¡Tarde! Lo sé y lo siento pero ¡HEY! Aquí estoy de nuevo con esta maravillosa historia. Una vez más los créditos van para Pizza Yum, autora original del fic, y One Piece y todos sus personajes pertenecen a Oda sensei.

:D

Desayuno con Thatch y la tripulación

Ace se acurrucó en las cobijas. Había ido a la cama solo, a pesar de haber suficiente espacio para los tres, pues Sabo y Luffy (Sabo tuvo que recordar al pequeño que había sido su idea) insistieron en que durmiera en ella, al menos durante una semana.

Apenas podía creer que estuvieran en el mismo barco que Barba Blanca. El hombre más fuerte del mundo. Él, que era considerado uno de los más grandes piratas en la historia, y ellos en el mismo lugar. Lo que lo hacía incluso mejor era que Ace, Sabo y Luffy navegaban juntos. Se trataba de un sueño hecho realidad. Uno que no pensó podría realizarse. Sabo y Luffy tenían sus propios sueños y no los abandonarían, lo cual estaba bien porque él tampoco lo haría con el suyo. Así que se disponía a disfrutar de ello mientra s durara.

Aunque se encontraran rodeados de enemigos potenciales.

El vejete se había asegurado de que supieran que los piratas no eran de confianza.

No que necesitará que lo convencieran después de que pasó con Bluejam.

Habían sido dos semanas interesantes.

Los dejaban solos la mayor parte del tiempo y los únicos que parecían molestarse en vigilarles eran el estúpido Cabeza de Piña y el sujeto llamado Thatch. Marco los visitaba, al menos, una vez al día para: "asegurarse que los mocosos siguen con vida". Thatch parecía realmente interesado en lo que planeaban –incluso se ofreció a darles algunas especias de la cocina para preparar el pescado que atrapaban a diario-. El resto de la tripulación sólo les miraba descaradamente al pasar.

Después de todo no estaba mal.

Era sólo un poco aburrido no poder ir de caza o correr a través del bosque para ejercitarse. Sus entrenamientos habían sufrido desde que partieron con Garp al Grand Line. Él y Sabo eran capaces de entrenar a plena luz del día; algunos de la tripulación, incluso, se detenían a observar y alentarlos en ocasiones. Luffy, por su parte, gimoteaba ante el hecho de no tener permitido practicar, lo cual era necesario hasta que Sabo encontrara una forma en la que pudiera hacerlo sin que nadie lo viera.

No querían que alguien descubriera las habilidades de Luffy. Garp se había hecho cargo de machacar, físicamente, en sus cabezas que nadie podía saber sobre sus poderes. El vejete no ahorró saliva en relatar lo que podría pasarle a su hermano menor si alguien averiguaba que estaba hecho de goma, desde asesinato hasta esclavitud y muchas otras cosas poco agradables en las cuales, Garp, no escatimo detalle para hacerles entender.

Luffy, por supuesto, no entendió una palabra de lo dicho.

Así que Ace y Sabo habían tomado el hábito de recordarle a Luffy que no podía estirarse en público, de lo contrario, resultaría herido y sus hermanos estarían molestos con él. Eso no detuvo su deseo de entrenar y desarrollar sus habilidades. Y Ace se daba cuenta de que Luffy se estaba frustrando pero era mejor mantenerlo así, seguro e infeliz hoy, y hacerlo más fuerte después.

Se sentó refunfuñando. De verdad no quería levantarse pero sabía que en media hora Luffy estaría despierto y hambriento. Entre más se tardaran en conseguir comida, más irritado se pondría y, eventualmente, Luffy terminaría estampado en una pared o con Sabo saltando tras él para rescatarlo del océano. Hoy, Ace quería evitar eso. Se levantó, estiró y tomó su pipa y la cuerda que hacían de caña de pescar.

Estaba comenzando a cansarse de comer pescado pero ¿Qué más podían hacer? No había nada más. Y, claro, Marco les había comentado que fueran a la Galera si estaban hambrientos pero Ace no quería depender de nadie para nada. Bostezo mientras se sentaba en la barandilla y esperó a que el desayuno picara.

-No vas a atrapar nada- una voz le informó. Miró alrededor para ver a Thatch recargado en un muro.

-¿Tú qué sabes? – rodó los ojos y volvió su atención al océano.

-No mucho.- El hombre se encogió de hombros. – Pero escuché a algunos navegantes hablando sobre algún tipo de fenómeno raro y que no habría ningún pez en el área y blah, blah, blah…

-¿E…estás seguro?

-Yup

-¿Por cuánto tiempo?

El hombre sólo se encogió de hombros, de nuevo.

