Capitulo dos.-

En el auto nuevamente de la corredora, Akane liberó al fin sus lágrimas, comenzando a llorar de una forma que dolía escucharla, Haruka conducía el auto hacia el único lugar que sabía podrían estar a solas, su propio departamento.

Ranma por su parte había desistido de seguir el auto, había quedado perplejo ante las palabras de Akane y todas las cosas que había estado pensando en la mañana sobre su forma de llevarse agolpaban su cabeza entorpeciendo sus sentidos, una cosa tenía clara, Akane había dejado de entender la forma en que ellos se llevaban y le pedía no insultarla más, ¿es que acaso no comprendía que no eran de verdad esas palabras? Además él no conocía otra forma de acercarse a ella, no entendía como hablarle pacíficamente… es que daba tanto miedo ser rechazado.

Haruka había ingresado al estacionamiento de un lujoso edificio al otro extremo de la ciudad, había conducido en silencio y al parar se acercó a Akane para abrirle la puerta y conducirla al elevador que los llevaría al Pent House del edificio. Akane por su parte se dejó llevar mientras las lágrimas seguían fluyendo esta vez ya en silencio. Haruka tecleo su clave para subir al último piso, veía a Akane realmente sufrir por todo lo que había ocurrido, al parecer la peli azul llevaba muchos tiempo sin desahogarse realmente, le dieron ganas de abrazarla pero sentía que eso podría molestarla o invadiría su espacio y ella no era de ese tipo de personas, pero podía sentir en el aura de Akane todo el revuelo de emociones del que era presa.

El elevador se abrió, las luces se prendieron automáticamente y Haruka guío suavemente a Akane al interior tomándola de la mano. Y esta reaccionó.

- ¿Dónde estamos? – pregunto sorprendida Akane.

- Perdón este es mi apartamento, no sabía a donde llevarte, no conozco donde vives y bueno no se me ocurrió otro lugar donde pudieras sentirte menos observada, discúlpame el atrevimiento.

- Está bien – Akane entendió las razones que le dio Haruka para llevarla a su hogar, pero no se sentía cómoda del todo, era tarde y pensó en llamar a su casa. – ¿Me puedes prestar tu teléfono?

- Si claro, tómalo esta sobre la mesita al lado del florero, yo voy a quitarme el uniforme.

- Gracias. – Akane se condujo hacía la mesita que le indicaron y en ese momento se fijó en el lugar, delante de ella tenía un ventanal que abarcaba la pared completa y tras este la vista más hermosa que hubiera visto jamás de la ciudad, con todas sus luces prendidas, la ventana por supuesto también hacía de puerta y conducía hacia un balcón donde había una hermosa sala de jardín en color chocolate y también había un jacuzzi, Akane se acercó a la ventana y pudo notar que además del jacuzzi habían escaleras que conducían como a un primer nivel del balcón en donde había una alberca. En el interior al lado de donde ella se encuentra observado había una cocina integral con una barra que hacía de desayunador. Al lado izquierdo de la cocina se encontraba un pequeño comedor cuadrado con 4 sillas y una lámpara de techo que estaba a escaso un metro de la mesa iluminando sobre esta en un tenue color amarillo. Frente a Akane se encontraba un sofá en forma de L que separaba el comedor de la sala y una alfombra de apariencia muy suave con una pequeña mesa de centro, que mostraba algunas revistas donde la corredora aparecía en portada, y al lado del sofá por fin notó la mesita y al lado del florero el teléfono y sobre esa pared los magníficos cuadros que tenía decorando el lugar, se acercó al teléfono y marcó el número de su casa, por suerte Kasumi le contesto.

- Casa de la familia Tendo ¿quién habla?

- Hola Kasumi soy yo Akane, por favor sé discreta.

- Akane ¿pasa algo? – preguntó Kasumi en voz baja.

- No hermana sólo que quería avisarte que llegaré tarde, tal vez no llegue a cenar, estoy en casa de un compañero de la escuela.

- ¿Estás en casa de un chico?

