Bokura no Gash Bell! One-shots Collection 2: "Lo Que el Tiempo Oculta"

One-shot 2: "Feliz Cumpleaños"

Protagonistas: Kurumi Allen y Zeon Bell

Género: Amistad, pseudo-romance

Descripción: Ella planeó todo para darle un regalo especial, él solo la ignoró. Cuando el problema se formó fueron obligados a arreglarlo, ¿podrán cooperar para resolverlo?

Espacio: Mundo Mamodo

Advertencias: Ninguna.


"FELIZ CUMPLEAÑOS"

-¡Feliz cumpleaños, Zeon-sama! – Exclamó una Kurumi de tres años saltando alegremente sobre la enorme cama del Príncipe peliplateado que dormía plácidamente. - ¡Despierta, despierta! –

-Uh… ¿Qué demonios quieres? – Preguntó somnoliento con un tono de fastidio. – Déjame dormir, Kurumi… - Murmuró acomodándose para dormir nuevamente, aunque su voz reflejaba que estaba más dormido que despierto en realidad.

-Mo~…tienes que despertar Zeon-sama, vamos, vamos. – Repitió mientras comenzaba a zarandearlo con sutileza para despertarlo totalmente, o al menos que despertara lo suficiente para que dejara de parecer un zombi. - ¡Venga, despierta! –

-Eres demasiado ruidosa… - Se quejó dándole la espalda después de empujarla con el brazo. – Sólo déjame dormir. –

Kurumi hizo un puchero y se bajó de la cama, inmediatamente jaló la sábana con fuerza para quitársela al mamodo, quien abrió los ojos frustrado al sentir la repentina acción.

-¡¿Qué quieres, Kurumi?! ¡Sólo quiero dormir! – Exclamó mirándola irritado.

-¡Y yo quiero que te levantes! ¡Es tu cumpleaños! – Respondió mirándolo fijamente.

-¡Son las 2 de la madrugada, Kurumi! ¡LAS DOS DE LA MADRUGADA! – Exclamó sintiendo que ya mismo le daba un paro cardiaco del estrés. - ¡¿QUIEN RAYOS ESTA LO SUFICIENTEMENTE LOCO COMO PARA DESPERTAR A ALGUIEN A LAS DOS DE LA MADRUGADA POR UN ESTUPIDO CUMPLEAÑOS?! -

-… - Kurumi lo miró de reojo. – Yo. – Respondió.

-¡FUERA! – Exclamó apuntando hacia la puerta.

-¿Qué? Pero-… - Intentó replicar.

-¡DIJE FUERA! – Repitió apuntando nuevamente hacia la entrada.

-Mo~, es el colmo. – Murmuró irritada haciendo un puchero y dándose la vuelta para irse. - ¡Es la última vez que me desvelo por hacerle una fiesta a un príncipe amargado! – Exclamó furiosa antes de cerrar la puerta de golpe.

-Tsk, es la última vez que recojo del suelo a una moribunda media muerta. – Murmuró Zeon irritado recogiendo la sábana y regresando a la cama dispuesto a dormir nuevamente.

"¡Es la última vez que me desvelo por hacerle una fiesta a un príncipe amargado!", las palabras de Kurumi resonaron en su cabeza haciendo que un sentimiento de culpa se apoderara inmediatamente de él.

-Tsk, maldita sea… - Murmuró apretando sus puños y sus ojos. – Solo duérmete, solo duérmete, solo duérmete… - Se repetía una y otra vez mientras se daba vueltas por toda la cama.

Conforme los "tic tac" del reloj sonaban el estrés de Zeon aumentaba, hasta que a los pocos minutos no pudo soportar más y terminó arrojando la sábana al suelo mientras se levantaba de golpe y caminaba al armario para buscar un cambio de ropa.

