser la chica nueva.

Llegué temprano. El coche era muy rápido, y lo agradecía. Yo era rápida en sí y, conducir lento, no era mi fuerte. Tendría más accidentes de esa manera.

Aparqué frente al primer edificio donde ponía "Oficina principal". No había más coches, así que supuse que no podía aparcar por allí. Bajé a pedir indicaciones, me daban igual las normas de este instituto.

Dentro hacía un calor que a mí me pareció bochornoso y la luz me dejaba medio ciega. El lugar era pequeño y pobre, no había nada interesante allí. Había más plantas en el interior. Todo era verde en aquel pequeño pueblo.

Había una señora pelirroja situada en una oficina en el centro de la pequeña habitación. Iba tan desarreglada que dudé un poco de la vestimenta que llevaba yo.

-¿Te puedo ayudar en algo?—me preguntó cuando me vio mirar mi vestido pensativa.

-Soy Isabella Swan—me reconoció, me esperaban en ese absurdo colegio. Para ellos yo era la hija de la caprichosa ex mujer del jefe de policía

-Por supuesto—me entregó mi horario de clases y el plano de la escuela. No era gran cosa. Incluso el colegio de Alacante era más grande.

Tenía que firmar un comprobante cada profesor. Hoy no podía hacer novillos. Me dijo que esperaba que me gustase Forks. No contesté, solo sonreí. Forks puede que me gustara, pero la escuela podía asegurar que no.

Cambié el coche de lugar. Vi como mucha gente se quedaba mirando el Mercedes nuevo, asombrados. Los coches que había allí eran muy viejos y solo había un coche que se parecía al mío. No porque se parecieran, era un Volvo plateado, pero no era para nada antiguo y estaba cuidado, no como los demás.

Ya había memorizado el plano, era muy fácil encontrar las clases, pero, para que ningún mundano se me acercara, fingí mirarlo todo el tiempo.

Me había pintado una runa que evitaba mojarme de cualquier líquido, mi vestido y yo seguíamos intactos de agua.

Entré al edificio nº 3. Entregue el comprobante al profesor Mason. No me dijo nada alentador y marché al sitio que me indicaba al final de la clase donde pensaba que los alumnos no podían mirarme, pero lo consiguieron, no sé cómo.

Literatura. Los libros ya los había leído. Estuve toda la clase "tomando apuntes", es decir, dibujando runas en mi cuaderno.

Un chico se me acercó al final de la clase. Era flacucho, con el pelo grasiento y con acné. En este momento me preguntaba qué pensaría. Al día siguiente me haría una runa para saberlo. No debía exponerme a que me vieran dibujando una.

-Tú eres Isabella Swan, ¿verdad?—en ese momento me hubiera gustado gritar: ¡NO! ¡Soy Isabellla Godongale!

Parecía el capitán del club de ajedrez. Nota: no aparecer por el club de ajedrez, solo por si acaso.

-Bella—corregí. Muchas personas se giraron a verme en ese momento a ver qué ocurría.

-¿Qué clase tienes ahora?

-Historia en el edificio seis.

Me dijo que se llamaba Erik y que me iba a acompañar a mostrarme el camino.

Sonreí para mis adentros con un poco de suficiencia, ya me sabía el camino, pero de todas maneras le di las gracias.

-¿Y tu abrigo?—me preguntó cuando cogió el suyo. No sabía que contestar.

-Pues… Me lo dejé en el coche.

-Toma, coge el mío—se lo negué. No lo iba a aceptar. Él lo necesitaba más que yo—. Bueno, es muy distinto a Phoenix, ¿eh?—no sabía qué contestar, nunca había estado allí, pero algo de cultura general sí sabía.

-Mucho, llueve tres o cuatro veces al año. Hace mucho sol.

-Pues no estás muy morena—comentó, tocando mi piel. La aparté de un manotazo.

-Es por mi sangre albina. Evita que me broncee.

-En fin, suerte. Tal vez coincidamos en alguna otra clase—Espero que no. El parecía muy esperanzado.

El resto de la mañana fue igual. El profesor de Trigonometría me hizo presentarme delante de toda la clase.

Llevaba pocas horas, pero ya reconocía a todas las personas que me acompañaban en distintas clases.

Una chica se sentaba conmigo en clase de Trigonometría y de Español. Se llamaba Jessica. Fuimos juntas a comer a la cafetería, junto con varias amigas suyas: Angela, Lauren…

Intentaba seguir la conversación de aquellas mundanas, pero la verdad es que no me apetecía. Entonces fue cuando los vi por primera vez…

Eran cinco, no conversaban ni comían nada. Eran dos chicas y tres chicos de belleza sobrehumana con grandes ojeras y los ojos negros como el carbón. Podría necesitar más detalles, pero el colgante que mi madre me regaló por mi graduación no mentía. Palpitaba en cuanto me cruzaba a menos de 100 metros con un demonio o, en este caso, un ser de los "cinco reinos": VAMPIROS.

Había aprendido bien en Alacante. Debería comprobarlo y saber sus intenciones en este pueblo, pero lo primero es lo primero:

-Jessica, ¿quiénes son esos?—pregunté, señalándolos tímidamente con el dedo sin quitarles la vista de encima.

Muchas gracias a las cinco lectoras que me comentaron ayer y a todas las demas que leyeron y no dejaron comentario=D

Sus comentarios han sido muy inspiradores

Siento si este capitulo os molesta porque estoy como insultando a los demas

En mi opinion, en Cazadores de Sombras, no les gustaba mucho los humanos y todo eso

Gracias por leer y, por favor, comenten

Besos, Lenny94