ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.
La historia original en inglés es obra de Kou (Rietto) y se llama "One Step Away". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.
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Capítulo 2:
Ese día, Shin-ah se despertó en medio de la noche. Zeno no estaba allí, a pesar de que se suponía que debería estar durmiendo con él, y él sintió frío a pesar de las pieles de Ao y las capas de mantas que le cubrían. Sin embargo podía oír su voz, así que no se sintió muy ansioso por ello. Y él se había acostado más pronto de lo habitual por la fatiga.
"¿Durante cuánto tiempo piensas quedarte?"
La voz de An-Hi sonó tan brusca y molesta como siempre, y aunque Shin-ah tenía sus ojos cerrados, podía imaginársela mirando a Zeno de la misma forma que siempre mientras cosía la ropa que Shin-ah rasgó durante su práctica anterior. Su risa lo confirmó.
"Hm… No lo sé… A Shin-ah parece que le gusta estar aquí."
Sí, pensó Shin-ah. Realmente le gustaba estar allí.
Era cálido y todo el mundo también era amable y cálido. Era tan diferente de su antigua aldea. Zeno le hablaba a menudo sobre los cielos, un lugar feliz que estaba por encima del cielo para la gente buena. Shin-ah no creía que él fuese bueno, era un monstruo, pero algunas veces se preguntaba si los cielos se sentirían como él se estaba sintiendo ahora.
"Qué sorprendente. ¿Así que te vas a quedar con él?"
Hubo una pausa, y entonces…
"No lo sé. ¿Debería hacerlo?"
La respuesta de Zeno le sacó bruscamente de su adormecimiento.
"Sabes, An-Hi… Le he prometido un montón de cosas. Estar ahí cuando se despierte, no dejarle solo, entre otras cosas. Cosas que puedo hacer. Libros y dulces, también puedo dárselos, con el tiempo. Sin embargo su verdadero deseo… Aunque sé que no puede conseguirlo conmigo ahora mismo, se lo prometí estúpidamente por capricho. Echar raíces, ¿en qué estaba pensando? Yo no puedo hacer eso."
"¿Y?"
"Y yo ya he mentido y roto un montón de promesas."
… ¿Eh?
¿Qué…? ¿Qué estaba diciendo?
"A Guen y a los demás, a Kaya… Y también a ti. Creo que, hacerlo una vez más no marcará ninguna diferencia."
"Después de todo eres un cobarde. Tú palabra no vale nada. Como prueba, aquí estás. A pesar de que me prometiste que no volverías nunca más."
"Sí. Lo sé. Lo siento, como ha pasado tanto tiempo pensé que ya habrías vuelto a los cielos. Y en cuando a Shin-ah, hasta ahora he pensado un montón de veces en marcharme sin él."
"Después de todo no puedes quedarte en ninguna parte."
"Si lo intento, ya has visto lo que pasa. Después de todo soy una rareza, incluso entre los demás dragones."
"Cobardemente, no quieres correr riesgos. Como era de esperar."
"Sí. Sin embargo ahora mismo sigo dudando, me preguntó por qué. Shin-ah definitivamente me odiará después de esto, pero…"
El crepitar de la chimenea y el silbido del fuerte viento de invierno fue lo único que pudo oír Shin-ah durante lo que le pareció una eternidad, hasta que Ah-Hi dejó escapar un suspiro de exasperación que le hizo estremecerse de la sorpresa.
"Así que te has decidido. Le tengo lástima."
"… También me siento mal por él. Siento tener que molestarte por más tiempo. Me marcharé cuando haga un poco de más calor. Es casi primavera, después de todo. También he reunido suficiente dinero para una temporada."
"No vuelvas."
"Voy a tratar de no molestarte de nuevo."
¿Qué…? ¿Qué estaba diciendo?
Zeno… ¿Se marchaba? ¿Iba a romper su promesa?
Eso no le importaba. Zeno podía romperlas todas. No le importaba no probar la lecha con miel, o mirar fotos bonitas, o descubrir la manera de hacer caramelos… y tampoco la ropa nueva, no lo necesitaba.
