¡Capítulo dedicado a SuicideFreakWord, Kuroneko1490 y Shamaya Malfoy, ¡Gracias por sus comentarios!
Acepto todas las preguntas que quieran hacerme ;)
Capítulo 2: Brahma II
Neville Longbottom había crecido más alto que el propio Draco y aunque no se ejercitaba con regularidad, aparentaba tener un buen cuerpo… en la desnudez de una cama, el rubio se había percatado que era tan perfecto y adecuado como cualquier otro hombre. Sus brazos y piernas eran largos y con la fuerza suficiente, sus hombros eran anchos, su pecho basto y su ombligo encantador. Su rostro tenía las líneas de la madurez, los pómulos atractivos y la mandíbula llena de masculinidad. Su caminar era pausado y el ambiente que le rodeaba parecía sobrio e incluso desinteresado.
Mientras estuvo en el laboratorio de Análisis, Draco se había dado cuenta de los suspiros que levantaba, pero ninguno parecía llegar a los oídos del Griffindor.
-Cuéntame qué hiciste el día de hoy, pero nada relacionado con el laboratorio o el trabajo.-
-¿Nada relacionado con el trabajo?- el chico frunce más profundamente el ceño y fija su vista sobre su taza de té. –Bueno…-
-Recuerda que debes hacer esto todos los días.- enfatiza. Draco le había advertido que fuese más consciente de las cosas que hacía cada día y que disfrutara de actividades más allá del trabajo. Que el rubio a veces lo arrastrara a la cama, no debería ser la única cosa que el hombre valorara fuera del trabajo. -¿Qué almorzaste hoy?-
-Ah…- el chico eleva las cejas y pasea la vista por la habitación, pero Draco sabía que no estaba observando nada. -¿Spaghetti? No, eso comí ayer… Fue… budín de zapallo.-
-¿Seguro?- y también eleva una ceja cuestionadora.
-Sí, porque Ellen me dijo que odiaba el zapallo.-
-¿Cómo está Ellen? No la vi cuando fui al laboratorio.-
-Bien, aunque se la ve nerviosa ahora que su hijo entró este año a la universidad.-
-¿Aquí en Londres?- pregunta y la expresión del chico ya le decía que no estaba seguro.
-Realmente… no lo recuerdo, sé que me lo dijo, mientras analizábamos el tenedor de un caso de homicidio de la División 9.-
-Neville.- el rubio bufa, pero el trigueño sabía que Draco no estaba enojado, sólo incrédulo.
-Lo sé. Le preguntaré de nuevo…- suspira, -pero si está tan nerviosa, supongo que no es en Londres.- el rubio esboza una media sonrisa.
-¿Has salido a algún lugar estas últimas semanas?- pregunta nuevamente, aunque ya presentía la respuesta.
-No. Es… es que está este caso de la División 9…- hizo gestos.
-¿Qué pasa con ese caso?- el chico sonrió y le pasa la carpeta que antes había estado mirando, la primera parte era de fotografías mágicas de un cuerpo lleno de sangre.
-Fue un grupo de magos en un bar de la zona norte, el lugar ya estaba cerrado pero ellos continuaban allí. Según lo que se logró interrogar con Veritaserum y extraer con Legeremancia, los cinco magos involucrados estaban ebrios y pernoctaron en el lugar. A la mañana siguiente cuatro despertaron y uno apareció desangrado con un tenedor en el cuello.- el chico apretó los labios. –No he identificado huellas o rastro de magia sobre el tenedor.-
-Interesante, muy muy interesante… pero sabes que en la vida existe mucho más que un tenedor y un muerto.-
-Pensé que me darías algún consejo…- se queja, haciendo pucheros y mirándolo con ganas de que le interese el caso, -algo nacido de tú maravillosa y peculiar mente.-
-Lo que tengo para ti no es un consejo, es un programa de actividades.-
-Draco…- volvió a quejarse.
-Nada de cosas. Me fui por unos… ¿cuántos fueron?, nueves meses ¿y ya regresaste a ser el inadaptado de antes?-
-Inadaptado… que fuertes palabras.-
-Debes tener una vida Neville, además del trabajo.- entonces cierra la carpeta del caso y la empuja lejos. -Me dijiste que cambiarias el papel tapiz de toda la casa y que ordenarías las cosas de tú abuela, ¿lo has hecho?-
-No…-
-Hace más de dos años que se fue. No puedes mantener todo como si ella fuese a aparecer de un momento a otro, para usar el abrigo que está junto a la entrada o los zapatos a los pies de su cama.-
Neville suspira, pero se mantiene en silencio. Por lo que sabía, la muerte de su abuela había sido un hecho terrible que le había costado demasiado superar. Ella fue su soporte, la única presencia y recuerdo de sus padres, durante muchos años de su vida.
-No tienes que hacer esto, siempre.-
-¿Qué cosa?-
-Hacerme sentir bien y preocuparte.-
-Está bien para mí.- responde con sinceridad. No era que simplemente estuviera bien, era porque quería y necesitaba hacerlo. –Mi traslado aún está en trámite, pero si el fin de semana lo tengo libre, te ayudaré con las cosas de tu abuela. ¿Bien?- Draco lo mira atentamente y extiende su mano. Neville la atrapa, como si estuviese cerrando un trato, pero ese no era el propósito del contacto.