- Sí Kasumi pero no pienses mal, no estamos solos, él es nuevo en la escuela y en la ciudad y no conoce a nadie, además hoy me defendió de los insultos de Ranma y yo… le estoy ayudando con unas lecciones y bueno…- al comentar eso su hermanita Kasumi entendió de que se trataba la situación, también le quedaba claro porque Ranma tampoco había regresado a casa.

- Entiendo Akane – le interrumpió Kasumi - por favor agradécele de mi parte a tu amigo, y tomate el tiempo que necesites, yo le diré a papá que estas en casa de Sayuri.

- Gracias hermana. – y con eso colgaron.

Mientras tanto Haruka se había quitado el uniforme y se había puesto una camiseta que dejaba notar su ropa interior y obviamente evidenciaba su condición femenina y traía puesto un pantalón de tela de algodón, parecía que se había puesto el pijama.

- ¿Todo bien? – preguntó preocupado. Akane por su parte vio la figura de la corredora y realmente era muy estética, musculosa eso sí, fuerte, parecía que toda su vida había hecho deportes, tenía una bonita figura y su estatura impresionaba, mediría al menos el 1.78 lo que serían al menos 10 centímetros más que ella.

- Sí – sonrió Akane – no tenía idea que detrás de tanta ropa se escondiera una mujer tan linda.

- ¿Tú crees? – se sonrojo la corredora, mientras se acercaba a la cocina y comenzaba a preparar té.

- Sí y tienes una figura envidiable, hasta pareces modelo ¿haces mucho ejercicio?

- Pues verás he practicado artes marciales, yoga y atletismo desde que tengo memoria, eso gracias a mis padres, ambos buscaron siempre que tuviera mis tardes muy ocupadas – comentó mientras servía el té, con algunos bocadillos que tenía en la nevera.

- Por el tono en que lo dices pareces no llevarte nada bien con tus padres.

- Los quiero son mis padres, pero no respeto su modo de pensar, me educaron para ser la heredera de sus negocios y bueno esperaban que casara con algún heredero millonario y pues no les resultó el negocio, descubrí que me gustaban las chicas así que opte por irme de mi casa y ellos creyeron que si cortaban mis fuentes económicas cuando comencé en las carreras me presionarían para que regresara a casa, pero no fue así, desde los 14 años sabía que lo que amaba más en la vida era la velocidad y la sensación de libertad que eso me da, así que ingrese a cursos de manejo, comencé a asistir a las carreras de autos y lo que comenzó como un pasatiempo se convirtió en mi modo de subsistir, aunque claro para eso tengo que verme como un chico, aunque no me cuesta trabajo. Aunque mucho tiempo fui la deshonra de mi familia se han ido resignando a mi forma de ser, no cambiaré así nací.

- ¿Por qué no te cuesta trabajo vivir como un chico?

- Verás Akane yo mantengo en equilibrio mi cuerpo no sólo en lo que como o en cómo me ejercito sino también en equilibrio espiritual, mental y energético, los seres humanos, los animales, las plantas, el planeta tierra, todo genera energía y todo está conectado entre sí, si una persona mantiene el equilibrio con su entorno y con su cuerpo, con su energía, será capaz de vivir en armonía con su ying y con su yang…

- Claro ya entiendo, por eso fuiste capaz de descubrir a Ranma a pesar de su disfraz, también por sabías que estaba triste sin necesidad de que te lo dijera.

- Sí y no, en lo primero estás en lo correcto, puedo leer la energía, chi, aura como quieras llamarlo que las personas producen, pero lo segundo Akane habría que ser un completo imbécil para no notar que estabas triste.

- ¿Tan obvia soy?

- No creo que hayas querido ser obvia, sin embargo a veces las emociones nos sobrepasan por más que queramos esconderlas.

- Gracias… por escucharme y por hablarme de ti.

- De nada Akane… pero como amigos te daré un consejo deberías hablar con Ranma, dejar en claro que no quieres que te falte al respeto y obviamente tú tampoco a él y deberías pensar en dejarle en claro tus sentimientos, creo que te ahorrarías muchos tragos amargos, así sino es para ti puedes continuar con tu vida, conocer a alguien más… hasta podrías enamorarte de mí preciosa ¿qué dices?

