Konichiwa!

Gomenasai, les ofrezco una disculpa por tardar tanto en publicar la continuación, lo que sucede es que originalmente había pensado el escrito como un oneshot, no había pensado en escribir un segundo capítulo, además de que no sabía si realmente iba a gustar. Pero me alegra mucho que sí les gustara la idea. Creo que sí tiene más tela de dónde cortar para otros capítulos. Les agradezco mucho por animarme a continuar.

bet: muchas gracias por comentar, me alegra que te gustara, perdón por la espera, aquí traigo la segunda parte, espero que te siga gustando.

sol angel dpl: Ah, me da gusto que sí quedaran bien las personalidades de Allen y del Conde, a pesar de que son enemigos yo creo que antes que nada son muy inteligentes y que ninguno de los dos libraría una batalla sin sentido. Muchas gracias por tus comentarios!!

rukiachan25: ¡Qué emoción que sí te latiera la canción! Jejeje, ya verás el despapaye que se arma estando todos juntos en el arca ^_- Muchas gracias por tu apoyo.

SeIs MiNuToS ReStAnTeS: Ay, que cosas tan lindas me dices, me haces ruborizar *_* En este capítulo verás un buen adelanto de lo que pasará entre exorcistas y noah's mmhh, no había meditado bien sobre lo que mencionas del 14th, pero tienes razón, él no lo dejó... jejeje, a ver qué hace después. Mil gracias por apoyarme!!

Allena: Sunimasen, por hacerte esperar. ¿Verdad que sí parece como que hay algo entre ellos? Además de lo que dices, Allen se la pasa tomándola de la mano y le acaricia la mejilla y en líneas generales se porta muy cariñoso con ella ^_^ Pronto se desarrollará más la historia para que puedas ver quién se empareja con quién :D Muchísimas gracias por alentarme a continuarla y nuevamente gomene por la espera.

hina-chan: Mil perdones por el tiempo de espera, es que soy un miembro muy activo de un foro, y entre otras cosas, fungí como juez de un concurso de oneshots y además formo parte de un grupo de críticos, algo así como los betareaders de aquí, entre eso y que estaba pensando una buena trama para continuar la historia me tardé mucho, lo siento nuevamente. Muchas gracias por apoyarme!!!

Artemis K. Wolf: Lo siento por la espera, pero para compensar aquí tienes algo de lo que querías ver, espero te agrade. Mil gracias!

carla: Híjole, creo que ya parezco disco rayado por ofrecer tantas disculpas, pero no volverá a suceder, lo prometo, al menos no sin previo aviso. Ahh, sí a mí también me da mucho gusto que el manga haya regresado antes de abril, ya estaba yo bien triste. Y sí estamos en suspenso a ver cómo mira a la cara ahora, yo también quiero que se quede con ella, pero Road... quién sabe... habrá que ver qué sorpresas nos guarda Hoshino-sensei.

Les agradezco nuevamente por hacerme saber que sí les gustó la historia y por animarme a seguir escribiéndola. Aquí está el segundo capítulo, espero que siga siendo de su agrado.

Segunda parte: Vivir dentro del arca.

-¡Mugen! ¡Hatsudo! -se escuchó la voz grave de Kanda y los insectos infernales aparecieron.

-Teasse -la voz serena de Tyki fue acompañada por un tronido de sus dedos y los enormes gólem en forma de mariposa rodearon por completo al exorcista.

-¡Crown belt! -apareció súbitamente Allen, con su técnica destruyó tanto a los insectos como a los gólem e inmovilizó a Kanda y a Tyki- ¿Cuántas veces tengo que decirles que no peleen? -con una cara de pocos amigos.

-Are, are, pero si sólo era un encuentro amistoso, nada serio -dijo Tyki sonriendo con una gotita al estilo anime en su frente.

-¡Suéltame Moyashi! Acabar con este estúpido Noah usando mi mugen hubiera sido algo gentil comparado con lo que Komui le haría si hubiese visto la mirada que le lanzó a Lenalee -Kanda se retorcía para zafarse del crown belt.

-¿A Lenalee? -una aura asesina rodeó al joven maldito.

-No pasa nada -intervino la propia Lenalee con una gotita de sudor en la frente.

El Conde, quien había estado observando veladamente, apareció y se llevó a Tyki del cuello de la camisa. Lavi también saltó y se llevó a Kanda

-¿Dai yo gu Lenalee? ¿No te hizo nada Tyki? -le acarició la mejilla mientras le hablaba.

