Serie de Drabbles creados bajo el nombre de Bella Uchiha.
Personajes y Ambientación: Creación de Masashi Kishimoto.
DRABBLES
"THE UNKNOWN TWO"
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SASUKE
"Esta es, al final del camino, mi verdadera razón de vivir"
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Aun no lograba creerme el giro que había tomado mi vida.
A los doce años estaba obsesionado con la venganza, sentimiento que dirigía mi vida, sin importarme nada más, ni siquiera las personas que me rodeaban. Todo en torno a un fin que creía sanaría mis heridas y lograría llenarme de paz.
Lamentablemente todo se derrumbó.
Itachi, mi hermano era inocente, mi odio hacia él era injustificado. El consejo de Konoha estuvo involucrado en todo el sufrimiento que vivió mi clan, mis padre, mi hermano y yo.
Cuando vengue la memoria Itachi y mi clan, creí que por fin había acabado todo para mí. Podía morir en paz si así lo decidía. Nadie nunca más dirigiría mi vida y lo que hiciera con ella.
Nunca supe cómo cambio tanto mi vida y lo que equivocado que estaba.
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– Sasuke-kun, ¿te has dado cuenta que cada vez que hablas Haru-chan sonríe?
Estábamos en el jardín de casa aprovechando el día de sol poco habitual en otoño. Sakura se empeña en que Haru interactúe con su entorno para crearle lazos de confianza con lo que la rodea. Para tener seis meses es una bebe muy atenta a todo.
–La verdad, no me había dado cuenta.
–¡Allí está de nuevo! –exclama emocionada Sakura mientras ve a la bebe sentada sobre su manta rosa. –creo que le gustas Sasuke-kun. Me siento un poco celosa.
–Que tonterías dices Sakura. Haru le sonríe a todo.
–Pues yo no lo veo. Mejor me voy a preparar la merienda. Cuida de Haru-chan. –Sakura se levanta, deposita un beso en la cabecita de la bebe y uno en mis labios que yo me atrevo a profundizar. –Sasuke-kun.
Y se va al interior de la casa dejándome a Haru y a mí en el jardín.
Desde que volví a la aldea todo había cambiado de una forma un tanto rápido. Sakura y yo nos casamos y tuvimos a Haru.
Ser padre no ha sido fácil. Es una tarea difícil, día a día. Nadie nace sabiendo cómo afrontar estas pruebas.
Cuando tenía doce años y hablaba de restaurar el Clan Uchiha, nunca pensé realmente a lo que se refería. Ahora, que me encuentro en esta situación, he tenido que aprender de golpe. Pero para ser sinceros, Haru nos ha hecho la tarea más llevadera.
Dirigí la vista a mi hija que se removía de un lado a otro en la manta del jardín jugando con sus pequeñas manos. Al sentirse observada, poso sus grandes ojos verdes en mí y sonrió.
– He, Haru. –y allí estaba de nuevo esa sonrisa.
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Quizás Sakura tenía razón.
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–Explícame de nuevo que no entendí. –Sakura estaba arropando a la bebe que dormía en su cuna mientras yo las veía desde el marco de la puerta de la habitación de Haru. – ¿Por qué Tsunade-sama quiere que vayas hasta la Arena?
–El Kazekage tiene algunos problemas con unos rebeldes. La Hokage cree que Naruto y yo podemos ayudar.
–Pero no acostumbras a realizar misiones fuera de la Aldea. No te gusta, recuerdas.
–Son ordenes Sakura. No hay nada que pueda hacer para evitarlo. –desde que nació Haru, más bien desde que me case con Sakura, había dejado de lado las misiones que implicara salir de la aldea. Nunca lograba concentrarme y estaba más preocupado de terminar rápido y volver a casa. Esta misión era importante, de lo contrario me hubiera negado.
– ¿y quién se quedara a cargo del Cuerpo de Policía Militar?
–Neji se ofreció. Es un buen candidato. Partimos mañana por la mañana.
