Historia realizada sin fines de lucro, todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi

"A TU LADO"

Capitulo 2

- Quiero besarte- susurro apenas audible para ella.

- QUE?!!- El rojo carmín no tardo en cubrir su rostro pero aunque lo intento el no le permitió alejarse.

- Quiero besarte Kagome -

No entendía nada, o por lo menos no lo hizo hasta que sintió unos labios presionándose contra los suyos reclamándola de manera insistente. Tiempo atrás había tenido una sensación similar, pero en esa ocasión solo deseaba mantener la parte humana que complementaba a la parte demoníaca, una el complemento de la otra y a ambas las amaba, pero esta vez sus sentidos enredados por tan sorpresiva acción y sin ninguna razón aparente.

Una lengua humedeció su labio inferior intentando profundizar más el beso, buscando probar más de ella, no pudo negarse a que tomara total posesión de su boca.

Saboreando plenamente por primera vez el dulce sabor de la boca de Kagome, necesitándola profundamente, hasta que la necesidad de oxigeno los hizo separarse.

Ella se alejo, no se había dado cuenta que estaba aferrada a las cobijas del futón, cuando abrió los ojos y no supo si sentirse aliviada o desilusionada al notar que el chico mantenía su mirada escondida tras sus parpados, al recargar su espalda en la pared kagome cubrió su boca con sus dedos ya que no sabia que decir. ¿Que significaba aquello. Que es lo que debía decir ahora? Su mente trabajaba frenéticamente y su corazón vibraba lleno de felicidad creando una nueva esperanza que no quería permitir aflorar.

Lo miro nuevamente y su corazón se encogió al notar que el guardaba silencio, se hizo un ovillo sentada abrazando sus piernas cuando la cansada voz del chico la saco de su ensimismamiento, sonrojando aun mas sus coloradas mejillas.

- Sabes deliciosa-

Completamente azorada no supo que debía de hacer hasta que la respiración acompasada del chico le aviso que había vuelto a dormir, se levanto acercándose a la puerta mirando el cielo estrellado pasando sus dedos suavemente sobre sus labios, no pudo evitar sonreír, era verdad que hace mucho que no se sentía tan confundida pero aun así se sintió feliz.

(…)

Su extraño comportamiento había quedado atrás, al parecer a Kagome de siempre estaba de regreso, y la verdad era que agradecía el que la hubiera recuperado, además ahora se le notaba hasta feliz, acaso todo el cambio se debía a que el perro tonto había despertado? Sin saber que pensar simplemente se encogió de hombros, el día anterior cuando por la mañana le había ido a llevar el desayuno se la encontró sonriendo y tarareando tenuemente sentada al lado del medio demonio.

Al preguntarle que le sucedía, ella simplemente reveló que el chico había recobrado el conocimiento y eso solo significaba que ya estaba fuera de peligro y empezaba a recuperarse.

Inuyasha ahora despertaba por momentos, siempre preguntando por la joven de ojos chocolate la cual se mantenía a su lado, pendiente de todo lo que necesitaba, intentaba hacerlo comer un poco y que se tomara los medicamentos para el intenso dolor.

Para el segundo día aprovechando que los medicamentos lo mantendrían profundamente dormido decidió que tomaría un baño, se cambiaria y comería algo, llevaba ya varios días en esa situación y ansiaba un poco de descanso y un buen baño para relajarse y calmar su cuerpo cansado, por eso había dejado momentáneamente las responsabilidades sobre los otros y en ese momento le había tocado a el hacerse cargo del chico.

Sonrió acomodándose mejor en la orilla del futón disponiéndose a dormir una pequeña siesta, que tan malo seria que lo hiciera mientras esperaba, inuyasha dormía como piedra y nadie mas se daría cuenta y no crearía complicación alguna.

- Enano? Que estas haciendo aquí y donde esta Kagome? - a pesar de que la voz era débil y sin ninguna mala intención Shippo pego un brinco, su cara denotaba culpabilidad.

