I

Caminaba desorientada, asustada, buscando un motivo que la forzara a seguir avanzando, obligaba a sus pies para que se alinearán y continuaran el camino uno delante del otro, tratando de encontrar algo que llenara ese espacio vacío que ahora tenía en el corazón desde hace ya varios meses, se sentía tan mal con sigo misma, no era mas que una sombra de la mujer que solía ser, sin un rumbo y dirección y mucho menos un plan que la ayudara esta vez; muchos pensamientos pesimistas y depresivos rondaban su mente e inconscientemente acariciaba su estómago abultado, algunas lágrimas escapaban de sus hermosos ojos dorados y no trató de detenerlas. Ya nada importaba. Su mente no paraba de recordar ese momento en que su vida dio un giro tan brusco y se vio obligada a vivir esta situación. Aun no lograba superarlo. Todo era muy reciente.

8 meses antes

Misaki y Usui se encontraban recostados en la cama desnudos y sudorosos, respiraban de manera agitada, tratando de regular sus respiraciones, un silencio confortable los envolvía y ninguno de los dos hablaba, no querían romper la paz que se sentía en la atmósfera que los rodeaba, pero no había necesidad, después de todo no existía palabra u oración que expresara las sensaciones que vivían siempre que estaban juntos; en él fondo sabían que era algo que nunca podrían sentir con nadie mas, aún así él ambiente que en un principió rezumaba paz y tranquilidad, se fue formando en algo mas sobrio e incómodo. Misaki notaba como Usui se envolvía en una coraza de frialdad.

— Usui ¿qué pasa? ¿porque estas tan raro? — Le pregunto.

— No tengo nada — Respondió cortante.

— Y entonces si no tienes nada ¿porque estas tan enojado? — Le reprocho está empezando a dar indicios del fuerte carácter que poseía. Pero todo su enfado fue aplastado por una propuesta que la dejo sin palabras.

— Misaki huyamos.

-—¿Qué? — Fue lo único que se le ocurrió de decir y lo único que salió de su boca.

— Si, huyamos — Volvió a repetir como si la primera vez no le hubiera escuchado — Ven con migo a un lugar donde no seamos juzgados y podamos estar juntos sin que nadie se interponga, podemos empezar de cero juntos, lejos de todo lo que nos esta ahogando y no nos deja respirar.

— No puedo Usui — Le respondió con voz quebrada y baja — No entiendo que esta pasando, ni tampoco lo que estas pensando, pero no puedo simplemente largarme por que tu lo digas.

— ¿Que? ¿Porque? — Pregunto este desconcertado.

— ¿Como que porque? No puedes pretender que tienes el derecho de tomar la decisión de que es hora de irnos, sin consultarme y mucho menos yo puedo irme con tigo, y aunque lo quisiera no seria justo ni responsable; sabes perfectamente que mi familia depende prácticamente de mi, que yo estoy pagando las deudas que fueron acumuladas por mi papá. Es una decisión muy importante que no puede ser tomada a la ligera y lo sabes.

— Misaki tú también tienes que pensar en ti, ellas se las podrán arreglar solas, Suzuna es joven, no creo que tenga problemas en conseguir un trabajo, pienso lo mismo de tu madre — Su respuesta fue tan frívola e insensible que Misaki no pudo evitar enojarse.

— Siento mucho que ese sea tu pensamiento y lo siento mucho mas por que no te estoy reconociendo en estos momentos. Mi hermana apenas va a terminar segundo grado y mi mamá esta enferma, no puedo permitir que se sobre esfuerce y termine con algo mucho mas grave que lo que tiene; esa es solo una de las muchas mas razones por la que no podemos irnos, así que como puedes adivinar mi respuesta es NO. No iré detrás de una fantasía cuando mis responsabilidades aquí son reales — Al termino de si discursos tenía la respiración agitada y su ceño fruncido.

Usui se levanto de la cama y le lanzó una mirada indiferente y fría, era esa expresión que utilizaba con las personas que no conocía o para quienes quería intimidar. Nuca antes la había mirado así.

— Entonces ¿qué estás haciendo aquí? — Recogió los vaqueros del suelo y se los empezó a poner.

— ¿Qué? — Sus ojos casi se salían de sus cuencas de la sorpresa ante esas cinco palabras.

— ¿Que haces aquí? Si no quieres estar con migo y tampoco eres lo suficientemente capaz de tomar tus decisiones sin consultarle a tu mamá y hermana no le veo sentido a que sigamos juntos. Lo mejor es que te largues y no volvernos a ver — Su respuesta fue tan fría que simplemente no podía asimilar lo que estaba pasando. Hace unos minutos los dos estaban en la cama dejándose llevar por sus pasiones e indiferentes de lo que podía estar sucediendo detrás de las paredes de la habitación; ahora los dos estaban frente a frente y terminando aquella relación que tanto les costo construir.

— Quieres que elija entre mi familia y tu — No era una pregunta — Si sabes lo mal que suena eso ¿No? — Trato de hacerlo entrar en razón.

Usui se encogió de hombros restándole importancia a sus palabras.