-Maldita sea, odio a las estúpidas niñas con sus ridiculeces de "fiestitas" y sobre todo sus mugrosas caritas de perro hambreado que hacen cuando quieren que alguien cumpla sus malditos caprichos. – Murmuraba maldiciendo todo mientras sacaba un short gris, una playera desmangada blanca y un manto blanco con su respectivo broche ahora de color gris oscuro con una piedra blanca en el centro. – Realmente las odio…y sobre todas a Kurumi con sus boberías, debí haberla dejada tirada en el suelo, ¿quién me manda a andar de metiche recogiendo las sobras de otros del suelo? Tsk, maldita sea. –

Aunque fue lleno de estrés y un aura negativa a su alrededor, el peligris se cambió de ropa y salió de la habitación buscando a la pelinegra, sintió su presencia en los pisos bajos por lo que simplemente se teletransportó al sitio exacto.

-¡Oe, Kurumi! – Exclamó al llegar a la entrada del salón de fiestas que estaba totalmente a oscuras. - ¡Sé que estás aquí! ¡Sal ya antes de que me arrepienta! –

-Mo~, ¿Qué tú no puedes ser amable con nadie? – Preguntó Kurumi sentada en una esquina abrazada a sus rodillas mirándolo de reojo.

-¿Qué demonios haces ahí? – Dijo ignorando su pregunta mientras caminaba hacia ella.

-Sufro en silencio. – Respondió desviando la mirada.

-No me haces sentir mal en lo más mínimo, si es lo que intentas. – Interrumpió mirándola fijamente.

-Tch, solo déjame sola como siempre lo haces. – Replicó sin dirigirle la mirada.

-No Kurumi, tampoco siento lástima por ti. – Repitió cruzando los brazos.

-Idiota. – Dijo Kurumi mirándolo de reojo molesta.

-Tsk, ya levántate de ahí que lo que das es vergüenza. – Dijo tomándola del brazo y jalándola para levantarla.

-Mo~, solo déjame tranquila. – Murmuró mirándolo molesta. – De igual manera eso querías ¿no? Bien, no te molestaré de nuevo. – Dijo dándole la espalda mientras cruzaba los brazos.

-Eres tan irritante a veces, Kurumi… - Murmuró fastidiado aguantando las ganas de lanzarle un Zakeruga. - ¿Quieres seguir con ese comportamiento infantil o vas a actual maduramente? – Preguntó mirándola (a su espalda, mejor dicho) pero la pelinegra simplemente lo ignoró, haciendo que el estrés del chico aumentara. - ¡Bah, bien! Si quieres seguir con tus ridiculeces allá tú, es la última vez que vengo a rogarte. – Dijo dándose la vuelta.

-¡Pero ni siquiera me has rogado! – Reprochó molesta girándose para verlo.

-¡Viene hasta aquí por ti, ¿acaso eso no es rogarte?! – Replicó Zeon girándose a verla.

-¡No! – Respondió Kurumi cruzando los brazos. – Y ni perdón me has pedido siquiera. –

Zeon la miró fijamente fulminándola con la mirada y sus puños apretados. – Ganas no me faltan de lanzarte un Zakeruga, Kurumi…créeme, ganas no me faltan… - Amenazó tratando de controlar su irritación.

-Mo~, ¿en lugar de pedir disculpas me amenazas? Es el colmo contigo. – Murmuró mirándolo molesta. – Siempre es lo mismo contigo, nunca me escuchas y solo me tratas mal, quise hacer de todo para agradarte pero veo que no funciona. –

-¿A qué te refieres? No has hecho nada. – Dijo confundido por sus afirmaciones.

-¡He hecho de todo por ti! Aprendí muchas cosas para atenderte como se debe pero simplemente tú no me prestas atención. – Replicó mirándolo aún molesta. – Nunca me agradeces, nada te gusta, solo te la pasas molestándome… ¡Nada funciona contigo! ¡Nada! ¡Quise ser amable pero es inútil! ¡INUTIL! –

-Tsk, hablas como si fuera lo peor del mundo. – Murmuró mirándola de reojo.

-¿Respondo a eso con palabras o con un Feisu? – Preguntó aguantando sus ganas de golpearlo.

