Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen.
Advertencias: Ninguna.
Disfrutad de la lectura!
N/A: ¡Hola de nuevo! y ¡Feliz año a todas y todos mis queridos lectores y lectoras!. Ya les expresé mi amor y gran agradecimiento en el fic anterior del reto de los 50 ShikaIno (me hago auto spam por si quieren pasar), pero quería recordárselos. Y bueno, empecé a full con las actualizaciones de todas mis historias, por lo cual estén atentas a las alertas de las historias. Ya enfocándome al contenido del capítulo en sí, ¡se revela la gran noticia a Ino!, ¿qué es?, pues acá está jajaja. Espero os guste el capítulo, si es así déjenme un review, aún sea para alguna crítica, error u demás. Sin más que decirles, les doy las gracias una vez más por leer mis historias y ¡nos vemos!.
Sobre Compromisos y Cosas Problemáticas
II
'¿Cariño o Amor?'
-¿Qué está pasando acá?- se decidió a decir. Ambas mujeres seguían con la vista clava en ella y temió por oír lo peor.
-Por favor, no te pongas tensa cariño- le dijo su madre.- No pasa nada.
-¿Cómo no va a pasar nada?, Tsunade-sama ha venido en persona acá y quieres que no le tome peso- dijo con una voz apagada. Por un momento se lamentó de haberle hablado así, al fin y al cabo su madre no tenía la culpa.- Lo siento, no quise...
-¿Acaso no puedo visitar a una de mis ex alumnas?- preguntó la Hokage, con mucho más ánimo del que le hubiese gustado, porque ¿para qué le ocultaban lo que pasaba tratándola de esa manera?.
-Enserio, ¿qué está pasando?- preguntó directamente. Se estaba hartando de la situación, esto definitivamente no era con lo que esperaba encontrarse al llegar a su casa a descansar. Instintivamente, sus ojos se comenzaron a cristalizar a la espera de las palabras que saldrían por la boca de la mujer que estaba frente a ella.
-Ino, calma- le dijo su madre tratando de reconfortarla, alcanzándole una de las tres tazas con té que habían sobre la mesa en que estaban reunidas.- Solo escucha lo que nuestra Hokage tiene para decirte.
-Yamanaka Ino, has asumido como la líder de tu clan y has de comenzar a actuar como tal- comenzó la rubia, con un tono que dejaba en claro su autoridad.
-Si, Hokage-sama. Pido disculpas por mi actitud inicial.
-He acudido personalmente a discutir sobre temas que comprometen directamente el futuro del clan Yamanaka.- Con esto, obtuvo toda la atención de la chica, quien comenzó a sentir como cierto nerviosismo invadía su cuerpo, sabía que tendría que aceptar las responsabilidades de su clan, pero no esperó que estas le tomaran de manera tan rápida y sorpresiva. Pensó en su padre y visualizó la imagen de la buena líder que quería llegar a ser, y todo eso empezaría oficialmente desde hoy.- Además de asuntos que incluir asuntos que tienen que ver con el equipo Ino-Shika-Cho.
-Pero, en ese caso ¿no tendrían que estar los líderes de los otros dos clanes presentes?- preguntó. Sabía sobre las reuniones que tenían esta alianza, pero nunca había estado presente en una. Sin embargo tenía una escasa idea materializada dentro de cabeza acerca de que iban, la cual para empezar reunía a miembros de los tres clanes que conformaban la alianza. No solo a una.
-Este es el caso; no será una reunión oficial de la alianza, pero si será algo que influirá en ella de todas formas. Es más, esta charla ha de quedar únicamente entre nosotras, nadie más puede saber que existió esta conversación- dijo seriamente.- ¿Puedo contar con eso?
-¿Puedo preguntar el por qué me está pidiendo que no le comunique a mis compañeros sobre esto?
