Avaricia
No había algo que Sirius detestara más que otras personas sacaran provecho deliberadamente de otras, no existía en el mundo cosa más desagradable y menos honorable para él. Sin embargo aún las personas con fuertes convicciones ven a prueba sus principios cuando todo lo que siempre han querido se pasea frente a ellos a una persona de distancia. Es por esto que cuando Sirius descubrió que el culpable de haber roto el jarrón de las galletas que su madre guardaba en la cocina había sido su hermano, Regulus, y no su elfo doméstico como el pequeño de los Black les había hecho creer a todos, vio la oportunidad perfecta para que Walburga lo tuviera como preferido durante un largo tiempo.
Los afectos de su madre nunca eran muy extensos ni muy profundos, sin embargo sentirse menos ignorado que Regulus, era para Sirius lo más cercano que conocía de sentirse amado por su madre. En las horas de la tarde, previamente a que Walburga entrara a la habitación de Regulus para inspeccionar el orden y la limpieza, Sirius planto una galleta de las que había en el tarro en la mesita de noche del cuarto de su hermano. Los gritos de su madre fueron suficientes para darle a conocer que su plan había funcionado a la perfección y que por una semana, o si tenía suerte u poco más, su madre se iba a mostrar menos distante de él que de Regulus. Era algo, al menos.
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