-Igualada, infantil y tonta…tsk, ¿qué clase de hija tenías Dark? – Preguntó Zeon al aire como si alguien más los estuviera escuchando.

-¡¿Qué dijiste?! ¡Mo~, es el colmo! – Exclamó Kurumi irritada. - ¡¿Qué clase de Príncipe eres?! ¡¿El príncipe de la crueldad?! –

-Bueno, ya que lo preguntas… - Respondió tranquilamente.

-¡ZEON! – Exclamó irritada.

-¡¿Qué?! – Respondió mirándola fijamente a los ojos con rivalidad.

-¡¿Pueden guardar silencio?! – Exclamó la madre de Zeon abriendo la puerta de golpe, asustando a ambos mamodos. - ¡Son las dos y media de la madrugada y ustedes están gritando como locos! ¡¿Podrían guardar silencio e irse a sus cuartos a dormir?! ¡Arreglen sus problemas en silencio, parecen pareja de recién casados! –

-¡Lia-sama!/¡Madre! – Gritaron ambos al unisón en negación a esa afirmación. - ¡Jamás me casaría con él/ella! – Exclamaron apuntándose uno al otro.

-Siendo tan idénticos está más que claro que jamás se llevarán bien, ambos tienen un humor horrible. – Dijo Lia mirándolos con autoridad. – Bien, si continuarán peleando ambos se van directitos a la habitación de Zeon y arreglan sus problemas, si alguno quiere reclamar algo es libre de escribir una nota y esperar a que el rey la apruebe. –

-¡¿Qué?! ¡Eso no es justo! ¡Padre está de viaje! – Exclamó Zeon frustrado.

-Precisamente por eso, ahora al cuarto. – Ordenó Lia.


-Mo~…realmente odio todo esto. – Murmuró Kurumi molesta entrando de mala gana a la habitación de Zeon.

-Tsk, esto es abusar de tu poder… - Renegó Zeon entrando a la habitación mientras miraba de reojo a su madre con molestia. – Cuando padre regrese me quejaré con él de ti. –

-Sí, sí, lo que digas. – Dijo Lia restándole importancia, luego lo miró fijamente con los brazos cruzados. – De cualquier manera no saldrán de aquí hasta que arreglen sus diferencias. –

-Tsk, ¿y por qué tengo que hacerlo yo? – Preguntó molesto deteniéndose para verla fijamente. – Si tanto lo quieres entonces hazlo tú. –

-Escúchame muy bien, Zeon. – Dijo Lia mirándolo. – Fuiste tú quien le salvó la vida, fuiste tú quien la trajo a vivir con nosotros, fuiste tú quien dijo que se haría cargo de ella y fuiste tú quien aceptó todas las responsabilidades que eso conllevaba. –

-Sí, pero… - Murmuró desviando la mirada.

-Me da igual lo que tengas que decir, quisiste cuidar de Kurumi por cuenta propia, nadie te ha obligado a hacerlo. – Dijo Lia interrumpiéndolo. – Así que ahora cumplirás tu responsabilidad quieras o no. –

-Tsk, maldita sea. – Murmuró dándole la espalda a su madre.

-Bien, me retiro ahora, espero que arregles todo este lío en lugar de empeorarlo. – Dijo saliendo de la habitación y cerrándola con un hechizo antes de regresar a sus aposentos para dormir nuevamente.

-Tsk, odio a las madres metiches que no dejan vivir en paz a sus hijos… - Murmuró mirando la puerta de reojo con irritación.

Zeon suspiró resignado, sabía que su madre lo había encerrado ahí junto a ella y la única forma de salir sería "arreglando" ese tonto problema. Se giró para buscar a la pelinegra con la mirada, encontrándola sentada en una esquina de la habitación abrazada de sus rodillas mientras escondía su rostro entre las mismas, bufó estresado y caminó hacia Kurumi.

-Maldición, ¿cuál es tu maldito afán de estar lloriqueando en las esquinas? – Le preguntó con voz irritada mientras se acercaba.

