Contenido: Universos alternos: Osomatsu rubio y cambio de edades. Angst, tragedia, probable mención de violencia, family, drama, posible OC (no intencional).

Pareja: Gracias por sus sugerencias, probablemente este fanfic se quede como un drama familiar. Así que por el momento, no hay pareja y por ello no tiene publicación en mi perfil de Amor-yaoi.

Disclaimer:

Hikari: Hola, gente! Wow, este reencuentro ha sido mucho mas pronto de lo que creí, pero fue gracias a sus hermosos reviews que pude encontrar inspiración necesaria para este segundo capítulo. No sé como agradecérselos, soy muy feliz. Pero sé que no vinieron a leer acerca de mi nada interesante vida así que mejor pasemos al fic en sí. Antes solo les recuerdo que la obra original fue creada por Akatsuka Fujio por lo que ni la historia ni los personajes son míos, solo escribí esto por ocio y gracias a mi tiempo libre en vacaciones. Disfrútenlo y notas al final del capítulo.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-.-.-Osomatsu-.-.-

Vi la confusión impregnada en su mirada, me tomó varios segundos más de lo planeado apartar mi mano de mi cabeza para después ocultarla en la bolsa de mi sudadera. Le dediqué una última sonrisa antes de comenzar a andar. Él no me siguió.

Solamente había avanzado una cuadra cuando una gota de lluvia se estrelló contra mi nariz. Levante el rostro y a los pocos segundos la lluvia me había empapado por completo. Extendí mi mano con la palma hacia arriba, también comenzó a mojarse, pero a pesar de ello la cálida sensación que se había quedado en ella, simplemente no desaparecía.

"¿Por qué hice eso?" era el pensamiento que se negaba a salir de mi mente "No tiene caso, de todos modos yo ya no puedo regresar". Las gotas de lluvia eran frías, pero además de ellas también percibía otra clase de gotas recorriendo mis mejillas, gotitas casi imperceptibles que se habían originado en mis ojos y que se camuflaban perfectamente entre la lluvia.

Pasó un largo rato antes de que pudiera llegar al departamento donde nos hospedábamos. Un viejo y abandonado edificio casi a las afueras de la ciudad era lo que por el momento podíamos llamar "hogar". Los escalones rechinaban cada vez que los subía, nuestro departamento estaba en el tercer piso.

Sin necesidad de alguna llave, la puerta se abrió con tan solo girar la perilla. Lo primero que vi fue una habitación amplia que tenia pequeños tendederos de extremo a extremo. Dejando pequeños charquitos fui quitándome la ropa mojada y colgándola ahí quedándome solamente en ropa interior. Espero que para el amanecer ya se encuentre seca.

Después de pasar un angosto pasillo, el departamento dejaba ver dos puertas hacia dos habitaciones distintas, una de ellas ya tenía la puerta cerrada, en la otra una chica comenzaba a quitarse la ropa para dormir cómodamente.

-¿Y Atsushi?- pregunté sin antes haber saludado.

-Está dormido en la otra habitación- la chica me daba la espalda y, sin vergüenza alguna, se quitó la falta dejándome ver sus bragas, poco después se desabotonó la blusa blanca y al quitársela observé su sostén con encaje que aun llevaba puesto.

A pesar de estarme dando la espalda, gracias a que su cabello rosado estaba recogido en una alta coleta, pude ver con detenimiento su esbelta figura. Desde sus tobillos delgados y piernas estilizadas hasta su espalda pequeña y pálida. Mis ojos se detuvieron en el sutil tatuaje que estaba impregnado en ella. En la cadera el dibujo de un pequeño gato negro estaba visible y, justo al lado suyo una fila de mariposas que comenzaban a ascender a lo largo de sus costillas hasta la curvatura de su pecho. Un dibujo que para la chica reflejaba su tan ansioso deseo de obtener libertad.

-Has tenido un poco de diversión esta noche eh~- mi mirada dejó de ver el tatuaje para ver las pequeñas marcas rojizas que estaban en sus hombros y cuello. Ella solamente se giró levemente para dedicarme una mirada de enojo.

-Osomatsu bastardo…-susurró lo suficientemente fuerte para que yo pudiera escucharla- En lugar de estar diciendo estupideces, ¿no crees que sería mejor ir a visitar a tu familia?- la última línea lo dijo con un tono de sorna, levantando las comisuras de sus labios dándole un aspecto gatuno.