–Sasuke-kun, prométeme que iras con cuidado. –se acercó a mí y rodeo mi cintura con sus pequeños brazos.
–Lo prometo. –le devolví el abrazo, cosa que con ella era algo habitual. Si bien en el pasado era reacio al contacto y a la invasión de mi espacio, en el presente no tenía problema con eso, siempre y cuando sea Sakura o Haru quienes traspasen las barreras. –Vamos a la cama.
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Era una mañana cálida, para ser otoño. Konoha no se caracterizaba por tener tan bajas temperaturas por lo que muy pocas veces la gente sufría del frio que en otras aldeas eran tan habituales.
–Dile adiós a papa, amor.
Sakura y mi hija habían decidido venir a dejarme a la entrada de la aldea. Aunque no pasaban más de las nueve de la mañana, Sakura se empeñó en decir que Haru debía estar presente para despedirse de mí y saber que volvería.
–Aún es muy temprano para ella. No deberían haber venido.
–Sasuke-kun, no podíamos dejarte marchar sin antes despedirnos de ti. Vamos a extrañarte mucho.
Al igual que yo a ellas.
Supuestamente partíamos de la aldea a las ocho y media, pero Naruto estaba llegando tarde. Si estuviera solo, la verdad no me importaría esperar, pero estando Sakura y Haru conmigo, la situación estaba comenzando a preocuparme.
–Deberían ir a casa. Naruto se está retrasando y no es bueno que la niña este fuera tanto tiempo.
–Es raro que Naruto se retrase tanto, no crees. Generalmente es el más entusiasmado con las misiones y siempre quiere comenzar de una vez.
–Nunca se sabe con ese dobe. –tome a la pequeña Haru de los brazos de Sakura, si no iba a verlas por tres días debía aprovechar este momento para tenerlas conmigo. –Sakura, si ocurre algo mientras yo no estoy, ve donde Kakashi.
Sakura poso una de sus manos mi mejilla y sonrió, con esa sonrisa suya que pareciera solucionar todos los problemas del mundo. –Tranquilo Sasuke-kun, nada va a pasar. Concéntrate en tu misión, nosotras estaremos bien.
–Pero….
–¡Teme, Sakura-chan! –a lo lejos venia corriendo Naruto mientras se ponía la chaqueta de Jonin. Al llegar a la entrada se paró en seco y su cara se llenó de felicidad. –He, pero si es mi sobrinita preferida.
Haru se entretenía descubriendo la ciencia que encerraban el cierre de mi chaqueta cuando escucho la voz de Naruto. Solo le dedico una mirada y una sonrisa y siguió en su labor que la mantenía tan entretenida.
–Deja tomarla teme.
–Olvídalo.
–Teme, soy su padrino. Deja que la tome.
–No Naruto.
–Sakura-chan, dile al teme que tengo derecho a tomar a mi sobrina.
–Sasuke-kun….
–No.
–Teme….
–La última vez casi la botas, olvídalo. –le acaricie la cabecita y deposite un pequeño beso en esta antes de pasársela a Sakura quien la tomo enseguida cuando la bebe le extendía los bracitos. –Ya vámonos, estamos atrasado, gracias a ti dobe.
Le di un beso a Sakura y le hice prometer que ante cualquier problema acudiera a Kakashi. Como odiaba dejarlas solas pero una orden de la Hokage es ineludible.
–Vayan con cuidado ustedes dos. Lo quiero de vuelta.
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El camino hasta la Arena se estaba haciendo tediosa y larga. Naruto no tenía tanta prisa por llegar, yo por otra parte, quería acabar luego esta misión y volver a casa.
Aun nos quedaba medio día de viaje y con las conversaciones de Naruto pareciera que nos quedara mucho más.
–….Y entonces, Hinata-chan, decidió que quería casarse fuera de las normas del Clan, aunque yo estoy de acuerdo con lo que ella quiera, es su decisión, pero de todas formas, quizás a Hiashi no le haga gracia, porque conociéndolo le va a caer como patada en el estómago.
