Todos los personajes pertenecen a JK Rowling

N/T: AnneM. Oliver es la autora de este fic. Yo, Ariadi Potter, sólo lo traduzco del inglés con su permiso.

Capítulo 2 – Un caballero es un caballero

¿Qué clase de caballero sería Draco Malfoy si simplemente dejara que algún común rufián hurtara el bolso de la joven? Incluso si él detestaba a Harry Potter con toda su alma, él no era de esa clase de hombres. Nunca podría tolerarlo, así que estaba forzado a cumplirlo. Alcanzó al hombre de inmediato, se bajó del corcel y dijo:

-¡Suelte el equipaje de la señorita, señor!

El hombre se volteó para ver la varita del señor Malfoy apuntando directamente a su pecho.

-No son sus asuntos, señor, a menos que usted tenga algo que ver con la joven que dejó esto en la calle.

-Le aseguro que ni siquiera conozco a la joven, sin embargo, podría ser un problema para usted saber que el señor Potter miraría cruelmente a cualquiera que robe el bolso de su prima -dijo Draco.

-¿El señor Potter? -dijo el hombre-. Escuche, señor, no fue mi intención ofender a su señoría. Se lo dirá a Potter, ¿de acuerdo? -soltó el bolso de sus garras y se desapareció.

A Draco le dolía que el hombre no hubiera dejado el bolso cuando vio que era el señor Malfoy quien le ordenó tal cosa, pero en el mismo momento en que mencionó el nombre del Vizconde, ¡soltó el ofensivo bolso y se disculpó! Otra razón para que Mafoy odiara a Potter.

Draco se agachó para recoger las pertenencias de la joven, que cayeron al suelo cuando el bolso se abrió durante la caída. Había tres libros -¿cómo se las arreglaba para levantar la maldita cosa?-, algo de ropa, algo de dinero y un pequeño guardapelo. La curiosidad de Draco fue más fuerte y abrió el guardapelo. Tenía una foto de una mujer y un hombre, quienes Draco asumió que serían la madre y el padre de la chica. Cerró el guardapelo y lo puso en su bolsillo para guardarlo en un lugar seguro. Cogió el bolso y volvió montado en su caballo hacia el pueblo.

Harry Potter y Theodore Nott estaban esperando en la calle a que Draco regresara. Ellos no fueron también tras el hombre, pues sabían que Draco era más que capaz de recuperar el bolso. Hermione se quedó plantada en la acera adoquinada, cerca de la tienda. Ella retorció sus manos frenéticamente. Draco alcanzó al grupo y le pasó el bolso a Harry antes de que él mismo se bajara del caballo.

-Creo que esto pertenece a la señorita, Potter -dijo Draco.

Antes de que Harry pudiera emitir un gracias, la joven, en agradecimiento, se precipitó al lado de Harry y dijo:

-¡Gracias, señor! Estaré para siempre en deuda con usted.

Todo lo que Draco pudo pensar fue, "¿así que habla?". Harry le hizo una señal a su chófer para que cogiera su bolso, antes de girarse hacia Malfoy y decir:

-Señor Draco Malfoy de la Mansión Malfoy, esta es mi prima, Hermione Granger, llegada recientemente desde Kent. Se quedará conmigo en la Mansión Potter.

Draco se dobló por la cintura y dijo:

- Un placer, madame.

Extendió su mano, ella la cogió y dijo:

-Señor Malfoy.

El tacto de su mano en la de él multiplicó los latidos de su corazón por diez y cuando él la dejó ir, ella tuvo un sentimiento de pérdida que no pudo describir. Harry pronunció sus despedidas y solicitó su carruaje. Antes de que él pudiera ayudarla a entrar en el carruaje, el señor Malfoy paró a su lado y le ofreció otra vez su mano. Era lo más apropiado y los Malfoys se guiaban por los modales.

Ella cogió su mano una vez más y se subió al carruaje. Harry caminó al otro lado. Ella se volvió para mirar a los dos hombres en la calle mientras el carruaje se alejaba. Sonrió, una sonrisa que se apoderó del frío corazón de piedra de Draco Malfoy y lo aferró hasta que no pudo evitarlo y le devolvió la sonrisa. A él le gustaba su sonrisa. Tenía una bonita.

Nott se inclinó hacia su amigo y dijo:

-Una chica guapa, lástima que sea hija de muggles.

-¿Y de qué manera me importa a mí eso? -Dijo Draco, volviéndose a su amigo.

-Bueno, todos sabemos que odias a los nacidos de muggles y sólo pensaba que es una lástima porque es encantadora. Potter va a dar un baile, aparentemente, para presentarla a ella y a la joven Ginny Weasley en sociedad. Todavía no ha dado una fiesta desde que dejó la casa de su padrino por la Mansión Potter. Todo el pueblo está invitado y, por una vez, ya he reservado dos bailes con la chica.