Solo quería…
Cuando Zeno se instaló junto a él para pasar la noche, Shin-ah utilizó todas sus fuerzas para presionarse contra Zeno y abrazarle tan estrechamente como pudo.
"¿Shin-ah? ¿Qué pasa?"
"…"
"¿Has tenido otra pesadilla? Está bien, está bien. Zeno está aquí. No estás solo, y pronto tampoco lo estarás en tu sueño, no vas a estar solo."
Shin-ah negó con la cabeza. Eso era algo que Zeno le había dicho muchas veces desde que había recibido el nombre de 'Shin-ah'. Le dijo que él no había ideado ese nombre. Era algo que alguien le había dado en un futuro que ahora era imposible. Como lo había visto en un sueño lo más probable era que se lo hubiese mostrado Ao.
Zeno le dijo que ella iba a llegar a él a través de un sueño, y que en la realidad iba a esperar por ella junto con Shin-ah. Después de todo, él quería reunirse con ella tanto como Shin-ah.
Sin importar lo que pasara, ella definitivamente iba a venir a por él. Zeno se lo había garantizado.
Y Zeno iba a protegerle a él, a ella y también a todos los demás.
Le había dicho eso, pero…
"¿Shin-ah…?"
Shin-ah lo había decidido.
Zeno le había dado tantas cosas. Más de lo que jamás había querido, más de lo que creía que se merecía. La maravillosa realidad de ensueño que estaba viviendo era gracias a Zeno. Por eso, pensó que tenía que compensarle. Tenía que darle a Zeno al menos tantas cosas como él le había dado a él.
Por ese motivo, él haría cualquier cosa que le pidiera.
No le desafiaría. No le rechazaría. No haría nada. Aceptaría cualquier cosa.
En realidad tampoco tenía nada.
Por eso, tampoco podía decirle nada.
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Se preguntó si se despertaría sin Zeno.
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"Shin-ah. ¿Dónde estás? ¡Vamos a jugar!"
Shin-ah podía oír débilmente la voz de la niña. An-Hi también le gritó. La niña, Areum, ser rió y se disculpó con ella antes de correr hacia donde Ah-Hi le dijo. Sus pasos ligeros resonaron en sincronía con el ritmo acelerado del corazón de Shin-ah y con su respiración irregular.
Shin-ah puso de nuevo su espada en su vaina.
"¡Shin-ah, ahí estás! ¿Qué estás haciendo? Todo el mundo está esperando por… Oh vaya, ¿aún estás practicando a estas horas? ¿Sin Zeno? Eso no es habitual en ti, Shin-ah."
El hecho de que Shin-ah practicaba el arte de la espada era bastante conocido. Al principio, todo el mundo se sorprendió. An-Hi estaba tan enfadada cuando se enteró que la aldea entera vino a ver qué era lo que pasaba.
"Permitir que un niño que apenas puede caminar sostenga cosas afiladas. Realmente quieres ser un reptil frito, ¿no?"
A Zeno le tomó un tiempo convencerla de que él no estaba obligando a Shin-ah a hacerlo, y de que era algo importante para Shin-ah. Siempre se había asegurado de que él permaneciera seguro, y Shin-ah también le rogó que le permitiese hacerlo. Después de eso, Ah-Hi simplemente se resignó diciéndole (aunque realmente fue como un grito) que hiciera lo que quisiera.
"Por favor Ah-Hi, cuida también de él si resulta herido."
"De ninguna manera lo haré."
Zeno había suspirado y después le dio una palmadita en la cabeza.
"Ella a dicho eso, pero perdónala, Shin-ah. Ao y ella tienen una forma de pensar diferente, a pesar de que ambos quieren que estés seguro."
Sin embargo Shin-ah no podía entender a An-Hi, por qué ella estaba tan en contra de que él practicara con la espada, pero decidió practicar solo cuando Zeno estuviese allí. Porque de esa manera ella estaría más tranquila. Después de todo, Zeno se lo había prometido.
Pero, en realidad.
Practicar con la espada era relajante.