-¿Y cuál es tu afán de venir a molestarme cuando te quiero lejos de mí? – Respondió molesta sin preocuparse por mirarlo.

-¿Qué dijiste? Mira mocosa, yo tampoco quiero estar aquí pero me obligan. – Dijo mirándola fijamente cruzado de brazos. – Y la única forma de que nos dejen salir es que esta estupidez se arregle, así que terminemos con esto, solo discúlpate y te perdonaré. –

-¿Disculpa? Es qué tú tienes problemas mentales, ¿verdad? – Dijo irritada mirándolo de reojo. – Si así de odioso eres tú, no quiero imaginar qué clase de mamodo es Gash… - Murmuró desviando la mirada. – Aunque no es como si él pudiera ser peor que tú, de todos modos… -

-¡CALLATE! – Exclamó Zeon furioso enterrando sus uñas en los hombros de Kurumi y levantándola con fuerza para rebotarla contra la pared fuertemente. - ¡No vuelvas a repetir ese maldito nombre! ¡NUNCA! – Gritó mientras la tomaba del cuello de su vestido para levantarla en el aire por unos segundos y después aventarla con fuerza hacia el suelo.

Zeon comenzó a jadear de la furia que recorría cada parte de su cuerpo, por su lado Kurumi comenzó a toser ya que el peligris la había ahorcado por unos momentos, cuando se calmó se sentó en el suelo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Tomé lecciones para aprender a hacer algo que te gustara…me desvelé preparando todo para desearte un feliz cumpleaños… - Dijo entre sollozos mientras apretaba los puños. – Me esforcé tratando de hacerte feliz aunque fuera un poco…pero veo que es inútil. –

-Nadie te pidió que lo hicieras. – Dijo desviando la mirada mientras jadeaba un poco aún.

-Tienes razón, nadie me lo pidió… - Respondió levantándose y sacudiendo su vestido. – Lo hice por voluntad propia…porque quería agradecerte todo lo que has hecho por mí… - Murmuró mientras limpiaba las lágrimas de su rostro.

Zeon se sorprendió ante esta confesión, inconscientemente se giró a verla tratando de procesar sus palabras, miró como ella limpiaba sus lágrimas en vano ya que seguían saliendo de sus ojos, miró las marcas rojas que había dejado por su cuello cuando la tomó del vestido y los pequeños raspones que tenía en sus brazos, rodillas y mejilla al haber caído al suelo.

-Zeon…por favor, respóndeme. – Dijo llamando la atención del mamodo, se giró para verlo con sus ojos llorosos mientras la voz le temblaba un poco. - ¿Por qué me salvaste…cuando planeabas tratarme de esta manera cruel? – Preguntó sorprendiéndolo más de lo que ya estaba. – Si desde un principio pensabas ser así conmigo…entonces hubiera preferido que no me hubieras ayudado y simplemente me hubiera muerto… -

Esas palabras se clavaron en el corazón de Zeon como una daga que lo perforaba sin piedad, ¿realmente ella creía que era un ser cruel? ¿Aun cuando él había hecho tanto por ella?... ¿Acaso…realmente había hecho algo por ella? Ahora mismo se lo cuestionaba.

-Kurumi… ¿Estás triste? – Preguntó mirándola fijamente.

La pelinegra apretó sus puños y extendió sus manos. - ¡FEISU! ¡FEISU! ¡FEISU! ¡FEISU! ¡FEISU! – Exclamó repetidas veces atacándolo sin darle tiempo de defenderse. - ¡Eres un idiota Zeon, un completo idiota! ¡¿Cómo puedes preguntar tremenda estupidez en un momento como este?! ¡Eres lo peor! ¡LO PEOR! – Gritó llorando mientras la rabia la recorría por completo.

-Maldita sea, duele… - Murmuró Zeon sintiendo fuertes ardores en las quemaduras que la chica le impartió con sus hechizos. – Bien, suficiente. – Dijo teletransportándose frente a ella para tomarla de las muñecas y empujarla al suelo para retenerla totalmente.

