Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de JKRowling y de Warner Bross, yo sólo hago esto como diversión.

-"……" PENSAMIENTOS

-…… CONVERSACIONES


Hola a todos! Os agradezco mucho a todos el apoyo que me seguís dando después de AMOR MÁGICO y es por eso que me voy a esforzar en que este fic os guste tanto como el otro. Es cierto que es diferente, pero intentaré no bajar el listón que yo misma me he puesto.

Os agradecería a todos los que leáis el fic que me dejarais vuestra opinión, no por el hecho del número de reviews ni nada parecido, sino porque quiero saber lo que pensáis, ya que si no la tengo no puedo mejorar o modificar cosas que esté haciendo mal. Así que os pido ese favor, además no os tenéis que registrar ni anda, yo acepto reviews sin login porque no quiero que nadie se quede sin decir lo que piensa.

Dicho esto ya sólo tengo que decir que hoy no tengo mucho tiempo, debido a que me voy. Los que me conocéis un poquito ya sabréis que es a Torrevieja, y que allí veré a "Los Porreros" (VIVA "LOS PORREROS" jejeje). Estoy muy contenta porque tengo ganas de ir y sobretodo porque las cosas van a volver a ser como antes, por fin… bueno como a vosotros esto nos os importa lo voy a dejar, sólo únicamente que este fic está dedicado a las PLAME q son mis niñas, y a mis niños, muchos bss. Os quiero un montón.

Y ahora sí, os dejo con el segundo capi. Espero que os guste. Hasta pronto, y siento no poder deciros mucho más.


CAPÍTULO 2: REGRESO A HOGWARTS

Fueron pasando los días poco a poco y, gracias a la relación con Hermione, Harry estaba mucho más animado, estaba más feliz y eso lo notaba todo el mundo, aunque no se imaginaban porqué.

Y hubieran seguido sumidos en esa ignorancia si una tarde cierto profesor no los hubiera pillado.

Flash Back

Todos se habían ido y Harry y Hermione estaban en la casa terminando un trabajo de Historia de la Magia hasta que el trabajo pasó a un lejano segundo plano.

Se empezaron a besar, al principio suavemente para luego ir metiéndose en situación.

Harry tumbó poco a poco a la castaña en el sillón y él se puso encima de ella para eliminar cualquier distancia entre los dos.

Hermy revolvía con pasión el cabello azabache del ojiverde mientras se comían a besos. Harry hacía pequeñas presiones, unidas con algún leve a la vez que sensual mordisco, por el suave cuello de Herms.

Las manos del ojiverde empezaron a investigar por debajo de la bonita camiseta veraniega de Herms. Su estómago era liso y muy suave. Harry no sabía si debía subir o no para poder seguir acariciando con sus inexpertas manos la piel de Hermione. Ella se dio cuenta de las dudas de Harry y con su propia mano tomó la de éste y la guió despacio por su cuerpo hasta su sujetador; después mientras el ojiverde continuaba con su quehacer, Hermione le empezó a subir la camiseta de tirantes blanca a Harry para terminar quitándosela y tirándola a un lado.

De repente la puerta se abrió. Era Lupin. Éste cerró la puerta y los miró severamente. Los griffindor se había incorporado, Hermione se colocaba su ropa y Harry buscaba su camiseta.

-¿No vais a decir nada?-Herms bajó la mirada avergonzada mientras Harry mantenía la mirada con Remus.

-Pues no-contestó el ojiverde.

-Ah¿no? yo no digo que tengáis que conteneros, ni que no os queráis, pero podíais tener cuidado.

-No había nadie en casa-volvió a contestar Harry fríamente.

-Ya, pero del mismo modo que he llegado yo, podía haber llegado cualquiera y no todos serán tan compresivos, sino, imagina que hubiera sido Molly-Hermione se levantó.

-Lupin, no digas nada por favor. Lo diremos nosotros, pero por ahora haznos ese favor.-Remus asintió-Yo voy al baño.

El licántropo se sentó al lado de Harry mientras éste, que ya había encontrado su camiseta, se terminaba de vestir.

-Lupin, antes de que me digas nada, quiero saber una cosa. Quiero saber si Herms corre peligro, si corre peligro por estar conmigo.