- ¿Ah?... Este no yo – tartamudeaba Akane sonrojada – es que verás… si estás muy guapo y eso pero…

- Jajajajaja – soltó a reírse Haruka – basta Akane sólo estaba bromeando, sé no te gustan las chicas. Pero debo de confesarte que si me pareces una chica hermosa y cuando me comentaste de las otras prometidas de Ranma noté que alababas varios puntos de ellas ¿es que tú no los tienes? – Y el silencio se hizo en la sala. Akane en primera reacción hubiera sacado su orgullo por delante y jamás haber reconocido que estaba por debajo del nivel de esas chicas, pero realmente Haruka ni si quiera las conocía y a ella necesitaba desahogarse, ser sincera no con su interlocutora sino con ella misma.

- No Haruka yo no los tengo – contestó Akane con sinceridad, era algo que por primera vez decía en voz alta, no tenía lo que ellas, se sabía consciente de ello y en clara desventaja, por eso ella arriesgaba su vida por él, porque sabía que ninguna de ellas haría algo así, aunque fueran excelentes guerreras, ellas no lo amaban realmente entonces jamás serían capaces de poner su integridad en peligro como ella lo había hecho, como estaba dispuesta a hacerlo, esa era su única arma para mostrarle a Ranma cuanto ella lo quiere, pero ahora sentía que eso nunca había sido suficiente – yo no soy buena artista marcial – prosiguió Akane, con el orgullo a un lado, sólo hablando con toda la sinceridad del mundo con quién ella sentía podría ser la única persona que lo entendería – yo no soy buena cocinera, yo no soy femenina, yo no soy bonita ni tampoco tengo buen cuerpo, me enfrentado con ellas, las he visto luchar y sé que no les ganaría nunca, he intentado aprender a cocinar y toda la comida me sale horrible es hasta tóxica y físicamente bueno Ranma siempre me ha dicho que cualquiera de ellas es superior.

- Akane no puedo juzgar lo que no he visto, yo no puedo hablar de tu cocina o quién eres como artista marcial, pero si alguien no puede ver lo hermosa que eres y no hablo de tus sentimientos hablo de ti, como mujer, físicamente, se necesita tener muy mal gusto para no notar tu bien formado cuerpo y tu rostro angelical y esa sonrisa que derrite…

- ¿De verdad piensas eso?

- No lo pienso Akane, lo estoy viendo, aunque no conozca a las otras prometidas, sé que no pueden ser de ninguna manera más hermosas que tú. - Akane sonrió con sinceridad y con satisfacción sobre sí misma, sonrió segura de lo que estaba oyendo era cierto.

