Hola a todos y todas: Antes que todo muchas gracias por todos sus comentarios! Me hace muy feliz saber que les gusto la historia, asi que vamos por mas. Les dejo el segundo capitulo y espero sus reviews con muchas ansias.

Esta historia es sin fines de lucro, siendo mi única ganancia el placer de escribir. Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi.


2 EL COSTO DE LOS ERRORES

Una semana y dos días, o en su equivalencia 9 días 216 horas 12.960 segundos, sin contar las 7 horas 30 minutos 45 segundos del día de hoy, viviendo en el peor castigo con el que puede existir un ser humano: el silencio. Silencio que conlleva indiferencia, indiferencia que contagia ansiedad, ansiedad de la que emerge el miedo: No me va a dirigir la palabra nunca mas. Hubiese preferido que me golpee, que me insulte, que gire su cara enojada cada vez que me ve, ello implicaría que le importa (o molesta) mi presencia, significaría que existo. Desde la discusión en el dojo no volvimos a hablar. Intenté acercarme de distintas maneras: primero le di su tiempo para estar enojada, para que me ignorase, para que me evite. Pacientemente se lo permití. El único momento del día que compartíamos, solo porque ella no podía evitarlo, eran las comidas. Aún así por mas que la miraba constantemente, a veces de manera muy insistente, jamás cruzábamos miradas. Eso me molestaba bastante, luego paso a dolerme. Al colegio se iba sola, incluso cuando hacia el enorme esfuerzo de levantarme temprano para ir con ella, simplemente se colocaba sus auriculares y caminaba tal como hacen los caballos, mirando siempre al frente. En el aula solo podía mirarla a la distancia, ella se aseguró de cambiar su asiento con el compañero mas distante a mi posible. En casa solo nos cruzábamos en los pasillos y si "por equivocación" yo entraba "sin querer" a la misma habitación donde ella se encontraba (intenté incluso entrar al baño calculando el momento en que ella estaba por salir, lo sé puedo parecer un pervertido, tal vez lo sea, pero se me estaban acabando los recursos. No pude hacerlo sin embargo, siempre cerraba la puerta con llave) Akane simplemente se retiraba al único lugar donde yo no podía seguirla: su habitación, paradojicamente el único lugar que soñaba compartir con ella. Ya no podía esperar más, le di el tiempo y el espacio suficiente para hacerme pagar con su indiferencia mi estúpido error. Pasé entonces a una segunda estrategia, mi mejor arma: hacerla en enojar. Se podría pensar que soy un idiota, es decir YA ESTABA LO SUFICIENTEMENTE ENOJADA como para incitarla más. Pero prefería sacarla de quicio, que me insulte, que me grite, que me mande a volar por los aires como solo ella sabe hacer, por lo menos eso seria una respuesta, una reacción ante mi presencia, volveríamos a la normalidad, después habría tiempo para hablar ¿y por qué no? hasta tal vez pedirle disculpas ... Sonaba estúpido... Y lo fue: empecé a decirle que era una marimacho violenta y fea cada vez que la veía discutiendo y golpeando algún baboso infeliz que intentaba invitarla a salir, pero a pesar de mi tono orgulloso y mi cara de soberbio ella no decía nada, simplemente pasaba a mi lado sin dedicarme una simple mirada. Comencé a criticar su cuerpo en la clase de educación física ante cada halago dedicado por los pervertidos que solían verla sin ningún pudor (ya me encargaría de ellos después). Disimulaba hablar con alguno de ellos y decir (o mejor dicho gritar) "no sé qué le ven a esa plana, poco sexy y para nada atractiva mujer violenta". Fue exagerado, pues claro esas mentiras representaban exactamente lo contrario a lo que pensaba de ella y tenia que hacer un esfuerzo enorme para lograr decir esas barbaridades, pero era necesario, tenia que conmoverla de alguna manera. Sin embargo Akane continuaba realizando a la perfección cada uno de los ejercicios de la clase, hermosa e inmutable. Me volví insoportable en casa también: la criticaba cada vez que practicaba en el dojo, burlándome de cuan débil era y resaltando como cualquier otra de mis prometidas podrían ganarle con las manos atadas. Criticaba su comida (con mas énfasis de lo normal) cómo se vestía, cómo hablaba, cómo caminaba, todo el tiempo mis indirectas llenaba sus silencios. Realmente no se como hizo para no descargar su ira hacia mi, ni yo mismo me toleraba. No creo que ella lo hiciera, simplemente no le afectaba. Esa situación me dejó consternado. No había tomado consciencia de cuan grave fue lo que le dije ese día, la verdad ya ni recuerdo mis palabras. Estaba furioso y no medí lo que salió de mi boca. Solo se que quería herirla, quería que se sintiera culpable de estar en esa situación, de no haberme elegido y quería por sobre todo mostrarme superado. Era ella la que estaba en falta, no yo. A mi no me importaba ¡claro!... Ni yo me tragaba ese cuento. Pero mi orgullo es más fuerte que mi voluntad y parece que es más importante que mi amor por ella. Realmente tenia todo el derecho a estar enojada. Pero yo no podía continuar así, nunca pensé que me afectaría tanto. Hoy es el último día de clases, mañana es el acto de graduación y por la noche se dará una fiesta de gala... ¡ESO ES! ¡ESA ES MI OPORTUNIDAD! Hoy hablaré con ella y le pediré que sea mi pareja...de baile por supuesto, aunque no sería mala idea aclarar nuestra situación y ser pareja oficialmente de una vez por todas...(se sonroja) pero primero lo primero.