-Harry, antes también lo corría¿o no? no pierdas la posibilidad de ser feliz por culpa de Voldemort.

-La verdad es que sí… además la profecía me atañe a mí, no tiene porqué afectarla a ella.

-¿Sabe Hermione algo de la profecía?

-No, y prefiero que por ahora siga sin saber nada, por lo menos hasta que me vea capaz de poder hacer frente a explicar que tendré que ser-Harry bajó la cabeza-asesino o asesinado.

-Harry, no decaigas, tranquilo, disfruta de tu relación, por lo que parece te hace bien, y si tú estás bien eres más fuerte-se oyó bajar a Herms por las escaleras y los dos dejaron el tema.

La castaña se sentó en una silla sin decir nada. Ella seguía colorada, pero como Remus no comentó nada del tema se tranquilizó bastante relajándose ante lo antes ocurrido. De vez en cuando, Harry y Hermione se lanzaban miradas furtivas sonriendo y se decían sin pronunciar palabra que se querían.

Fin Flash Back

Después de aquella tarde, fueron los propios Harry y Hermione los que les contaron a todos los demás, bajó la sonrisa de Ron, que estaban juntos. La verdad es que a todos les pareció muy bien y se alegraron mucho por ellos dos.


-¡Chicos¡Venid!-Ron, Harry, Herms, Ginny y Luna fueron a la cocina.

-¿Qué ocurre?-preguntó Hermione.

-Que han llegado las cartas de Hogwarts.

-¡Los TIMOS!-y la castaña fue corriendo hacia la mesa.

El trío dorado había sacado muy buenas notas. Los tres podrían seguir estudiando para ser aurores. Lo que más les sorprendió fue que Snape les puso una E a los tres, un extraordinario.

Alos cinco les vino la tradicional carta con información del inicio de las clases y del listado de libros que iban a usar ese curso. Así que con la lista en las manos fueron al Callejón Diagon a comprar los libros.

Allí se encontraron con Draco Malfoy que miró con furia como Harry y Herms iban agarrados de la mano. Se intercambiaron los correspondientes insultos entre ellos antes de apartarse mutuamente del camino.

-Te lo juro, no le aguanto-dijo Harry.

-No me digas…

-Es que se merece una buena paliza.

-¡Ron!-le recriminó Hermione.

-Pero si es la verdad.

-Como sois los tíos-dijo Ginny.

-Sois muy violentos, lo arregláis todo a golpes-dijo la rubia.

-Luna tiene razón.

-Herms¿te recuerdo quién le dio un buen puñetazo hace dos años y pico a esa sucia serpiente?

-No es lo mismo.

-Claro, aquello no fue violento, que va…-dijo Ron mientras Harry reía.

-No me siento orgullosa de lo que hice, no niego que me sentí aliviada, pero no va conmigo dejarme cegar por mis sentimientos¿vale?

-¡Chicos, vámonos!-les dijo Molly llamándolos.

Harry se acercó a Hermione y al oído la dijo algo que la hizo sonrojarse.

-Herms, cariño¿de verdad no te dejas llevar por tu corazón? Es que yo tengo pruebas propias de que sí que lo haces-la dijo sonriendo abiertamente para luego darla un beso.


El día uno en el número 12 de Grimmauld Place había mucho follón. Todos corrían de un lado para otro.

-Oye, no me había dado cuanta¿este año no volveremos a tener a la cara sapo, no?

-Espero que no tío-le contestó Harry al pelirrojo. Lupin se rió.

-No os caía demasiado bien. A mí tampoco-dijo el licántropo.

-Remus¿tú sabes a quién vamos a tener este año de profesor? Es que ese puesto está gafado, desde que estamos en Hogwarts no ha habido ninguno que haya estado más de un año.-dijo Harry.

-Es verdad, lo que me pregunto es por qué el que no se va es Snape…-Ron se calló¿No será él el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras?

-Espero que no, me da algo.-Lupin volvió a reír.

-Chicos, sí que sé quien va a ser el nuevo profesor de DCAO.

-¿Quién?

-Digamos que se ha propuesto romper la tradición de la que hablabais antes.

-¿Eres tú?-dijo Harry alegre.

-¿Cómo lo has sabido? Había otras opciones.

