Mi Chica
Capítulo II
La familia y Yamato
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Nota: Esto es un U.A, osea un "universo alterno".
El capítulo está sujeto a futuras modificaciones (ejem. alargar oraciones para que no suenen tan frias y cortantes) que trataré de revisar y arreglar lo antes posible.
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El oscuro manto de la noche cubría de a poco la ciudad mientras un frío viento comenzaba a soplar. Mimi Tachikawa, la reciente adquisición doméstica de cierta familia, se desplazaba por la acera con su cabeza inclinada hacia arriba asombrada por la altura de los edificios que decoraban el lugar. Era su primera vez en la zona; nunca había venido a la parte "extravagantemente cara" de la ciudad y su vista realmente le fascinó.
A medida que caminaba buscando la dirección que Takeru le dio, no podía despegar su mirada de los altos rascacielos y sus blancas luces. Aunque aún faltaba mucho para Navidad, había gente que adelantadamente comenzó con sus preparaciones y decoraciones, llenando de luces, el contorno de sus departamentos. Eso, conjunto las luces que la municipalidad había dispuesto en los árboles de la calle, daban un toque muy particular y bello que llenaba de alegría y felicidad a las personas que transitaban por ahí, contagiándolas del espíritu Navideño.
'Me pregunto en cuál de todos estos edificios estará su departamento…'
Mimi alzó su brazo, buscó su reloj y bajó la cabeza. Ya era tarde. Había quedado de juntarse con ellos a las siete en punto y faltaban escasos minutos. Ciertamente estaba en la calle correcta -había pegado en cada esquina un vistazo al letrero con el nombre de la calle- pero no encontraba por ninguna parte el número del edificio que buscaba.
'¿No se supone que deberían ser lo suficientemente grandes y vistosos para que cualquiera los pudiera ver?'
Caminando ya sin rumbo, Mimi se detuvo frente a un edificio recubierto de vidrio que reflejaba en su parte superior, los últimos rayos del sol. Levantando su cabeza, miró por un par de segundos la luz antes de quedar literalmente cegada por el reflejo. Y al parecer no era la única. La luz llegaba directamente a los ojos de una pareja sentada en uno de los peldaños de la entrada del gran edificio. Pensando si debía pedir indicaciones o no, se acercó al par de adolescentes y decidió preguntarles pero antes, cogió el papel de su bolso y se los mostró.
"Disculpen chicos pero ¿saben a cuál de todos estos edificios pertenece esta dirección?"
Ambos adolescentes se miraron y sonrieron. El chico apartó rápidamente su mirada del papel para contestarle. "Señorita, este edificio es el número 1078. ¿Lo ve?" El muchacho apuntó a una minúscula placa negra con el número grabado -en negro- sobre la puerta. Mimi soltó un suspiro ahogado y guardó el papel de vuelta en su bolso.
"Gracias chicos, y disculpen la interrupción" dijo guiñándoles el ojo.
"Oye espera-"
Mimi se detuvo frente a la puerta y volteo su cuerpo para ver a la chica que la miraba de una forma algo peculiar. "Si ¿pasa algo?"
"¿Vas a casa-"
"Si, soy la nueva niñera de la familia del señor Ishida. Sabes, me encantaría seguir hablando contigo pero llevo prisa… Nos vemos después. Adiós" Mimi giró sobre su pie y entró a la lujosa recepción antes de perderse dentro del elevador.
"¿Kat, pasa algo?"
"No… osea si"
"¿Qué cosa?" preguntó el chico cogiéndola de la mano.
"Esa que pasó ahí…"
"¿La mujer de recién?"
"Si"
"¿Qué con ella?"
"Va a mi casa..."
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Diiiing Doooong
"Yamato parece que es ella"
"Y que esperas, ve abrir"
"Si, ya voy…" murmuró Takeru algo irritado. Ahora entendía por que las otras diez mil niñeras habían abandonado la casa antes de tiempo. Si bien los niños eran traviesos y bromistas, Yamato era el más insoportable de los tres. Ahora estaba más convencido que nunca que a Yamato le hacía falta una mujer en su vida… una mujer que lo llevara por el buen camino. '¡Una mujer que le diera su buena dosis de alegría por lo menos una vez al mes!!'
