JORNADA II

Solo después de haber pasado varios días, Silver finalmente cayó en cuanta de dos errores; el primero fue no haber llevado una maleta más grande, debido a ese error tendría que reabastecerse con mayor regularidad y su segundo error fue haber llevado una innecesaria cantidad de objetos que no necesitaría, ése espacio en su maleta lo pudo haber utilizado para empacar más provisiones.

Revisando el mapa, Silver Descubrió que viajando hacia el noroeste podría llegar a un pequeño poblado donde podría reabastecerse para tener suficiente comida hasta llegar al valle de las montañas de cristal. Era un pueblito alegre cuyo nombre nunca llegó a conocer porque no aparecía en el mapa, en la plaza estaba cubierta por arena, no por piedras. En ellas se hallaban las casas más elegantes del pueblo. Sobre la calle había en el suelo varios puestos de arte donde se retrataban las historias más importantes de la historia de Equestria, en algunas casas se vendían víveres de toda clase, algunos le eran totalmente desconocidos a Silver.

Le hubiese gustado cargar aún más comida pero pensó que sería inteligente guardar algunos bits solo para alguna emergencia. Silver se detuvo en una mesa para trazar un nuevo camino ya que se había desviado del curso original que había trazado. Estaba haciendo los cálculos cuando vio de reojo a una pony que se acercaba hacia él, a Silver le dio la impresión de una potra de granja por las trenzas en su melena.

-Disculpa molestarlo- empezó ella- pero no pude evitar darme cuenta de que estabas llevando una gran cantidad de provisiones y pude oír que estas organizando un viaje a la montaña de cristal-

Silver no lo había notado pero ella llevaba una alforja gris sobre su lomo. Su sonrisa era sincera y algo inocente hubiese podido decir que hasta ingenua, pero esto solo avivó el interés de Silver.

-Así es, estoy en una búsqueda del tesoro- dijo Silver. Lugo bajo la voz y prosigió- pero que sea un secreto-

- ¡En serio!- dijo Efusivamente ella, Silver podía notar como sus ojos verdes se volvían más grandes- yo… ¿Podría pedirte un favor especial?-

-¿Qué favor sería?- dijo Silver. A la vez que sonreía sin darse cuenta

-Necesito llegar a la montaña de cristal, estoy siguiendo la migración de los colibríes-abeja pero el viaje hasta la montaña es peligroso para que yo lo realice sola ¿Podría acompañarlo?-

Silver se quedó mirándola por un momento. Ella era bonita pero esas tranzas le quitaban cierto encanto, parecía no más que una granjera, sin embargo, Silver estuvo tentado a mirar su Cutiemark, llevó sus ojos disimuladamente y se encontró con una Cutiemark con la figura de un silbato rojo, contrastando con una estrella amarilla. En un segundo potra campirana desapareció y Silver se encontró con una Pony mucho más interesante.

-De acuerdo- dijo Silver como si nada- solo ten en cuenta yo viajo por otros motivos-

-Excelente- contestó ella con una sonrisa- cuando partimos-

-ahora mismo- contestó él mientras guardaba el mapa.

El paisaje cambiaba lentamente a medida que se alejaban del centro del poblado las casas se volvían más pequeñas. El césped, las flores y los arboles ganaban terreno formando un bonito paisaje llano que contrastaba con el bosque del norte. La compañera de Silver no podía evitar mirarlo mientras caminaba detrás de él, estaba fascinada con la confianza que inspiraba. El tono gris de su pelaje le hacía resaltar su melena rubia y su Cutiemark con la forma de un cofre del tesoro. Era la viva imagen de los corceles que solo aparecen las épicas historias de aventuras, él era un aventurero de la vida real.

-Sólo Lucy ehhh… pues entonces Lucy será- dijo poco seguro de sí mismo

Lucy pudo sentir más caliente el rostro, sabía que se estaba ruborizando por que no esperaba esa respuesta, pero era obvio que él no había notado absolutamente nada raro.

-¿Y tú Cómo te llamas? - dijo Lucy no muy segura de haber usado las palabras correctas.

-¿yo?... soy Silver. SilverChest- dijo con dramatismo- pero mis amigos me dicen sólo Silver

Lucy bajó aún más la cabeza, creía que Silver se estaba burlando de su patética presentación. Pero en realidad, él sólo se había presentado así por seguir el juego. Aunque le gustaba el resultado que obtuvo de su juego, no porque deseara hacerla sentir mal, sino porque descubrió que ella era mucho más hermosa cuando adoptaba una postura que expresaba humildad y sencillez, el color rojo en sus mejillas contrastaba con el beige crema de su cuerpo y su melena naranja, y las trenzas le daba un aire de pony de granja que le daba cierta inocencia, cosa que Silver encontraba dulce.

-¿cómo haces tus trenzas?- preguntó Silver

-Pues utilizo varias hebillas para sujetar mi crin- dijo Lucy algo aliviada de sentir que ya había pasado la burla.

Lucy corrió sus trenzas para dejar ver doce hebillas con forma de colibrí, a partir de estas salían sus trenzas complicadamente armadas. Silver no hizo más preguntas, el resto del camino lo siguieron en silencio cada uno pensando en sus propios asuntos, solo hablaron cuando fue necesario. Al final del día habían recorrido un largo trecho, suficiente como para llegar al límite del bosque. El sol ya estaba cayendo cuando finalmente decidieron acampar. Pero en el momento en que Silver estaba armando la carpa un problema pasó por su mente: Lucy no tenía carpa, iban a dormir los dos en su estrecha carpa.

Por un momento hizo que Silver se ruborizara, nunca había compartido su cama con una yegua. Pero ya había accedido y debía cumplir con su palabra, pensaba que era de esperarse de alguien quien deseaba ayuda, finalmente dio gracias de que fuera una yegua y no… Bueno no era algo malo al final de cuentas, Igual ni siquiera tendría que estar cerca de ella, no era su obligación. Finalmente luego de luchar contra sus nervios se deslizó en la carpa cuando estuvo absolutamente seguro de que Lucy se había dormido, Entonces le echo una mirada de reojo, pudo sentir como su corazón se aceleró hasta que finalmente estuvo del otro extremo de la carpa mirando en el sentido contrario.