-Ustedes son mi familia- me hundí de hombros mientras me sentaba en uno de los dos futones que había en la habitación- Atsushi, Tougo-san y por supuesto que tú también, Reika- la sonrisa que formé no pareció hacerle gracia ya que en seguida frunció el seño y se cruzó de brazos.

-Esto no es una familia, me importa una mierda si tú lo piensas de esa forma- indignada, ella también tomó asiento en el futón restante, segundos después se enrolló entre las cobijas para intentar conciliar el sueño.

-Ustedes son mi familia- bajé mi mirada nuevamente a mi palma, no pude evitar sentir cierto arrepentimiento de lo que había hecho- Aunque ellos también lo fueron en algún momento- cerré mi puño con fuerza. Lamentablemente, los recuerdos de hace trece años volvían a torturar mi mente.

Las nubes de lluvia se disiparon una vez que el amanecer había llegado nuevamente para traer consigo un nuevo día. Desperté cansado y abatido, como lo había previsto, los recuerdos de mi niñez lejana me habían atacado aun en sueños.

Giré mi cabeza al otro lado de la habitación. Reika ya se había marchado. Con parsimonia me levanté y me vestí con la misma ropa del día anterior, afortunadamente ya se encontraba seca. Eché una mirada rápida a la otra habitación, a pesar de que estaba ahora con la puerta abierta nadie estaba dentro. Atsushi también ya se había ido.

Bajé las escaleras con su usual chirrido y me dirigí al centro de la ciudad, en busca de algo de comer, obviamente pagado con el dinero de las carteras y monederos que fui quitando sigilosamente a lo largo de mi recorrido.

Haciendo un poco de memoria, ésta era la segunda vez que visitábamos la ciudad en los últimos trece años. Los primeros diez años de mí vida yo había vivido en una familia normal, con padres y hermanos normales. Era el mayor de tres hermanos, aunque pronto seríamos cinco, yo era feliz siendo el más grande.

Karamatsu y Choromatsu eran mis hermanos menores. A pesar de que Karamatsu era dos años mayor que Choromatsu, el tercero era quien más me ayudaba a realizar nuestras travesuras. Todos nos divertíamos en nuestro día a día, a pesar de que no éramos muy consientes de ello. Eso sucede cuando eres niño, tienes la felicidad al alcance de tus manos y no te preocupas por mantenerla, simplemente la disfrutas.

Pero un día, simplemente mi vida comenzó a cambiar. Tougo-san llegó como un inquilino amistoso a nuestro hogar. Con la excusa de buscar un lugar donde pasar los siguientes días, mis padres le otorgaron techo y comida a cambio de favores del hogar y un buen trato hacia los hijos…que idiotas fueron.

A los pocos días me enteré de la cruel realidad, Tougo-san no era ningún hombre de bien, ni tampoco alguien en que debimos haber confiado. Siendo un ladrón y asesino, me amenazó cuando lo descubrí queriendo robar en casa de un amigo. Fue a través de amenazas y golpes que me prometió cerrar mi boca para que su verdadera identidad no fuese descubierta.

Tenía miedo. Mucho miedo.

Yo era el hermano mayor, era obvio que quisiera proteger a mis demás hermanos. Yo era el hermano mayor, claro que no quería que mi madre embarazada estuviera en peligro, que mi padre se expusiera ante aquel riesgo. Yo era el hermano mayor, no dudé en ningún momento en hacer aquel sacrificio.

Tougo-san me dijo que su trabajo en la ciudad estaba hecho, me obligó a irme con él, me vio como un pequeño cómplice que lo podía ayudar en sus futuros robos. A cambio de que no le hiciera daño a mi familia yo accedí. Aunque el momento de la partida fue lejos de lo que yo originalmente había planeado…

Sin darme cuenta, mis pies me habían llevado a donde era mi antigua casa. Escondiéndome detrás de un poste de luz, tenía la vista perfecta hacia la entrada sin el riesgo de ser descubierto.

Tougo-san tiene fuertes redes de información. Con todo el conocimiento y práctica que me ha brindado en estos trece años, pude tener el control de una de ellas. A los dieciocho años, la primera vez que volvimos a pisar esta ciudad después de mi secuestro, pude descubrir bastante información acerca de la familia Matsuno.