-Es fácil, Quirell no puede ser, Lockhart tampoco, y no creo ni que sea Ojoloco ni la cara sapo.

-Pues sí, has acertado, vuelvo a daros clase.

-Menos mal, tenía ganas de dar clases de verdad-dijo Ron.

-Ah¿pero de esas no distéis el año pasado?-preguntó Lupin.

-Pues no, las clases eran horribles-dijo Harry.

-¿Y las del ED?-Harry y Ron se miraron asustados.-No contabais con que lo supiera¿verdad?

-Pues no-dijo Harry.

-Pues ya veis, lo sabía Dumbledore por tanto nosotros también. Además sabemos que lo hiciste muy bien, así que ya sabes Harry si te quieres dedicar a la enseñanza…-Harry sonrió. Nunca se lo había planteado, pero tampoco era mala idea.


Llegaron a Hogwarts al cabo de horas y fueron entrando al colegio y sentándose en sus respectivas mesas.

Al rato llegó McGonagall con el sombrero Seleccionador y con una fila de niños de once años asustados y asombrados detrás de ella.

-Harry¿recuerdas cuando ese camino lo hicimos nosotros?

-Sí, sí que lo recuerdo. Estaba muy nervioso. Se me pasaron multitud de cosas por la cabeza.

-Te entiendo, a mí me pasaba exactamente lo mismo. No me podía creer que estuviera aquí. Era alucinante y aún hoy lo sigue siendo.

La pareja de leoncitos dejó su conversación porque el Sombrero Seleccionador se puso a cantar su habitual canción de inicio de clases. Cantó la misma canción que el año anterior pues, como el mismo sombrero dijo, lo que se tenía que decir era lo mismo, los problemas no habían cambiado.

Cuando Hogwarts comenzaba su andadura

y yo no tenía ni una sola arruga,

los fundadores del colegio creían

que jamás se separarían.

Todos tenían el mismo objetivo,

un solo deseo compartían:

crear el mejor colegio mágico del mundo

y transmitir su saber a sus alumnos.

"¡Juntos lo levantaremos y yací enseñaremos!",

decidieron los cuatro amigos

sin pensar que su unión pudiera fracasar.

Porque¿dónde podía encontrarse

a dos amigos como Slytherin y Griffindor?

Sólo otra pareja, Hufflepuff y Ravenclaw, a

ellos podía compararse.

¿Cómo fue que todo acabó mal?

¿Cómo pudieron arruinarse

tan buenas amistades?

Veréis, yo estaba allí y puedo contaros

toda la triste y lamentable historia.

Dijo Slytherin: "Sólo enseñaremos a aquellos

que tengan pura ascendencia."

Dijo Ravenclaw: "Sólo enseñaremos a aquellos

de probada inteligencia."

Dijo Griffindor: "Sólo enseñaremos a aquellos

que hayan logrado hazañas."

Dijo Hufflepuff: "Yo les enseñaré a todos,

y trataré a todos por igual."

Cada uno de los cuatro fundadores

acogía a en su casa a los que quería.

Slytherin sólo aceptaba

a los magos de sangre limpia

y gran astucia, como él,

mientras que Ravenclaw sólo enseñaba

a los de mente muy despierta.

Los más valientes y audaces

tenían de maestro al temerario Gryffindor.

La buena de Hufflepuff se quedó con el resto

y todo su saber les trasmitía.

De este modo las casas y los fundadores

mantuvieron su firme y sincera amistad.

Y Hogwarts funcionó en armonía

durante largos años de felicidad,

hasta que surgió entre nosotros la discordia,

que de nuestros miedos y errores nutría.

Las casas que, como cuatro pilares,

habían sostenido nuestra escuela

se pelearon entre ellas

y, divididas, todas querían dominar.

Entonces parecía que el colegio

mucho no podría aguantar,

pues siempre había duelos

y peleas entre amigos.

Hasta que por fin una mañana

el viejo Slytherin partió,

y aunque las peleas cesaron,

el colegio muy triste quedó.

Y nunca desde que los cuatro fundadores

quedaron reducidos a tres

volvieron a estar unidas las casas

como pensaban estarlo siempre.