La forma en la que sus campanas sonaban con cada ligero movimiento, era como si Ao le estuviese enseñando. Aunque últimamente, en su mente no estaba únicamente la voz de Ao. También podía oír los ánimos de Zeno.
Era por eso que, a pesar de que Zeno no estaba allí…
"¿Shin-ah?"
Él se estremeció y miró a la niña más alta. Areum estaba poniendo las manos en sus caderas y levantando las cejas inquisitivamente.
"¿Qué pasa? Pareces preocupado."
Shin-ah negó con la cabeza, y dio unos pasos atrás porque ahora Areum estaba estrechando los ojos e inclinándose hacia delante hasta que su cara estuvo a pulgadas de la suya.
"Sabes Shin-ah, nunca te hemos dicho esto antes, pero eres muy expresivo para ser alguien que tiene su cara cubierta y apenas dice nada."
"… ¿Eh?"
"Es cierto. Cuando estás confundido, tu boca se abre ligeramente. Cuando estás sorprendido, te echas hacia atrás y a veces también te estremeces. Cuando estás inquieto, puedo ver tus dientes apretados así."
Areum hizo muecas mientras se explicaba, y Shin-ah esperó no estar haciendo esas caras cuando estaba con los demás. O quizás, ¿eso estaba bien? Areum y los otros, algunas veces se habían reído cuando le miraban. Shin-ah no había podido entender por qué, pero ahora que sabía eso, lo suponía.
Si eso les hacía felices, suponía qué-
"Sí, justo así. Abres tu boca ligeramente. Probablemente te estás preguntando si realmente haces esas cosas, y si eso es bueno, ¿o no?"
Era como si ella pudiese leer su mente, y Shin-ah dejó escapar un chillido sorprendido como si sus pensamientos hubiesen sido cortados a la mitad. Entonces se cubrió la boca y miró hacia abajo avergonzado. Areum se rió divertida a la vez que volvía a adoptar una postura erguida.
"Así que, cuando yo vine antes, estabas frunciendo la boca así. Y te he visto practicar antes, por lo que también te puedo decir que no eres tan habilidoso como de costumbre. Apuesto a que estábas entrecerrando los ojos debajo de la máscara. ¡Estábas pensando! Hay algo en tu mente… y como estás aquí sin Zeno, ¿puede ser que sea sobre él?"
Shin-ah asintió tímidamente después de unos segundos. Areum parecía orgullosa de si misma.
"Jeje, tengo un don para esto. Definitivamente estoy ganando este juego. De todos modos, ¿qué te pasa? ¡Puedes contárselo todo a esta hermana mayor! Yo y todo el mundo te ayudaremos, ¡déjanoslo a nosotros!"
Le dijo mientras caminaba hacia el porche de la casa y se sentaba allí, acariciando el lugar junto a ella en una silenciosa invitación.
Shin-ah se acercó a ella lentamente, jugueteando con el dobladillo de su ropa, inseguro por el giro que habían dado los acontecimientos. Zeno le había dicho muchas veces que dijera lo que quisiera, pero era la primera vez que alguien más le pedía que hiciera lo mismo.
Tragó el nudo que se le había formado en la garganta, y Areum parecía un poco aliviada de alguna manera.
"Jejeje, has tragado."
"¿…?"
"Esperamos no estar equivocados en esto, pero Shin-ah, tú no sonríes cuando estás feliz, ¿ves? Tú tragas. No sé por qué, pero es extraño. En este momento, todo el mundo está intentando pensar en cosas para hacer que dejes de tragar y rías en su lugar. Porque, Shin-ah, eres lindo, ¡pero realmente serás mucho más lindo cuando sonrías!"
"…"
"Y podríamos haber hecho un juego además de eso, en el que el primero que llegue a hacerte sonreír podrá elegir los juegos durante el próximo mes, ¡pero a mí no me importa eso! ¡Tampoco es Zeno quien lo ha sugerido! ¡Y no es él el que tiene las mayores probabilidades de ganar! ¡No, por supuesto que no!"