-Sí, Allen, estoy bien, de verdad -la joven lo tomó de la mano y se lo llevó caminando, le dijo que le iba a preparar mitarashi y con eso Allen olvidó por completo el incidente.

A pesar de que ya tenían más de tres años encerrados en el arca, escenas como esa se sucedían día tras día, no había un solo momento de tranquilidad. Unas veces eran los Noah tratando de asesinar a los exorcistas; otras eran los científicos como Johny tratando de cobrar venganza contra los Noah; a veces eran los robots de Komui destruyendo todo a su paso; y siempre, invariablemente, todo terminaba en riñas donde unos querían matar a los otros. Allen tenía que intervenir, por lo que todos los días acababa exahusto. A veces tomaba siestas a media tarde, tumbado en algún rincón del arca. En esos momentos, Lenalee lo buscaba y al encontrarlo dormido se sentaba junto a él; con sumo cuidado, lo acomodaba en su regazo y acariciaba su cabello blanco mientras contemplaba su rostro. Pero ese apacible sueño sólo duraba unos instantes, pronto los ojos de Allen comenzaban a moverese erráticamente bajo lo párpados, empezaba a manotear y a murmurar frases ininteligibles, después despertaba súbitamente con el semblante pálido y una respiración sumamente agitada.

-¿Estás bien Allen-kun? -le preguntaba Lenalee asiendo su mano con fuerza, pues sentía cómo Allen apretaba la suya con ansia.

-¿Eh? Sí, sí Lenalee, sólo fue una pesadilla -respondía titubeante y sonrojado al darse cuenta de que sus manos estaban entrelazadas tan estrechamente.

-Allen -empezó a decir la chica cubriendo su mirada con el flequillo de su frente- esas pesadillas, ¿son dolorosas?

-No, nada de eso -empezó a disculparse moviendo la mano negativamente muy rápido, pero fue interrumpido por la exorcista.

-¿Por qué Allen? ¿No confías en mí? Siempre evades el tema, nunca me dices nada acerca de esas pesadillas, pero tienen que ver con las memorias del Noah, ¿cierto? -de su mejilla resbaló una lágrima.

-Es algo tan espantoso que -fijó su mirada en un punto vacío, su tono de voz se tornó sombría, parecía que iba a empezar un largo relato pero no pudo continuar, pues una juvenil voz intervino.

-¿Estás seguro de querer compartir eso con Lenalee? Después de todo ella es una humana corriente, dudo que tenga la fortaleza para soportar la verdad -Road Camelot interrumpió su conversación y además se sentó en medio de ambos, obligándolos a soltarse de la mano.

-¡Oye! -empezó a decir Lenalee haciendo un puchero.

-Road, acabo de ver a Tyki hace un momento y me dijo que estaba buscándote -intervino de inmediato Allen, pues aunque Lenalee era muy tranquila, cuando se trataba de la mayor de los Noah, parecía salirse fácilmente de sus casillas y hasta peleas habían tenido. Allen tenía que intervenir, por supuesto, para que ninguna saliera herida, pero le era más difícil contenerlas a ellas que a los chicos, pues no le gustaba emplear la fuerza con las mujeres.

-¿Tyki? ¿A mí? Eso es extraño -dijo Road balancenado sus pies y asiendo el brazo de Allen.

-¿Quieres que te acompañe a buscarlo? Está ahora mismo con el Conde del Milenio -Allen se puso de pie y empezó a caminar, mientras la chica se colgaba de su brazo.

-¡Tú, maldita...! -Lenalee se puso también de pie y en sus botas oscuras apareció la mariposa carmesí, estaba por emprenderla contra la Noah, pero una mano la detuvo.

-Lenalee -era la voz de Lavi- está bien, déjalo ir. Él se esfuerza mucho para que no haya conflictos entre nosotros, para detener las batallas entre los exorcistas y los Noah tiene que hacer uso de sus dos poderes. Si ya de por sí usar la inocencia parasitaria es agotador aundo a que es el corazón, tener que controlar además el poder del Noah, lo debe dejar exahusto -dijo mientras miraba fijamente las siluetas de Road y Allen alejarse.