Porque entonces el rubio se sentó en la butaca más cercana y acarició el dorso de su mano. Extendiendo nuevamente la magia Shakti y dejando que Neville disfrutara de ese pequeño momento. La liberación de la tensión, la anulación de toda insensibilidad y oscuridad.
-La plenitud se logra en la integración del Dharma, el Moksa, el Kāma y el Artha.-
Neville apretó su mano un instante, sabiendo lo que le mencionaba el rubio. Cada una de esas palabras extrañas e incomprensibles, significaban la rectitud y una vida completa y de satisfacción. El Dharma era la conducta correcta. El Moksa es la liberación espiritual. El Kāma es el placer de los sentidos y plenitud sexual. Y el Artha, la prosperidad material.
-Está bien.-
Y simplemente asiente, aceptando todas sus palabras y sus gestos. Después de que la relación con Luna hubiese muerto, sin siquiera comenzar, se había sentido como un maldito perdedor. Y eso había ocurrido hace años ya. ¡Años! Realmente no quería despertarse un día y ver que ya estaba viejo y no había logrado formar una familia.
¿Se iba a morir en la aparente soledad, casi como su propia abuela?
Draco no necesitó esforzarse demasiado para sentir los halos de oscuridad tocando el aura del hombre. Entonces apoyó su cabeza en el hombro de Neville y dejó fluir más de la consoladora energía Shakti.
No necesitaba mirar al hombre frente a él para saber qué cruzaba por su cabeza, el insistente golpeteo de sus dedos sobre el brazo de la butaca, decía más que cualquier palabra. Aunque no podía culparlo, cuando él mismo sentía ese desagradable sentimiento de impotencia y la obligación de aceptar cualquier cosa que dijera o hiciera su Jefe de Cuartel.
Y todo tenía que ver con una sola maldita persona.
Un puto grano en el culo… pero no podía alentar esa enemistad, cuando ambos ya eran hombres adultos, ¿no? ¡¿No?!
-No veo la necesidad de meter a Malfoy en este caso… bien podríamos haberle pedido ayuda a Boot. A él si le tengo confianza.-
-Pero es un civil, Ron.- se quejó Harry. –Y sabe de encantamientos, no de pociones.-
-Ya antes Robards le ha pedido ayuda a gente fuera del Cuartel de aurores, no veo por qué ahora no.-
-No puedes negar que Malfoy tiene un expediente más completo…- dijo, deslizando las hojas de la carpeta.
En la primera se veía una fotografía mágica de Malfoy, vistiendo lo que imaginaba era el uniforme de los aurores de la India. Justo debajo había un montón de líneas preciosamente encadenadas, allí, indescifrable había una copia original de su certificación. No que alguien supiera qué decía. Las siguientes hojas eran una lista con su plan curricular durante su periodo de academia, sus estudios posteriores y sus diversas especialidades. El hombre no parecía haber perdido su tiempo fuera de Inglaterra. Tenía conocimientos en pociones avanzadas, pociones rituales, destilados y elixires. Tenía una certificación de herbolario mágico y botánico muggle. Y como si fuera poco, sabía sobre encantamientos rituales, círculos de invocación y maldiciones.
Si la misión era encontrar a un grupo de contrabandistas de pociones, Malfoy era la mejor opción. Le pesara a quien le pesara… y a ellos les pesaba mucho.
-Si en Hogwarts era un idiota petulante y lo único que tenía era dinero… no quiero imaginarme cómo será ahora, que se cree imprescindible.- Ron bufaba realmente encabronado. Harry sabía que nunca se habían soportado mucho, más que nada por una afronta familiar que tenía cientos de años, algo así como los Capuleto y los Montesco, y esa desesperada rabia que hacía refunfuñar al pelirrojo, sólo se lo corroboraba. -¿Por qué Harry?, ¿por qué tenía que regresar? Si todos éramos tan felices cuando pensábamos que los Malfoy habían sido eliminados de la tierra.-
-No exageres. A Hermione no le gustaría oírte decir algo como eso.- Ron le respondió con una mueca.
-Es que no entiendes.-
-Sólo entiendo que eres un mañoso.- Harry cerró la carpeta y la tiró a una esquina de su escritorio. Se balanceó un poco sobre su silla, mirando a su ofuscado amigo. Ron se pondría viejo con tanta preocupación gratuita. –Primero fue Ritter, que te odiaba porque eras amigo mío y él pensaba que todo el mundo te trataba con consideración. Que después fue McLaggen, que de nuevo andaba tras Hermione y según tú, te estaba poniendo mal en el departamento de Deportes y recreación… y por eso no habían querido darte esas entradas para el partido de los Chuddley Cannons.- el pelirrojo hizo gestos y muecas, de sólo recordarlo. -¿Quién más, según tú, tenía malas intenciones contigo?-
-Pero es verdad…-
-Yo te veo una manía de persecución, que es realmente preocupante.-
-Pero es que a ti no te pueden hacer nada… ¡yo soy mejor blanco!- Harry negó.
-En serio, hazte ver.-
Y no es como si esa manía de persecución fuese una situación reciente, sólo había que remitirse al tiempo de la Guerra. Harry quería mucho a su amigo, le tenía gran estima a él y a toda su familia, pero siempre veía cosas donde no las había. El moreno se había acercado un poco más a Hermione, durante su séptimo año y Ron había visto un intento de levantársela. Como si ambos conspiraran para dejarlo solo. Por eso, él se había marchado aquella vez, sintiéndose inferior y prescindible, como si no fuera necesario. O era sólo paranoico y tenía una visión muy degradada de sí mismo.