–Dobe, cállate un momento, estas mareándome.
– ¿No ves lo importante que es esto? Si Hiashi decide oponerse, puede que no deje que me case con Hinata-chan y….
–Piensa un poco Naruto. –ya estaba entendiendo de que iba esto. La chica Hyuga estaba velando por Naruto. –Hinata está haciendo todo esto por ti. Debe pensar que no estarás cómodo. Los matrimonios realizados según las normas de los clanes son un poco estrictos.
Naruto tuvo que pasar por mucho para ser aceptado por el Clan Hyuga, sobre todo por Hiashi, quien no estaba en nada de acuerdo con que Hinata se casara con alguien más que no sea Hyuga. Generalmente los matrimonios dentro de los clanes, son exclusivamente, entre los mismos miembros de los clanes, por lo que aceptar que Naruto se casara con Hinata, heredera del Clan Hyuga, fue una tarea difícil.
Si Hinata decidía no seguir las normas de su propio clan, esto podría complicar mucho más las cosas y decididamente prohibir la unión de los dos.
–A mí solo me importa casarme con Hinata, si debe ser de acuerdo a las normas del Clan Hyuga, lo hare.
–Entonces habla con ella, dobe. Si no, podrían complicar más las cosas con el eventual enlace.
–Aunque tengo una duda. ¿Por qué Sakura-chan y tú no tuvieron este tipo de problemas? Al fin y al cabo también tú perteneces a un clan.
–Es obvio Naruto. Yo no tengo que darle explicaciones a nadie, ni seguir ninguna norma. Podía casarme con quien yo decidiera, fuera de mi mismo clan como si no.
–Eso explica todo. –levanto su mirada al cielo y exhalo todo el aire contenido, alzando sus brazos como en suplica. –Que complicado es casarse, teme.
–Hmp.
Aún queda un tramo por recorrer antes de llegar a la Arena. Habíamos salido del bosque y todo lo que se alzaba frente a nosotros, era el desierto, tan característico de Sunagakure.
–Vamos dobe. Términos esto luego para poder volver a Konoha.
–Tan impaciente teme.
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La misión había sido relativamente sencilla. Los rebeldes que habían estado causando problemas en Suna, eran antiguos miembros del extinto Akatsuki, dos ninjas renegados de bajo nivel que después de la cuarta guerra ninja, decidieron valérselas por si mismos a base de robos y disturbios en distintas aldeas. Hace meses que estaban siendo perseguidos pero nadie había logrado capturarlos, hasta ahora.
–Gracias por su ayuda. Estos renegados habían estado causando problemas hace mucho tiempo. –Gaara, el Kazekage de la Aldea de la Arena, se encontraba frente a nosotros, en su despacho. –Siempre es bueno poder contar con viejos amigos.
–Ningún renegado es problema para nosotros. –fanfarroneaba Naruto mientras entrelazaba su brazo alrededor de mis hombros. –A que no teme. Somos los más fuertes de Konoha. Bueno, yo más que el teme.
–Cállate dobe.
–Me alegra que aun sigan siendo grandes amigos. Supe que ya tienes una bebe con Sakura. Felicidades Sasuke.
–Gracias Kazekage.
–Solo Gaara. Dejemos las formalidades.
–Algún día, la pequeña Haru-chan será la esposa de mi futuro hijo.
–Ni en tus sueños dobe. Olvida cualquier tipo de pensamiento que tengas. Nunca va a suceder.
Gaara nos miró a ambos con una sonrisa. Después de darnos las gracias y ofrecernos alojamiento por un día mas, a lo que yo me negué para desgracia de Naruto, emprendimos el camino de vuelta a Konoha, haciéndome prometer que para cuando fuera el matrimonio de Naruto, le presentaría a Haru.
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–Por fin a casa teme. Solo quiero llegar para ver a mi Hinata-chan.