Ranma por su parte se encontraba vagando en la ciudad, caminaba sin rumbo fijo, solamente avanzando perdido en sus pensamientos, se veía a sí mismo en una cantidad interminable de imágenes que circulaban en su mente en donde constante estaba insultando a Akane, llamándola de mil maneras, encontrandole todos los defectos posibles a su prometida, a ella, a la única mujer por la que daría la vida y a la que ni siquiera había sido capaz de sostenerle sus propios sentimientos. ¿Pero que más podía hacer? Él era un artista marcial, había sido entrenado para mantener la integridad de su casta, para defender el honor como peleador, si bien sabía que su padre no era un gran hombre honorable del cual sentirse orgulloso, él no quería ser como él, él no podía y no quería dañar la integridad de los individuos, no podía llevar a cabo acciones que dañaran la vida de terceras personas, no le parecía justo. Él se sentía incapaz de rechazar deliberadamente a Shampoo sabiendo que eso le acarrearía la mayor de las vergüenzas en su tribu a la cual jamás podría regresar de no ser casada con él o dañar a Ukyo rompiendo la promesa de matrimonio que su padre, Genma Saotome, le hiciera al padre de esta con tantos años que ella había esperado por él, ella que es la única amiga que conoció en su infancia, definitivamente Kodashi no era alguien que le importase mucho realmente, así que la dejaba fuera de sus preocupaciones. ¿Pero si ellas no se merecían sus desprecios, porque Akane merecía sus insultos? Quería comprender las preguntas que él mismo se hacía, y en parte sabía las respuestas puesto que lo él buscaba al insultar a Akane era mantenerlas alejadas de ella, desviando su atención sobre su peli azul insultándola constantemente para que ni Shampoo, Kodashi o Ukyo sospecharan quién es la dueña de su afecto porque sí ellas sabían exactamente lo que él sentía por la menor de las Tendo, probablemente no se detendrían ante nada e irían tras ella para retarla a combates constantes que Akane Tendo por orgullo nunca rechazaría pelear y Ranma sabía muy bien que Akane no ganaría, y a él por mucho que le costara admitirlo no podía estar las 24 horas del día pegado a ella para protegerla. Pero tal vez todo sería diferente si Ranma por fin se atreviera a decirles a sus prometidas a todas ellas sus verdaderos sentimientos, pero eso sería lanzar una moneda al aire, una apuesta con el destino, tenía un 50% en todo, 50% de probabilidades de que Shampoo, Ukyo y Kadashi se alejaran sin hacer daño a Akane al saber perdidas todas sus esperanzas estar al tanto de que Ranma no las ama, 50% de probabilidades de que las otras prometidas no entendieran razones y decidieran atacar a Akane aun estando conscientes de los sentimientos de él, 50% de probabilidades de Akane lo rechazara por no ser digno de ella al no ser una persona normal, 50% de probabilidades de que Akane lo aceptara y correspondiera su amor. Pero no podía con la incertidumbre que trae consigo el riesgo de estas probabilidades, lo único que tenía seguro en ese momento era el miedo a no saber que pasara, estaba asustado, realmente temía por la seguridad de Akane, estaba atemorizado creyendo que Akane podría alejarse definitivamente de él al no soportar ya sus malos tratos , de que ella lo rechazara definitivamente y el miedo no lo dejaba pensar en otra cosa, se paralizaba ante él porque no era un enemigo visible al cual pudiera agarrar a golpes, el miedo estaba en él y no sabía cómo vencerlo, aunque quería mostrarle al mundo lo que siente por ella y a ella mostrarle de lo que él es capaz de hacer para que ella no se vaya de su mundo, no encontraba la forma de hacer las cosas, tampoco es que exista un método comprobado pero él no tenía ni la mínima idea de por dónde empezar. Por ahora lo que sí tenía era el temor de ver a Akane apartándose de él, era como una maldita pensadilla… era perderla en vida y eso se sentía casi tan cruel como la idea de no volver a ver su sonrisa jamás… y la horrible sensación de ver a la muerte llevarse en sus brazos a su adorada Akane lo invadió, ese maldito recuerdo le producía un terrible escalofrío que el recorría la espalda, sus manos comenzaban a producir un sudor frío y en el pecho sentía como si su corazón dejará de latir… Pero él no podría permitir que algo semejante pasara de nuevo, pero ¿qué pasaría si entonces ella se iba simplemente por su voluntad de su lado? Y entonces esa sonrisa podría pertenecerle a alguien más… ¡No, eso jamás! ¡Akane es su prometida, suya! Decidido tomo rumbo a la casa de los Tendo, brincaba por los techos sin mucha prisa pero al llegar al dojo un auto amarillo se estacionaba, dando paso a un conductor que descendía del coche, el temor latente de perder a Akane, de verla del brazo de otro, sonriéndole a otro se hacía más real, ellos se estacionaron por completo, vio al conductor aproximarse a la puerta del copiloto y abrirla para extenderle la mano a la pequeña de la familia Tendo, vio a Akane posar su mano sobre la de él y sonreírle… ¡CRAAAKK! Escucho Ranma de pronto, un sonido hueco, como de algo quebrándose, la imagen de ellos juntos, la punzada en su pecho agudizándose, sintió el dolor incrementarse, la ira aumentar sin control, ya no lo soportaba y no lo iba a aguantar más.

- "¡Verdaderamente estoy harto de este tipo, ¿Akane ha estado todo este tiempo con él? No lo puedo creer!" – Ranma pensaba con furia y pronto dejó de hacerlo en silencio para completar sus pensamientos en una frase de batalla - ¡Es que alguien debe ponerte en tu lugar Tenou, para que entiendas que Akane es mí prometida! – sin más Ranma se lanzaba del techo de enfrente con el puño derecho en alto apuntando directamente a la cara del corredor, sin embargo cuando Ranma da por sentado que el golpe dio en el blanco se da cuenta que lo único que golpeo fue la pared, el corredor había sido tan rápido que se había desvanecido del lugar en donde antes estaba parado sosteniendo a Akane en sus brazos para que esta no saliera lastimada.