¿Qué iban a hacer? Luffy y Sabo despertarían pronto y no parecía que fuera a haber comida en un futuro cercano.

-No hay necesidad de esa mirada triste. No es como si fueran a morir de hambre.

-Podemos cuidarnos a nosotros mismos. – Ace respondió bruscamente – Lo he hecho desde que tengo memoria.

Thatch guardo silencio por un momento sentándose a un lado del moreno.

-Nadie dice que no puedes cuidarte solo. Pero tiene que ser listo. Comer pescado todo el tiempo no es saludable. Necesitas una dieta balanceada.

-Estaremos bien. Son sólo unos meses. Sobreviviremos.

-¿Sabes que hay más cosas que sólo sobrevivir, verdad?

Ace se volvió para mirarlo, la confusión escrita en su rostro. – Estamos vivos, ¿qué más hay?

El chico observó mientras el hombre a su lado sonreía. - ¿Has escuchado hablar de una cosa llamada diversión?

Ace lo fulminó con la mirada. – Por supuesto que sí. Me divierto todo el tiempo. – Se había divertido mucho cuando él y sus hermanos vivían en la casa del árbol fingiendo ser capitanes de un barco pirata, navegando por el océano y disfrutando de su libertad.

-¿En serio? Podrías haberme tomado el pelo.

-No sabes nada sobre mí.

Hubo otro momento de silencio antes de que el hombre soltara una risita.- Tienes razón. Entonces ¿Por qué no somos amigos, tú y yo? Vamos a estar en este barco durante un tiempo después de todo.

Ace no pudo más que escudriñar al alto pirata por un instante antes de volver su atención al océano y enrollar lentamente la cuerda alrededor de la pipa. Tener un amigo sería agradable. Thatch era amable con él. Pero si supiera quién era Ace en realidad, lo odiaría como todos los demás; lo insultaría y diría que nunca debió haber nacido, que no merecía vivir. Como todos los demás.

Todos los demás menos Sabo y Luffy.

Thatch le daría la espalda en un santiamén si supiera que la sangre de un demonio corría por sus venas. Después de todo Barba Blanca y Roger fueron enemigos en su tiempo, ¿por qué no iban a quererlo muerto todos en la tripulación?

-¡Vamos, no es tan complicado! Podemos ser amigos. Es fácil. Te mostraré a ti y a tus hermanos la Galera, comeremos juntos y después planearemos como hacer el día de Marco más…interesante.

Ace no respondió.

-Será divertido. No tendrás que pasar todo el día intentando atrapar algo y después cocinándolo – Thatch se detuvo. – La comida es buena.- ofreció sin convicción.

-¿Ace?

El niño se giró para ver a su rubio hermano enviarle una mirada inquisitiva y preguntarle, sin palabras, si se encontraba bien.

-Buenos días – saludo.

-¿Qué estás haciendo levantado? Normalmente soy yo quién despierta primero.

Sabo se sentó en la barandilla, junto a Ace, atando la soga alrededor de su propia pipa.

-No quería escuchar a Luffy quejarse así que pensé en tratar de conseguir el desayuno antes de que despertara pero él – Ace señaló al hombre sentado al otro lado. – dice que hoy no habrán peces para pescar en el área.

El rubio analizó la situación sin pronunciar palabra. – Bueno, supongo que tendremos que pasar hambre hoy. Luffy va a estar decepcionado… – después de unos segundos, añadió:- e irritante.

-¡¿Qué es lo que pasa con ustedes, niños?! – el pirata exclamó. – Nosotros. No. Yo personalmente no dejaré que pasen hambre. Y si es así será porque no hay más comida en este barco. Ahora, en cuanto el pequeño travieso esté de pie, vamos a ir la Galera a conseguir comida.

-No necesitamos de su caridad. – Contesto Saco con frialdad. Ace sabía que a su hermano no le gustaba depender de nadie tanto o más que a él.

-Evitar que mueran de hambre no es caridad - dijo Thatch- es decencia humana. Algo que, tengo la impresión, ninguno de ustedes ha visto.

Los dos muchachos le observaron resentidos.

-Mírenme así todo lo que quieran, una vez que Luffy esté despierto van a comer con nosotros o lidiar con él durante todo el día.

Ace compartió una mirada con su hermano antes de suspirar resignado y gritar: - ¡Luffy, es hora de comer!

El pequeño estaba fuera de la cama y entre los dos mayores en menos de diez segundos.

-Vaya, eso fue rápido. – comentó Thatch observando el camarote por el que había salido el niño.

-Comida. - éste demando.