-¡Suéltame! ¡Suéltame, Zeon! ¡Te digo que me sueltes! – Exclamó forcejeando para liberarse, pero era en vano.

-¡KURUMI! – Gritó con todas sus fuerzas, haciendo que la chica detuviera sus forcejeos y lo viera fijamente con una mirada de confusión y sorpresa a la vez. - ¿Por qué siempre tienes que hacer tanto lío por cosas tan simples? Maldición, eres tan irritante y molesta. –

-¿Entonces por qué simplemente no me dejas ir? No lo entiendo… - Dijo entre sollozos tratando de retener sus lágrimas.

-Porque simplemente no puedo…eres alguien que jamás podría dejar que se fuera… - Murmuró odiándose a sí mismo por hablar de esa manera, estaba ablandando su corazón y eso jamás se lo perdonaría ni su padre ni él mismo.

-¿Eh…? – Murmuró Kurumi sorprendida de sus palabras. - ¿De-De qué estás hablando, Zeon…? –

-Maldita sea…borraré esto de tu memoria una vez termine… - Murmuró entre dientes para sí mismo mientras se sonrojaba inconscientemente, se mordió el labio inferior y cerró sus ojos con fuerza. – Eres alguien especial para mí…por eso yo…jamás dejaría…que-que te fueras… Ku-Kurumi…y-yo…yo te-... –

-¿Qu-Qu-Qu…? – Tartamudeó sonrojada mirándolo fijamente. – Y-Yo también…Zeon… - Respondió desviando ligeramente su mirada.

-¿E-Enserio…? – Preguntó sorprendido por su respuesta, jamás esperó escuchar eso de ella…sonrió ligeramente mientras acercaba su rostro al de ella. – E-Entonces… -

-Porque… - Dijo mirándolo a los ojos con una sonrisa. – Eres como mi hermano mayor, Zeon… -

"Eres como mi hermano mayor", "mi hermano mayor", "mi hermano", "mi hermano", "mi hermano mayor"esas palabras detuvieron no solo el movimiento del rostro de Zeon, sino también su respiración e incluso el latido de su corazón, algo dentro de él había sido perforado cruelmente, algo dentro de su pecho dolía mucho. El peligris liberó a Kurumi mientras se sentaba a su lado hundiendo su vista en el suelo, perdiéndose en el infinito, la pelinegra miró esto y se confundió aún más de lo que ya estaba.

-¿Sucede algo, Zeon? – Le preguntó acercándose un poco a él preocupada. - ¿Por qué estás decaído? –

-¿Eh? N-No…no es nada. – Respondió sin levantar la mirada, sentía que algo en su pecho dolía con fuerza pero no quería culparla, al contrario, se culpaba a sí mismo ¿por qué? Simple: porque desobedeció la regla más importante de su vida "olvida tu corazón y fórjalo hasta que sea digno de poder", había abierto su corazón y eso le estaba causando ese dolor, por eso no podía culpar a Kurumi. Jamás lo haría en realidad.

La pelinegra se sintió repentinamente culpable por la expresión reflejada en el rostro de Zeon, sabía que algo de lo que había dicho era lo causante de eso, pero no sabía con exactitud qué era ni cómo arreglarlo, desvió la mirada angustiada y suspiró, después se acercó más al peligris para abrazarlo con gentileza mientras le daba un dulce beso en la mejilla.

El príncipe se sorprendió de las repentinas acciones de Kurumi, haciendo que su corazón se agitara considerablemente, algo en su estómago se removió de forma agradable y sintió como sus mejillas se sonrojaban con intensidad. Pasaron algunos segundos para que la chica se separara y él girara su rostro para encontrarse con los ojos dorados de la pelinegra que lo miraban fijamente con un brillo único.

-¿Ku-Kurumi…? – Murmuró mirándola sin saber qué decir exactamente. - ¿Por qué? –

-Feliz cumpleaños, Zeon. – Dijo con una voz suave mientras esbozaba una sonrisa cálida.

