La pregunta se cruzó por mi mente como un rayo de luz en el medio de una tormenta. Mi vida debía cambiar, no ser solo la sombra de alguien, sino construir mi propio yo. Ser feliz por lo que soy y por lo que logré, no por lo que alguien más hizo o dejo de hacer.
La solución me pareció tan simple que de verdad me preguntaba como no lo había visto antes. Debía aprender a amarme a mi misma y dejar a James ser el imbécil que era con su secretaria de segunda.
Esperé que James se fuera a su bufete. Lentamente como si estuviera en un trance, empaque mi ropa, desayuné y vacié mi cuenta del banco (sin tocar un centavo del que solía ser mi novio, por supuesto). Realmente consideré escribirle una nota a James y al final logré algo más o menos salvable o sea que no lo insultara abiertamente:
"James me llamaras una cobarde, pero la verdad no vales ni un centavo para escuchar estas palabras de mi. Perdí la llave de nuestra felicidad, ya que vos decidiste cambiar la cerradura. Solo deseo que encuentres en Jane, lo que no encontraste en mi. La PERRA esta fuera y contenta de empezar de nuevo"
La libertad volvía a mí. Tantas opciones y tanta expectativa. ¿Olvide mencionar que era escritora? Bueno de verdad lo siento, si soy una escritora de 22 años que va ir tan lejos como sus sueños y su billetera le permita.
Tenía un nuevo hogar al cual ir y se llamaba Londres. Tomé un taxi al aeropuerto y mientras miraba por la ventanilla mi vida con James pasaba como diapositivas. Una lagrima se deslizo por mi mejilla para conmemorar lo que no fue y lo que pudiéramos haber sido.
Mi pasado estaba atrás y mi amiga felicidad me esperaba sentada en un barato apartamento en Londres que pude rentar gracias a una inmobiliaria llamada "EC Agency".
Mi nuevo mantra: "Mantenerme lejos de abogados imbéciles y guapos"