-Bien, los peces no están picando así que vamos a comer en la Galera. – dijo Ace saltando de la barandilla junto a Luffy.

-¡Comida! – exclamó animado lanzando sus brazos al cielo.

Ace rodó los ojos mientras él y Sabo escondían las pipas en su cuarto para, después, seguir a Thatch a través de la cubierta.

Al llegaron se encontraron con un largo compartimiento lleno de mesas largas. Hombres ya se reunían alrededor de ellas hablando y riendo al tiempo que llenaban sus bocas con el festín.

Ace observó la escena, confundido. No había peleas por el desayuno. Todos sólo comían lo que estaba frente a sí y parecían satisfechos con ello. Pero ¿De dónde provenían los alimentos?, ¿cuánto quedaba?, ¿habían peleado ya por ellos y los ganadores disfrutaban del premio?, ¿tendrían que luchar por el derecho a comer como lo habían hecho con Dadan?

-Por aquí, niños. – Thatch los llamó tomando cuatro platos y dando uno a cada quien – Ahora, no sé como estén acostumbrados pero en la Galera hay que formarse, ofreces tu plato cuando algo se ve bien y alguno de los cocineros les servirá. Podrán elegir cuatro cosas diferentes, es mucha comida así que no traten de tomar más de lo que puedan digerir. No se desperdicia nada en este barco.

Ace y Sabo se miraron el uno al otro antes de encogerse de hombros y formarse para llenar sus bandejas. Comida era comida. Comerían lo que pudieran conseguir y serían felices por ello.

-¿Sólo puedo comer cuatro cosas? – cuestionó Luffy luciendo preocupado.

-Correcto. – Thatch respondió. – No te preocupes, debería ser más que suficiente para ti.

-¡Pero todo se ve tan bien!

-No te quejes, Luffy. – Sabo reprendió. – Ellos están siendo muy amables al alimentarnos. Deberías tomar lo que te ofrecen y ser agradecido.

Ace asintió de acuerdo y tomó su plato de uno de los cocineros – éste contenía una gran ración de huevo, un par de panqueques, un plátano y algunas tortas de papa*- . Se lamió los labios. Sólo había comido panqueques y tortas de papa una vez gracias a Makino y, de verdad, quería volver a hacerlo. – Gracias. – dijo con una pequeña inclinación, recordando sus lecciones.

El cocinero parpadeó y sonrió. –De nada.

Un encuentro similar ocurrió entre Sabo y otro chef.

-¿Puedo comer sólo carne? – Ace escuchó a Luffy preguntar y no pudo evitar rodar los ojos.

-No. Necesitas algo más que carne. – Sabo respondió antes de informarle qué era lo que debía elegir y el cocinero sirvió obedientemente. - Gracias.- Luffy dijo con su famosa sonrisa al tiempo que agarrar su plato.

Thatch eligió su propia comida antes de encaminarse a una mesa casi vacía.

-Marco. – saludó el pirata al deslizarse en la banca, junto al rubio.

-¿Qué quieres?- el Comandante de la Primera División, preguntó.

-¿Qué te hace pensar que quiero algo?

-¿No?

-Bueno, ya no. – Hizo un mohín.

Ace colocó su desayuno en la mesa antes de subir a la banca contraria a Thatch. Le quitó el plato a Luffy de las manos y lo puso frente a su hermano pequeño antes que éste tuviera la oportunidad de derramarlo.

Marco les observó parpadeando. -¿Hoy no hay pescado? – cuestionó.

-No. – respondió Ace amargamente.

-Qué mal. – Comentó éste con demasiado sarcasmo para el gusto de Ace, estaba a punto de contestar pero fue interrumpido.

-Hola, Cabeza de Piña- Luffy saludo en voz alta causando que todos alrededor rompieran en carcajadas.

-Mi nombre es Marco. – suspiró el susodicho.

-¡Ah, sí!

-¿Alguna vez lo recordarás?

-¿Recordar qué? – preguntó Luffy inclinando la cabeza a un lado.

-Tomaré eso como un no. – se lamentó antes de dirigir su atención a Ace y Sabo. – entonces, ¿qué han estado haciendo durante la semana?

-¿Por qué preguntas? Nos ves todos los días. - Ace dijo mordiendo una torta de papa.

-Sólo trato de entablar conversación, a diferencia de tus hermanos.

Ace les miró y vio a Luffy demasiado ocupado en inhalar comida para hablar, probablemente temeroso a que alguien pudiera arrebatársela. Si era sincero alguien bien podría intentarlo. Sabo, por su parte, no ponía atención a la conversación, veía a otro lado mientras llevaba alimentos a su boca distraídamente.