- ¡¿Saotome en qué demonios estás pensando, qué no te das cuenta de que pudiste lastimar a Akane?! – le respondió molesto Haruka quién al mismo tiempo depositaba en el suelo a Akane.

- Ranma por favor no es lo que piensas – le decía para contenerlo una confundida Akane.

- ¡No lo defiendas Akane, es obvio que tipo sólo quiere molestar y ya me cansé de que se meta donde no lo llaman! ¡Así que a pelear Haruka!

- Ranma… - susurro Akane, pocas veces lo había visto tan fuera de sí, realmente estaba furioso y dudaba que alguien pudiera sacarlo de ese estado.

- ¿Pero qué está pasando, explíquenme Ranma, Akane? – decía el cabeza de familia Soun Tendo quien había salido con el resto de la familia a ver porque estaba gritando Ranma, el cuadro que se encontraron al llegar a la puerta que da a la calle fue a una Akane con cara de preocupación al lado de un tipo desconocido, un convertible estacionado frente a la puerta y un Ranma con su aura de batalla completamente roja.

- ¡Uy pero que auto! ¿Será de ese chico? – comentaba Nabiki Tendo – pero sí ese chico es el corredor de autos… ¡el prodigio de Japón, Tenou Haruka! ¡Y dicen que es muy rico! ¿Pero que hace aquí?

- Nabiki por favor, no es momento para esos comentarios – reprendía Kasumi a su hermana menor.

- ¿Ranma qué es lo que pasa? – preguntaba un panda con un letrero.

- Pasa papá que este tipo de ha estado entrometiendo en asuntos míos y de Akane, y es algo que simplemente no puedo soportar, ¿ahora dime de una vez si tienes las agallas para pelear? – Ranma cerró lo que acaba de decir haciendo crujir sus nudillos.

- Akane – susurraba Haruka – tengo un plan para convertirte en la prometida ideal de Ranma, pero necesito que confíes en mí, ¿puedes hacerlo? Te prometo que si algo sale mal, yo misma hablare con tu familia, con Ranma y hasta con las otras prometidas y lo arreglare todo, pero por lo pronto te pido que me apoyes. – Akane medito su respuesta unos segundos, realmente que podría perder.

- Está bien, confió en ti – dijo susurrando también - pero te advierto que Ranma nunca ha sido vencido antes.

- ¡Ranma Saotome acepto tu duelo! – le respondió Haruka a Ranma, mientras Akane lo veía impactada.

- Pero que estás haciendo te va a matar.

- Confía en mí Akane, no voy a perder – le decía en voz baja a Akane. Haruka comenzó a caminar para ponerse a la distancia apropiada y comenzar la batalla, desabrochando las mangas de su camisa y doblándolas para permitirse un mayor movimiento – pero tengo una condición Saotome – continuo hablando el corredor encarando a su adversario con una mirada que ardía impaciente por pelear.

- ¿Qué es lo que quieres? – le espetó Ranma, poniéndose en guardia, sabía que el tipo no era ordinario pero por supuesto no perdería.

- Si yo ganó Akane se convertirá en mi prometida y vivirá conmigo.

- ¡¿QUÉ?! – se escucharon al unísono las voces de la familia Tendo, Saotome y la propia Akane sorprendida.

- Hugh… de acuerdo - sonreía Ranma con arrogancia, tenía la batalla ganada lo sabía – pero si yo gano te irás de Nérima y no volverás.

- De acuerdo.

- ¿Qué significa esto Saotome? – preguntaba un Soun realmente molesto a un panda que se había puesto a jugar con una neumático.

- No me pregunten sólo soy un panda – se leía en su nuevo letrero.

- ¡Listo o no haya voy! – Grito Ranma. En un instante había abarcado la distancia que los separaba, Haruka por su parte ni siquiera tenía una postura de batalla, simplemente veía a Ranma acercarse, estaba parado completamente erguido, con las manos en los bolsillos y en un ángulo de 45 grados, apoyando su pierna derecha hacía atrás.