-Le pregunto otra vez, señor, ¿de qué manera me afecta a mí eso? -Preguntó secamente.

-¿No vas a ir?

-Por supuesto que no. Nunca pondría un pie en la casa de Potter y la sangresucia me importa incluso menos que la pobre chica Weasley -exclamó.

Theo rió y dijo:

-¡Mejor para mí! Le robaré a cada hombre de la sala las atenciones de la bella joven. ¡Tendré una mejor oportunidad sin tu presencia! Por una vez, estoy deseando asistir.

Draco se alejó de su amigo furioso , subió a su silla de montar y cabalgó a galope seguro todo el camino de regreso a la Mansión Malfoy. ¿Podía la situación volverse peor? No sólo la chica más guapa en la que había puesto alguna vez los ojos era pariente de Potter, ¡sino que era hija de muggles! Inferior a él en cada manera concebible. Una común sangresucia. Aunque uno no decía semejante palabra en la educada sociedad, eso era, de hecho, lo que era la bruja y nada podía cambiarlo.

Después de un ligero almuerzo y un recorrido por la preciosa casa de Harry, él sugirió que dieran un agradable paseo alrededor de su propiedad.

-Sabes que no tienes por qué hacer un baile para mí -dijo Hermione mientras paseaban.

-Por supuesto que sí. La edad en la que deberías haber sido presentada en sociedad ya pasó y si tienes la intención de vivir en el Valle de Godric, simplemente tienes que tener tu presentación. También admito que tengo segundas intenciones -empezó Harry-. Ginny Weasley, que debido a las circunstancias de su familia tampoco ha sido presentada en sociedad, es la mujer que amo y espero convertirla en la señora Potter en un futuro muy cercano. Ella tiene que tener su presentación antes de que eso ocurra -Harry sonrió y cogió la mano de Hermione mientras caminaban.

Hermione estaba feliz por su primo porque, cuando hablaba de la joven, sus ojos brillaban, y ese tipo de devoción hacia otro no era común. También estaba impresionada de que a pesar de lo que le había tocado vivir a la joven, según parece su posición era más baja que la de él, su primo aún se preocupaba por la chica y eso no era un problema para él.

-¿Es de sangre mestiza como tú, primo? -se encontró a sí misma preguntando.

-No, ella es de sangre pura. La pureza de sangre no implica tener medios, Hermione -le recordó Harry.

Mientras caminaban juntos, Hermione no pudo evitar tener pensamientos egoístas. ¿Qué pasaría si Harry se casaba con esta mujer y no quería que Hermione viviera más tiempo en la Mansión Potter? La echaría, igual que lo hizo su padrastro. Estaría otra vez sola. Sería mejor no acomodarse demasiado aquí. Necesitaba idear un plan inmediatamente en el que ella también pudiera hacer su propio camino o casarse. Sería su única esperanza para sobrevivir.

-¿Cuándo conoceré a tu encantadora señorita Weasley? -preguntó Hermione.

-Dentro de poco, pues su casa está bajando esa colina y me gustaría invitarla a cenar con nosotros esta noche. No sería adecuado que cenara conmigo a solas, pero ahora, con mi prima presente, podré invitarla a cenar con nosotros todo el tiempo -dijo Harry. Alcanzaron la cima de la colina y Harry apuntó a una pequeña granja de color gris-. Su familia posee una pequeña granja al lado de mi propiedad. Desafortunadamente, no tienen dinero o posición, pero si ella consiente en ser mi novia, todo eso cambiará para ellos, pues me encargaré de toda su familia.

Hermione pensó que Harry era muy buena persona. Caminaron colina abajo y él dijo:

-Espero que apruebes mi intromisión en tu educación.

-¿Qué quieres decir, señor? Estoy por encima de la edad escolar -dijo ella.

-Pero yo sé que tu madre te envió a un colegio mágico sólo dos años, así que debe de haber alguna carencia. El tutor de mi infancia, Remus Lupin, reside en la Mansión Potter y ha accedido a enseñarte cualquier cosa que quisieras aprender. Igualmente, hay un hombre en el pueblo, Severus Snape, que es un renombrado maestro de pociones, y yo sé que te encanta hacer pociones. Me las arreglé para conseguir lecciones con él también. Espero que no te importe mi intromisión, pero como tu único pariente varón vivo siento que es mi deber pensar en tu futuro.

