Bella asintió y Edward la soltó de la mano, le dio una última mirada y caminó hacia la puerta.
Para poder entrar a George Washington High School Bella tenía que pasar por un detector de metales que había en la entrada del edificio, todos la miraban curiosos, Bella se sintió asustada pero no decía nada. Estuvo unos minutos buscando su primera clase hasta que por fin la encontró y entró al aula. Nuevamente todos la miraban.
Se sentó en una de las sillas que estaban al frente y esperó a que el profesor llegara, no le gustaba la forma en la que la miraban.
-Buenos días jóvenes – Una mujer de unos 40 años entró y comenzó a escribir su nombre en la pizarra- soy la profesora Eleonor Grittnay y seré su profesora de Calculo.
Genial, Bella era muy buena con los números, esa sería una buena clase. La profesora hizo que cada uno se presentara a pesar de que muchos ya se conocían y finalmente llegó el turno de Bella.
-Señorita nos podría decir su nombre? –Preguntó la maestra.
Bella se levantó de su asiento, volteo con sus compañeros y dijo
-Mi nombre es Isabella Swan.
Todos se quedaron con la boca abierta, aquella era la chica más rica del país.
-Isabella Swan? De Swan C.O? – la maestra también estaba asombrada.
-Así es.
-Tenemos una Barbie en el salón! – dijo uno de sus compañeros
Bella lo dedicó una mirada envenenada al chico, quería llorar.
-Dígame señorita Isabella
-Bella – corrigió a la maestra
-Señorita Bella que la trae por nuestra humilde escuela?
-Necesitaba un cambió de aire maestra.
La profesora ya no dijo nada y le hizo una señal para que se sentara, Bella se sentía pésimo, todos la miraban con asco. Rápidamente se corrió la voz de que Isabella Swan era la nueva estudiante de esa humilde escuela, las clases siguieron pero ya no era necesario que Bella se presentara, todos sabían quién era ella.
A la hora del almuerzo Bella no tenía ganas de comer pero se fue al baño, se encerró y comenzó a llorar, nada estaba saliendo bien, la otra mitad de las clases siguió igual, todos miraban a Bella de manera extraña. Cuando el timbre de salida sonó Bella salió prácticamente corriendo del edificio, pasó nuevamente por los detectores de metal y se subió al coche.
-Estas bien Bella? –Edward se escuchaba preocupado
-Donde esta Jasper?
-Tu padre lo mandó a llamar y se tuvo que ir.
-Vámonos- contestó secamente Bella.
Cuando iban a medio camino Bella comenzó a llorar, no podía olvidar las caras que le habían hecho sus compañeros.
-Bella que pasa?
Pero Bella no contestó.
Edward detuvo el auto cerca de una calle vacía y sin pensarlo 2 veces se bajó del coche y subió a la parte trasera con Bella.
-Que haces? –preguntó Bella enojada.
-Me preocupo por ti –Edward abrazó a Bella y ella se puso a llorar más.
-Me odian Edward!.
-Claro que no Bells
-Lo hacen! Me dijeron Barbie y me miraban muy feo –Bella lloraba descontroladamente.
-Nadie te puede odiar Bella, eres hermosa – inmediatamente después de decir eso Edward se tensó, hace mucho que juró que no diría eso.
Bella no contestó y dejó de llorar.
-Te sientes mejor?
-Me quieres? –Bella no fue capaz de mirarlo a la cara cuando le hizo esa pregunta.
-Yo… Señorita Bella..
-Joder Edward responde! Me quieres?
-No- Bella comenzó a llorar de nuevo y Edward se maldijo por haber dicho esa mentira.
-Vámonos –Bella estaba completamente triste y enojada.
-Pero…
-Vámonos! Es una orden!
-Claro
Edward se bajó del asiento de atrás y nuevamente ocupó su asiento de piloto, comenzó a acelerar y discretamente miró por el espejo retrovisor y la vio, ella tenía los ojos rojos por tanto llorar y miraba hacia la ventana, no dijo nada. Cuando llegaron, Bella no esperó a que Edward le abriera la puerta y prácticamente salió corriendo, Bella solo la miró, él la amaba, pero no podían estar juntos, Isabella Swan no podía ser la novia de un simple guardaespaldas.
Bella subió a su habitación y cerró la puerta.
-Señorita Bella –era Liz
-No quiero que nadie me moleste Liz.