- Ella salio hace poco, fue a bañarse y comer algo, no tardara mucho en volver - dijo cuando se atrevió a contestar

- Salio? Por que no me aviso?-

Shippo alzo una ceja, curioso y molesto de lo latoso que al parecer podía ser Inuyasha. – No te aviso simplemente por que tú estabas dormido y ella pensó que lo mejor seria ir y volver antes de que despertaras. Así que deja de ser tan terco y malagradecido, Kagome lleva estos 5 días sin moverse de tu lado ni un solo segundo, sin dormir comer o cambiarse la ropa ensangrentada, seguramente esta agotada y aunque no se queja es obvio que necesita un descanso, por lo tanto cuando ella vuelva tu no vas a quejarte!! –

El chico desvió la mirada avergonzado

- Llevo 5 días aquí? -

- Si (dijo acomodándose a su lado mientras cruzaba sus bracitos) en los primeros tres días tuviste mucha fiebre y no despertaste hasta la madrugada de ayer, Kagome no nos dijo casi nada, solo que habías vuelto en ti y en seguida te dormiste nuevamente, la abuela Kaede quiso que alguien la relevara pero ella se negó, si la hubieras visto te habrías asustado, hoy acepto con algo de trabajo pero supongo que en verdad necesitaba ese baño -

- ya veo….. Shippo, tengo hambre ve con la vieja y consígueme comida-

El pequeño asintió y salio rápidamente acatando la orden, sintiéndose sumamente tranquilo de haber visto con sus propios ojos que el ya se encontraba mejor.

Caminaba felizmente con el cabello aun húmedo, volviendo tranquilamente de nuevo a la aldea, esperando que su paciente no hubiera despertado ya que de haberlo hecho seguramente estaría dando mucha lata.

Se sentía totalmente relajada, tenia algo de sueño pero aprovecharía cuando el tomara la siesta para recuperar su sueño perdido.

Se encogió de hombros meditando lo que deseaba hacer, estaba decidida a hacer que el necio hanyou tomara el baño que tanto necesitaba, no quería esperar demasiado si podía hacerlo.

- Kagome….- aquella voz llamándole le provoco un escalofrió, al voltearse a ver reconoció acercándose lentamente a la sacerdotisa de la cual era la reencarnación. Kikyo la miraba con sus fríos y tristes ojos obscuros buscando algo en ella que al parecer pudo encontrar pues sus ojos resplandecieron por unos instantes

- Que estas haciendo aquí'- pregunto mientras con una rápida mirada buscaba la cabaña donde había dejado al hanyou y que esta aun estaba bastante retirada.

-Solamente viene a llevarme a Inuyasha, ya estoy harta de esperar, el esta muy mal herido así que será mas sencillo cumplir mi cometido.-

Kagome abrió los ojos asustada – Tu no puedes hacer eso! Es cierto que esta herido pero se esta recuperando y dentro de unos días estará en perfectas condiciones-

- No tiene importancia, yo espere pacientemente a que el se vengara de Naraku y así lo ha hecho por eso esta en ese estado y aunque es verdad que no logro vencer al demonio, a mi no me importa, lo que me interesa es irme lo mas pronto posible al infierno llevándomelo conmigo.-

- Por favor, no intentes hacerle daño, espera a que el se encuentre en condiciones de decidir por el mismo y si lo que el desea es cumplir lo que ha prometido yo no me opondré pero ahora el esta inconsciente y herido. Me niego a que te aproveches de su debilidad, si es necesario me enfrentare a ti si con eso puedo impedirlo-

Kikyo la miro por unos segundos terminando por soltar una fría risa – Vaya! – su voz sonando con un claro tinte de burla- así que tu piensas impedírmelo? tu conoces a la perfección que fue el quien me hizo esa promesa, yo jamás lo obligue a prometerme nada, he decidido pues que es tiempo que me la cumpla. No será tan difícil, su presencia es casi nula y aunque digas que se encuentra mejor no quiere decir que vivirá-

- Como puedes decir algo así?!! Deberías preocuparte por su bienestar, si dices que lo amas, este no es para nada el comportamiento que deberías tener -

- Mi comportamiento dices?... Dime una cosa Kagome, sabes acaso por que inuyasha esta herido?, cual fue a verdadera razón de pelear contra Naraku?. Puedo notar perfectamente que la shikon esta nuevamente en tu poder, el la recupero, fue un gran logro, yo misma pensé que no podría hacerlo, el monje y la exterminadora estaban inconcientes y aun cuando el ya tenia la perla entre sus manos poco le importo detenerse, claramente le había gritado a Naraku apenas se habían encontrado cara a cara que estaba ahí no solo por recuperar la perla, que si me permites añadir tu tontamente dejaste que te quitaran, sino que deseaba cobrar venganza, si lo hubieras visto como yo lo vi.