En las puertas de la Aldea de la Arena éramos despedidos por los centinelas que vigilaban el ingreso y salida de toda persona que pasaba por allí. Aunque de por si la entrada a Suna era casi inaccesible debido a sus estrechos pasajes, la seguridad era extrema, de esta forma se evitaba cualquier tipo de infiltración indebida.
Nos quedaba un largo camino antes de llegar a casa. Un día de viaje podría pasar rápidamente si nos concentrábamos en ello.
La verdad, solo quería llegar lo más pronto posible.
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Después de entregar el informe a la Hokage. Naruto y yo caminábamos por las desiertas calles de Konoha debido a la hora que era. Las luces de los faroles ya estaban encendidas y solo quedaban algunos puestos abiertos.
El viaje de vuelta no se hizo tan largo como pensábamos. Cuando estaba por ocultarse el sol, divisamos la entrada de la Aldea, por lo que apresuramos el paso y nos dirigimos directamente a la torre del Hokage.
–Seguro que no quieres ir por ramen. Yo invito. –las invitaciones de Naruto eran lo mismo que esperar que Kakashi llegase a tiempo. Ósea, nunca pasaba. Seguramente se inventaría alguna excusa barata y seria yo el que terminaría pagando sus tres tazones de ramen.
–Seguro.
–Tú te lo pierdes. Hoy me encontraba generoso.
–Hmp. No sé porque no te creo.
–Mándale mis saludos a Sakura-chan y Haru-chan.
–Adiós dobe.
–Nos vemos teme.
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El Barrio Uchiha se encontraba en completo silencio, algo común dado que la única casa que se encontraba habitada era la nuestra.
Cuando restauraron el Barrio, Tsunade se encargó de que las calles se iluminaran en la noche a la misma hora que lo hacían las calles del resto de la Aldea, quitándole el aspecto de soledad.
Al llegar a la entrada de casa me encontré con Yamanaka, la amiga de Sakura, que venía saliendo. Al verme su cara paso de la preocupación al alivio, reacción que me preocupo, algo había pasado mientras yo no estaba.
–Gracias al cielo que llegas Sasuke.
– ¿Qué paso?
–Es Haru-chan.
– ¿Que le paso a mi hija? ¿Dónde está Sakura?
–Ellas están bien. Están dentro. –Ino suspiro y me dirigió una mirada de compasión. –Es solo que a Haru-chan le está saliendo su primer diente y ha estado llorando todo el día. Con Sakura la hemos estado cuidando y preparando medicinas para el dolor, pero parece no funcionar.
–Gracias Ino por preocuparte. Ve a casa, yo me encargo.
–De nada. Dile a Sakura que mañana la llamo para saber cómo amaneció la bebe. –y sin más que decir emprendió camino.
Yo por mi parte me apresure a entrar en casa. Al hacerlo, me llego el suave llanto de mi hija que venía desde el dormitorio que compartíamos Sakura y yo.
Deje mi cosas en la entrada y subí sin hacer mucho ruido. Al entrar en el dormitorio me encontré con la escena que más espere ver en estos tres días.
Sakura se encontraba en la cama, sentada junto a Haru que lloraba suavemente entre los brazos de su madre, mientras esta la arrullaba tratando de calmarla.
Sakura al sentir mi presencia en el marco de la puerta, levanto su mirada y su rostro se ilumino de alegría y alivio.
–Sasuke-kun. Llegaste. –estaba al borde de las lágrimas. Siempre le es difícil enfrentarse al llanto de Haru, al no saber qué hacer para poder hacerla sentir mejor.
Yo le dedico una pequeña sonrisa, transmitiéndole toda la tranquilidad que era capaz de generar. –He, Haru.
Y como por arte de magia, dejo de llorar, bajo el asombro de Sakura y mío.
Dirigió sus grandes ojos verdes hacia mí y su carita se ilumino con una sonrisa.
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Sakura tenía razón.
Actualización. Domingo 27.10.2013
Próxima Actualización: Domingo 03.10.2013