Mis padres se habían hundido en una fuerte depresión después de mi secuestro, especialmente mi madre, quien estaba controlada a base de medicamentos y sesiones con especialistas. Karamatsu había decidido abandonar sus estudios para ayudar con las tareas del hogar. Choromatsu había dejado de hacer travesuras para convertirse en el primero de su clase. Ichimatsu y Jyushimatsu eran el par de gemelos que yo no había alcanzado a conocer, ambos eran lo contrario del otro. Todomatsu era un pequeño bebé que apenas tenía pocos meses de haber nacido…era el último hijo de la familia Matsuno, un hijo procreado a base de depresión y tristeza para cubrir el vacío que yo mismo había dejado años atrás.

Encendí un cigarrillo mientras esperaba aun en aquel lugar. Pocos minutos después Karamatsu y Todomatsu salían juntos por aquella entrada. Probablemente se dirigían a la escuela del pequeño niño.

Con precaución, y con el peligro de que Choromatsu también saliera, me descubriera y me recordara, seguí al par con sigilo. No fue demasiado difícil ya que el recorrido había sido relativamente corto.

Vi como Karamatsu se acuclillaba para estar a la altura del pequeño, aunque parecía estarle dando indicaciones, el niño solamente lograba responder con pucheros y una expresión de resignación, aunque Karamatsu parecía no captar las indirectas de Todomatsu. No pude evitar sacar una risita ante esto. Cuántos años habían pasado y Karamatsu no había cambiado ni en lo más mínimo.

Me mantuve en mi lugar, recargado en una pared e inhalando el humo del cigarro varios minutos más, observando la escena de entre dos hermanos, el mayor de ellos y el menor, una escena donde "Osomatsu-niisan" simplemente, no existía.

-.-.-Todomatsu-.-.-

-Entonces, my Little brother, recuerda que debes prestar atención en las clases, si eres atento y listo desde estos primeros años tú podrás…- ahhh, las indicaciones diarias de Karamatsu-niisan eran simplemente, agotadoras.

Karamatsu-niisan es el mayor de mis hermanos, pero a pesar de eso era el menos indicado para decir que era un "ejemplo a seguir". Rodé mis ojos mientras fingía escuchar cuando mi vista se topó con una silueta familiar. Un niño que se encontraba al otro lado de la reja, con varios centímetros más alto que yo nos observaba con interés.

Cuando Karamatsu-niisan por fin terminó con su palabrería, me dirigí hacia aquel niño, el niño que había estado visitando a lo largo de la semana mi escuela.

-Hola- saludé cuando estuve cerca. Sus dedos agarraban fuertemente la reja que nos separaba- ¿Otra vez estás aquí?

-Hola- fue lo único que me contestó. El niño parecía ser más grande que yo, aunque no creo que fuera de la misma edad que Ichimatsu-niisan y Jyushimatsu-niisan. Su ropa parecía ser cara y siempre me miraba hacia abajo como si yo fuese inferior a él.

-¿Hoy tampoco jugaras con nosotros?- ¿por qué este niño siempre venia solo aquí? Él ni siquiera venía a esta escuela, no venía nunca acompañado de su papá, su mamá o de algún hermano. El niño siempre estaba solo.

-No quiero jugar con ustedes- infló sus mejillas mientras me miraba molesto.- No tengo motivos para…- el niño dejó de hablar, al parecer veía algo (o más bien a alguien) atrás mío, así que curioso me giré también.

Un señor de sudadera roja y lentes oscuros nos observaba desde la entrada de la escuela. A pesar de no parecer enojado el señor no inspiraba confianza, parecía de esos villanos malos que aparecen en las caricaturas de la televisión.

-Olvídalo, me tengo que ir- como si se hubiera desanimado de pronto, el niño soltó la reja y comenzó a correr. Cuando la sensei comenzaba a llamarnos para ir al salón, alcancé a ver cómo el niño se encontraba con aquel señor, parecía estar siendo regañado. Lo último que alcancé a oír antes de que sensei me tomara de la muñeca para que entrara fue el nombre del niño. Atsushi. Aquel extraño niño se llamaba Atsushi.

-.-.-Atsushi-.-.-

-¿Se puede saber que haces aquí, Atsushi?- sentí el enojo en su tono de voz. Eran pocas veces las veces en que Osomatsu-niisan dejaba su actitud desinteresada y ésta, era una de esas veces.