Hermione estaba satisfecha. Le encantaba aprender. Había conseguido leer cada libro sobre magia que podía obtener, que eran muchos porque Harry le había enviado libro tras libro durante los últimos cinco años, pero aprender cosas de un profesor, ver lo escrito puesto en práctica, estas eran las cosas que estaría contenta de hacer.

-Gracias, Harry, estaré encantada de aprender -dijo con una sonrisa. Harry empezó a caminar hacia la casita, cuando Hermione dijo-: ¿Accederías a dejarme dar un paseo sin escolta? Me gustaría ver el resto de tu propiedad.

-Esperaba presentarte al hermano de la señorita Weasley, Ron. Es uno de mis mejores amigos. Le invitaré a cenar con nosotros también, si tú lo apruebas.

-Por supuesto, Harry -dijo ella.

Harry tenía la esperanza de que Hermione y Ron se hicieran amigos y que quizá la amistad se convirtiera en amor. Él quería que su amigo fuera feliz y también esperaba asegurar un futuro estable a Hermione. Se merecía algo de felicidad y seguridad en su vida. Ron sería perfecto para ella y el enlace ayudaría a la familia de él, por lo que sería ventajoso para los dos. Por eso tenía a su abogado preparando un documento que daría a Hermione una dote bastante grande. Harry sabía que no podía esperar que se casara bien sin una. Le informaría en otro momento de esto, pues ahora él iba a ver a su verdadero amor.

Hermione empezó a caminar de vuelta hacia la casa; al menos ella pensó que caminaba de vuelta hacia la casa. En verdad, cada vez se desorientaba más. Se hubiera aparecido si, de hecho, llevara su varita o supiera cómo aparecerse. Había vivido en una comunidad muggle toda su vida; por lo tanto no solía cargar con su varita por miedo a que alguien descubriera quién y qué era. Todavía no estaba acostumbrada al hecho de que esta era una comunidad mágica y nadie le dedicaría mucha atención si sacaba su varita.

Para empeorar su vagabundeo, el cielo estaba ahora gris y nublado, y grandes gotas de lluvia habían empezado a caer. Vio un pequeño edificio, uno realmente en ruinas, ya que las piedras se estaban cayendo y el lugar estaba lleno de maleza, pero por lo menos parecía tener un techo y le ofrecería protección de la lluvia hasta que llegara el momento de seguir e intentar localizar la enorme Mansión Potter.

Corrió para meterse en el edificio y se quitó su sombrero de paja de la cabeza. Su pelo colgó alrededor de sus hombros. Nuca se quedaba en la parte de arriba de su cabeza, pero nunca se tomaba el tiempo necesario para sujetarlo, así que por eso caía constantemente en sus hombros. Puso su sombrero en un banco pequeño y se dio cuenta de que aquello una vez fue una iglesia. Caminó hacia el púlpito en ruinas, lo alcanzó y tocó la oscura madera de caoba.

No vio al hombre que estaba de pie en la esquina, no obstante, él sí la vio a ella. Le sorprendió cuando ella entró corriendo en la iglesia. Este era su santuario, su cielo. Él venía a este lugar cuando necesitaba estar solo y pensar. Había venido aquí este día para pensar en la mismísima criatura que acababa de cruzar el umbral. Podía jurar que ella creía que estaba sola, así que le avisaría de su compañía.

-Buenas tardes, señorita Granger -dijo él.

Ella se giró rápidamente, con una mano en el corazón y una mirada de miedo en su rostro.

-Señor, no le vi allí. Pensé que era la única habitante de esta pequeña iglesia en ruinas.

Él se alejó de la esquina, desplegó sus manos y dijo:

-Ya ve que no.

-Mis disculpas, señor, por invadir su privacidad. Me marcharé -hizo una reverencia y empezó a ir hacia la puerta.

Él se interpuso en su camino y dijo:

-Por favor, dígame, ¿a qué le debo el placer de su compañía aquí en mi iglesia?

-¿Su iglesia? ¿Ya no estoy en la propiedad de Harry? -preguntó ella.

Él rodó los ojos y contestó:

-Sólo Potter piensa que el mundo le pertenece, pero le aseguro que está usted en mi propiedad. Dígame, señorita Granger, ¿suele pasear por propiedades privadas sin la compañía de una doncella?

A ella no le gustaban sus acusaciones. ¡Ella le dijo que asumió que esta era la propiedad de Harry! Igualmente, él no tenía autoridad para cuestionar con quién paseaba o si lo hacía sola o no.

-No es que sea de su incumbencia, señor, pero estaba paseando con mi primo y él decidió visitar a sus amigos, los Weasleys, y yo deseaba regresar a la Mansión Potter y, según parece, me perdí, y obviamente me sorprendió la lluvia.