Road se pegó más a Allen, le dedicó una gran sonrisa y luego volteó a ver a Lavi y a Lenalee, para ellos sacó la lengua y se jaló la parte inferior del ojo, luego hizo cuernos con la mano, se carcajeó y volvió a colgarse del brazo de Allen. Lenalee se puso roja, apretó los puños y hasta le rechinaron los dientes, pero al final, aspiró profundamente y al exhalar se encogió de hombros.

-Tienes razón Lavi, Allen merece un respiro de vez en cuando. Pero esa Road me las va a pagar un día de estos -endureció la expresión de su rostro mientras hablaba.

Lenalee y Lavi siguieron conversando un rato más, luego se fueron a donde Komui, pues había que supervisarlo constantemente, ahora que tenía mucho tiempo libre se la pasaba ideando nuevos robots y si no se le detenía, ya hubiera destrozado el arca por completo.

Mientras tanto, Allen y Road llegaron a donde el Conde estaba reunido con los Noah, todos estaban en un amplio comedor, disfrutando de la sobre mesa y los postres. La cara del padre de Road al ver a su hija entrar colgada del brazo del exorcista dejaba ver que no le hacía ninguna gracia, pero la mirada del Conde le hizo contenerse.

-Road Camelot ha llegado -caminó muy solemne- acompañada de su caballero andante -tomó de la mano a Allen y alzó sus manos para que todos vieran. Allen dirigió los ojos hacia el techo y se cubrió el rostro con la mano.

-Tyki, traje a Road, no sé para qué la estabas buscando, pero aquí la tienes -se dirigió rápidamente hacia Tyki y se la entregó, deshaciéndose del agarre de Road.

-¿Qué? -miró con el ceño fruncido la maniobra de Allen, quien tomó repentinamente su mano y puso la de Road en ella- ¡Ah! Sí, muchas gracias -comprendió lo que el chico quiso decirle al mirar sus ojos asesinos.

-Buen provecho a todos, me tengo que ir -inclinó la cabeza ante los reunidos y velozmente salió de la estancia.

Road iba a seguirlo, pero Tyki apretó su mano.

-Déjalo que se vaya, ese chico no es para ti -con voz muy serena, le hizo una indicación con la mano para que se sentara al lado de él, en el espacio que estaba libre.

-Extrañas palabras de ecuanimidad viniendo de alguien que estaba persiguiendo a una exorcista -dijo Jasdero con su risita típica, mientras apuntaba a Devito con su pistola.

-¿Qué? -Road abrió mucho los ojos y la boca, sus blancos dientes se dejaban ver, mostrando una impecable sonrisa- ¿A quién estabas persiguiendo? ¿A Miranda? ¿O tal vez a Lenalee?

-No estaba persiguiendo a nadie -tosió- ese estúpido malinterpretó que yo mirara las mariposas de sus botas, pensé que se parecían a las teasse -siguió comiendo su flan.

-¡Sugoi! ¿Lenalee te gusta? Yo puedo ayudarte y así tú me libras de su molesta presencia, Allen no hace nada más que hablar con ella -dijo Road con un fulgor en sus ojos.

Tyki no respondió, permaneció sentado en silencio mientras terminaba el flan que tenía enfrente, pero una imperceptible sonrisa esbozó al escuchar las palabras de Road.

En tanto, los exorcistas y sus protegidos, junto con los humanos rescatados por Allen, huían a toda prisa.

-¡Komui! ¡Onegai! -gritaba Tiimothy- No te enojes conmigo, después de todo, ¿no es mejor que Lenalee se quede conmigo a que se la quede ese engreído Noah?

El pobre chico era perseguido por la más reciente versión de Komurin, el cual, de paso iba destruyendo todo y atacando a cuanto humano se le pusiera enfrente. Allen y Lenalee habían llegado justo para ver a todos corriendo a máxima velocidad.

-¡Nii-san! -gritó Lenalee- Te he dicho mil veces que pares de construir estos robots inútiles -al mismo tiempo que hablaba acitvó su inocencia y de una patada destruyó a Komurin 337.

-¡Arigato Lenalee! -Timothy se abalanzó sobre la exorcista y la estrechó con fuerza.

El chico en tres años había crecido bastante, ahora era más alto que Allen e incluso que Kanda o Lavi. Allen arqueó la ceja al ver la familiaridad con la que Timothy abrazaba a Lenalee.

-Komui-san, ¿por qué tanto alboroto? Ya te hemos dicho que no fabriques más esos robots -Allen ostentaba esa sonrisita oscura de cuando jugaba a las cartas- o de lo contrario -hizo una pausa y acitvó su inocencia, mostrándole su garra negra a Komui.