Ahora la aparición de Malfoy, con todo su conocimiento y sus habilidades indiscutibles, lo tenían a un pelo de sentirse inservible. Mientras que Harry sentía miedo de lidiar con la personalidad fuerte del rubio y las quejas y lloriqueos de Ron. Esta vez no había una Hermione Granger que consolara al pelirrojo, si algo salía mal.
El moreno prefirió cambiar de tema hacia algo más sano, cuando sintieron tocar la puerta y ver la cabeza de Seamus asomar por ella.
-El incordio está aquí. Robards nos quiere en la sala de conferencia.-
-Prefiero comerme los calcetines sucios de Charlie.-
Harry no pudo evitar reír.
Cuando los tres llegaron el resto de la división 3 ya estaba allí, Demelza Robins parecía entretenida conversando con John Travers, mientras que el rostro de Warren Bones lucía particularmente contrariado. Ron le golpeó las costillas a Harry, haciendo evidente que él no era el único desdichado en esa habitación.
Claramente Robards no parecía querer darse cuenta de la tensión, mientras miraba por la ventana encantada, justo detrás de los dos aurores de la División 11.
-Señor…- llamó Harry, manteniéndose de pie, junto a la cabecera de la mesa. Ron y Seamus se habían instalado a su derecha, junto a Robins, Travers y Bones.
El moreno no pudo evitar mirar a la parejita de recién llegados y darse cuenta que, a pesar de haberlos visto más de alguna vez por los pasillos del departamento Aurores –aunque ambas divisiones se reunían en extremos contrarios-, no había reparado verdaderamente en ellos. Joseph Cobbs, a pesar de estar sentado al otro lado de la mesa, lucía mucho más grande y fornido de lo que recordaba. Debía ser un negro enorme, tal vez de su propia altura.
Y Malfoy… lo había visto a lo sumo tres veces desde que había regresado a Inglaterra y Harry sentía como si nunca lo hubiese mirado a la cara en ninguna de aquellas veces, porque lo que veía justo ahora no parecía ser el chico de antes. Su rostro había madurado, dejando ver contornos angulosos pero definidos. Los pómulos altos y las cejas perfectamente arqueadas, su boca era como la recordaba, pero sin el gesto arrogante de antes, lucía relajada y armoniosa en su rostro. El uniforme azul del cuerpo de Aurores Británico, acentuaba el tono de sus ojos pálidos y el rubio de sus cabellos. Los hombros anchos y el cuello alto, le daban un aire elegante y formal, que no muchos lograban con el uniforme. Casi le daba lástima no tener el panorama completo de su cuerpo enfundado en su uniforme… casi. Recordar que es Draco Malfoy, le quita todo lo atractivo.
-Bien, ya que estamos todos.- Robards hizo un gesto despreocupado. –Como se les mencionó desde la semana pasada, desde el día de hoy se incorporan a la división 3, dos de los mejores aurores de McGowan, el auror Joseph Cobbs,- situó una de sus manos sobre el hombro derecho del hombre negro y luego su otra mano sobre el hombro izquierdo del rubio, -y el auror Draco Malfoy.- Ron soltó un bufido por la nariz. No se podía negar, auror y Malfoy en la misma oración, era algo bizarro. -El propósito de este traslado temporal es acelerar el caso 586 de Contrabando de Pociones. Como se puede ver en los registros del departamento, los números sobre casos relacionados directa o indirectamente con el uso ilegal de pociones durante el últimos mes, han subido exponencialmente y el Ministro necesita ver algún resultado ya.-
-Se ha hecho lo posible y lo imposible, Jefe- comentó Travers, -hemos seguido cada pista más allá de lo concreto… y si nosotros no hemos logrado algo en estos últimos meses…- tentó, apretando los labios. Harry lo comprendía, si ellos que eran los mejores no habían obtenido resultados, dos aurores de un grupo de viejos decadentes, no podrían tener mejores resultados.
-Por eso se han considerado ambos traslados, Travers, Potter les habrá dejado los expedientes de ambos. Malfoy tiene vasta experiencia en pociones y Cobbs en rastreo.-
-Usted sabe que Potter y Weasley son los mejores en rastreo y tenemos suficiente ayuda de la unidad de análisis como para necesitar este tipo de ayuda.- soltó Bones.
Harry miró a Robards, el hombre había fruncido el ceño y hacía gestos de hastiamiento. El moreno no podía culpar a Warren, era primo de Susan Bones e hijo de Amelia Bones. Hablar de la familia Bones, era como hablar de la propia familia Potter, muchos de sus integrantes habían sido torturados o asesinados por los mortifagos. El recelo de Warren era tan comprensible que resultaba doloroso.
-El acuerdo con el Jefe Robards,- dijo Harry, mirando a Bones, -es aceptar este traslado temporal a condición de prueba por dos meses… si no hay mayores progresos, regresaremos a nuestro método.-
Harry pudo ver como Malfoy levantaba una de sus inquisitivas cejas. Cómo había odiado eso de él. No, esperen, aún lo odiaba.