Sonriendo y asintiendo con la cabeza a lo acertado de aquel pensamiento, Takeru extendió su mano y abrió la puerta, revelando a una bella mujer.
"¡Señor Takaishi!" exclamó Mimi mientras ambos extendían y se daban las manos. "¡Disculpe la tardanza!"
"No, no te preocupes, aún falta que llegue Sui."
"¿Sui?" se preguntó Mimi a sí misma en voz alta mientras Takeru la guiaba a la sala. En su camino pudo ver que todo estaba finamente decorado, pero que en general, el departamento carecía de color. 'Parece depto de soltero'
"Si, Sui, mi hermana. Dijo que iba a juntarse con una amiga y que volvería a las siete, pero aún no ha llegado. Siéntate y hazte cómoda. Yamato ya viene."
Mimi siguió a Takeru y se sentó frente a él en uno de los sofás de la sala. Mientras esperaba que Yamato apareciera, aprovechó el momento para ver lo que había a su alrededor. Girando disimuladamente su cabeza hacia atrás, pudo ver un gigantesco ventanal y la terraza. Al frente de ella estaba el comedor y detrás de él (del comedor), la cocina tipo americana. A su lado izquierdo había una gigantesca tv pantalla plana pegada a la muralla mientras que a su lado derecho, pudo ver una puerta que lentamente se abría revelando al rubio que esperaba.
"Muy bien señorita Tachikawa" dijo en su tono serio habitual, "aquí está el contrato de trabajo. Es lo básico más una nueva clausula que agregue. Ella dice que debes, como mínimo, servir de niñera y housekeeper de esta casa por medio mes. Me explico. Si te va bien con los chicos, puedes quedarte cuidándolos el tiempo que quieras. En caso contrario, hecho que es más que probable, no podrás marcharte a las dos horas o a los dos días. Es tu deber cumplir con el contrato y quedarte las dos semanas que esto estipula. Ahora la pregunta es ¿estás dispuesta a hacerte cargo de todo lo consistente a esta cosa por cuatro semanas?"
Mimi levantó su vista y miro a Takeru. El sostenía una sonrisa mezcla de queriendo decir 'por favor acepta… aunque no me gustaría estar en tu lugar" que no la ayudaba mucho. Sabía que si miraba al rubio mayor, se pondría algo estúpida gracias al gentil auspicio de las hormonas. Respirando hondo, cogió el lápiz y firmó. Tenía noción de que se venía algo no muy bueno por delante pero que, al final, el dinero que le pagarían valdría la pena por el sacrificio.
"Muy bien señorita Tachikawa" volvió a repetir sacando a Mimi de sus pensamientos, "más tarde discutiremos el asunto de su remuneración. Ahora, quiero que conozca a mis hermanos."
"Si…" contestó Mimi algo desinflada.
"Katsumi, Keishi" dijo el rubio en una voz fuerte y al instante se oyó como una puerta se abría y cerraba.
"Sui aún no llega"
"Takeru, ve a buscarla"
"Pero si yo… ¡Argh!" Takeru se paró del sillón y caminó hacia la puerta. Justo cuando fue a abrirla, vio como la manilla se giraba por el otro lado y una cabeza se asomaba.
"Yamato te espera"
"Lo sé" contestó la joven colgando su bolso en la muralla. "¿Hay niñera nueva verdad?"
"Si" contestó Takeru caminando tras ella. "Y por tu bien, te recomiendo que no hagas ninguna tontera. Yamato está a un milímetro de perder la paciencia así que te aconse-"
"Si lo sé, ahora déjame"
La chica entró a la sala y se sentó junto a su hermano pequeño frente a Mimi. Takeru permaneció parado mirando a través de la ventana.
"Vaya… no sabía que tu eras herma-" Mimi no pudo terminar su oración ya que fue fuertemente interrumpida por Yamato.
"¿Katsumi dónde estabas?"
"En casa de Ayaka"
"¿Acaso no te dije que estuvieras de vuelta a las siete?"