-Pero Allen-kun -empezó a decir titubeante- esta vez había un motivo.

-¿Komui? -Allen lo pescó de la chaqueta y movía sus dedos en forma de garra muy cerca de su rostro.

-Este chico dijo que se casaría con Lenalee -lo señaló seriamente con el dedo y se ajustó los lentes.

-¿Que se casaría con Lenalee? -inmediatamente soltó a Komui, para dirigirse a Timothy, pero Lenalee rápidamente se deshizo del abrazo del chico y lo puso detrás de sí, para protegerlo de Allen.

-Allen-kun -dijo titubeante Lenalee, quien abrió desmesuradamente los ojos al sentir cómo los brazos de Timothy la rodeaban de la cintura por detrás.

-Lenalee dijo que cuando yo fuera grande se casaría conmigo -canturreó el chico, al mismo tiempo recargaba su barbilla en el hombro de la joven- y como ya estoy más grande que Allen...

-¿Lenalee? ¿Tú le dijiste que te casarías con él? -el joven maldito desactivó su inocencia y una gran roca con los kanjis de "derrotado por un chiquillo" cayó sobre su cabeza.

-Allen-kun, él era un niño, no sabía lo que estaba pidiendo, yo pensé que en cuanto creciera se le pasaría esa locura -sonrió repetidas veces.

-Pero, él sigue aferrado a la promesa que le hiciste -chorros de lágrimas brotaron de los ojos del joven- perder contra un niño, lo entendería si fuera Tyki, después de todo es un hombre elegante, fuerte y atractivo... ¡Pero un niño!

-¡Oye Moyashi! Si tú no apartas a ese maldito crío de Lenalee, yo mismo lo rebanaré con mi mugen -Kanda desenvainó su katana y activó su inocencia.

Lenalee entonces estalló y activó su inocencia.

-¡Dejen en paz a Timothy! Es sólo un niño y ustedes adultos, ¿cómo es posible que no lo comprendan? -de un salto se alejó de todos llevándose al chico con ella.

-¡Un niño! ¡Perdí contra un niño! -Allen seguía llorando y la roca se hacía cada vez más grande.

-Resiste Allen, después de todo, como dices es sólo un niño. Algo crecidito, pero sigue siendo un niño, no puedes perder contra él. Estoy seguro de que Lenalee siente algo por ti -Lavi puso su mano sobre el hombro del joven para tratar de consolarlo.

-¿De verdad crees eso? -sus ojos brillaron y la roca desapareció.

-Baka Moyashi -chasqueó Kanda- si no fuera por ti, hace mucho que yo -se interrumpió a sí mismo al darse cuenta que todos lo voltearon a ver. Ya no dijo nada, estiró la cabeza como de costumbre y se dio la vuelta.

-¡Mi Lenalee! -Komui estaba chillando desde que Lenalee se fuera con Timothy- Definitivamente no puedo aceptar que alguien le ponga las manos encima, pero entre todos los que se le acercan, ¡ese escuincle mañoso es el peor! -al llegar a ese punto se tornó serio- Allen-kun, aunque me duela aceptarlo, tarde o temprano Lenalee debe elegir a alguien, yo creo que tú eres el indicado.

Todos se quedaron en silencio, nadie hubiera imaginado que Komui pronunciara semejantes palabras, pero su seriedad no dejaba lugar a dudas, había aceptado que Lenalee debía elegir una pareja.

-Komui-san -musitó Allen en medio del silencio.

-¡Vamos Allen! -gritó Lavi y lo levantó de un jalón fuerte.

-¿A dónde? -dijo desconcertado.

-¡Pues a buscar a Lenalee! ¿No piensas dejarla sola mucho tiempo con ese escuincle depravado, verdad? -le dio una palmada en el hombro.

