Los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.

Referencias: Cursiva en un diálogo es un pensamiento.

Capítulo 2.

-¡Akane despierta por favor!- el chico desesperado golpeaba suavemente la mejilla de ella. -¡KASUMI!

Bajó del ático con ella en brazos, llamando a Kasumi mientras corría a la habitación de su prometida.

-¿Qué sucede Ranma? ¡Oh…! ¿Qué le pasó a Akane?- preguntó encontrándose a Ranma en el pasillo.

-¡Se desmayó! ¡No despierta! ¡Llama al doctor Tofú!- exclamaba tembloroso mientras acercaba a su prometida aún más a su cuerpo.

-Bien lo llamaré… pero cálmate… seguramente sólo fue un desmayo…- intentó tranquilizarlo mientras se dirigía al teléfono.

Ranma la colocó sobre su cama, desprendió el osito de sus brazos y lo tiró a un lado de la cama. No podía tranquilizarse, su prometida continuaba extremadamente pálida, su piel aún más fría que antes de su desmayo, incluso sus labios estaban casi morados. Tenía un presentimiento, uno muy malo, no podía sólo esperar.

-Tal vez si le doy calor… un abrazo… quizás ella…- pensaba mientras comenzaba a rodearla con sus brazos.

-El doctor Tofú viene en cami… ¿Qué haces tirado en el suelo Ranma?- preguntó Kasumi al entrar viendo con inocencia al chico que respiraba agitadamente tirado en el piso.

-¡N… Nada!- respondió suplicando por que la chica no notara el rubor de sus mejillas.

-Ese muñeco… creo que lo vi alguna vez.- comentó observando el oso sobre la cama.

-Es probable, estaba en el ático, seguramente perteneció a alguna de ustedes.- reflexionó él recuperando la compostura.

-¿Hay alguien en casa?- se escuchó la voz del doctor.

-¡Oh…! Es el doctor…- dijo Kasumi saliendo del cuarto para recibirlo.

Ranma logró convencer amablemente a Kasumi de que saliera del cuarto de Akane antes de permitir que el doctor se le acercara, luego de esto Tofú volvió a la normalidad y se dispuso a revisar a la chica bajo la atenta mirada de Ranma.

-Bien físicamente se encuentra muy bien, así que no tienes que preocuparte, seguramente le bajó el azúcar y por eso el desmayo. En un rato despertará.- le dijo con una sonrisa al nervioso joven.

-Pero… ella estaba muy fría… y además…

-Me dijiste que desapareció un rato… seguramente salió a la calle sin abrigo, pero descuida pronto estará bien.- diciendo esto el doctor se retiró.

No le prestó atención a los balbuceos del doctor en el pasillo cuando Kasumi se acercó a averiguar sobre el estado de su hermana, ni al posterior y particular sonido de alguien rodando escaleras abajo. Toda su concentración estaba puesta en su prometida.

-Estoy preocupado… Akane…

Abrió sus ojos con dificultad, la luz de la habitación era cegadora para ella, pero poco a poco fue acostumbrándose al resplandor, reconociendo su habitación. Al girar su cabeza lo encontró a él.

Su prometido estaba sentado en su silla, con sus brazos apoyados en el respaldo de la misma, contemplando las estrellas a través de la ventana. Se lo veía pensativo, con un matiz de tristeza en su mirada, se enamoró de esa imagen, no había mañana soleada que se le comparara, no había visión más hermosa que esa, no pudo evitar sonrojarse. Como si lo hubiera notado miró hacía ella, su rostro expresó alegría, y sus ojos brillaron al verla despierta. En un instante se encontraba a su lado arrodillado en el suelo viéndola con emoción.

-¿Te sientes bien?- preguntó preocupado.

-Si claro… pero dime… ¿Qué pasó?

-Pues… te desmayaste en el ático…- explicó el chico. -¿Dónde estabas?

-¿Dónde estaba? ¿Cuándo?

-Cuando desapareciste, un rato después del almuerzo… te busqué por toda la casa y no te encontré.

-Pues no me acuerdo…- respondió algo confundida. –Recuerdo que limpié la habitación de papá y luego… desperté aquí…

-¿No recuerdas nada más?- ahora si estaba realmente preocupado.

-¡Ohh… que lindo osito!- exclamó emocionada tomando al oso. -¿Cómo llegó aquí?

-Tú lo tomaste del ático antes de desmayarte…

-¿Ah si? No lo recuerdo… ¡Pero es muy lindo! ¡Lo quiero!- dijo con una sonrisa abrazando al osito.

-Mmm… supongo que no habrá problema… después de todo estaba abandonado en el ático.

-Bien habrá que ponerle un nombre…- miró al osito con atención. –Mmm… ¿Qué te parece Himitsu?- le preguntó al chico.

-¿Por qué Himitsu?

-Porque tiene una mirada algo… misteriosa. ¿No crees?

-Déjame ver…- acercó su rostro al de su prometida para ver al oso. –Es verdad… no tiene sus ojos completamente abiertos… nunca había visto un oso con esos ojos.