Y todos los años el Sombrero Seleccionador se presenta,

y todos sabéis para qué:

yo os pongo a cada uno en una casa

porque ésa es mi misión,

pero este año iré más lejos,

escuchad atentamente mi canción:

aunque estoy condenado a separaros

creo que con eso cometemos un error.

Aunque debo cumplir mi deber

y cada año tengo que dividiros,

sigo pensando que así no lograremos

eliminar el miedo que tenemos.

Yo conozco los peligros, leo las señales,

las lecciones que la historia nos enseña,

y os digo que nuestro Hogwarts está amenazado

por malignas fuerzas externas,

y que si unidos no permanecemos

por dentro nos desmoronemos.

Ya os lo he dicho, ya estáis prevenidos.

Que comience la selección.

Al acabar de cantar, la profesora McGonagall fue llamando uno a uno a los nuevos alumnos y el Sombrero Seleccionador los posicionó entre las diferentes casas del distinguido colegio.

Al terminar la selección, apareció la cena y todos disfrutaron compartiendo la comida.


Cuando terminó de cenar, el trío dorado decidió ir a la Sala Común.

-¿No es extraño volver a estar aquí?-dijo Ron.

-Un poco, pero yo no diría extraño, más bien es por así decirlo, diferente-le contestó Hermione-Han pasado muchas cosas.

-Sí, la verdad es que no me siento aquí como otras veces-dijo Harry.

-Pues sí, la verdad es que sí, pero bueno debemos hacer como siempre, mirar hacia delante y seguir-dijo Ron.

-Vaya Ronnie, parece que has madurado, nunca te había oído hablar así.

-Hermione tiene razón, pero yo creo que todos hemos madurado, aunque haya sido a la fuerza-dijo el ojiverde.

-Bueno, mejor vamos a cambiar de tema-dijo Herms.

-Sí, mejor-dijo Harry. Parecía que ninguno quería hablar de todo lo que había pasado. Aún no habían hablado de la muerte de Sirius entre ellos y por otro lado Harry tampoco les había contado nada acerca de la profecía, y por lo tanto él llevaba sobre sus hombros una roca aún más pesada que los demás.

Estuvieron hablando sobre diferentes cosas, comentaron algunos cotilleos sobre sus compañeros; charlaron sobre Quiddich, aunque la castaña antes este aspecto no comentó a penas nada… De repente Ron se acordó de algo y se lo dijo a Harry.

-Harry, se me había olvidado que antes en el tren, cuando fui al baño, me crucé con Cho.

-¿Y?-preguntó Harry sin mucho interés, cosa que le gustó bastante a Hermione.

-Pues me dijo que quería hablar contigo. Ya la dije que te lo diría.

-¿Y por qué no viene ella y habla conmigo?

-Y yo qué sé, siempre he pensado que esa chica es un poco rara-dijo el pelirrojo y Hermione rió.

-Oye Herms no entiendo porqué ríes¿no eras tú la que el año pasado nos decía un montó de cosas por las que pasaba Cho?

-Eso es distinto-dijo la castaña contestando a su novio.

-¿Distinto? No entiendo porqué es distinto-dijo Harry.

-Pues porque tú estabas pillado por ella y yo era y soy amiga tuya. Era pura fachada, nada más.-ahora el que reía era Ron.

-Pero Herms¿tú no aguantabas a Cho por su forma de ser o por otras razones...?

-Un poco de todo Ron-dijo Hermione sonriendo.

-Bueno, oye Ron¿te ha dicho de qué quiere hablar conmigo?

-¿Te interesa?-preguntó Hermy un poco seria.

-No, pero es que no entiendo de qué tiene que hablar ésa conmigo.

-Yo tampoco lo entiendo-dijo Herms.

-Pues siento no poder ayudaros, eso no me lo dijo, pero yo supongo que será para que volváis.-Hermione lo miró rápidamente-a ser amigos.

-Pues si quiere algo, pues que venga además así podré contarla yo mismo que estoy con Herms-la susodicha le miró sonriendo y se levantó para darle un beso. Ella no sabía muy porqué, pero ese comentario la había hecho sentir muy bien.

-De verdad¡qué empalagosos sois!

-Claro tú como no tiene novia fija…-le dijo Herms.

-Soy libre-Harry rió.

-Ya, libre, por eso en sueños no haces más que repetir el nombre de Luna.-Hermione los miró a los dos sorprendida.

