Capitulo I: Una promesa

"Si tan solo lo hubiese sabido, si tan solo lo hubiese logrado evitar… quizás, tan solo quizás nada de esto estaría sucediendo… les he dado todo el cariño que mi corazón posee y ahora me estoy viendo forzada a elegir solo a una, alguien dígame ¿qué debo hacer?... ¿qué se supone que es normal?"

Ya habían pasado cinco años y las pequeñas crecían formidablemente, en el pueblo siempre eran el centro de atención, y no era para menos, pues aparte de su apariencia física el verlas interactuar era algo imposible de ignorar. Mayu, siendo alegre por naturaleza siempre estaba corriendo entre las calles del pueblo, haciendo que su hermana Lily tuviera que perseguirla para evitar que se cayera, aún si eran unas niñas era sorprendente ver que Lily mostraba ser muy responsable y atenta con los que le rodeaban.

Cierto día, mientras ambas esperaban a que sus padres terminaran sus compras ambas niñas decidieron ir a dar una vuelta a los alrededores del bosque, era una tarde soleada y les resultó agradable la sombra que proporcionaban los tupidos árboles.

—Lily, tengo hambre— dijo Mayu mientras rascaba su mejilla —¿alguno tiene frutas?— señaló en dirección a la copa de los árboles.

—Yo… no lo creo— contestó —pero podríamos subir y ver—.

—Mamá no nos dejaría…— repuso Mayu cruzándose de brazos.

—Cierto… entonces ya no te quejes— dijo olvidándose de la situación y continuó caminado.

Pasaron unos minutos y Lily notó que Mayu no estaba junto a ella, volteó creyendo que quizás se había quedado distraída viendo algo pero para su sorpresa ella no estaba.

—¿Mayu? ¿dónde estás?— giró en todas direcciones tratando de ubicarla hasta que un escalofrío en la espalda la hizo elevar la vista, Mayu había trepado uno de los árboles. —¡Mayu!— exclamó con terror —¡baja ahora!—.

—¡Mira! este árbol tiene manzanas— dijo la pequeña con entusiasmo —te bajaré una— extendió su pequeño brazo lo más que pudo pero el fruto aun estaba muy lejos de su alcance así que decidió agarrarse de la rama y arrastrarse hasta llegar a su objetivo.

Lily vio a su gemela perderse poco a poco entre las verdes hojas, no sabía que hacer pues si caía lo haría desde una considerable distancia y no quería ni imaginar que tan mal quedaría.

—¡Las tengo!— gritó Mayu.

—¡Pues baja ya!— le ordenó Lily —¡no debiste hacerlo!—.

—Ya voy, ya voy…— se quejó la niña mientras se arrastraba nuevamente hasta el tronco, ya estando cerca se escuchó algo que asustó a ambas, un crujido. —Oh no…— la rama se partió impidiéndole reaccionar, solo pudo gritar y todo se volvió negro.

Aquello bastó para llamar la atención de un par de transeúntes se acercaran a ver que sucedía, al llegar pudieron ver a dos niñas tiradas en el suelo las cuales de inmediato reconocieron, eran las hijas del señor León.

—¿Cómo están?— preguntó angustiada Avanna mientras entraba a la casa.

—Hija, por favor cálmate— dijo SweetAnn mientras la tomaba del hombro —tu esposo está hablando con el doctor—.

Avanna estaba a punto de entrar a la habitación cuando vio a su esposo y al médico salir, este último se despidió y dejó a León para que hablara con la angustiada mujer.

—¿Y bien?— preguntó nuevamente Avanna.

—Es confuso… incluso el doctor fue incapaz de hallar explicación lógica—.

—¿Confuso? ¿a qué te refieres con eso?—.

León suspiró —se supone que solo una cayó… pero ambas están heridas…—.

Avanna le vió con confusión mientras que SweetAnn solo se quedó pensando.

¿Cómo era posible eso? se preguntaban los padres, pero luego de rectificarlo con las niñas tiempo después no había malentendido, si, la que había caído era Mayu pero cuando las encontraron tanto ella como Lily se habían golpeado la cabeza, al final optaron por creer que lo más posible era que Lily se hubiese golpeado con la rama que había caído.

Semanas después de lo sucedido Lily estaba sentada en el patio trasero con SweetAnn y mientras jugaba con un par de hojas que encontró en el piso decidió preguntarle algo.

—Abuelita ¿soy normal?—.

SweetAnn enarcó una ceja —¿qué clase de pregunta es esa mi niña? ¡por supuesto que lo eres!—.

Lily negó con la cabeza —no mientas…—.

—No te estoy mintiendo, tú eres una niña normal— reafirmó.

—No es así… yo sé que no…— suspiró —yo sé que sucedió ese día—.

—¿De qué día hablas?— preguntó SweetAnn.

—El de la caída… yo sé porque también me lastime— la vio fijamente a los ojos —cambié de cuerpo con ella, si ella muere no puedo quedarme sola—.