A el solo le importaba pelear estaba furioso y lo demostraba. Te das cuenta? el me prometió que me vengaría y eso fue lo que hizo. Su vida me pertenece solo a mí, y puedo disponer de ella si así se me antoja; lo entiendes ahora? -

Kagome la observaba intentando refrenar las lagrimas, si , era verdad, el mismo Inuyasha le había dicho que había ido a ajustar cuentas pendientes, seguramente era la venganza por la muerte de su adorada Kikyo. Sonrió dolida dejándose caer de rodillas sobre el verde pasto, la sacerdotisa de barro dio por terminada la plática y emprendió el camino a la cabaña, antes de que ella la rebasara, Kagome alzo los brazos a los lados impidiéndole el paso

- Si ese es el caso, si al fin te sientes satisfecha de tu venganza¿por que no usas la perla? (pregunto mientras mostraba sobre su palma la rosácea esfera) si así lo deseas te la entregare, pídele que te vuelva a la vida, podrías trasformarte en un hanyou como el y poder estar a su lado, hacerlo feliz, ninguno de los dos volvería estar solo y podrían terminar su historia. –

- Yo volver a la vida, convertirme en hanyou? Te das cuenta de lo que me estas diciendo, si yo lo hiciera tu tendrías que olvidarte de el, olvidarte del sentimiento que guardas en ti por el, estarías dispuesta a que el te abandone por estar a mi lado? Estas dispuesta kagome? –

Ya sin poderlo evitar las lágrimas corrieron libres por sus mejillas mientras en silencio movía afirmativamente la cabeza.
La risa despectiva que Kikyo libero le hizo levantar el rostro mirándola confundida.

- En verdad crees que yo podría convertirme en un ser hibrido? Soy una poderosa sacerdotisa no me rebajaría a ser un hanyou. Es muy tonto de tu parte que quieras sacrificarte de esa manera, se que amas a Inuyasha, pero el no te pertenece, aun yo estando muerta y siendo un cuerpo de barro y huesos poseo su amor, el tarde o temprano vendrá a mi y te olvidara, tu haz sido un error lo que sientes nunca debió existir y el jamás podrá corresponderte, por que tu nunca debiste de conocerlo tu eres de otra época, de otro tiempo -

- Lo se! Se que el no me ama, aun así a mi me interesa que sea feliz, es lo único que deseo. No niego que me dolerá la despedida pero ahora no estoy segura de si tu serás la felicidad que el se merece, de hecho me pregunto si tu lo mereces a el. Eres un ser muy cruel Kikyo. Como puedes hablar tan despectivamente de el, se supone que tu lo amas! Deberías aceptarlo tal cual es…. Dime, es verdad que lo amas? – le grito desesperada

La sacerdotisa se inclino al nivel de la chica, - Como podría yo amarlo? Morí creyendo que era su culpa y aunque ahora sepa que no es cierto no puedo cambiar el rencor que siento hacia el, alguna vez estuve enamorada pero ahora eso no existe mas, y si lo piensas detenidamente eso es lo mejor, el se ira al infierno conmigo por que me lo debe.

Yo no seria capaz de compartir mi vida con un hibrido, con un ser que no es humano ni yukai, aun en vida le pedí que se trasformara en humano, acaso tu lo aceptas así, sin ninguna duda?-

- Si! Por supuesto que si! Inuyasha es perfecto tal cual es, jamás desearía que cambiara y que dejara de ser un hanyou, me enamore de el siendo lo que es, siendo un hibrido como tu lo llamas. Aun así te ruego que jamás le digas lo que me acabas de decir, si el se enterara que no lo amas quedaría destrozado, el no soportaría que tu no lo ames, si su amada Kikyo no siente nada por el, perdería su razón de vivir y el dolor terminaría matándolo. Te lo suplico -

- No necesitas suplicar, yo no pensaba decírselo ya que si lo hiciera perdería el dominio que tengo sobre el. Lo dejare vivir por el momento pero no olvides que regresare por el. Ahora entrégame la perla, esa si la deseo recuperar podría serme de alguna utilidad -