Ace sonrió con malicia. Esa era la oportunidad perfecta. Poco a poco, acercó su tenedor al plato del rubio y lo clavó en una salchicha para comerla precipitadamente.

-¿No has tenido suficiente?

Ace maldijo a Marco por lo bajo mientras la cabeza de Sabo giró para verlo.

-¿Qué tomaste?

Ace respondió zampándose sus panqueques sabiendo bien que eso era lo que su hermano trataría de obtener primero. –Te comiste mi salchicha. – Sabo acusó antes de embestirle y tirarlo al suelo.

Ace golpeó a su hermano en la quijada, éste le pateo el estómago y, antes de que pudiera morder a Sabo como planeaba, fueron separados, él, de atrás de la playera; Sabo, del cuello de su capa, y alejados el uno del otro.

-¿Qué están haciendo? – Marcó cuestionó lanzando chispas por los ojos.

-Ace robó mi comida. - Sabo explicó.

-No estabas alerta lo que significa que tu comida estaba libre para alguien más. Conoces las reglas. – Ace le sacó la lengua al otro niño.

-No roben comida. – Marco recalcó sacudiendo ligeramente a Ace.

-¡Oi, Luffy, para! – Sabo gritó enojado.

La cabeza del moreno se volvió a su hermano menor quien ya había devorado la mitad de la comida ambos.

Luffy les sacó la lengua antes de tomar la manzana del rubio y darle una gran mordida.

-¡Tú!

Sabo levantó los brazos deslizándose fuera del abrigo y se lanzó sobre el pequeño. Ace usó sus pies empujándose para librarse del agarre del pirata, unirse a su hermano y darle una paliza a Luffy.

Ninguno de los muchachos se dio cuenta de las miradas conmocionadas en las caras de los piratas mientras observaban la pelea. Finalmente Marco tuvo suficiente; agarró a Ace y Sabo e inmovilizó a Luffy, en el piso, con el pie.

-¡FUERON CRIADOS POR LOBOS! - Bramó. Los tres hermanos le observaron confundidos. – Hay comida suficiente para todos. No tienen que robarse entre ustedes. – dejó a Ace y Sabo de nuevo en la banca y quitó el pie de encima de Luffy. – Ahora que Luffy ha comido la mitad de su comida estoy seguro que está lleno. Pueden terminar la suya.

-¡NO! - Luffy rodeó su comida con los brazos inmediatamente y jaló su plato para tragar su contenido, de una vez.

-¡No comas así, te vas a ahogar! –gritó Thatch.

-No, no lo hará.- Dijo Ace tomando lo que restaba de su desayuno. Luffy había ganado la comida justamente y no había mucho que pudiera hacer al respecto.

Sin embargo, notó una pequeña mano acercarse. Agarró el tenedor y lo clavó en la mesa mirando amenazadoramente a Luffy. – MI comida. – dijo firmemente. Luffy retrocedió y saltó sobre la mesa dándole la espalda para proteger su desayuno.

-Baja de la mesa. – Reprendió Marco.

El niño de siete años hizo un puchero antes de obedecer y sentarse en la banca de nuevo. Ace se aseguró de que su brazo se encontrara entre su comida y su hermano.

-¿Dónde mete todo eso? – Escuchó a Thatch preguntar mientras observaba como Luffy tragaba bocado tras bocado. – Ha comido lo suficiente para un hombre adulto y no para.

-Más despacio, Lu. – Sabo dijo mirando a Ace. – Estás asustando a la gente.

Luffy miró a su alrededor antes de disminuir la velocidad.

-Bien, ahora que están comiendo como la gente civilizada, ¿podrían explicarme qué fue todo eso¿ - Marco cuestionó. Thatch seguía observando a Luffy con una mezcla de admiración y aversión.

-Es hora del desayuno. - dijo Ace certero de que eso lo explicaría todo antes de volverse a Sabo. - ¿Qué estabas viendo, de todos modos?

La cabeza del rubio giró de nuevo para escanear la Galera antes de volver a los piratas sentados frente a él.

-¿Ese es un hombre-pez de verdad? – Thatch y Marco, ambos, se tensaron y analizaron al muchacho.

-Sí. – Contestó Thatch lentamente, casi a la defensiva.

-No pensé que realmente existieran. Ni siquiera que tuviera la oportunidad de ver uno. – Sabo dijo viendo la mesa en donde el hombre tiburón estaba sentado hablando con otros piratas.

-Su nombre es Namur. – Marco comentó con una mirada cautelosa.