Allen asintió con la cabeza y se asió del mango del martillo de Lavi, quien le ordenó que se extendiera y así fueron detrás de Lenalee y Timothy. La joven exorcista se encontraba en uno de los lugares más apartados del arca. Como los Noah y los exorcistas no podían convivir, pues apenas se veían y ya se querían matar entre sí, el arca se había dividido en dos, mediante un acuerdo tácito. Ninguno de los dos bandos rebasaba el límite, pero si por casualidad se encontraban, se desataban batallas feroces y entonces Allen tenía que intervenir. Lenalee y el chico se encontraban justo en los límites de lo que podríamos denominar "territorio exorcista." En dicho territorio, obviamente también coincidían los humanos corrientes que Allen había rescatado, los cuales eran apenas una docena, ellos deambulaban por esa parte del arca y eran muy cuidadosos de no entrometerse con los exorcistas ni mucho menos con los Noah. El par de exorcistas estaba algo agitado por la carrera que tuvieron que pegar y estaban descansando a la sombra de una de las blancas casas. En eso, escucharon unos murmullos que los hicieron ponerse alertas, voltearon discretamente para ver de quién se trataba, Lenalee reactivó su inocencia.

-Amor, espera -se escuchó una aterciopelada voz femina.

-¿Qué tiene de malo? Déjame sentirte -una voz masculina sonaba agitada.

Los dos exorcistas se quedaron atónitos al ver a una pareja, de los humanos que Allen había rescatado, prodigándose caricias. Un hombre joven, como de unos 20 años estaba en cuclillas presionando el cuerpo de una chica, como de 17 años contra la pared; metía una de sus manos bajo la falda, hurgando en su interior, arrancándole suspiros a la chica, mientras la otra exploraba abiertamente en medio del escote; sus bocas se unían ansiosas. La joven oponía una débil resistencia y de vez en cuando trataba de detenerlo. Ninguno de los dos se dio cuenta de que los estaban viendo.

-Es mi oportunidad -pensó Timothy, de inmediato abrazó a Lenalee por la cintura y la estrechó contra su cuerpo.

-Espera Timothy, ¿qué haces? -dijo titubeante Lenalee y puso sus manos en el torso del chico, tratando de alejarlo.

-Deberíamos hacer lo mismo que ellos -usó un poco su fuerza para atraer más a Lenalee hacia sí y le susurró su respuesta al oído. Entonces sus manos empezaron a recorrer la espalda de la joven y mordió su lóbulo, eso la hizo reaccionar.

-¡Timothy! -gritó y de un empellón lo alejó de sí.

La pareja volteó asustada al notar la presencia de los exorcistas y se echaron a correr.

-Maldita sea, tan cerca que estaba -pensó el joven de 20 años, pues estaba totalmente sobre la chica y había logrado desabonotarle la blusa cuando escucharon el grito de Lenalee.

Pronto se perdieron entre las casas y desaparecieron de la vista de los exorcistas.

-Timothy no confundas las cosas -dijo con voz firme endureciendo los músculos de su rostro.

-Pero, Lenalee, yo me quiero casar contigo, es normal que quiera hacer lo que hacen los casados -su voz se quebraba por momentos, empezó a caminar lentamente hacia la chica.

-Timothy, hay que dejar las cosas en claro -parecía que iba a iniciar una larga perorata, pero un estruendo la interrumpió.

-Vaya, nunca pensé que diría esto, pero me alegra encontrarte Lenalee -Road Camelot había derribado una de las casas cercanas y su silueta apareció una vez que el humo se había disipado.

-¡Road! ¿Qué quieres aquí? -la chica frunció el cejo, cerró los puños, parecía que estaba dispuesta a atacar.

-Yo nada, sólo iba pasando por aquí. Perdón si los interrumpí, continúen, por mí no se detengan. ¡Ah! Me alegra que te decidieras por un joven tan lindo, Lenalee. Así Allen puede concentrarse en mí -les guiñó el ojo a ambos y sonrió.

-No me he decidido por nadie, ¡entrometida! Ni se te ocurra decirle nada de esto a Allen-kun -vociferó y esta vez la mariposa carmesí apareció en sus botas.

-¿Acaso tienes algo que ocultar? ¿Por qué no quieres que Allen se entere de que te encontré a solas abrazada de este chico? ¿Qué tiene de malo que sepa lo que ha ocurrido entre ustedes? Después de todo se casarán ¿cierto? -se dirigió a Timothy, pero esta vez los ojos de la Noah se entonrnaron y una cortina morada empezó a cubrir a Lenalee.

La joven exorcista se quedó pasmada, con la mirada perdida.

-¡Lenalee! -gritó Timohty- ¡Lenalee reacciona! Tú, maldita, ¿qué le hiciste a mi Lenalee?

Por toda respuesta la Noah rió a carcajada suelta, pronto Timothy dejó de moverse y su mirada también se tornó vacía.