La más joven no pudo evitarlo y cerró su mano alrededor de la joya protegiéndola y evitando que la sacerdotisa se apoderara de ella. Kikyo se levanto molesta al notar la resistencia de la chica. – Dame la perla niña, no quiero hacerte daño –

Kagome se limito a rodearla también con su otra mano y se encogió mas cerrando los ojos, sabiendo que no podía entregársela, antes se la había dado a Naraku, que haría que esta ocasión fuera diferente?. La fuerza espiritual que se concentraba frente a ella la alerto pero no se movió en absoluto sabia que era apuntada por una flecha, cuando sintió que la flecha rozaba su mejilla y se iba a clavar en un árbol tras ella alzo la vista descubriendo sorprendida que Kikyo se alejaba perdiéndose nuevamente entre el bosque.

No había tenido otra opción, nada le hubiera costado disparar y acertar pero se dio cuenta que a lo lejos un hombre de trajes rojos y cabellera plateada la observaba manteniéndose dificultosamente de pie, reconociéndolo sin problemas, no tuvo mas opción, se estaba exponiendo demasiado soltó la flecha fallando como nunca su objetivo y se retiro.

Kagome la observo alejarse, soltando el aire que había retenido sin siquiera darse cuenta, rozo su mejilla dejando un rastro rojo en sus dedos, suspirando tristemente se los limpio con su pañuelo y enjugándose las lagrimas se puso de pie y coloco una sonrisa en su rostro que serviría para no preocupar a nadie, tomando unas cuantas bocanadas de aire para tranquilizarse volvió a su camino, apresurando el paso ya había tardado mucho e Inuyasha seguramente ya estaría esperándola.

(…)

Apoyando su mano en el abdomen se escurrió hasta el suelo dejando descansar su espalda contra la pared, había alcanzado a percibir el conocido olor de Kikyo muy cerca del de Kagome, ambas estaban retiradas pero no lo suficientemente lejos. Al encontrarse herido sus otros sentidos se habían agudizado por lo que pudo distinguir la conversación que ambas mujeres tenían, intento ir hacia ellas cuando sintió la fuerza espiritual concentrarse, preocupado especialmente por la chica de ojos chocolates pero apenas pudo dar algunos pasos, mantenerse en pie era casi todo un logro en esos momentos.

Sintió una enorme decepción al escuchar las crueles palabras de quien fuera su primer amor, sabia bien que le incomodaba la condición de hanyou que el tenia pero nunca pensó que el desagrado llegara a tales niveles, el se esforzaba por mantener la creencia del amor que se suponía tenían en el pasado aun existía, se esforzaba por la sencilla razón de que si esa idea no existía el jamás podría cumplirle aquella promesa. Sonrió tristemente sintiéndose extrañamente liberado.

Cerró los ojos aflojando su cuerpo tensado por el dolor físico y emocional.

Sí, en verdad aquella revelación de que Kikyo no lo amaba le dolía, pero también era cierto que el dolor no sobrepasaba los niveles soportables, contrario que lo que el podría pensar si se suponía que ella era el amor de su vida, una nueva sonrisa cruzo su rostro, pero esta vez se trataba de una sonrisa irónica ante lo que estaba pensando; su comportamiento ante tal revelación no era para nada el que cabía esperarse, suponía que debería sentirse en una agonía dolorosa, pero al parecer se comportaba como un hombre que ya no amaba a la mujer que lo despreciaba. Eso era algo que ya se temía, Kikyo ya no era la mujer que el amaba.

Y aquel confuso sentimiento que ahora tenia, creciendo sin poder contenerlo dentro de el, ese que le hacia cometer actos como aquel que lo había llevado a terminar en ese estado.

Un sentimiento por la chica del futuro, que el estaba conciente de que no era únicamente amistad lo que sentía.

Sacudió la cabeza intentando aligerar sus pensamientos, ya sabia que Kagome lo amaba, no se sorprendió mucho al escucharlo nuevamente pero si sintió que el que ella lo defendiera tan ferozmente aceptándolo tal cual era lo hacia estremecerse sintiéndose como pocas veces embargado por una extraña felicidad.