SweetAnn se le quedó viendo sorprendida, no era lógico que una niña dijera eso. —Lily… no es bueno decir mentiras, ¡y no vuelvas a decir semejantes cosas!—.

—Pero no es mentira… algo me dijo que debía hacerlo, que aún no era tiempo— su mirada se volvió mas intensa —Mayu no puede morir….—.

Un silencio rodeó la atmósfera y SweetAnn se sintió incomoda, ya alguna vez había escuchado a alguien hablar de esa forma y eso comenzó a preocuparle.

Algo malo estaba volviendo a despertar.

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Nuestros padres siempre nos quisieron, éramos sus pequeños tesoros y siempre trataron de darnos la mejor vida que pudieron, pero algunos días notaba algo extraño en Avanna, mi madre, y que después de aquella confesión que le hice a la abuela pareció aumentar, sus ojos a veces reflejaban cierto ¿temor?, nunca quise tomarle demasiada importancia hasta que una noche cuando tenía 6 años la escuche hablar con León, mi padre.

—León, estoy segura de que hay algo extraño— decía mi madre con agobio.

—Olvídate de eso, los doctores ya han sido muy claros—.

—No deberías de creerles demasiado, a veces se pueden equivocar… además, yo soy su madre y deberías tomarme más enserio cuando te digo que hay algo inusual en ellas—.

—¿Acaso lo dices por la apariencia? ya nos han dicho que suelen haber casos así, no es nada del otro mundo— replicó mi padre con molestia.

—No me refiero a eso, piénsalo, desde que nacieron hubo una conexión extraña entre ellas—.

—¡Son gemelas! ¿qué esperabas?— golpeó la mesa haciéndome sobresaltar.

—Eso no explica todo… al nacer Lily no emitió ruido hasta que escuchó a Mayu, siempre tenía que acostarlas juntas si no era imposible hacerlas dormir, y cada vez que se ven a los ojos puedo jurarte que algo en ellas emerge… no estoy segura de que es, pero temo que sea algo malo, y recuerda el incidente… e-eso puso en peligro a Mayu, q-que pasaría si…—.

El incidente del que hablaba mi madre, a diferencia de lo que se creería, no fue el de la caída, fue de cuando Mayu y yo teníamos 3 años, al parecer cuando estábamos jugando cerca del lago tuvimos alguna especie de riña o un mal movimiento al jugar que hizo a mi hermana caer, supongo que no pudo nadar y empezó a ahogarse pues mi madre se horrorizo al verla sumergida e inconsciente y aseguró que yo al ver aquella escena me mantuve inmóvil, solo con una inquietante sonrisa, como si me hubiese alegrado verla en tal estado. Obviamente tanto mi hermana como yo éramos incapaces de recordar eso, por lo cual a veces nos costaba creer en las palabras de nuestra madre e incluso le dábamos la razón a nuestro padre, el miedo que la embargó en esa situación le impidió analizar con claridad las cosas y terminó por creer en algo erróneo.

Hacía mucho tiempo que aquel recuerdo había dejado de ser mencionado y no era de sorprender que mi padre se hubiera quedado callado por tanto tiempo, detestaba volver a hablar de algo que encontraba carente de sentido y mucho más tener que escuchar como su esposa era capaz de insinuar que alguna de sus hijas podría ser un peligro, nos adoraba por igual y nunca hubiese aceptado que alguna fuera juzgada.

—Avanna ¿te has escuchado? estas preocupándote por nada… son gemelas, es lógico que sean tan apegadas, si no fíjate en los hijos del comerciante, también son gemelos y siempre están haciendo varias cosas juntos ¿acaso ves a su padre preocupándose por ello?... y lo del lago, pensé que ya lo habíamos discutido, fue un accidente, cualquiera de las dos pudo haberse caído no fue algo hecho a propósito… temo pensar que sigues teniendo ciertas ideas hacia Lily—.

Apenas lo escuche decir mi nombre tuve un mal presentimiento.

—¿Qué ideas?, solo te dije que me preocupaban ciertas cosas… n-no lo entiendes, yo ya viví esto y sé que hay algo raro en Lily, ella encaja con varias cosas, se enferma con facilidad, se rehúsa a convivir con otra gente, rara vez demuestra sus emociones y…—.

—¡Ni se te ocurra continuar!— gritó tajantemente mi padre —no puedo creer que te estés refiriendo de tal forma a una de tus hijas, si, entiendo que Lily no actué como Mayu pero quizás solo sea algo temporal, y aun si no lo fuera ¿qué tendría de malo?, como padres debemos aceptarlas como son, no tratarlas como si fueran un peligro—.

—Lo que pasa es que eres incapaz de comprender… yo sé que Lily tarde o temprano pondrá en riesgo a Mayu…—.