Lenalee abrió los ojos lentamente, se dio cuenta que estaba acostada en una confortable cama, la luz del sol entraba de lleno por la ventana, iluminando cada rincón de la habitación.

-¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? -se incorporó pesadamente, retiró las sábanas blancas y vio que vestía una bata blanca, corta, prácticamente dejaba ver su ropa interior, blanca también.

-¿Ya despertaste amor? -la gentil y a la vez varonil voz de un hombre que iba entrando se dejó escuchar.

-¿Cómo? -Lenalee voltéo hacia la puerta para ver quién se dirigía de esa manera hacia ella.

-¿Todavía no te despiertas bien? Métete a bañar, ya casi termino el desayuno -la chica abrió desmesuradamente los ojos al ver que el hombre que le estaba hablando era ni más ni menos que Timothy, parecía que habían pasado algunos años, pero sin lugar a dudas, era él.

Lucía como un hombre joven de unos 25 años, ahora era aun más alto, tanto como Komui, unos fuertes brazos, bien definidos, una ancha espalda y un cuello grueso, musculoso, se dejaban ver bajo la camisa a cuadros, unas piernas portentosas aunadas a su garbo al andar lo hacían lucir extremadamente atractivo. Había entrado con una gran sonrisa en el rostro y miraba dulcemente a la joven. Lenalee no podía apartar su mirada de él.

-Lo que necesitas para terminar de despertar es tu beso de buenos días -dijo mientras caminaba lentamente hacia ella, la tomó delicadamente por la cintura, la atrajo hacia sí, tomó su mentón con la mano, cerró los ojos y unió sus bocas.

Mientras tanto, Lavi y Allen caminaban por el arca en busca de Lenalee y Timothy.

-Ese pervertido, ¿dónde pudo haberse metido con Lenalee? -dijo Lavi, rascándose la cabeza.

-Cuando lo encuentre lo voy a hacer picadillo -Allen estaba rodeado por esa aura oscura que a veces lo invadía, una risita malévola ostentaba y su inocencia en forma de garra crujía.

De regreso con Road.

-Espero que no te hayas pasado de la raya con esa linda joven de las botas -era la voz de Tyki, quien había estado contemplando la escena junto con Road desde el inicio.

-No te preocupes, no le he hecho nada a tu princesa, la puedes rescatar cuando quieras -hizo un chasquido con la boca- el problema es este pequeño entrometido -le picó la cara con su zapato.

-Ese sí es un problema, no esperaba que estuviera aquí -suspiró- en fin, no podemos hacerle nada o Allen te odiará por el resto de su vida. Sólo hay que esconderlo y luego lo dejamos ir, no lo destroces mucho -sonrió.

Lenalee abrió nuevamente los ojos, pero esta vez en lugar de ver el rostro de Timothy, a quien se suponía que estaba besando, se encontró en el lugar donde tantas veces había temido estar, en las ruinas de la antigua Orden Oscura, todo a su alrededor estaba destruido, tal y como siempre temió.

-¿Qué es esto? ¿Por qué estoy aquí? -sus piernas temblaban.

-Esto pasó por tu egoísmo, como elegiste a Timothy, Allen se sintió devastado, abrió la puerta del arca y los akumas entraron -era la voz de Road, quien, en cuanto terminó de hablar prorrumpió en una risa hilarante.

Lenalee se vio a sí misma abrazando el cuerpo sin vida del chico que caza akumas que sostenía en su mano una foto suya, donde estaba riendo, lucía su peinado anterior, el de las dos coletas.

-¡No! -gritó llorando, agarrándose la cabeza con ambas manos.

-Todo está bien -la joven sintió unos cálidos brazos rodeándola, conforme escuchaba la voz, toda su visión se iba derritiendo en una cortina morada, para dar paso a la vista del arca- ya pasó, sólo fue una pesadilla.

Eran los brazos de Tyki los que Lenalee estaba sintiendo, giró lentamente el rostro y pudo ver una sonrisa en el rostro del Noah, sus rizos caían sobre su frente, tapando los estigmas.

-Tyki -musitó Lenalee- ¿qué pasó?

-Nada, no te preocupes. Estabas presa en uno de los mundos de Road. No sé qué clase de discusión habrán tenido para que se pusiera tan seria contigo, pero te aconsejo que no la hagas enfadar,

En esos momentos iban cruzando por los aires, encima del martillo, Lavi y Allen, quién alcanzó a ver a Tyki abrazando a Lenalee.