-Ya te darás cuenta cuando te diga el motivo principal de mi visita- dijo. Esperó por unos instante una respuesta por parte de la Yamanaka, la cual se limitó a sentir con un gesto de aprobación.- El día de ayer, los líderes del clan Nara y Akimichi acudieron a mi para conversar sobre el futuro de sus respectivos clanes, ahora que el ambiente se ha calmado luego de sobrellevar una guerra es tiempo de comenzar a proyectarse y pensar en las futuras generaciones.- Con esto se le heló la sangre, sabía que el equipo debería de 'ponerse de acuerdo' sobre el cuándo tendrían hijos, para así poder perdurar con la formación. ¿Acaso tendría que tener hijos ya?, o una mejor pregunta sería, ¿con quién?. Se imaginó siendo entregada a un hombre mayor que podría tener la edad de su padre, el pensamiento la causó un escalofrío.
-¿Esto va sobre el tener hijos?- preguntó tímidamente.- Porque si es por eso, yo-
-Ino. Déjame terminar- le regañó la rubia, interrumpiéndola.- Bueno, yendo directo al grano en consideración a tu paciencia- dijo irónicamente.- La formación ha sido originalmente solo de hombres, por lo que no han existido problemas en preservar el apellido del clan, hasta ahora- dijo refiriéndose a ella. Tenía razón, eso significaría una gran problema debido a que al contraer matrimonio adoptaría un nuevo apellido.- Al parecer, esta situación ya había sido hablada entre ellos con ya mucha anterioridad, más precisamente en el momento en que se enteraron que la heredera del clan Yamanaka sería una mujer. Por lo que ya tenían planificado lo que se tendrá que llevar a cabo en estos momentos.
Un momento de silencio se prolongó en la habitación, Ino miraba ansiosa a la Hokage con la taza de té fuertemente apretada entre sus manos. No tenía idea de que iba a pasar y eso la ponía de los nervios.
-¿Y?- preguntó al no escuchar más respuesta.- Ahora es cuando me dice de que se trata todo lo que sucederá ahora.
-Bueno, hace exactamente veinte años atrás el grupo se reunió para discutir el tema y se llegó a un acuerdo en común- dijo, acto seguido le entregó un escrito que estaba sellado con el signo de los tres clanes: Nara, Akimichi y Yamanaka. Dentro estaba firmado por los tres líderes, incluido su padre. Pasó sus dedos por encima de la firma sintiendo el relieve que había dejado la pluma al deslizarse. No alcanzó a leer lo escrito cuando la Hokage siguió hablando.- Al acuerdo consiste en que la fémina del grupo- yo, pensó para sus adentros- ha de contraer matrimonio con uno de los dos integrante del grupo para-
La taza que tenía entre sus manos se estrelló contra el piso, interrumpiendo a la mujer.
-¿¡Cómo!?- gritó.- ¿¡Q-QUE YO QUÉ!?
Por Kami, es idéntica a Inoichi, pensó.-Ino, por favor...- dijo dirigiéndole una mirada asesina a la chica, la cual recibió el mensaje inmediatamente y se calmó. Nadie, realmente nadie, querría hacer enojar a su maestra, ni siquiera lo llegarían a pensar. Trató de contener su furia interna por unos minutos, se dedicó a mantener su vista fija en un punto lejano, respirar y comenzar a contar. Se mantuvo un tiempo así, tiempo en el cual las dos mujeres la miraban fijamente como en un inicio, hasta que se decidió a hablar.
-¿Por qué?
Suspiró.- Porque llegado el momento, has de casarte y tener hijos, es un hecho. Además estás ligada a la responsabilidad de dejar descendencia al ser la líder del clan.- Efectivamente quería, algún día, casarse y tener sus propios hijos, pero siempre que fuese por disposición propia y no siendo obligada a ello.- Sumado a esto, no podían dejar que te comprometieras con cualquier persona. Con tu nacimiento ya estaba destinado que el trío Ino-Shika-Cho llegaba a su fin. Era algo inminente.- Eso la había golpeado fuerte, en cierta manera se culpaba a sí misma por todo esto, su mundo se estaba viniendo abajo y por ello tendría que aceptar lo que le dicen, esperaba que sus amigos no la odiasen por ello. Imaginó a su padre el día que se estableció ese acuerdo, siempre se había mostrado muy celoso frente a cualquier tipo de amigo que se acercara a ella, a excepción que fuesen Chouji o Shikamaru. Recordó cierta ocasión en la cual él la había vinculado sentimentalmente con alguno de sus dos compañeros de equipo. Ahora entendía que fue una broma con una verdad oculta en ella.