-Cállate Harry, eso es mentira.

-¿Te gusta Luna?-le preguntó Hermione sentándose al lado del pelirrojo.

-No.

-Mientes-dijo Harry.

-Ronnie, que soy yo, a mí me lo puedes contar.

-Claro, para que vayas y se lo cuentes a tus amiguitas-Hermione sonrió satisfactoriamente.

-Eso significa que hay algo que contar-dijo Hermione y Harry se empezó otra vez a reír.

-¿Cómo lo haces? Siempre consigues que te diga lo que quieres saber.

-Es un don, para mí es fácil. Pero no me cambies de tema, estábamos hablando de ti y de Luna.

-Bueno y si digo que me gusta… ¿pasa algo?

-Al contrario. Y tranquilo nen, nunca le diría nada, no va conmigo.

-Vamos tío, dilo, te sentirás mejor, te lo aseguro, te lo digo por experiencia-y de nuevo Harry intercambió miradas y sonrisas llenas de amor con la castaña.

-Bueno… vale, lo acepto, me gusta Luna, me gusta mucho¿contenta?

-Sí-y Herms le dio un fuerte abrazo y dos besos muy sonoros al pelirrojo que en esos momentos tenía toda su cara del color de su cabello.

-¿A que te sientes mejor?

-Bastante.

-Chicos, me voy a dormir, estoy cansada-se despidió de su amigo y de su novio y Hermione subió a su cuarto.

-Nosotros también deberíamos irnos a dormir, mañana nos espera un largo día y sabes, mucho me tengo que equivocar para no decir que mañana tendremos clase con Snape-dijo Ron.

-Pues sabes, siento darte la razón en este tema, pero yo también tengo la sensación de que nos tocará aguantar dos horas a Quejicus y a los slytherins. Así que vamos a dormir-y los dos amigos se fueron a su habitación.


Harry y Ron bajaron las escaleras y se encontraron en la Sala Común a Hermione.

-¿Ya estás aquí?-preguntó Ron.

-No, soy un holograma-dijo la castaña sonriendo.-Es que quería organizar bien lo de los horarios, por eso me he bajado antes.

-Si es que eres muy responsable-dijo Harry sonriéndola dulcemente y yendo hacia ella para besarla.

Ron, por su parte, fue hacia la mesa donde estaba Herms para ver los horarios.

-Ron, los que tienes que repartir tú son aquellos-dijo Hermione señalando uno de los montones que había encima de la mesa.

-Ok-el pelirrojo buscó uno de sexto y lo leyó.-Harry teníamos razón.

-Si ya decía yo…

-¿De qué habláis?-preguntó extrañada Herms.

-Que hoy tenemos clase con Snape-dijo Ron.

-Ya lo he visto.

-Ya pero nosotros lo predecimos ayer-dijo Harry.

-¿Predecimos? Parece que se os ha pegado algo de Trelawney.

-Eso no lo digas ni en broma-dijo Ron-esa tía está loca.

Harry se quedó pensativo. Él sabía que Trelawney era una buena vidente, una adivinadora con grandes predicciones, reales profecías. Fue por eso por lo que no dijo nada respecto al tema y para cortar la conversación les dijo si iban a desayunar. Y así fue, el trío dorado de Hogwarts fue otra vez al Gran Comedor junto con los horarios para poder repartirlos.

Terminaron de desayunar y Hermione recordó que tenía que coger su túnica, pues se la había olvidado en su cuarto.

-Harry, te veo ahora junto a la estatua de las brujas de Salem¿vale?

-Vale, amor, te espero allí y vamos juntos a clase-la contestó Harry y la dio un corto beso en los labios antes de que la castaña se fuera.

El ojiverde le dijo a Ron que se fuera yendo hacia la clase que luego se verían allí, y Harry se dirigió a la estatua. Pero cuando casi estaba al lado de ésta, algo, o mejor dicho, alguien lo detuvo.

-¡Hola Harry!-dijo Cho.

-Ah, Hola.

-¿Qué tal?

-Bien.

-¿Te dijo Ron que yo quería hablar contigo?

-Sí, me lo dijo anoche, lo que no entiendo es de qué.