Eso fue todo…su corazón se aceleró al triple, su sonrojo se intensificó e incluso comenzó a temblar ligeramente ante esa sonrisa cálida, siempre era lo mismo. Odiaba eso, odiaba que su corazón fuera terriblemente débil ante la sonrisa, la mirada, el toque o incluso ante la simple presencia de Kurumi cerca de él, odiaba todo eso, pero lo que más odiaba era que realmente no podía odiarla, porque en el fondo sabía que tenía un afecto especial por ella.

Impulsivamente la abrazó del cuello aferrándose a ella, aspiró el aroma que emanaba de su cabello: olor a rosas. Su esencia favorita, el olor de Kurumi. Acarició sutilmente la espalda de la pelinegra haciendo que la curvara ligeramente, no soportó más y la tomó del rostro acariciando su mejilla, la miró a los ojos por unos momentos antes de poner sus labios sobre los de ella, uniéndolos en un dulce beso.

Kurumi abrió los ojos sorprendida ante esta acción, quiso alejarlo pero su cuerpo estaba inmóvil ante la sensación, finalmente terminó cediendo ante el beso y cerró sus ojos dejándose llevar mientras lo abrazaba del cuello. Pasaron pocos momentos para que se separaran al sentir que el aire les faltaba, sus rostros estaban sonrojados y se veían a los ojos ligeramente agachados mientras un hilito de saliva unía sus labios aún.

-¿Ze-Zeon…? – Murmuró Kurumi sin saber qué decir exactamente.

-Si no te molesta…me gustaría que me dieras el regalo que preparaste. – Dijo desviando la mirada. – Digo…si quieres. –

Kurumi sonrió emocionada. - ¡SI! – Exclamó con felicidad mientras saltaba a sus brazos. - ¡Gracias Zeon, muchas gracias! – Dijo con sinceridad.

El mamodo sonrió ligeramente mientras correspondía el abrazo. – Al contrario, gracias a ti. – Dijo con sinceridad. - ¿Puedo pedirte un regalito de cumpleaños? –

-¿Uh? ¿Qué cosa? – Preguntó ligeramente confundida.

-Ven a dormir conmigo, son casi las 4 de la madrugada. – Dijo ligeramente sonrojado, nunca esperó dormir con alguien hasta que tuviera más de los 200 años, ni siquiera había dormido con sus padres de bebé y ahora lo haría con una plebeya a su cuidado.

-¡Claro! – Exclamó ella emocionada con inocencia. - ¡Una pijamada con Zeon! – Dijo con una risita.

Ambos caminaron hacia la cama y se recostaron frente al otro, Zeon los cobijó a ambos con la sábana pero estaban a solo unos centímetros de distancia, se miraron fijamente a los ojos en silencio.

-Zeon. – Dijo Kurumi entre un bostezo mientras se recargaba en el pecho del mamodo. – Feliz cumpleaños. – Murmuró cerrando sus ojos siendo vencida por el sueño.

Zeon se sonrojó ante esto, sonrió y después la abrazó. – Gracias, Kurumi… - Murmuró cerrando los ojos para dormir al fin.

No importaba cómo había empezado el problema, ni como lo trataban de solucionar, ni lo que decían durante el enfado, no importaba nada…lo que importaba era que ambos sabían que el otro sentía lo mismo por él independientemente de los insultos, peleas, discusiones y demás…eso es algo que estaría siempre con ellos.

Zeon disfrutó de su primer cumpleaños al lado de la única persona que consideraba su amiga, la persona más especial para él…aunque terminó borrando sus recuerdos, ni loco dejaría que ella lo recordara, estaba seguro que lo molestaría por eso el resto de su vida y eso era algo que jamás pasaría…

Puede ser un cumpleaños feliz siempre y cuando estés ahí a mi lado.


¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~

Hoy vengo a compartirles una memoria de Kurumi y Zeon en su infancia, ¡espero que les haya gustado! *w* awww...este par ha vivido tanto y sin embargo su amistad perduró hasta el final uwu no me cansaré de verlos juntos Cx

¡NOS LEEMOS!