-Sí, bueno, pero espero que hayan resultados, sino todos estaremos en problemas.- gruño el jefe de aurores. –Entonces, desde hoy en adelante, el caso 586 toma prioridad y Cobbs y Malfoy se trasladarán al cubículo junto a Finnegan y Weasley.-
-Sí, señor.- y Harry pudo ver como Ron se hundía en su propio asiento.
-Sé que hay problemas de espacio, por eso la sala de conferencias estará disponible cuando la necesiten, ¿bien?-
-Gracias.-
-Bien, espero que se pongan manos a la obra… y no quiero problemas, Potter. ¿Entendido?-
-Sí, señor.-
-¿Bones?-
-Sí, ya entendí…-
Cuando Robards salió de la habitación, lo único que se escuchó por los próximos cinco minutos, fue el más implacable y frío silencio. Hasta que Demelza suspiró, no fue nada muy evidente, pero se sintió como si los despertaran de un profundo letargo. Harry carraspeó, aclarándose la garganta.
-Seguro Robards les dijo que yo era el jefe de la División 3.-
-No, pero todo el mundo lo sabe.- respondió Cobbs.
-Sí, bien… eso no quita las presentaciones. Harry Potter.- extendió la mano hacia el hombre negro, quien se levantó y la estrechó. Harry pensó en golpearse a sí mismo, cuando se dio cuenta que tendría que saludar a Malfoy también. Era inevitable y trabajarían juntos por los siguientes dos meses, pero seguía sin querer creerlo. –Malfoy…- extendió su mano hacia él, una involuntaria mueca de resignación en su rostro.
-Potter.- el rubio se levantó también y tomó su mano por escasos segundos.
Harry lo miró de frente un instante y no se extrañó de reconocer lo grandes que lucían sus ojos, el color perla del iris, el largo de sus pestañas, el arco curvo de sus cejas. Frunció ligeramente el ceño al darse cuenta que su mano era más tibia de lo que había pensado. Siempre había relacionado al chico con frío físico e insensibilidad emocional.
Soltar la mano del rubio era la mejor cosa que pudo haber hecho.
-¿Robards ya les dio el expediente?- ambos asintieron, mientras regresaban a sus asientos y dejaban las carpetas abiertas frente a ellos. Harry suspiró infundiéndose ánimo para exponer todo el caso y todo lo que habían progresado en esos meses. –Bien, el caso 586 originalmente fue registrado como la detención de un distribuidor de pociones ilegales, llamado Elmer Sinclair alias "Señor Dilmore". Por ese tiempo era común ver Felix Felicis, Veritaserum o pociones medicinales, de preparación ilegal y venta fuera del marcando establecido y patentado; pero en este caso se decomisaron siete viales con una poción calmante no registrada dentro de los anaqueles de medimagia, veintiocho ampollas con una variación de la poción de dormir sin sueños y trece dosis de estupefacientes muggles.-
-Siempre han existido los traficantes de pociones y los adictos a ciertas pociones para dormir, ¿qué tiene este de especial?- Cobbs frunció ligeramente el ceño.
-A partir del Sr. Dilmore se han localizado otros distribuidores y un alza en el consumo de pociones no convencionales. Todas son variaciones de pociones o pociones que parecen ser nuevas y de función anestésica. Que Sr. Dilmore llevara consigo estupefacientes muggles parece ser circunstancial, ya que de los cinco distribuidores que se han detenido sólo dos llevaban algún tipo de medicamento o narcótico muggle.-
-En el caso del Sr. Dilmore fue detenido por la salida oeste del callejón Knockturn, por la división 5,- comentó Demelza, -desde que se nos designó el caso, nosotros hemos detenido a los otros cuatro. Mark Carlsson alias "Squib", vendiendo pociones en la misma zona. A Paul Celestino, lo seguimos del callejón Knockturn hasta la zona mágica de Sutton, allí se le vio vendiendo elixires y estupefacientes muggles. A Rowland Ellis lo ubicamos porque su túnica tenía el mismo olor que la túnica de Carlsson, lo mantuvimos vigilado hasta que lo seguimos vía chimenea hacia Hounslow, lo atrapamos antes que desapareciera. Y a Simon Brahms…-
-A Brahms lo ubicó Potter, ¿qué fue jefe?, ¿una corazonada?- Travers que era el mayor de los seis, rio. -Lo estuvimos siguiendo por dos semanas, en la carpeta está la lista de lugares que visitó, luego lo atrapamos en una redada, en la tienda de velas venenosas. Llevaba un cargamento de cincuenta pociones y tres varitas sin registrar.-
-Los cinco fueron interrogados con Veritaserum,- Harry se lamió los labios y volvió a tomar la palabra. No podía negar que Brahms había sido su mejor atrapada. Recordaba que aquella vez sintió cómo de pronto sus ojos no habían podido alejarse del hombre y entonces supo que algo andaba mal con él, -los detalles están en el apartados dos, pero no les sacamos más que una ruta de movimiento que ya teníamos registrada. Desde la salida oeste del Callejón Knockturn hacia las diferentes zona muggles del Londres, especialmente sur.-
-¿No respondieron al Veritaserum?- Harry miró al rubio, era la primera vez que hablaba. El moreno levantó la vista hacia él, como si su cuerpo hubiese respondido automáticamente a su voz. Malfoy mantenía la mirada fija en la transcripción de los interrogatorios.
