-Oe oe ¿Asesino-san? ¿Asesino-san?-escuché una voz sin ninguna expresión hablandome, mientras me picaba en las costillas con un palito. Fui abriendo lentamente los ojos, mientras intentaba identificar el lugar donde nos encontrábamos y, la persona al ver eso me cuestionó -¿Cómo te llamas Asesino-san? ¿Sabes que día es hoy?

-Cállate tragadonas, deja dormir-dije, mientras me ponía de pie y pude identificar el lugar donde estabamos, era la azotea del salón de fiesta, también pude sentir algo pegajoso en mi cabello y mi espalda.

-Todavía que evito que te dejen peor y asi me agradeces - Ella también se ponia de pie.

-¿Es sangre esto que tengo en la cabeza? -pregunté, claramente ignorando lo que me dijo.

-No solo es un poco de ponche -respondía mientras se dirigía a la puerta.

-Algo me dice que sabes lo que paso - le dije mientras iba caminando hacia el mismo lugar que ella, poniendo mis manos en los bolsillos del pantalón

-inicio del Flash back-

Kagura después de noquear a Sougo, fue por un poco de ponche y se lo rego en la cabeza, le pidio un lápiz labial a unas de las chicas que estaban con ella, y con éste empezó a hacer unos garabatos en la cara del chico, sus amigas se reían de lo atrevida que era la joven, mientras que unas gafas flotantes intentaban detenerla. Una vez finalizada su obra de arte en el rostro del de ojos carmesí se fue a bailar con su grupito.

Mientras otra chica de cabellos negros como la noche, iba pasando por ahi mientras comía una dona. Vio a su compañero de club tendido en el piso, con unos garabatos en el rostro. Cuando se termino su golosina se limpio sus manos en las ropas del tendido en el piso, mientras lo levantaba para cargarlo y llevarlo a la azotea, para que nadie más lo viera.

-Fin del Flash back-

-Gracias -dije sin mucha emoción.

-Sólo lo hice para no manchar la imagen de nuestro club -me respondió mientras abría la puerta

-Gracias por abrirme la puerta, tengo algo pendiente con una cierta niña

-Ella ya no esta, tendrás que esperar hasta inicio de clases, además no te conviene

-¿Temes por tu amiguita? -pregunté con un tono burlón

-Temo por el club que pierda más su dignidad, ya que la maestra tampoco hace cosas muy buenas.

-No te molestes en preocuparte

-Lo hago, porque hemos esatado intentado llegar a las nacionales

-Ya tranquila -dije mientras bajaba las escaleras.

Ya en el salón, me dirigí a la puerta, ya no tengo que seguir buscando víctimas, pues acabo de encontrar a una que no se va a librar tan fácil y tengo que pensar en las mil y unas formas para torturarla, marcar su piel nivea y que se arrepienta toda su vida de haberse metido con el rey de los sadicos.