—Dices esto por tus malas experiencias, sé que tu y tú hermana no fueron las mas cercanas, y que su condición no fue algo grato, pero debes de entender que eso que te sucedió no volverá a repetirse y tampoco no hay ningún "maleficio" por el cual justificar nada—.

Luego de eso nadie dijo más, solo escuche un sollozo de mi madre al salir rápidamente de la casa, ella siempre hacia eso cada vez que se mencionaba a la tía SeeU, papá nos dijo que al parecer desde niña ella tuvo conductas extrañas, casi llegando a la locura, que conforme pasó el tiempo empeoraron hasta el punto de volverse un riesgo para todos los allegados a ella, entre ellos a mi madre que en ese entonces aún era niña, finalmente en uno de sus arranques de delirios terminó por lanzarse desde la pendiente que daba hacia la parte más profunda del río asegurando que solo asi la voz del "demonio" la dejaría en paz. Supuse que aquellas cosas habían dejado marcada a mi madre y por eso actuaba de esa forma con nosotras, pero aun así me dolía saber que me consideraba un peligro para Mayu, yo quería demasiado a mi hermana, nunca le haría daño, eso era algo inconcebible para mí.

Claro, en ese entonces yo era solo una pequeña y esa inocencia con la que decía querer a mi hermana gemela poco a poco se fue esfumando… a veces desearía volver a aquel estado de dulce ignorancia…

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—Psst… hey, Mayu ¿estás despierta?— susurraba Lily mientras la sacudía ligeramente, era de medianoche y no quería despertar a nadie mas.

—¿Qué quieres…? tengo sueño…— murmuró.

—Quiero que veas algo— respondió sin dejar de sacudirle ligeramente.

Mayu elevó la cabeza —¿no puede esperar para mañana?—.

Lily negó con la cabeza —solo sígueme ¿si?—.

Con un suspiro de resignación Mayu se levantó y con pasos torpes le siguió, al estar tan perdida por la somnolencia no supo distinguir por donde la llevaba. Pasado un rato habían llegado y su desgano se transformó en sorpresa con el bello paisaje que estaba frente a ella, era una parte del lago por donde nunca habían pasado y que estaba cubierto en su mayoría por unas hermosas flores de loto.

—Wow… ¡es tan lindo!— exclamó Mayu maravillada.

—Lo sé, por eso te traje… sé que te gustaría— dijo Lily mientras se acercaba a la orilla.

—¡Las flores son muy lindas!— cuando giró en dirección a su gemela la vio acercándose de forma peligrosa a la orilla del lago —¿qué haces Lily?—.

—Ya verás…— con una rama jaló una de las flores de loto, la tomó con gran cuidado y se la acercó a Mayu —ven, quiero que hagamos algo—.

Su hermana asintió y se acercó a ella, tomo la flor de loto del lado opuesto a su hermana —¿qué haremos?—.

—Tú me quieres mucho ¿verdad, Mayu?— le preguntó Lily viéndola a los ojos —¿nunca me dejarás?—.

—Somos hermanas, nadie podrá separarnos ¡nunca!— contestó Mayu con alegría.

Lily sonrió —en ese caso, promételo— sacó del obi de su kimono una pequeña navaja y se la entregó —será una promesa de sangre—.

Mayu parecía asustada, pero viendo la mirada de confianza que le mostraba su gemela mayor asintió —está bien, será nuestro pacto— tomo la navaja y se hizo un pequeño corte en su dedo índice y se la regreso a Lily —¿ahora qué?—.

—Lo haré yo también— acto seguido se hizo el mismo corte que su hermana —deja que la sangre caiga sobre la flor.

Luego de que ambas hicieron lo que Lily había dicho esta regreso la flor de loto al lago y volteó hacia Mayu. —Listo, quedó sellado… jamás nos separaremos, hermanita querida— sonrió nuevamente —nunca te alejarás de mi…—.

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Y después de un largo rato he regresado :'D bueno, creo que este capítulo no dice gran cosa pero fue lo único que se me ocurrió por ahora :/ sea como sea conforme avance la historia todo tomara mas forma n.n espero ya no tardar demasiado con el próximo capitulo xD

Kingiskandar: me alegra que te gustara :D y si, a mi también me encanta usar tercera persona solo que aveces uso de apoyo la primera persona para narrar ciertos detalles :3

Torahiko Ooshim: creéme, las sagas de Masa son geniales OuO lástima que no muchos las consideran al momento de traducir :c cuando menos esta saga (en la que me estoy basando) esta completa, son tres canciones y si las buscas espero te atrapen como a mi :3 si no me equivoco los nombres los coloqué en el primer capitulo así que puedes buscarlos en Youtube :D y gracias por la corrección con lo de Avanna, en serio, por mas que busqué imagenes para poder describirla había detallitos que me dejaron confundida, los dibujantes luego le ponen su toque al dibujo y yo sufro por ello xD

Hasta la proxima actualización :D