-El Veritaserum sí actuó, el problema eran ellos… creemos que podrían tener algún tipo de hechizo de censura o simplemente no saben nada.- respondió.
-Aquí dice que el cargamento aparecía en sus chimeneas.- volvió a hablar.
-Sí, fue una de las pocas cosas que pudieron confesar. Ellos simplemente dijeron que el cargamento aparecía de un momento a otro, en sus chimeneas.-
-Las estuvimos vigilando durante casi dos semanas, cada una de las chimeneas, pero no sucedió nada salvo en la de Brahms.- comentó Seamus.
-Una noche apareció una caja con pociones, cuando quisimos rastrear la chimenea de procedencia, dimos con un hechizo de bloqueo extremadamente poderoso.- esta vez fue Demelza. Todo aparecía en la carpeta, pero ella parecía querer dar a entender cada uno de los puntos importantes del caso.
-Eso quiere decir que no es una chimenea lejana.- comentó Cobbs.
-Las chimeneas de los detenidos, ¿siguen algún patrón, son de alguna zona específica?- preguntó el rubio nuevamente.
-Desde Slough, Hounslow hasta el callejón Diagon, todos pertenecen a la zona oeste de Londres, salvo la chimenea del Señor Dilmore en Mitcham, ubicada al suroeste.- suspiró el moreno. –Creemos que puede ser un patrón, pero no sabemos si ellos son casualmente un mínimo porcentaje de un total mucho mayor.-
Mientras Cobbs seguía con la vista fija en el apartado dos, Malfoy se había dirigido a la tercera parte. Todo lo que correspondía al análisis de laboratorio.
-¿Sólo la Unidad de Análisis trabajó con las pociones?-
-Sí, hemos intentado mantener toda la confidencialidad posible.-
-Por lo que veo, Longbottom identificó la mayoría de las especies vegetales.- Harry lo miró, el rubio no parecía estar preguntando, pero algo en la forma como había pronunciado el apellido de su excompañero de casa, llamó su atención.
-Todas las pociones y elixires, fueron enviadas a Análisis y los resultados están en el apartado tres.- comentó Seamus. Esta vez Cobbs también giró el montón de páginas hasta llegar a un pergamino ampliable.
-¿Qué crees?- preguntó el chico negro a su compañero.
-Sólo a primera vista puedo decir que tiene bastante concordancia, el tipo de ingredientes sólidos, con los espesantes y la base neutra. Es de alguien que sabe qué está haciendo.- pero entonces Malfoy frunció el ceño. –Todos son ingredientes que se pueden conseguir fácilmente y son de uso regular… pero están estos cuatro ingredientes sin identificar. ¿Alguno de los detenidos tuvo contacto con alguna tienda de ingredientes?-
-Brahms estuvo en Burgin y Burkes.- era una tienda de artefactos mágicos, pero muchas veces se encontraban objetos o dado el caso, ingredientes o pociones ilegales.
Malfoy regresó las páginas hasta la primera sección, donde estaba registrado el inicio del caso y se detallaba la identidad de los cinco detenidos. El rubio repasó las páginas, observando las fotografías mágicas y leyendo el detalle de las ropas y las posesiones de los individuos. Todos estaban sobre los treinta, salvo Ellis, que tenía 28. Todos tenían residencia en el mundo muggle, menos Carlsson. Tres eran mestizos, Carlsson que era apodado "Squib" porque realmente lo era y Brahms, quien era sangre pura.
-¿Se conocen entre ellos?- preguntó de pronto.
-El Señor Dilmore y Squib, se conocían.-
Draco observó inmediatamente los domicilios de ambos, pero no quedaban ni cerca. Squib tenía un pequeño piso en la zona norte de Diagon y el señor Dilmore, tenía un cuartucho de tres por tres metros, en la zona mágica del sur de Londres.
Suspiró. Realmente no habían muchas fuentes de donde tomar información y la carpeta que tenía delante evidenciaba la superficialidad de las pistas y datos obtenidos. El rubio estaba seguro que las pociones decomisadas tenían más información de lo que aparentaban, pero los medios de la Unidad de Análisis del Ministerio no eran suficientes.
Métodos viejos y netamente occidentales, dejaban de lado la importancia de pequeños detalles como las características de los ingredientes o la forma apropiada de desmembrar una poción. El cuidado que se debe tomar por cada elemento, proceso o pequeño segundo destinado a la creación de una mezcla, poción o elixir.
Harry miró la expresión meditabunda del rubio. No se había quejado, ni había reclamado y parecía realmente comprometido con la solución del caso.
Era tan extraño que estuvo seguro que esa era sólo una pantalla. Algún tipo de mentira. Podría apostar que pronto vería las garras de Malfoy salir a la luz.
-Esto es lo que hay de momento.- comentó el moreno, Cobbs pareció asentir de forma automática, aún enfocado en los interrogatorios. –Estamos haciendo vigilancias nocturnas en Knockturn y recorremos las zonas mágicas involucradas, sobre todo Sutton y la zona oeste de Londres.-
-Bien.- contestó Cobbs, Malfoy levantó la cabeza y miró al moreno.
-Robards espera que trabajemos de forma conjunta.- mencionó el moreno y esperó que su equipo no se retorciera desesperado como gato de espalda.
-¿Y eso significa…?- el rubio alzó una de sus cejas. Nuevamente. Harry trató no gruñir.