— Puede que si, pero eso no me hace cambiar de opinión, solo te advierto que si cruzas esa puerta no volverás a verme en tu vida — Relato sus fuertes palabras con una mirada dura y fija en Misaki.

— ¿Me estas amenazando? — No reconocía al hombre que estaba parado frente a ella,esta faceta dictadora y arbitraria nunca la había conocido.

— Tómalo como quieras — Se coloco la camisa mientras avanzaba de manera amenazante hacia ella — Pero eso si, te aseguro que desapareceré para siempre de tu vida — Se detuvo al frente de su cuerpo y se agachó mientras susurraba — ¿Eso es lo que quieres? — Rozó sus labios de manera tentativa, sus ojos verdes se oscurecieron y una energía diferente empezó a llenar él ambiente, una que Misaki conocía muy bien.

— Lo siento — Susurro de manera ahogada mientras que en sus ojos se agolpaban las lágrimas — Pero si no puedes aceptar a mi familia, tampoco me aceptas a mi — Y antes de hacer algo de lo que se arrepintiera después salio corriendo, recogió en él caminó su ropa, al llegar a los corredores se vistió de manera apresurada y siguió su caminó sin mirar atrás ni una sola vez.

Lo que Misaki nunca supo fue que mientras ella se marchaba en él apartamento Usui también estaba sufriendo, recargado contra la pared las lágrimas se deslizaban por sus mejillas en pequeños suecos que seguían su camino por la barbilla y poco a poco empapaban su camiseta.

Esto para Misaki fue la manera mas cruel que Usui pudo utilizar para terminar, para él fue su manera de protegerla y alejarla de aquel que podía lastimarla de una manera que no podría imaginar.

Actualidad

Recordarlo era igual de doloroso, él dolor no había disminuido ni un poco y a medida que su embarazo avanzaba él recuerdo del hombre que había amado la perseguía constantemente en sueños. Mostrándole un mundo paralelo donde Usui no se iba y se quedaba con ella, acompañándola en su embarazo y siendo parte de él; la añoranza a esa fantasía era lo que mas la torturaba.

Él destino es cruel y se burla de aquellos que creen que lo pueden evitar. Como yo, que en su tiempo creía que no iba a sufrir por ningún hombre, los odiaba, detestaba y aborrecía. Ahora estoy sufriendo por uno, siguiendo los mismos pasos de mi madre que fue abandonada con dos niñas que dependían totalmente de ella, yo por mi parte solo fui dejada, Usui nunca supo ni sabrá que estoy embarazada. Por ahora puede doler mucho, pero así tenga que arrancarme él corazón lo voy a olvidar, ahora tengo una razón mas grande que cualquier corazón roto, voy a salir adelante por mi hijo.

Levanto la vista al cielo que poco a poco se tornaba oscuro, y frunció él ceño, no pensó que se le haría tan tarde, sólo quiso salir a caminar un poco y distraer un poco su ente, había leído que era muy saludable que las mujeres embarazadas hicieran caminatas, ayudaba en la circulación y en él control de la respiración, la verdad no se acordaba que decía él resto del articulo, lo uso como excusa para poder pasar un rato sola.

— Bueno será mejor ir a casa, ya es muy tarde y deben estar preocupados — Limpio los restos de lágrimas que pudieron haber quedado y emprendió camino.

Después del día en que Usui la echo de su apartamento no se volvió a saber nada de él, no asistió mas a la escuela, ya ni siquiera se encontraba en la ciudad y mucho menos en él país; cuando dijo que desaparecería definitivamente no estaba bromeando.

Debía admitir que entro en depresión y nadie la podía animar, todos estaban muy preocupados por ella, incluso los estudiantes debido a que los regaños y constantes palizas se habían reducido totalmente hasta solo ser un recuerdo -no se quejaban de eso ultimo- algo muy inusual en la apodada "Kaichou endemoniada".

Cuando por fin volvió a recuperar él ritmo de su vida ya habían transcurrido tres meses, su rutina volvió a ser interrumpida por constantes mareos y desmayos, Satsuki la gerente del Café latte donde trabajaba tenía sospechas sobre un posible embarazo, por lo que le dijo que se hiciera un examen de embarazó, al principio rechazo la idea, pero termino aceptando para descartar, después de todo no perdía nada.

Tuvo que admitir que Satsuki fue un gran apoyo y la acompaño a recibir los resultados, cuando los tuvo en las manos no fue capaz de interpretarlos, la gerente lo hizo por ella y cuando le confirmo su embarazo quedo en shock.

Media hora después ya había asimilado la noticia y cuando le contó a los demás todos se sorprendieron igual que ella, aún así recibió felicitaciones y buenos deseos por parte de todos, la apoyaron y eso era lo algo que ella no iba a olvidar.

Lo mas difícil fue él colegió, él director quería que ella dejara la presidencia después de que se entero que estaba embarazada, sin embargo con un compromiso y respaldo por parte del vicepresidente logro seguir conservando su puesto como presidenta del consejo estudiantil de la escuela Seika, siendo mimada en contra de su voluntad por los mismos estudiantes que tenia que cuidar.