¿Cuándo hizo eso? Shin-ah siempre estaba ahí cuando él venía a ver a los niños. ¿Cómo podía ser que hubiese algo de lo que no estaba al tanto?
"¿Por qué pareces tan confundido? Ya te lo he dicho, que Zeno no es quien lo ha sugerido, ¿cierto? ¡Eso no importa, no importa!"
¿Él lo hizo…? Desde que se estaban quedando con An-Hi, Shin-ah solo salía después de que An-Hi se lo dijera, y la mayor parte de las veces lo niños ya habían comenzado a jugar. ¿Desde cuándo…?
"… ¿Zeno quiere que yo sonría?"
"Todo el mundo quiere que lo hagas. Sin embargo una sonrisa real no es algo que te puedas obligar a hacer, más bien no puedes evitar hacerla. Pero como ves, lo más cerca que has estado de una sonrisa es cuando los bordes de tu boca se contraen un poco, y es cuando estas comiendo una comida deliciosa. An-Hi es la que cocina, pero es Zeno quien consigue los ingredientes, así que… Sí, él está ganando. ¡Pero yo no le voy a dejar ganar!"
Areum sonrió ampliamente y con picardía, pero al parecer la falta de reacción de Shin-ah hizo que se sintiera nerviosa, porque tosió al momento después y cambió de tema.
"De todos modos, ¿qué te pasa con Zeno? ¿Te ha dicho algo?"
"… no… a mí…"
"¿A An-Hi entonces? Shin-ah, sé que tienes buen oído, pero no es bueno que espíes. La mayor parte de las veces, terminarás malinterpretándolo todo. Así que lo más probable es que esta vez también te hayas hecho una idea equivocada. ¿Has hablado con Zeno sobre ello?
Shin-ah negó con la cabeza.
"Ah, pues deberías hacerlo. Realmente deberías. Entonces te sentirás mejor. ¡Cuando estés mejor, entonces Zeno, An-Hi y todo el mundo también se sentirán mejor!"
"… ¿eh? ¿Zeno y todos los demás… se sienten mal?"
"Bueno, él no estaba sonriendo cuando le vi dirección al río antes, y que An-Hi te permita practicar más de la cuenta también es raro. Y yo estoy preocupada por ti, así que todos los demás también deben estarlo. Así que, sí. Sin embargo creo que es Zeno es el que está más molesto. Estoy sorprendida de que no lo hayas notado. Tus ojos son aún mejores que tus orejas, ¿verdad?"
Sus manos fueron hacia su máscara antes de que se diese cuenta de ello, y apartó la mirada de Areum.
"¿Shin-ah?"
"Mis ojos… no son buenos…"
"Por supuesto que lo son. ¿Cuántas veces crees que hemos jugado juntos? Hemos visto lo que puedes hacer. Tienes los mejores ojos de la historia. Es casi como si pudieras ver a través de las cosas."
Shin-ah negó con la cabeza repetidamente en negación, sus campanillas sonaron más fuerte que nunca.
"No… no son buenos."
Areum se quedó en silencio por un tiempo.
"Lo siento, Shin-ah. No volveré a decir nada sobre eso, así que…"
"…"
Areum estaba entrando en pánico. Shin-ah podía sentirlo sin necesidad de mirarla. El sonido de su respiración era suficiente indicación. Ella estaba a punto de llorar, a pesar de que no había nada que pudiera haberla herido o asustado.
Shin-ah bajó las manos y asintió, incapaz de pensar en algo que decir, o en algo que hacer.
"Ya veo… Um, será mejor que vuelva con los demás. Ven a unirte a nosotros si quieres, Shin-ah. Te estaremos esperando."
Le dijo con una sonrisa aparentemente forzada antes de salir corriendo. Por una vez, An-Hi no la gritó a pesar de que hizo ruido.
Después de un rato, Shin-ah se levantó del porche y sacudió la cabeza en repetidamente.
El sonido de las campanillas hizo eco en el silencio aplastante.
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Espero que os haya gustado este nuevo capítulo.
Nos vemos en alguno de mis próximos fanfics o traducciones.