-Solo tenía curiosidad- manteniendo mi vista en mis zapatos mantuve fuerte mi voz, intentando fingir no sentir temor hacia su enojo.

-No puedes andar simplemente por aquí solo porque quieres- dio un suspiro resignado pero después me tendió su mano para que yo la tomara, al parecer su malestar solo había sido temporal.

Ambos comenzamos a caminar en silencio por las calles. No sabía hacia dónde íbamos pero tampoco me importaba demasiado. Siempre que salía con Osomatsu-niisan siempre nos divertíamos, sin importar el lugar en donde estuviéramos.

-Por cierto Atsushi- comenzó a hablar- ¿Quién era el niño con quien estabas hablando?- Hice un poco de memoria intentando recordar a aquel extraño niño.

-No lo sé. Pero es el único que siempre me ha saludado desde que voy a pasear por allí- Osomatsu-niisan solamente contestó con un "hmmm" después de contestarle. En nuestra corta plática jamás se atrevió a verme a los ojos como solía hacerlo siempre.

Ahora que lo pensaba, ese niño también me miraba a los ojos siempre que hablábamos. Qué extraño era.

Ambos llegamos al centro de la ciudad, había tiendas y también puestos con diferentes platillos a la venta. Osomatsu-niisan y yo pasamos un momento divertido, siempre era así cuando yo estaba con él. Rato después, ambos nos sentamos en la banca de un parque cercano, yo con un cono de helado entre mis manos y él con un cigarro en su boca.

-Hoy tendrás que pasar la noche con Reika, Atsushi- me dijo mientras intentaba salvar algunas gotas de mi helado que resbalaban a lo largo del cono. Dejé de hacerlo después de que dijo aquello.

-No me gusta. Reika siempre me trata mal- Osomatsu-niisan me sonrió resignado. Aun así eso no me hizo sentir mejor.

-Hoy tendré trabajo junto a Tougo-san, solo será esta noche, aguántalo.- La mano de Osomatsu-niisan me revolvió los cabellos con delicadeza, ese era otro gesto habitual en él. Me gustaba.

-Yo también quiero salir como ustedes, pero papá me dijo que aun soy pequeño- A pesar de dejar de despeinarme, su mano no se separo de mi cabeza.

-Tougo-san tiene razón, hazle caso.- Me sonrió una última vez antes de quitar su mano.

¡No era justo! Pero a pesar de que esto ya lo había dicho miles y miles de veces nadie parecía hacerme caso. Mi atención regresó al cono de helado para intentar ignorar mi molestia, al poco rato el sabor a vainilla en mi boca había logrado que mi humor mejorara.

-Vámonos, Atsushi- Osomatsu-niisan se subió rápidamente la capucha de su sudadera antes de cargarme y comenzar a correr. Por lo rápido que iba la última parte de mi helado cayó directamente al piso. Intentaba quejarme y pedalear pero todo parecía inútil. Con mi cabeza sobre su hombro derecho solamente miré hacia donde antes ambos estábamos sentados. Dos sujetos pasaban tranquilamente por el lugar. Uno de ellos llevaba una sudadera azul y el otro verde. No parecían habernos visto.

¿Continuará?

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

Hikari: Y es así como queda el segundo capítulo. ¿Qué tal? Recuerden que pueden dejar sus comentarios y críticas constructivas en la cajita de reviews, ¡no saben lo feliz que me hace leer sus comentarios! ¡Muchas gracias!

La verdad es que siento que este fic es muy inusual en mí, no solamente el hecho de estar dividido en varios capítulos, sino que estoy escribiendo tal y como se me vienen las ideas, tengo una leve idea del final y otras escenas pero la mayoría se forma hasta el momento de estarlo escribiendo. También dije que los capítulos serían más largos pero creo que se mantendrán en aproximadamente esta extensión para irlo subiendo de a poco.

La escena de cómo fue la despedida de Osomatsu la describiré después, esto tiene que saberse más a detalle, además de que por fin introduje a Reika (Nya-chan si no se me entendió) y a Atsushi, quien en realidad tienen 20 y 8 años respectivamente.

Espero poder leerlos muy pronto. Si llegaste hasta aquí, ¡muchas gracias por leer! ¡Bye bye-perowna!

P.D: Por cierto una disculpa, creo que por error marqué el fic como completo cuando en realidad está en progreso. ¡Lo siento!