-¿Creen que quiera hablar conmigo? – Sabo preguntó. Era difícil para alguien que no lo conociera notar lo emocionado que estaba. – Leí sobre ellos en varios libros en los que decía que sólo eran animales con cerebros de pez. Me encantaría llegar a conocer a alguno para averiguar cómo son en realidad.

-¿Cómo son en realidad? – Thatch cuestionó interesando.

-Bueno, si hay una cosa que aprendí en mi vida es que no puedes creer todo lo que lees en los libros, especialmente los que han sido escritos por nobles prejuiciosos, o lo que enseñan. Creo que si está en este barco entonces no hay forma de que lo que leí acerca de ellos sea cierto.

Marco y Thatch se relajaron y sonrieron. – Estoy seguro que no le molestaría conocerte. – dijo el segundo.

Sabo parecía extasiado ante la idea de hablar con Namur.

-Nah, Sabo ¿Qué es un hombre-pez?

-Te lo explicaré después, Lu.

-¡Okay!

-Comandante Marco, Comandante Thatch, buenos días. – Una voz grave saludó y otro hombre se unió a la mesa.

-Buenos días Teach – Marco saludó de vuelta con una sonrisa.

-Entonces, estos son nuestros invitados. – Teach les sonrió.

Luffy no saltó a presentarse como Ace habría esperado. En su lugar se acercó más a él, tan cerca como pudo. Normalmente Ace lo habría apartado pero notó que el niño temblaba ligeramente y había dejado de comer cuando todavía había comida en su plato. Eso no era usual en su hermano pequeño, en absoluto.

-Lu, ¿estás bien? – cuestionó de modo que nadie más lo escuchara.

Ace vio como su hermano miraba entre él y el gran pirata a su lado y asintió ligeramente, nervioso. El niño estaba a punto de alejarse de su hermano pero, en su lugar, Ace acercó el plato de Luffy para colocarlo frente al pequeño. – Termina de comer, no queremos desperdiciar comida.

Luffy tomó su tenedor y engulló lentamente. Sus ojos viajaban de vez en cuando a Teach, quien sólo sonreía en su dirección. Ace hizo una nota mental de preguntar a Luffy de qué se trataba todo ello mientras robaba pedazos de tocino del plato del niño. Sorprendido de que Luffy sólo le observara hacerlo.

Había algo definitivamente mal con él.

Ace y Sabo continuaron hablando con Thatch y Marco hasta terminar su comida. Thatch pregunto a Ace si le gustaría hacer una broma a uno de los Comandantes. Ace jamás le había jugado una broma a alguien antes así que aprovechó la oportunidad, los pensamientos sobre el extraño comportamiento de Luffy, olvidados.

No fue hasta más tarde, por la noche, cuando se preparaban para dormir que Ace recordó el incidente. Sabo estaba sentado en el escritorio escribiendo su diario y Luffy agrupaba las mantas en el suelo para formar un pequeño nido. No lo había notado hasta ahora pero Luffy había estado actuando de forma extraña todo el día. Se había mantenido cerca de él o Sabo y había sido menos hablador que de costumbre.

-Hey, Luffy.

Su hermano lo miró inclinando su cabeza inquisitivamente. - ¿Qué pasó en el desayuno?

Sabo dejó de escribir para mirar al pequeño.

-¿Por qué?

-Cuando ese sujeto, Teach, se sentó a tu lado comenzaste a actuar raro. – dijo Ace.

Luffy arrugó el gesto como si estuviera reflexionando profundamente. -¿hablas del hombre de barba?

-Sí, él. – confirmó Sabo.

Luffy tembló.

-No me cae bien.

Sabo y Ace compartieron miradas sorprendidas. Luffy sólo había dicho que no le gustaban los bandidos y, después de lo que pasó antes de conocerse, no podían culparlo. Pero apenas conocía a Teach y ya decía que no le agradaba. No era usual. A Luffy le caía bien todo el mundo. Luffy les había tomado cariño a ellos incluso cuando dijeron que lo matarían.

En lugar de contestar, Ace tomo las cobijas y la almohada de Luffy lanzándolas a la cama. El pequeño captó la indirecta y subió al colchón sonriendo cuando Ace se acostó junto a él. Su sonrisa se incrementó al unírseles Sabo. Estaban un poco apretados pero no importaba, a Ace no le molestaba compartir con sus hermanos.

-¿Por qué no te agrada? – la pregunta queda de Ace se hizo paso estando ya acomodados, con Luffy en el medio.

Luffy arrugó el gesto, como si buscara las palabras correctas. Finalmente dijo: – Se siente raro.

-¿Qué quieres decir? – preguntó Sabo.

-No sé. Él sólo…se siente raro.