-Pues en primer lugar quería pedirte perdón por como te traté el año pasado, no era normal que siempre te insistiera tanto con Cedric, además me enfadé demasiado con mis celos hacia Hermione, celos tonto-Harry la cortó.

-No eran tontos pues a mí me gustaba Hermione, me estaba enamorando y de hecho ahora estoy con ella. Somos novios.

-¿Estás saliendo con Granger?

-¿Pasa algo?

-No-mintió Cho-Me alegro mucho por vosotros y quiero dejar claro que yo únicamente quiero volver a ser tu amiga. "¿Cómo va a estar Harry Potter con Granger? Eso es totalmente imposible, ya me encargaré yo de que esa relación no tenga futuro, o mejor, que lo tenga muy negro."

-Si es así… yo no tengo ningún problema. "No sé si fiarme de ésta, no es trigo limpio, pero bueno Ron me dijo que probablemente fuera esto lo que Cho quería, así que…"

-¿Me das un abrazo Harry? Lo digo para empezar con buen pie nuestra renovada amistad.

-Claro supongo que es lo normal-y antes de que pudiera darse cuenta Cho lo había aprisionado entre sus brazos y no tenía mucha intención de parar.

En ese momento llegó Hermione a la estatua de las brujas de Salem y como no vio a Harry se alejó un poco para buscarlo. Y encontrarlo, lo encontró, pero también una no demasiado grata sorpresa.

Se quedó mirando como, su novio y la exnovia de éste, se abrazaban. Estaban muy pegados y eso la estaba haciendo sentir fatal. No sabía si ir donde estaban los dos o quedarse mirando que ocurría.

Decidió ir con Harry y Cho. Cuando se acercó a ellos, carraspeó.

-Hola Hermione, ya me ha dicho Harry que estáis juntos. Me alegro mucho por vosotros. Hacéis muy buena pareja.

Hermione miró a Harry sin comprender.

-Bueno yo me tengo que ir, tengo clase. Adiós. Ya hablamos-y Cho, con una sonrisa malévola, se fue.

-¿Qué ha pasado Harry?

-Que quería que volviésemos a ser amigos.

-¿Nada más?

-Ella no me ha dicho nada más… oye noto cierto tono de celos en tu voz.

-Pues claro, se me han pasado muchas cosas por la cabeza cuando os he visto.

-Mione, yo te quiero a ti, estoy enamorado de ti y eso nadie lo puede cambiar, nadie.-Harry la abrazó fuertemente y apoyó su cabeza en el hombro de HermioneTe quiero.

-Y yo a ti-y la castaña le levantó la cabeza a Harry, cogió su cara entre sus manos y la acercó a la suya. Atrapó, como tanto le gustaba al ojiverde, sus labios con su rosada boca y se besaron con cariño. Pararon porque sabían que tenían que ir a clase. Fueron agarrados de la mano, aunque cuando fueron a entrar a Historia de la Magia se soltaron.


Salieron agotados de escribir tantos apuntes.

-Para ser el primer día, el profese ha pasado.-se quejó Ron.

-No Ronnie, lo que ocurre es que no estás acostumbrado a coger apuntes, siempre lo haces mal y escasamente, y luego tranquilo y despacito copiabas mis apuntes. Se te acabó el chollo-dijo Hermione sonriendo y Harry se empezó a reír.-Tú no te rías tanto que tú también los has copiado más de una vez.-Ron señaló al ojiverde con burla y también se rió de su amigo.

-Sí, mejor tomároslo con humor antes de daros cuenta que ahora nos quedan por delante dos maravillosas horas de Pociones.

-¿Lo tenías que decir verdad?-dijo Ron.

-Ya sabes como soy, yo en mi línea.

Llegaron a las mazmorras bastante rápido y entraron en clase. Llegar tarde a Pociones no era algo que todo el mundo deseara.

Snape irrumpió en clase inspirando el mismo terror que años atrás. Hizo sus característicos saludos y se puso a dar clase e hizo como siempre, preguntar cosas que nadie sabía. Bueno nadie excepto Hermione, por supuesto.

No sabían como lo había logrado, pero lo había hecho, se había preparado para las clases aún habiendo tenido un verano movidito y sin a penas tiempo para coger un libro.