~oOo~
Había bajado para cenar junto a sus padres al igual que todos los días. En el comedor, se encontró con su padre inspeccionando minuciosamente la comida que estaba en su plato con ayuda de su tenedor. Su madre estaba aún en la cocina sirviendo el plato de su hija para servirlo. Una vez entró a la sala, su padre levantó la cabeza y le quedó mirando. Reconoció inmediatamente esa mirada en sus ojos; estaba por decirle algo importante. Sintió una extraña mezcla de nerviosismo y ansiedad, ¿acaso había hecho algo malo?, no que ella recordase la verdad. Hace poco que regresaba de una misión la cual había resultado exitosa, al igual que muchas y se estaba encargando de la floristería a diario, ¿qué podría ser?.
-Ino...- le llamó.
-¿Qué pasa, papi?
-Esto, es bastante difícil de decir y esperé bastante para poder recién hablar respecto al tema- comenzó diciendo. Su voz se iba poniendo cada vez más grave.- Ya estás llegando a 'esa edad'...- Mierda, ya sabía a que iba todo eso. Ese mismo día su padre había llegado de una misión junto a sus compañeros de equipo, de seguro le metieron otra loca idea dentro de su cabeza y ahora estaba torturándose a sí mismo.
-Por enésima vez, no estoy saliendo con nadi-
-A quién eliges: ¿Shikamaru o Chouji?- le soltó de un minuto a otro.
-¿¡Cómo!?
-¿Con cuál de ellos quieres salir?
~oOo~
Una leve sonrisa apareció en su rostro, nunca se lo había dicho de manera directa, pero probablemente esos dos muchachos serían los únicos que lograrían la aceptación de su padre. Tenía que aceptar, lo haría por el bien del futuro del clan y por su padre, porque era lo que él quería para ella.
-Sumado a esto, las habilidades que poseen tienen la cualidad de complementarse entre sí. Razón por la cual existe una gran probabilidad de que sus hijos logren heredar ambas técnicas o una de ellas que sea notoriamente superior a la de generaciones anteriores- terminó de decir. Se tomó unos minutos para tomar la valentía y responder, aunque ya sabía la respuesta.
-Está bien. Lo haré.
Ambas rubias miraban atónitas a Ino, ¿tan rápido había aceptado?. Todo eso sin aún no haber roto ningún objeto de la sala ni haber amenazado a nadie.
-Bueno los detalles de todo serán vistos después, en compañía de la familia de la pareja-
En cuanto oyó la palabra 'pareja', una pregunta apareció de forma inmediata dentro de su mente, interrumpiendo una vez más a la Hokage.
-¿Con quién tendré que comprometerme?- le preguntó inmediatamente.
-Bueno, respecto a eso- tomó aire.- Esa es la parte que ha de quedar únicamente entre nosotras. Cuando el día de ayer me enteré de la situación, los padres de ambos me pidieron que yo tomase la decisión de con quién te casarías. En un principio se había pensado que los tres líderes tomaran esta decisión, pero dada las circunstancias- dada la muerte de mi padre, pensó para sus adentros- me han encomendado esta tarea para evitar conflictos.
-Entonces, ¿quién?- volvió a reiterar la pregunta.
-No me siento en la autoridad de decidir por tu vida privada, además de que os guardo un gran aprecio a ti y Sakura. Es por esto que creo que tienes la madurez suficiente para decidir por ti- terminó de decir.
Mierda, pensó. Ahora si que estaba jodida. Estaba por decidir todo el futuro de su vida en tan solo unos minutos con decir el nombre de alguno de sus amigos, ¿acaso no podían elegir a alguien ajeno a ella?. La idea le hizo estremecer a los pocos minutos, se vio a sí misma compartiendo la misma cama con un completo desconocido que únicamente le quería por conveniencia.