Ya no tenía que regañarlos por no estudiar, ahora estaban comprometidos cumpliendo sus deberes para evitarle molestias, estaba muy contenta por el apoyó que seguía recibiendo. La ausencia de Usui dolía mucho pero era recompensada por él cariño de todos los demás.

A pesar de todo era feliz, los estudiantes mantenían acariciando su estomago, que a los cuatro meses aparentaba ser de casi ocho; realmente iba a ser un niño grande, pensaban todos.

Shiroyan, Ikuto y Kurotatsu pasaban todo él tiempo junto a ella y no la dejaban en paz, al igual que Hinata, se autoproclamaban sus guardianes y la verdad era que aveces la estresaban; la acompañaban a la escuela, al café donde aun seguía trabajando con algunas modificaciones en su vestuario, incluso a la tienda o a cualquier lugar al que se le ocurriera ir. Le repetían constantemente lo tierna y hermosa que se veía con su nuevo uniforme, la avergonzaban, aunque no lo quería admitir se habían vuelto inseparables y eso le encantaba, eran tan incondicionales, tanto así que ellos le complacían todos los antojos que padecía, sin importar la hora solo tenía que llamarlos y ahí estaban, aunque con él pequeño precio de la constante competencia entre ellos por llamar su atención.

Cuando cumplió los seis meses descubrió que no era uno si no dos bebés que estaba esperando, la noticia la alegro y la asusto al mismo tiempo ¿que iba a hacer con dos bebes y con todas las responsabilidades que tenia? Sin embargo pensó en no darle tanta importancia al asunto y se concentró en la felicidad que la noticia estaba despertando en su familia y amigos.

Por mas que rogó la gerente no la dejo seguir trabajando cuando cumplió los siete meses, sin embargo le dijo que no se preocupara, que tenía un permiso de maternidad por cuatro meses; al ver que no podía ganar esta pelea decidió que la otra si, por lo que no dejo de asistir ni por un minuto a la escuela, a pesar de su enorme estomago.

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Un mes después.

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El salón del consejo estaba repleto de peticiones, permisos, suspensiones y otras cosas que tenía que firmar, se encontraba bastante atareada cuando la puerta se abrió en un estruendo, y como siempre los responsables no eran nada mas que él trio de idiotas y Hinata.

— ¡Misa-chan! — Gritaron los cuatro mientras entraban al salón con un montón de cajas en sus manos.

— Chicos ¿qué hacen aquí? — Los miro sorprendida.

— Misa-chan todo esto es para los bebes, logramos reunir todo lo que teníamos en buen estado de cuando éramos bebes y algunos vecinos también nos ayudaron — El entusiasmo y la emoción se desbordaba por la voz de Shiroyan.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y un sollozo se le escapó sin permiso. Las hormonas del embarazo le habían pegado duró.

— Chicos, de verdad muchas gracias, realmente no sé qué haría yo sin ustedes, han sido incondicionales con migo y me han apoyado en cada momento, los quiero mucho — Les confeso dejando correr ya las lágrimas y una sonrisa conmovida, dejando sorprendidos a los cuatro chicos ya que desde que la conocían nunca la habían visto llorar.

— ¡Misa-chan no llores! — Gritaron mientras la abrazaban de manera grupal con ella en él centro, pero de un momento a otro empezó a sentir un dolor punzante en la parte baja de su estómago y un liquido cristalino se resbaló de entre sus piernas empapando él pisó.

— Chi...Chicos creo que ya viene — hablo de manera entrecortada y asustada.

— ¿Ya viene quien misa-chan? — Cuestionó Kurotatsu sin comprender la situación.

— ¡EL BEBE YA VIENE IDIOTA! — Grito histérica ante la densidad de sus amigos y la adrenalina del momento, sorprendiendo a todos que sólo atinaron a gritar también.

— ¡¿QUÉ?!

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Editado.

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Hola!

Como les dije estoy editando toda la historia para poder conectar él hilo de la historia que por mucho tiempo no he podido alcanzar, esta historia la inicié muy pequeña, alrededor de los 11 o 12 años, por esta razón no podía conectar con ella ni tampoco con la idea principal, creo que volviendo a escribir la y editarla y volverla a moldear podre tener esa esencia que creía perdida, la verdad al volver a escribir este capítulo me sentí de nuevo en él mundo de sanando heridas, me gusto y muchas ideas han llegado a mi mente que tenia bloqueada, me frustraba no saber como continuar, sin embargo siento que ya voy por él camino correcto, les pido paciencia y me acompañen en este caminó, trate de no cambiar mucho la esencia del capítulo, espero que les haya gustado.

Quisiera saber como les pareció este cambio, y lo que opinan, en serio eso es muy importante para mi, estuve muchas veces a punto de tirar la toalla con esta historia, sin embargo fueron sus comentarios los que me motivaron a tomar esta decisión; Mañana empezaré a editar él segundo y tercer capitulo, tratare de editar todos los días aprovechando estas vacaciones y así alcanzar los capítulos donde íbamos.

No los entretengo mas y nos leemos en los comentarios.

Por cierto ¿Ya leyeron la saga after? Esta buenisima!