"Yamato, son recién las 7.08 pm"
"¡Silencio!"
"…"
"Lo que más les repito es que hay que mantener los horarios y ustedes qué hacen… siempre llegan tarde"
"Pero es que Yama-"
"¡Katsumi cállate! La próxima semana te quiero de vuelta en casa a las tres"
"¡Pero si la escuela acaba quince minutos antes y está a veinte minutos en bus desde aquí!"
"No sé yo. Tú estás aquí a las tres en punto o no hay más salidas, ni mesada, ni ropa, ni peluquería ni nada."
"¡Pero Yamato!" gritó la chica con ojos brillosos.
"Mañana pasaré por ti después de clases e iremos a la peluquería para que te saquen ese corte horrible y el color que tienes."
"¡Es mi cabello!"
"Y esta es mi casa y francamente estoy harto de tener problemas con ustedes dos. Ahora van a empezar a hacer lo que yo diga ¿entienden?"
La chica bajó su mirada mientras algunas lágrimas corrían por su rostro.
"¡¿Me entienden?!" preguntó nuevamente Yamato con voz más alta y aterradora haciendo que ambos pequeños asintieran a la vez.
"Bien" dijo volviendo a su tono normal, "Está señorita que está acá será su nueva niñera. Su nombre es Mimi Tachikawa. Si quieren permanecer en esta casa tendrán que adjudicarse a las nuevas normas que habrán."
"¿A qué te refieres?" preguntó Sui aún con la cabeza gacha.
"A que si ella renuncia antes de haber cumplido medio mes, los dos, óiganme bien, los dos, se van a un internado-"
"Quizás eso sea lo mejor" contestó Sui melancólica con una sarcástica sonrisa en su rostro.
"Entiéndeme bien Katsumi. Yo no quiero mandarte fuera del país, pero francamente no me dejas opción. Si sigues así te irás y tú sabes que si tomo una decisión, no hay vuelta atrás."
"Si, seguro" murmuró la chica cogiendo la mano de su hermano menor. "Ven, vamos Kei. Es imposible tratar con él..." El pequeño miró a su hermano mayor y luego tomó la mano de su hermana.
Mimi miró de vuelta al rubio mayor y se sorprendió al ver su cara inexpresiva.
"Umm… disculpe señor Ishida pero creo que no debería ser tan duro con los niños…" Yamato giró su cabeza y por primera vez la miró directamente a los ojos. "Emm…" Un ligero escalofrío recorrió su espalda en el momento que sus ojos se posaron sobre ella. No sabiendo si era por la mirada desafiante y amenazadora que tenía o por el bello color de sus ojos, Mimi disimuladamente estiró sus hombros y continuó. "…más que mal son niños… es normal que no se comporten tan bien…"
Ignorando su comentario, Yamato apartó su mirada y cogió un sobre. '¡Tan lindo el idiota y tan idiota como él mismo!' "Mañana empezarás a trabajar, así que te espero con todas tus cosas, a las siete en punto"
"¿De la tarde?"
La mirada de pocos amigos que Yamato lanzó fue suficiente para que recapacitara. "…Estaré aquí a las siete… de la mañana…"
"Bien. No creo que tengas problemas en cómo operan las cosas así que nos saltaremos esa parte. Toma," le dijo pasándole una carpeta, "ahí está todo lo que necesitas saber de la casa y de los niños."
Mimi estiró su mano algo nerviosa y luego abrió la tapa lentamente. Yamato solo la miró y giró sus ojos.
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Keishi: No come pavo ni pescado. Leche sólo tibia y de chocolate. Alérgico al plátano y a las almendras. Entra a clases a las 8.30 y sale a las 13.30. Colación de frutas.
Katsumi: No come pescado ni mariscos. Tampoco bebe leche. Le encanta el chocolate pero es 100 por ciento alérgica. Entra a clases a las 8.30 y sale a las 14.45. Colación de fruta y grano.
Yamato: Trabajo de las 8 a las 16.00 excepto el miércoles (que trabajo hasta las 18.00). Como en el trabajo. Sólo los miércoles llevo colación.
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"¿Señor?" se atrevió a preguntar Mimi algo complicada, "¿Qué… qué come usted?"