La nana no contestó, Bella se sentía tan putamente sola, tan vacía y nuevamente comenzó a llorar hasta quedarse dormida. Se despertó cerca de las 5 pm, era un hermoso día soleado y caluroso así que decidió ir a nadar un rato, se colocó un hermoso bikini blanco y se miró al espejo, era jodidamente hermosa, parecía una top model. Salió de su habitación y se dispuso a ir al patio trasero, llegó a la alberca y puso sus cosas en una de las sillas de jardín, se puso bloqueador y se tiró a la alberca, Bella era una buena nadadora, tenía varias medallas de concurso. Comenzó a nadar de un extremo a otro. Edward la miraba desde la ventana de la cocina, había sido muy difícil para él poder estar tan cerca de ella, después de que terminaron había tratado de mantenerse lo más distanciado posible, pero no podía, los empleados vivían en la mansión Swan, en el enorme patio había otra casa, mas pequeña, y ahí vivían los empleados. Edward la estuvo observando un rato, ella era su princesa y no le gustaba que nadie la lastimara. Finalmente después de una hora de nadar Bella decidió ir a la cocina, no había comido y se moría de hambre. Salió de la alberca, fue hacia la silla y tomó la enorme toalla para envolverse en ella, sintió que alguien la miraba y volteó, Edward la miraba, ella le devolvió la mirada y se fue a la cocina. Bella se llevaba muy bien con los empleados, a pesar de ser una enorme casa, la familia Swan solo contaba con 5 empleados, los 2 guardaespaldas, Liz, una cocinera, y una señora que hacia el aseo. Angela la joven cocinera le preparó un enorme sándwich y Bella se lo acabó inmediatamente.
-Tenía hambre señorita?
-Mucha, no había comido nada.
-No comió en la escuela?
Bella recordó que en la hora del almuerzo había estado llorando
-No se me antojó nada de lo que tenían- mintió
-Mañana le preparare algo rico para que se lleve a la escuela
-Gracias Angela.
Bella se levantó de la silla de la barra y se dispuso a salir de la cocina cuando Angela le dijo.
-Señorita no quiere postre?
Bella volteó y vio que Angela le enseñaba un bote de nieve de chocolate y un paquete de galletas con sabor a naranja, a Bella le encantaba esa rara combinación, hace años le parecía asqueroso, pero un día Edward le dio a probar y Bella quedó fascinada con el sabor y desde ese día era su postre favorito.
-Claro! Ya sabes que no me puedo resistir.
La cocinera comenzó a reír y le sirvió helado y le puso las galletas en un plato.
-No sé cómo a usted y a Edward les puede gustar comer eso combinado.
Bella se puso seria, Angela sabia del romance de Edward y Bella, ella le había limpiado las lágrimas a Bella cuando Edward terminó con ella. Pero Angela no era la única que lo sabía, también Jasper tenía conocimiento de ese romance.
-Lo siento señorita- se disculpó Angela –yo no quería decir eso.
-No te preocupes Angie, es algo que ya pasó.
-Claro señorita.
-Angie no me digas señorita, solo dime Bella.
-Pero eso es tomarme mucha confianza.
-Tu sabes muchas cosas de mí, esa confianza existe desde hace 2 años cuando.. Bueno tú sabes.
-Pero..
-Solo Bella por favor
-Claro Bella.
Ambas sonrieron y comenzaron a platicar, Angie era una joven muy bonita, tenía 29 años y trabajaba con la familia Swan desde hace 3 años, Bella la quería mucho y siempre le gustaba lo que Angela cocinaba, tenía un delicioso toque para la comida, hace unos meses Angela iba a renunciar, pero el señor Swan le había aumentado el sueldo para que no lo hiciera, todos amaban la manera de cocinar de Angie y se les caía la baba solo de pensar en lo que ella preparaba. Bella aún no se acababa el postre cuando la puerta que daba al patio se abrió, ella no puso atención en quien había entrado, pues estaba muy entretenida comiendo.
-Tienes hambre Edward? – preguntó Angie.
Bella levantó la miraba y sus ojos se fijaron en los de Edward quien la miraba fijamente.
-Claro- contestó Edward aun con la mirada puesta en Bella, ella recordó que aún tenía el bikini puesto y que se había quitado la toalla porque le pesaba mucho. Bella se levantó de su asiento, tomó la enorme toalla y le dio las gracias a Angela.
-No hay de que Bella, recuerda que mañana te preparare algo para la escuela.
Bella asintió y salió de la cocina.
Edward miraba a Angie.
-Qué? –ella preguntó
-Que fue eso?
-Que fue qué?
-Por qué la llamaste Bella?
-Ella me pidió que la llamara así.
-Claro – Edward suspiró.
-Qué te pasa?
-Hoy vi a Bella llorar, no la había visto llorar desde… - no pudo completar la frase.
-Porque estaba llorando? No me digas que la hiciste llorar de nuevo.
-No, bueno sí.
-Explícate Edward
-Bella estaba llorando porque en la escuela la trataron muy mal.
-Pobrecita, ten hermosa pero tan triste, y tú que tuviste que ver?
-Me preguntó que si la quería y yo le dije que no.
-Pero porque hiciste eso Edward? Tu amas a esa pequeña –Angie estaba enojada-.
-Lo se Angie pero no podemos estar juntos.