- ¡El truco de las castañas! – comenzó la lluvia de puños, todos parecían estar dando en el blanco, pero de pronto la figura que había estado golpeando Ranma se desvaneció en el aire, y detrás de este apareció nuevamente una Haruka que asestaba un rodillazo contra la espalda de Ranma que lo mandaba inmediatamente al piso.

- Increíble – hablaba en voz alta Akane – esa velocidad nunca la había visto, es sorprendente que alguien pueda moverse tan rápido, es como si se desvaneciera simplemente para aparecer en otro lugar, Ranma no podrá contra él.

- Vaya me tomaste por sorpresa Tenou, te subestime, pero no cometeré ese error de nuevo – Ranma se puso en pie y en guardia de nuevo – "Su velocidad es asombrosa, pero veremos que hace con mi mejorado Truco de las Castañas"- pensaba Ranma - ¡Esta vez voy en serio! ¡Truco de las Castañas! – Ranma atacó con mayor fuerza, mayor velocidad y comenzó nuevamente una lluvia de puñetazos en todas las direcciones, se escuchaba el zumbido de las manos de Ranma, como si una vara estuviera siendo ondeada en el aire, y cada vez comenzaba a incrementar más la velocidad pero la figura que estaba golpeando nuevamente se desvaneció en el aire.

- ¡No caeré en eso de nuevo! – De inmediato Ranma se dio la vuelta para ver como detrás de él no había nadie.

- ¡Ranma arriba! – le grito Akane sin poder evitarlo, su instinto de protegerlo podía más que cualquier otra cosa. Sobre Ranma se encontraba una Haruka que ágilmente giro medio cuerpo hacía el frente para hacer llegar su rodilla derecha al estómago de Ranma que dio de lleno en el blanco, pero la corredora esta vez no se detuvo con un golpe.

- Te mostraré lo que es verdadera velocidad Saotome – y como si fuera el aleteo de un colibrí la velocista comenzó a asestar rodillazos y patadas alrededor del cuerpo de Ranma.

- "Por Kamisama ni siquiera puedo ver la velocidad de sus movimientos, ella es sorprendente, su altura le dan piernas y brazos más largos que los de una chica normal, pero su agilidad es la de una mujer, es rápida como si se tratara del viento, ¿será esto a lo que ella se refería con tener un equilibrio de su cuerpo tanto como chica y como chico?" – pensaba Akane, sólo fueron unos minutos y de pronto los golpes cesaron.

- ¿Eso es todo lo que tienes Saotome? – decía una apenas agitada Haruka.

- "Malnacido ni siquiera está sudando" – pensaba Ranma, el daño no había sido tan considerable, al parecer los golpes del corredor no habían hecho tanto daño, habían sido muchos pero la resistencia que le han dado los años al cuerpo de Ranma no era fácil de vencer al parecer había subestimado demasiado al corredor. Su velocidad era asombrosa pero sólo con las piernas, no había atacado en ningún momento con los puños quizás sus golpes eran más débiles cuando se trataban de sus manos, al fin de al cabo era un corredor de autos necesitaba sus manos, entonces – "Veremos cómo respondes a mí puño del Dragón" – Ranma comenzó a relajar su aura, tenía que estar totalmente sereno, tranquilo, tener un corazón helado y conseguir que Haruka le atacará - ¡Eso es todo lo que puedes hacer? ¡Ni siquiera me has sacado sangre! ¡Pelea con todo Tenou, ataca y veamos de que estas hecho!

- Si eso es lo que quieres ¡eso tendrás! – Haruka se lanzó al ataque con su velocidad los golpes que iba dando iban rompiendo fácilmente la guardia de Ranma, pero Ranma comenzaba a girar en espiral, paso a paso esa cruel danza se iba llevando a cabo, parece que todo terminara en poco tiempo.

- Es el puño del Dragón, Haruka está cayendo en su trampa, está perdido – volvió a decir para sí Akane. De pronto Akane noto algo en el rostro de Haruka, una sonrisa.

Fin del Capitulo Dos.