-Las parejas de vigilancia serán mezcladas…-
-¿Qué?- Ron y Travers saltaron en sus asientos, Bones sólo frunció el ceño.
-Es la mejor forma para que se familiaricen con nuestro ritmo y método de trabajo.-
-¿Es necesario?- Harry escuchó que preguntaban. Seguro que era Warren, pero no quería corroborarlo, de hecho no quería gastarse preocupado en saber quién era, ni cuán molesto se sentía. No quería que ese trabajo de equipo se volviera una constante lucha.
-No les estoy preguntando. Las parejas de vigilancia incluirán a Malfoy y Cobbs, ¿entendido?- suspiró. -¿Quiénes tenían recorrido hoy en la noche?-
-Seamus y yo en el Callejón Knockturn.- comentó Demelza.
-Me toca el recorrido con Travers.- bufó Bones.
-Bien, Demelza y Malfoy en Knockturn. Bones harás el recorrido con Cobbs.- el chico asintió, no tan malas pulgas como hace un rato. Cobbs era el mal menor dentro de todo.
-¿Nosotros quedamos para mañana?- preguntó Seamus.
-Sí. Haremos un nuevo horario, para que las parejas roten continuamente.- tomó su carpeta y la cerró, supuso que de momento eso era lo más importante. Después de todos los detalles estaban en cada expediente y habrían más reuniones para discutir el tema. –Ya saben que Robards nos delegó ésta sala, los quiero a todos aquí continuamente, informando y tratando de solucionar éste maldito caso.-
-Mientras más rápido mejor, ¿no?-
Harry suspiró, disolvió esa suerte de reunión y se fue a su oficina a hacer algo de papeleo.
Ambos caminaron juntos a la pequeña cocinilla de "ese lado" del Departamento de aurores, así como ocurría con los vestuarios y el tipo de escritorios, las Divisiones más importantes residían en la zona más nueva, con más espacio, mejor calefacción, mejores servicios e inmobiliario más cómodo. La División 11 estaba en el lado viejo, la zona más gastada y pequeña.
A pesar de lo que él mismo había creído y de lo que la gente dijera, no le incomodaba la zona vieja y fea del Departamento, porque de hecho le recordaba el destartalado internado de la Academia en Delhi.
-¿Qué crees?-
-¿Sobre qué?- el rubio miró a Joe. Ambos habían llevado sus respectivas tazas y mientras al hombre negro le gustaba el café fuerte e intenso, Draco prefería algo más suave y con leche. -¿La misión o el agradable ambiente?-
-Ya que lo dices, ambos.- con un movimiento de varita, puso la tetera a hervir.
-Es evidente que sin una pista sustancial desde las pociones, se están enfocando en los vendedores y de alguna forma dar con el responsable, pero centrarse en delincuentes de poca monta y que parecen no saber nada, no creo que los lleve a ningún lugar tampoco.-
-Bueno, según el expediente, les están aplicando hechizos para revelar algún encantamiento de censura.- el rubio asintió. Draco ya había revisado esa parte de la carpeta y estaba al tanto de los encantamientos a los que estaban sometiendo a los detenidos, algunos eran tan fuertes que los dejaban cansados y aletargados. Por eso estaban demorando más de lo debido en saber si los vendedores estaban bajo algún hechizo que les impidiera delatar a sus compinches.
-Hay mucho cuidado en este traficante y no hablo sólo por la posibilidad de un hechizo de censura, sino la forma de contactar con los vendedores y la creación de pociones nuevas.- el rubio frunció el ceño. –Pociones nuevas y modificaciones de pociones… es…- negó con la cabeza, evidentemente sorprendido, -es alguien que realmente sabe lo que hace.-
-Y un desconocido.- el rubio asintió. –No se puede negar que han hecho un buen trabajo investigando a los pocionistas egresados de Inglaterra, que den la talla. Revisar la impronta mágica de cada uno de ellos y sus pociones, es una gran labor.-
-¿Crees que puedas hacer algo con esas chimeneas?-
El silbido agudo de la tetera llamó su atención, Joe la hizo levitar y les sirvió a ambos. Durante los minutos siguientes, la pequeña cocina se llenó del olor a café.
-Hoy les iré a echar un vistazo, mientras hacemos el recorrido con Bones.- el moreno volteó el rostro y miró a Draco detenidamente. Había esperado que el chico hiciera algún tipo de comentario sobre la reunión, sobre la animadversión de algunos y la aparente indiferencia de otros. -¿Qué opinas sobre la situación de hoy en la noche?-
-Tienes el carácter suficientemente fuerte como para tratar con él.- el hombre le respondió con un bufido.
-Como te gusta hacerte el interesante. Habló de ti, obviamente.-
-Como insistes en preguntar lo mismo.- negó el rubio. –Por el momento confío más en ese tal Bones que en cualquier otro, al menos sé qué esperar de él.-
Draco suspiró. No sabía si estaba siendo injusto o su recelo estaba bien infundado, pero no quería que esa situación temporal con Potter y compañía se transforme en algo desagradable e insostenible.
Si él estaba allí, era para arreglar las cosas y enmendar de alguna forma los malos actos de su vida. No más enfrentamientos, ni llenar su cabeza de malos pensamientos, como antes.