-Ino, tienes que decirme ¿el Nara o el Akimichi?- inmediatamente resonó la voz de su padre al interior de su cabeza: A quién eliges: ¿Shikamaru o Chouji?.
Por un momento, dejó de parecer tan mala noticia, al fin y al cabo por algo sus padres habían acordado llegar a esto. Ninguno de sus amigos eran malas personas y estaba segura que serían buenos esposos en algún futuro, pero nunca se había imaginado que ella sería la esposa de alguno de ellos.
Pese a esto, muy en su interior sabía que una parte de ella se alegraba. Chouji era su mejor amigo, siempre había estado ahí para ella en todo momento a pesar de que muchas veces fue bastante grosera con él. Era una persona realmente amable y generosa, capaz de dar su vida por salvar a alguno de sus amigos o familia. Por un momento se permitió a sí misma imaginar una vida junto él, lo más probable es que la ayudara a dejar atrás todas las pérdidas vividas durante la batallas y a acostumbrar a su nueva vida juntos; sería como un amigo incondicional que siempre estaría ahí y, quien sabe, quizás en algún momento pudiese llegar a sentir algo diferente.
Más sabía que se estaba mintiendo a ella misma.
-Ino...- la voz de su madre la sacó de sus pensamientos y la hizo regresara la tierra. Tenía que elegir, pero muy dentro de ella, ya sabía la respuesta. Solo dejó que sus labios dejasen salir aquel nombre.
-Shikamaru- dijo casi en un susurro.
-Ya está decidido. Les comunicaré esto a los jefes de los clanes para que pueden hablar al respecto y anunciarles la noticia a sus hijos. Contigo incluida, Ino- le señaló, mientras comenzaba a pararse de su asiento y caminar hacia la puerta que daba a el patio trasero.- Te recuerdo que está conversación no puede salir a luz, por lo que tus amigos aún no están enterados de nada de esto.
-Si, Tsunade-sama
-Adiós- dijo despidiéndose con un gesto de ambas. Al ver salir a la Hokage por su patio se quedó congelada, ¿qué acababa de suceder?, era demasiada información para procesar en ese momento. Necesitaría tiempo. Y mucho.
Sintió la mirada de su madre clavada en su nuca, por lo que se giró para verla. La miraba directamente con sus profundos ojos azules similares a los de ella, pero de un color más oscuro. Ella le devolvió el gesto y se mantuvieron así durante unos minutos, podía leer los sentimientos de su hija como si de un libro se tratase; estaba llena de confusión y miedo. Lentamente se acercó y la abrazó.
-Lo siento- le susurró cerca del oído.
-Mamá, no. No es tu culpa- le dijo inmediatamente. Lo que menos quería es que su madre se culpara a ella misma por las responsabilidades que tenía que tomar.
-Ino...saldremos de esta, lo prometo- dijo mientras le daba un abrazo aún más estrecho.- Shikamaru es un excelente muchacho, estoy segura de que él entenderá.
Solo se limitó a asentir. Puede que él aceptase sus responsabilidades al igual que ella, pero se todas formas eso no quitaba el hecho se unirían por medio del matrimonio y tendrían que asumir todo lo que ello conlleva. Se fue separando del abrazo y se dirigió escaleras arriba en dirección a su pieza, y se tiró de espaldas sobre su cama. Necesitaba con urgencia hablar con alguien para aclarar su mente. Necesitaba hablar con Sakura. Lo más probable es que ya hubiese regresado de su casi-cita con Naruto debido a que ya se había hecho bastante tarde, por lo que en esos momentos estaría en su casa.
Se levantó, tomó una pequeña mochila y rápidamente echó un par de cosas en el interior. Bajó corriendo las escaleras y caminó rápidamente hacia la puerta.
-Iré a pasar la noche a casa de Sakura- dijo a su madre, mientras posaba una de sus manos en la manija.
-Está bien. Saludala de mi parte- dijo sin dejar de darle la espalda. Sabía que en esos momentos no era precisamente el tipo de apoyo que su hija necesitaba, además de que la culpabilidad la carcomía por dentro desde el momento en que su marido llegó a su casa con la noticia del acuerdo que había firmado. Lo que menos quería era que su hija fuese obligada a hacer algo contra su voluntad, pero ahí estaba.