- Santo cielo Inuyasha!! Que haces en el suelo, por que saliste de la cama aun no debes hacer esfuerzo alguno, donde se metió Shippo debería estar aquí cuidando de ti!! Ya sabia que no podía dejarte solo! -

Asombrado y sorprendido por la preocupación reflejada por la pelinegra, se dejo regresar al futón ayudándola un poco soportando su peso sin emitir queja alguna cuando ella lo arropo como si de un niño chiquito se tratara. Fue hasta que estuvo acomodado que se atrevió a hablar.

- Cuando desperté el enano me dijo que habías salido, tengo hambre así que lo mande a buscar algo de comer -

- Ahora se donde esta Shippo. Pero eso no me explica que hacías en la entrada tirado en el suelo- Los castaños ojos chispearon molestos exigiendo una explicación, el no fue capaz de mantenerle la mirada y bajo los ojos.

"Feh! Esa niña si que sabe asustar cuando se lo propone" - Iba a buscarte, estabas tardando demasiado. Donde estuviste tanto tiempo?-

Ella se tenso inmediatamente cuando un escalofrío recorrió su columna sin saber si debía de hablar, decirle la verdad? No! se reprendió en silencio, no lo haría, ella no lo lastimaría.

- Kagome, por que no me contestas. Que te retraso tanto? -

- Perdóname, no quería preocuparte, lo que pasa es que se me paso el tiempo sin darme cuenta- le respondió al fin forzando una sonrisa, si debía mentir para protegerlo, lo haría. Pero el hanyou la conocía y su voz la delataba, además el sabia lo que en verdad le ocultaba. Al subir la mirada poso sus dorados ojos sorprendidos en el rostro de la chica descubriéndolo herido, Kagome dio un respingo al sentir los dedos del chico sobre su mejilla.

- Como te hiciste eso? Es un corte fino pero parece ser profundo -

- Oh! Esto? No es nada (Ella simplemente se aparto rápidamente y cubrió su mejilla con una mano, dándole la espalda excusándose en guardar sus pertenencias de baño) ni siquiera me duele, ya sabes que a veces soy algo torpe, iba tan distraída q no me fije en una rama de árbol y me estrelle con ella -

- Déjamela ver, a mi no me parece un simple rasguño -

- Estoy bien Inuyasha, no es nada solo me pondré una bandita y listo. -

El medio demonio frunció aun mas el ceño, Kagome estaba dispuesta a no decirle nada y el sabia que gran parte de su renuencia era culpa de el, aun así debía de hablar con ella, Kikyo había dicho cosas falsas y el debía aclarar el malentendido, pero eso significaría que tendría que hablar de cosas que aun no sabia si estaba preparado.

- Sabes Inuyasha, creo que seria muy bueno que tomaras un baño, tal vez después de que comas. Iré a ver si el monje Miroku esta en condiciones de acompañarte a las aguas termales, aun estas débil y no podrás estar solo.-

La chica frente a el seguía hablando de su recuperación, pero el se dio perfecta cuenta que estaba evitando mirarlo directamente a los ojos. Se sentía molesto por esta actitud que había causado el encuentro con la antigua sacerdotisa, hizo un gracioso mohín al sentirse exasperado.

Cuando sintió que ella se levantaba, se sorprendió de lo metido que había estado en sus pensamientos, tanto que había dejado de prestar atención llevándose la sorpresa cuando ella empezaba a alejarse de su lado. Sin siquiera detenerse a meditarlo un segundo se maldijo interiormente por actuar tan impulsivo y tomo la mano de la chica jalando de ella, Kagome perdió el equilibrio y cayo sobre el.

- Pero que diablos intentas hacer…!!!- empezó a gritarle furiosa, creyendo que podría haberlo lastimado al caer, pero la reprimenda se atoro en su garganta al sentir unas fuertes manos apoderándose de su rostro y acercándola a el.

Cerró los ojos imaginándose lo que vendría, pero los abrió sorprendida al sentir la lengua del chico que le recorría la mejilla, mas concretamente la herida de su mejilla, soltó un suspiro liberando la tensión aceptando tan extraña acción.

Cuando creyó que con eso seria suficiente Inuyasha se separo unos centímetros, acercándose al oído de la chica. – Con esto, la herida sanara pronto (le dijo en un susurro) Pero ahora quiero que me digas la verdad sobre como te has lastimado.-

Kagome se estremeció al sentir su aliento tan cerca de ella, recordando el beso que el le había dado y que parecía ya no recordar.