-Supongo que después de tantos cambios y de haber logrado algo de comodidad, me he vuelto algo reacio a lo desconocido.-
-Ya verás que todo saldrá bien.- palmeó su hombro con una sonrisa de dientes blancos. -¿Qué hay de la vigilancia con Robins?-
-Multijugos y un puesto de vigilancia en Knockturn.-
-Divertido.- rio el hombre.
De pronto, el rubio se preguntó si en esa rotación de parejas para el trabajo de campo, también estaba incluido Potter. ¿Ambos, solos, en algún recóndito lugar de Londres?
Eso sí era una fatalidad.
Era noche cerrada y apenas unas pequeñas velas en algunas ventanas, daban algo de luz a los siniestros pasillos del Callejón Knockturn. La piedra se sentía húmeda y fría, el eco de las pisadas resonaban a metros de distancia, completando el ambiente tétrico y maligno del lugar y sus escurridizos habitantes.
Un pequeño hombre de nariz ganchuda subió por las escaleras de una destartalada casucha, hacia el final del Callejón. Una mujer cercana a los cuarenta años, pero de apariencia desmejorada, siguió sus pasos, el sonido de la madera bajo sus pies llamó la atención de los pocos transeúntes. Además del anciano que armaba su cama bajo el alero de una bodega.
Ambos entraron a una habitación oscura y de amplios ventanales, aunque tenía la mitad de los vidrios y la otra mitad era tela y tablas. El hombrecito se acercó hasta una de las ventanas, observando el paisaje se dio cuenta que estaban a unos diez o quince metros de donde se encontraba el Portal de salida. Una enorme muralla de madera sucia y mohosa, crujía lastimosamente cada vez que se abría. Desfigurándose, las tablas se rajaban y partían dejando un hueco tan oscuro y tenebroso como todo ese lado del mundo mágico.
-¿Café?- escuchó a su lado y al girarse vio nuevamente la figura real de su compañera.
-Por favor.- respondió, entonces agitó su varita y anuló la multijugos.
Al caminar hacia la chica, pudo ver que bajo un encantamiento desilusionador, había una mesa con una pequeña caja de provisiones y una cocinilla mágica con una tetera.
-Aquí hay algo de pan y galletas.-
-Gracias.-
-Si tienes frío o si está muy húmedo, tenemos algunos hechizos ocultos que no son percibidos desde fuera.-
-Gracias.- volvió a decir y tomó su taza de café negro. Al primer sorbo casi se asesina las papilas gustativas, pero no dijo nada. –Hay hechizos de invisibilidad en las ventanas, ¿cierto?-
-Sí, nadie te verá desde fuera. También hay hechizos de silencio, un contra hechizo para el Homenum revelio y cosas similares.-
-Bien.- Draco acercó una silla a la ventana y se sentó a observar. Ya habían recorrido y husmeado a lo largo de todo el Callejón Knockturn, incluso en las zonas más alejadas de Diagon y no habían encontrado nada más sospechoso que un tipo hurgando en la basura. -¿Quieres dividir el tiempo de vigilancia? Yo puedo hacer la primera guardia mientras duermes.-
-Eso estaría bien.- la chica le sonrió de medio lado y el rubio aprovechó de sacar una pequeña libreta y un bolígrafo muggle.
-En el expediente no aparece nadie a quien tengan en vista.-
-No recientemente. Los tres últimos sospechosos ya fueron investigados e interrogados durante la semana pasada… y no había nada.-
-Bien.-
Demelza se estiró sobre un diván y se arrebujó en su capa de auror. Segundos después cerraba los ojos y el silencio se hizo en toda la habitación, así como en el Callejón. Lo único que parecía perturbar esa calma, era el sonido de la taza de Draco, tocando la madera del marco de la ventana, cada vez que la depositaba después de beber. Un "Tud" suave y seco, casi amigable en medio de esa soledad.
Pero pronto se terminó el café y todo sonido en la noche. Incluso el viejo hombre sin casa se había quedado quieto. Dormido. O eso esperaba.
En algún momento de la vigilia hizo un encantamiento para ver la hora y se dio cuenta que eran casi la una de la madrugada. Más temprano de lo esperado y aún faltaba un par de horas para despertar a Robins.
Revisó todo lo que había escrito durante la noche. Tenía una lista de las escasas personas que habían caminado, entrado o salido del Callejón, con su respectiva descripción física, de vestuario e incluso su forma de caminar o moverse. Pero nada le había parecido sospechoso.
También había escrito una lista de cosas que quería revisar en el caso. Bajar a los laboratorios de Análisis, a ver esas pociones decomisadas, era la prioridad.
-Te recuerdo de Hogwarts.- escuchó de pronto y Draco saltó sorprendido en su precario asiento junto a la ventana. La chica bostezó poco elegantemente antes de soltar una risita por la nariz.
-¿En serio?- preguntó, aunque no sabía qué más decir.
-Sí, yo estaba en Griffindor un año por debajo de Harry.- el rubio la miró, intentando recordarla de algo, pero su cara no le sonaba de nada. –También estuve en el Ejército de Dumbledore, pero mi sexto curso lo hice en casa.-
Draco asintió, sin saber que responder a eso. ¿Era la hora de las confrontaciones? Si la chica había pertenecido al grupillo de Potter, entonces era seguro que hubiese resentimientos guardados.