A Draco no le gustó cómo se tomaba libertades y le hablaba como si él tuviera poca inteligencia. ¡Como si él fuera ignorante! Qué valor tenía la mujer.

-Aparécete -le dijo.

-No tengo mi varita, señor -replicó ella, con el enfado escrito en sus facciones. ¿Es que el hombre arrogante pensaba que no lo haría si pudiera? Ni siquiera sabía cómo aparecerse, aunque él no tenía por qué saber eso.

Draco lanzó una pequeña risotada y dijo:

-No es muy inteligente de su parte, ¿no?

A Hermione nunca le gustó que nadie cuestionara su inteligencia.

-Eso no es de su incumbencia, señor. No irrumpiré más en su tiempo o su propiedad, y, de nuevo, me disculpo si mi presencia le incomodó de alguna manera -intentó pasar, pero él se mantuvo en la entrada. Tendría que tocarlo físicamente para hacer que se moviera, pero sabía que no podía hacerlo.

-Pienso que, ya que entró en mi propiedad e invadió mi privacidad, debería concederme algo más que una disculpa, señorita -dijo él. Él iba decirle que le debía un baile en la fiesta, pues acababa de decidir que podía ser divertido acudir después de todo. Aparentemente, ella malinterpretó su significado, porque vio una mirada de horror en sus bonitas facciones.

Ella se sintió ofendida. ¿Qué estaba el hombre sugiriendo?

-Hágase a un lado, señor -dijo con falsa bravuconería-. Me disculpé y le dije que confundí esto con la propiedad de mi primo y, llegados a este punto, se acabó.

Draco se preguntó quien se creía que era la chica impertinente para hablarle en semejante tono.

-Bueno, ahora que sabe que mi propiedad es paralela a la de Potter, no volverá a equivocarse otra vez, ¿no?

Sintió que la había puesto en su sitio, y también sintió lágrimas queriendo brotar de sus ojos. Incorrecto como podía ser, ella lo empujó y salió corriendo bajo la lluvia. Se dio cuenta de que se había dejado su sombrero en el banco, pero tendría que quedarse allí. Miró a su izquierda y a su derecha, aún confusa sobre cómo encontrar la casa de Harry, así que se desvió por un camino en vez de ir recto.

Draco recuperó su sombrero y corrió tras ella. No podría llegar lejos; después de todo, ni siquiera sabía dónde estaba la Mansión Potter. La vio corriendo y se dio cuenta de dos cosas. Si le contaba a Potter que él había actuado como un canalla con ella, sería más que probable que lo retara a un duelo de magos en el que no estaba seguro de ganar, y segundo, no quería que ella huyera. Quería hablar con ella un poco más. El último pensamiento le llenó de más miedo que el primero.

-Señorita Granger -gritó.

Ella se dio la vuelta con rapidez, le vio corriendo hacia ella en medio de la lluvia y continuó corriendo. ¡Qué pensaría de ella! Él era un sangre pura elitista que indudablemente le contaría a Harry que era una malcriada. ¿Harry la echaría por avergonzarle? ¿A dónde iría? Continuó corriendo.

Él era más rápido que ella y, por supuesto, la alcanzó y le agarró del brazo. La giró:

-¡Estás loca, corriendo bajo la lluvia! Regresa a la iglesia, te lo pido, y no te diré nada desagradable, lo prometo. Sólo hasta que la lluvia pase.

Ella no sabía que decir o qué hacer. Estaba lloviendo cada vez más fuerte y casi no podía ver. Si se perdía cuando el cielo estaba despejado, ¿qué le pasaría cuando el cielo se volviera oscuro?

-Vamos a refugiarnos antes de que deje de llover -dijo otra vez. Le ofreció su brazo, ella asintió y puso su mano en la curva de su brazo. Él sostuvo el sombrero en la otra mano y corrieron de regreso a la iglesia para esperar juntos el final de la lluvia.

N/A: en el siguiente capítulo, él revela que tiene su guardapelo y ella también desvela un secreto.

N/T: les agradecería que me avisaran si opinan que algo no está bien traducido o cometo alguna incoherencia.

Si a alguien le interesa leer la historia en inglés (Arrogance and Ignorance), dejar un review directamente en el original para que la autora lo reciba de forma directa o ver el profile de la autora (AnneM. Oliver) puede hacerlo a través de My Favourites en mi profile. Yo le haré llegar algunos de los reviews, de todas formas.

Les respondo a los que preguntaron algo:

-Esta historia está terminada en el original y consta de 38 capítulos (Shashira).

-La autora se inspiró en las novelas de Jane Austen en general, pero yo opino (creo que ella no lo menciona) que tiene más influencia la conocida "Orgullo y Prejuicio" (ANE).

Gracias a todos.