Bajé a desayunar y ahí estaba él, no se qué diablos seguía haciendo aquí, lo que es más, ¿quién se creía que era para estar sentado a lado de MI prometida? ya habían pasado 9 días, suficiente tiempo para que sus heridas estén completamente sanas, ese idiota esta aprovechando la situación para acercarse a ella, ¡claro a él sí le habla, sí lo mira, sí le sonríe!...¡cálmate Ranma! primero lo primero, primero lo primero...


Había pasado todo el día sin poder hablar con Akane. Estaba tan furioso al ver esa escena en el desayuno que para no reaccionar violentamente salí de allí prácticamente corriendo hacia la escuela. La esperé cerca de la entrada del instituto, planeaba interceptarla cuando ingresara y pedirle que vaya conmigo al baile mañana. Así de simple. Pero no pude saber si mi brillante plan resultaría porque ella jamas llegó... ¿Déjà vu?... pero esta vez no repetí los mismos errores y me dirigí "¿tranquilamente?" al aula. Luego de haber pasado mediodía un alboroto proveniente de un grupo de chicas asomadas a la ventana del salón llamó mi atención, interrumpiendo mis fantasías sobre cómo resultaría nuestra cita en el baile de mañana. "¡Miren, es Akane!", "¿quién es ese muchacho que la acompaña?", "¡Es realmente guapo!" exclamaban el grupo de muchachas, siendo la palabra "muchacho" lo que me hizo saltar como resorte y dispararme a la ventana con el grupo de groupies. ¿¡Ryoga!? ¿qué hace ese cerdo con Akane en nuestro instituto? , "Es Ryoga, ¿recuerdan?, Akane dijo que su amigo vendría a ayudarnos con lo preparativos de la fiesta" exclamó una de ellas. Con que es eso... bueno, no pasa nada. Hablaré con ella en casa, no voy a ir a buscarla para reclamarle porqué trajo a ese chico sin sentido de orientación al colegio, mucho menos echarle en cara que vino acompañada con él. Ir a golpear a ese imbécil tampoco es una opción, por mas tentadora que resulte, no voy a ser el violento de siempre. Voy a quedarme aquí adentro del aula, entre estas 4 paredes y cuando termine las clases volveré a casa y hablaré con ella para aclarar las cosas de una vez por todas. Y así fue, terminó nuestro último día de clases y luego de despedirme de mis compañeros me dirigí a la casa de los Tendo, sin querer saber nada sobre sobre Akane y el chico colmillos. No lo iba a arruinar otra vez. Me dirigí a mi cuarto y me recosté en mi futón a pensar sobre lo que estaba por suceder con ella, mi amor, mi Akane...

Toc Toc _Alguien golpea la puerta, Ranma se despierta_

Kasumi: Ranma, ¿Ranma?

Ranma: Sí Kasumi, espera _se levanta y abre la puerta_

K: Ranma, te están esperando en el comedor.

R: ¿Esperando? ¿Quienes?

K: Tu papá, mi papá y Akane...

R: ¿Para qué?

K: Es mejor que bajes y lo averigües tu.

Me había quedado dormido entre esos pensamientos llenos de mi muchacha peliazul. El golpe en la puerta y la suave voz de Kasumi interrumpieron mi sueño. La cara de, porqué no decirlo, mi cuñada me llamó la atención: ¿tristeza?, ¿preocupación? ¿qué estaba pasando? Lavé inmediatamente mi cara y bajé. Allí estaban los tres sentados, mi padre, el padre de Akane y ella misma, esperándome...

R: ¿Me estaban esperando?

Genma: Hijo ven, siéntate _luego de un momento de duda y confusión Ranma toma asiento a lado de su prometida, después de varios días de mantener la distancia_

Soun: Ranma, Akane nos ha pedido que mañana luego de la ceremonia de egreso, concluya a su vez nuestro pacto.

R: ¿De qué pacto esta hablando señor Tendo?

Akane: Nuestro compromiso.

Después de varios días, que parecieron años, sin poder acercarme a ella pude sentir nuevamente su aroma, ese dulce perfume que solo ella puede emanar... nunca pensé que esa proximidad era la antítesis de lo que iba a suceder entre nosotros dos...