Ella volteó a verlo con una sonrisa, un leve sonrojo apareció en sus mejillas al notar la cercanía. Él desvió la atención de los ojos del muñeco a los de su prometida, perdiéndose al instante en su mirada. El oso cayó olvidado mientras los dos chicos se miraban embelezados.

-No soportaría que algo te sucediera…- pensaba él. –Akane… yo…- comenzó a decir mientras poco a poco acercaba su rostro al de ella.

-¿Akane aún no despierta? ¡Oh… que alegría hermanita! ¿Cómo te sientes?- dijo Kasumi apareciendo en la puerta. -¿Por qué te das cabezazos contra la pared Ranma?- preguntó inocente al ver como el frustrado chico dejaba una grieta en la pared del cuarto de su hermana.

-Estoy bien…- respondió Akane con una sonrisa fingida mientras veía a Ranma retirarse furioso de la habitación.

Un par de horas más tarde el chico salía del dojo luego de un arduo entrenamiento que lo ayudó a liberar frustraciones. Se detuvo en medio del patio observando la ventana de Akane.

-Parece que ya se durmió… haré mi recorrido nocturno.

Su recorrido nocturno como él lo llamaba, consistía en velar el sueño de su prometida desde su ventana, se había vuelto una costumbre desde hacía tiempo. Si no permanecía allí al menos un par de minutos contemplándola luego no podría dormir bien. De alguna forma ella lo sabía, cada noche no importaba que tanto frío o lluvia hubiera dejaba su ventana abierta, era su forma silenciosa de demostrarle que lo esperaba. Y él a cambio, al terminar su ritual nocturno dejaba cerrada la ventana, haciéndole saber que estuvo allí. De un salto llegó a la ventana dispuesto a contemplarla como cada noche, pero algo llamó su atención, un resplandor salía de los ojos del oso que ella abrazaba. Asustado se metió a la habitación pero al llegar a su cama el resplandor había desaparecido.

-¿Me habré confundido?- pensó observando detenidamente al muñeco.

Por la mañana una bastante agitada Kasumi entró a la habitación de Ranma.

-¡Ranma despierta!- pidió la chica sin obtener respuesta del muchacho. –¡Ranma por favor despierta!- insistió, pero sólo recibió un murmullo como respuesta. –¡Algo le pasa a Akane!

Bien eso si funcionó, el chico automáticamente se sentó en la cama con los ojos como platos.

-¡¿Qué le pasa?!

-No despierta…

En cuestión de segundos Ranma llegó a la habitación de su prometida, vio aterrorizado como ella temblaba mientras respiraba con dificultad y se quejaba en medio de sueños aferrándose con fuerza al osito. La tomó por los hombros sentándola en la cama.

-¡Está helada!- pensó asustándose aún más -¡Akane despierta!- le suplicaba mientras la sacudía. -¡Por favor! ¡Despierta!

A causa del movimiento Akane soltó al osito, su respiración se calmó y lentamente abrió los ojos.

-R… Ranma…- susurró al ver los ojos asustados de su prometido.

-A… Akane…- poco a poco su mirada lo tranquilizó. –E… estaba… preo…

-¡Oh…! Akane que bueno que despertaste…- dijo Kasumi desde la puerta. –¿Estas bien?

El chico suspiró resignado bajando la cabeza.

-Si estoy bien Kasumi…- respondió con una sonrisa.

-Date prisa Akane o llegarás tarde a la escuela.

-¡Ohh… es verdad!- diciendo esto la chica salió corriendo de su habitación rumbo al baño.

Kasumi se retiró, Ranma la siguió, pero antes de salir volteó a ver con desconfianza, al oso que yacía en el suelo.

-¿Entonces no recuerdas que soñabas?- preguntó el chico corriendo por la cerca.

-No… pero sé que fue una pesadilla….- respondió ella desde la acera.

-Eso se notaba… pero… ¿Cómo lo sabes?

-Sólo lo sé…

El resto del día transcurrió con normalidad, Akane junto con Yuca y Sayuri se quedaron hasta tarde limpiando el salón. Con algo de trabajo logró convencer a Ranma de que no la esperara así que el chico llegó sólo al dojo Tendo. Desde la puerta pudo escuchar los gritos de Nabiki y el llanto de Soun.

-¡Te dijimos una y mil veces que lo quemaras!- Ranma se asomó a la sala viendo a una Nabiki que gritaba fuera de sí.

-P… pero…- balbuceaba Soun en medio del llanto.

-Papá… sabes lo que significa que Akane haya leído esa noticia. ¿Verdad?- dijo tranquila pero seriamente Kasumi señalando cierto recorte de diario que se encontraba sobre la mesa.

Continuará.

Hola!! ¿Cómo están todos?

Que alegría que mucha gente se haya animado a leer este fic. Y que lindos comentarios muchas gracias!!! Que felicidad…

Himitsu significa secreto en japonés.

Voy a agradecer a mis dos beta readers, Akemyanngel y EnakaSaotome, gracias a ellas estos capítulos no tienen tantos errores al salir.

Bueno gracias por leer mis fics, me pone muy contenta escribir algo que les resulte interesante, y si tienen tiempo y quieren dejarme sus reviews las espero con ansias porque me ponen muy contenta.

Nos leemos pronto.