- Te he dicho que me atore con la rama de un árbol.-

- Debes dejar de mentirme, dime la verdad, lo que en verdad sucedió.-

Kagome negó con la cabeza, a pesar de morir de ganas de que el se enterara que tipo de mujer era Kikyo y quitarle las vendas de los ojos, inevitablemente le causaría un gran daño y eso era algo que no podía hacer. A pesar de que la única posibilidad de que el le correspondiera se fuera con su silencio.

Sin poder evitarlo y sintiendo una gran necesidad la apreso entre sus brazos y enterró su rostro en el azabache cabello, aspirando el delicado aroma que desprendía. Cuando ella le respondió el abrazo se sintió estremecer, confirmando lo que desde hace tiempo luchaba por negarse; pero era demasiado cobarde para admitirlo abiertamente.

Soltando un suspiro la apreso aun mas, entre sus brazos, dispuesto a soltar lo que sabía con tal de no ver sufrir a la joven.

- La que te hizo esto fue Kikyo. -

- Ella no hizo nada, ni siquiera la he vuelto a ver desde la batalla que tuvimos contra la extensión de Naraku.-

- Diablos Kagome, por que eres tan cabeza dura!? Si digo que fue Kikyo es por que tengo la certeza, así que hazme un favor y deja de mentir. -

Kagome lo empujo alejándose de el para poder verlo a los ojos. – Por que estas tan seguro, por que culpas a Kikyo? Sabes algo que yo no. Ahora eres tu el que me oculta algo.-

- Percibí al aroma de Kikyo acercarse a ti, no me fue difícil escucharlas, se todo lo que paso entre ustedes. Me levante e intente ir hacia ustedes pero aun estoy débil así que no llegue mas lejos de la puerta. – respondió sumamente molesto y cansado de tener que darle vueltas al asunto.

Kagome abrió sus ojos sorprendida, tapándose la boca con sus manos. – Lo escuchaste todo?-

- Si –

La mirada firme de el la confundía, si en verdad había escuchado todo por que se mostraba impávido ante las declaraciones que la sacerdotisa de barro había hecho, por que no se sentía incomodo por lo que ella misma había dicho, estaba segura que cuando el descubriera el sentimiento que guardaba en su corazón para el. Este huiría y no le daría una respuesta o eso era lo que creía que haría.

Ambos se sostuvieron la mirada sin emitir palabra envueltos en un incomodo silencio, las mejillas de Kagome cubiertas en un rojo carmín ante el sentimiento de pánico que el se hubiera enterado de todo, completamente confundida de no tener una respuesta si el preguntaba algo mas.

- KAGOME!!- por la puerta entraba Shippo lanzándose a los brazos de la chica, interrumpiendo el momento incomodo en que se encontraban, la pelinegra corto el contacto visual con los dorados ojos y centro su atención en el pequeño en su regazo, subiendo la mirada al ver a su amiga entrar con una charola en sus manos.

- Hola Kagome. Inuyasha, me da mucho gusto verte despierto. Traigo la comida que le pediste a Shippo. -

- Gracias- murmuro sintiéndose incomodo.

La castaña miro al medio demonio, pasando la mirada a su compañera, notando la tensión de sus amigos así que acomodando la charola sobre las piernas del hanyou se excuso y se encamino a la puerta.

- Sango! – Kagome la detuvo antes de que su amiga se fuera- el monje Miroku se encuentra mejor? Seria posible que acompañe a Inuyasha a tomar un baño a las aguas termales, no me gustaría que fuera solo y necesito que se bañe o nos arriesgaríamos a una infección.

- No lo se Kagome, es verdad que la anciana Kaede ya le permite levantarse pero aun no lo deja salir de la cabaña para que no se agite demasiado -

- En ese caso, será mejor que no lo molestemos no quisiera exponerlo, ya veré yo como encargarme de ello.-

Se sonrieron mutuamente y la castaña abandono el lugar, dejando a los tres solos. Shippo encontró una paleta de caramelo y comenzó a comerla fascinado mientras que Inuyasha se acomodaba mejor en el momento en que la miko le colocaba la charola sobre las piernas.