"Yo como en la televisora. Por mi no te preocupes."
"¿Y el fin de semana?"
"Ahí me las arreglo. Quizás coma afuera."
'Algo me dice que este tipo no quiere comer lo que voy a cocinar…' "Pero si-"
"A ver Mimi, no debería darte explicaciones –y ni sé por qué lo hago- pero quiero que algo te quede claro: las mujeres jóvenes como tú no son pésimas en la cocina"
"Pero si yo hi-"
"No me interrumpas. ¿Qué acaso no te enseñaron a guardar silencio mientras alguien habla?"
"…"
"Es un hecho que las mujeres jóvenes no saben cocinar. Los niños están acostumbrados a la comida chatarra y se adaptan a cualquier cosa. Yo no. Es por eso que te digo de antemano que no comeré nada de lo que hagas. La verdad es que te miro y veo a una de esas mujeres que viven soñando con idolos de revistas y puras cosas infantiles."
"…"
"Saber cocinar es muy diferente a saber freír un huevo. No tienes porqué preocuparte de mi, yo no te necesito. Sólo ocúpate de los niños, que para eso, te contraté."
"Si… señor…"
Un silencio casi mortal inundó la sala. Mientras Yamato permanecía serio e inexpresivo, Mimi sujetaba y apretaba fuertemente el borde de su falda. Al ver esto, Takeru se acercó a la chica y con gran esfuerzo, soltó sus manos empuñadas para luego sostenerlas entre las de él.
"Mimi, no hay por qué sentirse mal"
"¿Y de qué se podría sentir mal?" preguntó Yamato con su vista fijada en el techo.
Ignorándolo completamente, Takeru continuó. "Las niñeras se van de esta casa porque no soportan a ninguno de los tres. Les es imposible respirar dentro de este ambiente. Yo creo que tu me entiendes ¿verdad?" Mimi sonrio tristemente y asintió con su cabeza. "Pero por favor Mimi, trata de aguantar. Yo sé que tu eres muy capaz y que va a pasar mucho tiempo antes de que ellos te lleguen a reconocer algo, así que por lo mismo, sólo ten paciencia… es lo único que te pido."
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Aquella noche Mimi llegó a su cuarto y sólo reaccionó a tirarse sobre la cama. Junto a ella cayó la carpeta abriéndose en una de las hojas…
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General:
-Los niños no comen nada que no sea elaborado. Si lo ven feo o no les gusta el olor, no lo comerán. Particularmente no como lo que cocinan las housekeepers.
-El departamento tiene que estar en estricto orden al momento en que Yamato Ishida (yo) llegue.
-Nada de vistas de novios y/o familiares.
-Katsumi suele salir sin permiso.
- Recuerda que estás en una casa (decente) y trabajando, no en una pasarela. Nada de ropa estrafalaria.
-Al llegar a casa, los niños, si lo desean, comerán y luego tendrán hora y media dedicada al estudio donde el adulto responsable (tú), se hará cargo de supervisarlos y/o ayudarlos si es necesario.
-Nada de música estridente. Llámese a eso Rock de cualquier tipo, heavy metal y todos sus derivados.
-La televisión será vista con un adulto responsable si es pasada las nueve de la noche.
-Ambos tienen permitido sólo una hora en el computador al día.
-Cualquier cosa que rompas será tu deber y obligación reportarlas y pagarlas.
-Ningún extraño puede ingresar a la casa salvo Takeru.
-Los niños no pueden llevar amigos a la casa salvo en situación de trabajos escolares. (Máximo dos)
Nota: Ninguna de las mencionadas con anterioridad está a base de modificación. Puede que haya olvidado algo pero no tardaré en agregarlo.
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'¡Vaya dictador con el que me fui a meter! ... Algún día lo haré arrepentirse por todo lo que me dijo… Yamato Ishida te demostraré que duraré más de dos semanas y que además me ganaré el respeto de los chico... ya lo verás.'
¡Hola! ' ¿qué le parece? ' ¿les gustó? ' :p
¿Voy bien?
Dejenme sus apreciaciones :)
bye bye!