Timothy también había estado compartiendo la visión de Lenalee, se sentía en el paraíso de poder besar sus labios. Pero súbitamente había irrumpido en la habitación Allen Walker.

-¡Lenalee! -entró gritando.

La joven de inmediato rompió el abrazo e hizo a un lado al chico.

-Lenalee, vámonos de aquí -Allen sonrió y miró de arriba abajo a Timothy.

-Sí, mi amor, vámonos -respondió dulcemente a su llamado, se arrojó a sus brazos y empezó a caminar con él tomados de la mano.

-Lenalee -susurró Timothy- espera, no puedes irte con él. Yo soy tu marido, estamos casados, ¿recuerdas? -titubeó, sus brazos temblaban.

-Eso sólo era porque Allen no estaba aquí -respondió Lenalee con una sonrisa y se aferró al brazo del joven maldito.

-¡No! -gritó- ¡Vuelve! Regresa conmigo. Todo iba bien -agarró su cabeza con ambas manos y gritaba desaforadamente.

Una carcajada sonora se dejó escuchar, resonando en la cabeza de Timothy.

-¡Pobrecito! ¿Te sientes triste? Es su culpa que Lenalee te haya dejado, si él no existiera, tú podrías vivir feliz con ella -la voz de Road era la que el joven escuchaba.

-Sí, tienes razón, todo es culpa de Allen -una sonrisa quebrada deformaba el rostro de Timothy, sus manos le temblaban notoriamente, buscaba algo con la mirada, pero parecía no encontrarlo. El joven exorcista no era consciente de todo lo que estaba pasando en realidad a su alrededor.

-¡Road! -gritó Lavi, luego se percató de que Timothy estaba a un lado suyo, con la mirada perdida- ¿Qué le has hecho?

Los dos bajaron del martillo, Allen se precipitó hacia el chico.

-Más te vale que lo saques de tus maltidos sueños -la amenzó.

-¡Road! -gritó Lenalee, quien finalmente había reaccionado- ¡Libera a Timothy o me las vas a pagar todas juntas! -la señaló con el dedo, estaba por lanzarse hacia ella, pero Tyki apretó el abrazo, para que no se zafara.

-Yo no le hecho nada a ese muchachito, pero ya que insisten, ahí lo tienen -la Noah tronó los dedos y enseguida Timothy abrió los ojos, pero al primero que vio fue a Allen, sin dudar un segundo, se abalanzó contra él.

-¡Tú, maldito! Lenalee y yo nos estábamos besando muy a gusto, no tienes derecho a entrometerte en nuestras vidas -el joven le soltó un puñetazo en pleno rostro a Allen.

-¿Qué tú qué con Lenalee? -abrió los ojos desmesuradamente pero inmediatamente un tache se dibujó en su frente, activó su inocencia y estaba dispuesto a lanzarse contra el chico, pero Road se interpuso.

-Allen, cálmate -se abrazó fuerte a él para evitar que se abalanzara contra el chico, quien por su parte también activó su inocencia. Lavi intervino y lo sostuvo por los hombros.

-¡Suelta inmediatamente a Allen! -gritó Lenalee cuando vio cómo se le pegaba la Noah.

-Ya te dije que es peligroso hacerla enojar, olvídate de ella por un momento, ¿quieres? -Tyki la estechó con más fuerza, impidiéndole que se soltara- Creo que lo mejor es separarnos para que las chicas se calmen -le dijo a Lavi y sin esperar respuesta se alejó a toda velocidad llevándose a Lenlaee consigo.

-Dije que en cuanto te viera te iba a hacer pedacitos, tú, pedazo de pervertido -dijo Allen tratando de hacer a un lado a Road.

-Creo que Tyki tiene razón, hay que separandos, ¡extiende! -Lavi se alejó con Timothy montado en su martillo, dejando solos a Allen y a Road.

A pocas casas de ahí, se encontraba un malencarado joven espadachín, de cabello largo recogido en una cola de caballo.

-No importa si son Noah o estúpidos Moyashi, todos son unos ruidosos, por toda el arca tengo que escucharlos -hizo un chasquido con la boca y se cruzó de brazos.

-Tienes razón, son muy escandalosos, fastidian -dijo Lulubell, la Noah de la lujuria saliendo detrás de un árbol.