Cuando intento tomar los palillos se dio cuenta que la herida en el hombro le molestaba y no le permitía tener un control de sus movimientos y que el simple hecho de sujetar los palillos se le dificultaba. Maldijo en voz baja molesto intentándolo nuevamente. La chica se dio cuenta tomando ella los palillos

- ¡¿Que…que estas haciendo?!- pregunto alarmado y algo avergonzado cuando fue ella la que le acerco un bocado de comida a los labios.

- No protestes y come, tu brazo aun no esta bien así que me encargare yo - a pesar de que no lo miraba directamente a los ojos, las mejillas se le notaban sonrosadas, pero cuando el acepto dócilmente la comida que ella le ofrecía no dejo de notar la sonrisa que se formo en sus labios.

Shippo noto el extraño suceso y el raro comportamiento observándolo en completo silencio.

Inuyasha obedecía a Kagome y permitía que esta le diera de comer en la boca ¿Quién lo hubiera creído?

La comida transcurrió rápido llevando la conversación entre Shippo y la miko mientras el medio demonio se dedicaba a comer tranquilamente la comida que la miko le iba dando, observando a la chica disimuladamente.

(…)

El agua caliente le reconfortaba su adolorido cuerpo apenas se sumergió en la tina.

- Ya estas dentro?-

- Si-

Al recibir la respuesta la pelinegra entro llevando entre sus brazos un par de botellas.

- Como conseguiste que me dejaran utilizar este baño, era de uso exclusivo de las mikos y no creo que les agradara mucho que un hanyou lo utilice-

Ella simplemente sonrió ante la confusión y desconcierto que se percibía en la voz del chico. – Pues lo creas o no, fueron los propios aldeanos quienes ofrecieron que la usaras y también calentaron el agua con ciertas esencias que kaede les dio las cuales sirven muy bien para cicatrizar-

- Los propios aldeanos hicieron todo esto por mi? -

- No veo por que te sorprendes, tú eres un miembro importante en la aldea y como es lógico, ellos han estado muy preocupados por tu recuperación y estuvieron muy contentos cuando supieron que había algo que ellos podían hacer por ti.-

El hanyou la miro incrédulo, como podía creer que los aldeanos se preocuparan y consideraran a un simple hanyou como parte de la aldea –

- Créelo. (Afirmo ella firmemente, casi como si le hubiera leído la mente) tal vez te suene extraño, pero no estas solo ya no lo estas, nosotros estamos a tu lado y nos preocupamos por ti y el que te procuremos en momentos difíciles es un modo de demostrártelo.-

El la observo seriamente al oírla decir aquello y se prometió que mas tarde reflexionaría sobre ese tema, porque en ese instante algo de lo que acababa de darse cuenta lo perturbaba mucho más.

- QUE DIABLOS HACES AQUÍ MIENTRAS ME ESTOY BAÑANDO KAGOME!!!- El rojo había cubierto sus mejillas y las muecas que hacia resultaban verdaderamente graciosas.

CONTINUARA…


HOLISSSSS!!!!!!!

COMO ESTAN?

YO ESTOY MUY FELIZ PERO AQUÍ LAS PELUSAS ESTAN PEGADAS EN UNA PALETA DE CARAMELO, QUIEN LAS MANDA A COMERSE LO QUE NO ES SUYO JUM! (JEJEJE)

EN FIN, SEGUNDO CAPITULO! YEIII LALALALA

LAMENTO MUCHO LA DEMORA PERO LA UNIVERSIDAD VUELVE MI VIDA IMPOSIBLE Y ME QUITA MI TIEMPO

BIEN RESPONDO:

KagomeYumika: gracias por tu apoyo y que bueno que te gustara. Me esmero por hacer lo mejor, pero de repente mi cerebro no colabora así que ténganme paciencia.

Kisa-chan-sohma: Aquí esta!! Recién salidito del horno, estas conforme con el resultado? Soy un ser rosa, es por eso que no podía negarme el placer de el beso entre ese par de necios.

Shinichi- kudoxran- mouri¿Qué te pareció, mejor…peor? Mil gracias por tu review, trabajare lo mas rápido que me sea posible para actualizar pronto.

ESO ES TODO.

BESOS

REVIEWS!!!!