Al escuchar la respuesta afirmativa por parte de su madre, abrió la puerta y salió disparada en dirección a la casa de su amiga. Iba a un paso acelerado, y de vez en cuando se permitía elevar su vista hacia el cielo. Estaba comenzando a anochecer, pero aún quedaba un poco de luz proveniente del sol dando vida al profundo azul oscuro de la noche. Y ahí estaban esas malditas nubes, que por algún motivo eran claramente visibles a pesar de la poca luminosidad. Maldito vago.
En cuanto se encontró frente a la puerta de la residencia Haruno, tocó la puerta casi al instante. Esperó por unos segundos que le parecieron eternos, dándose vueltas de manera inquieta en el umbral de la entrada, hasta que escuchó pasos acercarse y alguien abriendo la cerradura.
-¿Cerda?- le habló la voz de su amiga, que ahora se encontraba frente a ella.
-Sakura...-respondió. En aquellos momentos no podía irse de bromas.
La pelirrosa se sorprendió en un comienzo, ¿desde cuando su amiga se dirigía hacía ella sin algún insulto de por medio?. Examinó rápidamente las facciones de su rostro y se dio cuenta que algo anda mal. Realmente mal.
-Pasa- le dijo, abriendo la puerta por completo y dirigiéndose hacía la sala principal de la vivienda. Su amiga le siguió pisándole los talones.
-¿Y tus padres?- preguntó al encontrarse con la sala vacía.
-En una misión, partieron hace poco- respondió, apoyándose de espaldas a uno de los muebles.- Ahora, tú me dirás exactamente qué es lo que te ha pasado para que lleves esa cara.
-De todo- dijo sentándose en uno de los sillones y apoyando su cabeza contra el respaldo del mismo, suspirando pesadamente.- Necesitamos poner en marcha nuestro plan de emergencia.
-Ino, ¿qué ha pasado?- le reiteró nuevamente con tono de voz bastante preocupado. Sabía de sobra que su amiga era bastante exagerada para expresarse en todo momento, pero esta vez lucía notablemente más distinta. Algo grave había pasado, si no no habría manera de explicar el que llegase a su casa a esas horas en busca de ayuda.
-Sakura, esto no puede salir de aquí. Necesito que me prometas que bajo ninguna circunstancia hables algo de esto a nadie- dijo mirándola fijamente con sus profundos ojos azulados.
-Sabes que puedes confiar en mí para todo. ¿Para algo están las amigas, no?- le aseguró, haciéndole entender que cumpliría al pie de la letra lo que le había dicho.- Ino, ¿qué ocurrió?.
-Cuando llegué a mi casa...-comenzó a relatar.- Me encontré con Tsunade-sama y mi madre esperándome-
-¿Cómo?- preguntó sorprendida la chica, más la rubia le ignoró.
-Tenían una información bastante delicada que comunicarme en relación al futuro de mi clan. Al estar ahora a la cabeza, he de asumir mis nuevas responsabilidades y bueno, esta es una de las muchas que vienen de aquí en adelante- trataba de controlarse a si misma lo más que podía para no explotar en cualquier momento, debido a que la situación aún pesaba bastante sobre sus hombros.
Al contrario de ella, su amiga no se controló en absoluto.
-¡Ino!- le gritó interrumpiéndola.- Me tienes de los nervios, ¡dime de una vez qué es lo que te pasa!.
-Me voy a casar- soltó de una vez por todas.
-¿¡CÓMO!?- gritó Sakura, dejando atrás todo indicio de su calma anterior.- No, debo decir, ¿¡Con quién!?.
-Shikamaru.
Ambas se quedaron mirando fijamente durante unos minutos, hasta que Sakura desapareció en dirección a la cocina. Al cabo de unos minutos llegó con una botella de sake en cada mano y las apoyó estrepitosamente contra la mesa.
-Tienes razón, hay que poner en marcha el plan de emergencia- dijo destapando una de las botellas.