Que Hermione se supiese el temario no era la única tradición que se volvía a dar de nuevo otro año consecutivo en aquellas mazmorras, también se volvía a repetir que Snape no hacía caso de la mano levantada de la castaña. El grasiento profesor hacía caso omiso de Hermione de nuevo, pero hubo una cosa que sí cambió, que Harry saltó. El ojiverde había cambiado bastante, después de todo lo que había pasado, ya le importaban bien poco los castigos, sobretodo después de los que le imponía la profesora Umbridge.

-Profesor Snape, Hermione tiene la mano levantada. Ella se lo sabe-le dijo Harry con tono severo pero respetuoso.

-¡Cómo no! La sabelotodo Granger se lo tiene que saber todo.-le contestó Snape.

-No vuelvas a insultar a Hermione, sólo eres un profesor, no un dios.

-¿Y tú sí? Claro el famoso Potter tiene que hacerse el héroe, como su…-Harry terminó la frase por Snape.

-¿Padre? No es la primera vez que me lo dicen, pero sinceramente prefiero parecerme a mi padre, por muy arrogante que fuera, que parecerme a un pringado sin amigos sólo preocupado por sus notas ¿Tú no lo preferirías Quejicus?-Snape lo miró furioso, si hubiera podido le habría lanzado una maldición, ero se contuvo y el dijo que cuando terminara la clase se quedara para hablar con él.-Yo me quedo, pero le preguntas a Hermione.

-Potter, ya sé que tenéis afán por haceros los machitos delante de vuestras novias, pero esto me parece excesivo-le dijo Snape maquiavélicamente.

-Lo haría por cualquiera, pues sea en quién sea esto es una injusticia.

-Ya, por eso que sea a tu novia a quien defiendas es pura casualidad…

Hermione se levantó.

-Profesor, le agradecería que siguiéramos con la clase-Harry la miró extrañado y ella asintió.

-Seguiré con la clase, y Potter, tú te quedas después.

Continuó la clase con el ambiente muy tenso y se hizo eterno el tiempo restante hasta el final de las dos horas de Pociones.

Por fin sonó la sirena y todos empezaron a recoger.

-Harry te espero a fuera, en la puerta¿vale cariño?

-Vale, ahora voy mi niña-y Herms salió de la clase y poco a poco ésta se fue vaciando paulatinamente.

El ojiverde se acercó lentamente a la mesa del inaguantable profesor Snape y oyó una gran y larga reprimenda con el consiguiente castigo impuesto, el cual consistía en limpiar todos los calderos a mano, sin ayuda de la magia.

Mientras en la puerta, esperando a que saliera su novio, estaba Hermione. Había mirado varias veces el reloj. De repente se percató de que alguien estaba a su lado.

-¿Qué quieres Malfoy?

-Que pasa no puedo estar aquí tranquilamente.

-Aún no te he visto de ese modo.

-Granger si yo venía de buena fe.

-¿Tú de buena fe? Déjame que lo dude Malfoy.

-Bueno pese a tu comportamiento voy a hacer lo que venía a hacer.

-¿Y eso es…?-dijo Herms queriendo deshacerse lo antes posible de Draco.

-Pues a advertirte sobre tu querido novio y Cho.

-Déjame en paz.

-Pero si yo te lo digo desde la mejor de las intenciones. Pero si no me quieres escuchar estupendo, solamente te diré una cosa más, si yo fuera tú me aseguraría de que la relación entre el carrajada y Cho se limita a una simple amistad. Yo también los he visto esta mañana, en el pasillo que lleva hasta la estatua de las brujas de Salem. No te digo más, tú misma-y la sucia serpiente se fue con una sonrisa, muy parecida a la que había tenido Cho hacía unas horas, dibujada en su pálido rostro.

-Cariño ya está.-dijo Herms sobresaltándola.

-Eh, vale¿qué tal?

-Pues para lo bien que me he quedado diciéndole lo que le he dicho… es un muy buen precio a pagar¿nos vamos a comer?

-Sí.-y Harry la besó.

-Te quiero.

-Yo también te quiero amor.

La joven pareja se encaminó hacia el Gran Comedor, Harry con la sensación de haber hecho lo que tenía que hacer, y Hermione, por otro lado, con las palabras de Draco retumbando en su cabeza.