-¿No me recuerdas?-
-Realmente no.- apretó ligeramente los labios. -Lo siento.-
-Supongo que no hay nada que hacer.- ella se estiró sobre el diván y consultó la hora con un encantamiento. Eran las dos y quince. –Todos estaban demasiado preocupados de otras cosas y ni siquiera éramos compañeros de clases.-
Pronto se hizo el silencio otra vez. La chica parecía esperar a que el rubio dijera algo, pero Draco no tenía la intención de hablar sobre el tema. Habría sido mucha su suerte, si Robins hubiese entendido la indirecta.
-De todas formas pasé el año de la guerra en casa y no estoy muy familiarizada con lo que ocurrió en Hogwarts.- ella suspiró. –Mis padres hicieron un gran trabajo manteniéndome alejada de todo eso… aunque de todas formas terminé siendo auror y metiéndome en problemas.-
-Tuviste suerte. Hay sólo niños en los colegios.-
-Sí, es cierto.- la chica volvió a bostezar y esta vez procuró sentarse al borde del diván. Parecía querer deshacerse de la modorra. –Lo que trato de decirte es que a pesar de saber quién eres y cómo te comportabas la mayor parte del tiempo, no sé qué ocurrió entre Harry y tú ese año de la guerra.- Draco frunció el ceño.
-Tuve un juicio y salió en los periódicos.-
-Bueno, sí, pero se comprobó que fue cohecho. De todas formas, nunca te metiste conmigo en el pasado y lo que haya sucedido con el jefe, es asunto de ustedes.-
-¿No crees que es algo muy simple de tu parte?, decirme que me tratarás como si nada hubiese pasado.- Demelza asintió.
-No te trataré como si nada hubiese pasado, claro que te tendré en la mira, pero es seguro que Bones te hará la vida imposible, sin contar con Harry y Ron. Ya tendrás suficiente con ellos.-
La chica se alzó de hombros y Draco soltó una risa por la nariz. No había mayor verdad que esa.
-Gracias por la advertencia.-
-Sólo espero que Robards tenga razón y ayudes con éste desastre. ¿Has visto algo interesante?-
-No. Aquí hice una lista con las descripciones…- le entregó su pequeño cuaderno de notas, –mírala, a ver si reconoces algo.-
La chica levantó las cejas, cogiendo el cuadernillo y observándolo con interés. El rubio podría haber bufado por la incredulidad ante sus capacidades de auror y su compromiso con el caso. Ella leyó cada uno de los individuos descritos, reconociendo a tres, pero nada de importancia. Uno era el dueño de un almacén de animales nocturnos y los otros dos eran trabajadores del Servicio de Sanidad, Ornato y Orden de Espacios Públicos, quienes limpiaban el estropicio de las interminables callejuelas. A pesar del ambiente tétrico, esa parecía ser la mejor hora de trabajo, sin gente pululando, locos haciendo escándalo, ni tiendas amontonando su basura junto a las puertas.
-Nop…- respondió y luego pasó la mirada a otra lista. -¿Piensas revisar las pociones?- Draco la miró sin comprender, hasta que Demelza le indicó un punto en la esquina del cuaderno.
-Sí, pensaba bajar a Análisis y ver si encuentro algo.-
-Vi en tu expediente que tienes conocimientos avanzados de pociones y otras cosas más.-
-Desde Hogwarts me han gustado las pociones.- Draco sabía que ese tipo de información era innecesaria y que no debería darle al aspecto personal más importancia de lo debido, pero Robins se había mostrado agradable y sincera. Sus palabras eran lo único que podía fortalecer su compañía, ahora, que recién se estaban conociendo. –Me niego a la posibilidad de que sean pociones creadas para impedir su identificación. Eso sería demasiado perfecto.-
-Es cierto, tú estuviste en la UAMC… ¿en el laboratorio tres?- el rubio asintió. –Estuviste con Neville y Ellen.-
-No dudo de sus habilidades o conocimiento, pero me gustaría probar suerte.-
-Claro. Lo entiendo… retroceder sobre nuestros propios pasos o algo así…- ella sonrió. –Ya van a ser las tres, ¿quieres cambiar ya?-
-Sí.- lamió sus labios. –Por favor.- Demelza no se dio cuenta, pero para Draco decir esas dos insignificantes palabras, siempre le parecía extraño. Aún ahora, después de tanto tiempo y de haber sido pronunciadas, muchas veces ya. Siempre tenían un regusto a extrañeza y desconocimiento, como si su significado le resultara confuso.
El rubio se abrazó dentro de su abrigo y activó el hechizo de calefacción. Una pequeña brisa comenzó a rozar el suelo y a elevarse en la habitación. Se recostó cómodamente en el diván que antes usara Robins y se durmió casi al instante.
Casi a las siete de la mañana fue despertado y ambos partieron de regreso al Ministerio, con los restos de la poción multijugos actuando sobre sus cuerpos. Al dormitorio de internos llegó un pequeño hombre narigón y una mujer en sus cuarenta, casi al instante llegaron Cobbs y Bones. Draco apenas saludó, más dormido que despierto, viendo a su amigo caer sobre la cama a su lado… fatigado y desmadejado.
No supo de sí mismo hasta las once de la mañana.
Continuará =D
Debo decirlo, tengo un cierto interés morboso por Neville/Draco, ¿se nota? XD
¿Me merezco un comentario?
