ok, ok, me he tardado en continuarla, y es raro por que la historia ya esta terminada y aun no la he actualizado..... pero aka sta el segundo capitulo... algo raro si me preguntan por que la historia no grasta mas de 10 paginas de world asi que creo que deje capitulos muy pequeños, que segun yo harian que la historia terminara para san valentin, osea, mañana, pero ok, dudo que mañana vaya a subir un capitulo, asi que ok.... aka va....
pd. gracias por las criticas, sip, en este fic cuide un poco mas la ortografia.
La Cartera. Cap. 2:
Todos llegaron a la oficina al mismo tiempo, era increíble que todos, bueno, excepto Roy, llegaran exactamente a la misma hora, ya que todos se tomaban su tiempo para llegar, al entrar, encontraron a Riza en la misma posición que había adoptado hacia algunos minutos, al verla así, con la cabeza agachada, pensaron que algo estaba mal.
- Teniente Hawkeye, ¿Qué le ocurre? -Preguntó Furey.
- Ah! nada… -Dijo Riza mientras levantaba la cabeza y retomaba su semblante serio.
- ¿Segura? -Pregunto de nuevo.
- Si, solo que… alguien ha visto una cartera rosa con letras doradas.
- ¿Perdió su cartera teniente? -pregunto Flaman.
- Si, no es muy importante, pero quisiera saber si tengo que reportar como perdidas mis identificaciones. – Dijo con un tono normal, así que convenció a todos de que no estaba preocupada por ello.
- Pues.. no, pero ya aparecerá, si se perdió aquí pronto la encontraremos.
- Si, eso creo..
Todos se pusieron a trabajar, y ella se convenció que no tenia de que temer, ya aparecería la cartera y volvería a la misma rutina, eso la calmo y prosiguió el trabajo tan serena como de costumbre.
Roy había entrado en la oficina sin que ella se diera cuenta de su presencia y él por su parte, no le había devuelto la cartera desde que llego por que no quería parecer tan deseoso de devolvérsela, ya que no quería aparentar rechazo ante algo de ella y pudiera malentender las cosas.
Un rato mas tarde Roy bostezaba con cansancio, era notoria su desvelada, Riza no lo había molestado mucho con que hiciera su trabajo por que le parecía demasiado cansado, tal ves ayer se había quedado hasta tarde en le oficina, ya que nunca le vio salir.
Estuvieron así casi todo el día, era una suerte que casi no hubiera trabajo, así cada quien podía tomarse las cosas con calma.
Así pasaron todo el día hasta que fue hora de la comida, Riza se levanto de la mesa y tomo su bolsa, iría al comedor a almorzar, pero antes despertó a su coronel, tal vez tendría hambre…
- Coronel…. Coronel… despierte….
- ah! (dijo entreabriendo los ojos de manera por de mas somnolienta).
- Es hora del almuerzo… ¿no ira al comedor?
- Si, gracias… y ¿tienes planes?
- No, solo iré a almorzar, como los demás.
- Entonces podemos comer juntos…
- Si, esta bien, coronel.
Los dos se fueron al comedor, tomaron sus alimentos y conversaron un poco, Roy había olvidado por completo la cartera, la cual, se encontraba aun en el bolsillo de su gabardina.
Al terminar de comer salieron juntos del comedor, se dirigían de regreso a la oficina cuando Roy metió la mano en los bolsillos de la gabardina y se percato de la presencia de la cartera de Riza.
- Ah!.... teniente, disculpe, olvide decirle, ayer antes de salir de la oficina encontré su cartera encima del escritorio. (Dijo mientras la sacaba de la bolsa y la extendía a las manos de Riza.)
- Mi.. cartera.. (Dijo riza mientras notablemente se empezó a palidecer, de todas las personas en la oficina que hubieran podido encontrarla, ¿Por qué tenia que ser precisamente él?) .. Gra… Gracias coronel…
- Siento no habérsela devuelto antes, pero estaba realmente cansado y lo olvidé. esta todo dentro, nunca la esculque ni nada parecido, este segura de ello..
- ¿Cómo puede pensar que desconfiaría de usted coronel? –dijo en tono mas tranquilo, mientras la recibía. Era cierto, él no era del tipo de personas que hurgaran donde no les importaba. Lastima que ella no sabia que a él realmente si le importaba.
- Me alegra saber que confías en mí.
Llegaron a la oficina y todo fue tan tranquilo como siempre, hasta la hora de salida cuando cada quien se fue a su casa, Riza estaba tranquila, su secreto estaba a salvo, aunque… debía confesar que una parte de ella deseaba que el supiera la verdad, pero las cosas eran mejor así, la ley de fraternización era muy estricta, y mientras no cumplieran sus objetivos, era mejor mantener la distancia.
Como fuera, reviso si estaba ahí la carta, abrió la cartera y busco en cada compartimiento, efectivamente todo estaba ahí, sus credenciales, el dinero, algunos papelitos, etc… Todo excepto 2 cosas, la credencial con los datos de Roy Mustang y una carta que había escrito en un rato de ocio, que era como realmente llamaba a sus días en los que sentía cierta tristeza, melancolía, e incluso depresión. Riza era una eficiente y gran soldado, pero sobre todo una mujer, así que podía permitirse unos momentos de debilidad en soledad.
Aunque la carta no estaba prefirió estar en total calma, él le había dicho que no la había revisado, así que estaba segura de que él no había leído nada y la carta nunca estuvo en sus manos. Por lo que decidió olvidarse del asunto y sobre todo no guardar las cartas en algo que tenia que llevar siempre consigo.
Así pasaron algunos días, el paradero de la carta era un misterio, pero Riza ya no se preocupaba de ello, había decidido ese día que tal vez la había guardado en otro lugar en su casa, así que no había recordado lo anterior.
Mientras, Roy estaba en su casa, era su día libre y estaba revisando su ropa para mandarla a la lavandería, así que tomo su gabardina y saco unas cosas de su bolsillo, entre las que se encontraban, su libreta y otros papeles, los cuales llamaron su atención.
- ¿Qué es esto? -se pregunto a si mismo.
Eran dos papeles, uno, una tarjeta con su información del ejercito, posiblemente de hace años ya que este era de cuando era sargento y ahora era coronel. El realmente no sabía como había llegado eso ahí y menos donde lo habría sacado, ya que la mayoría de los documentos de ese tiempo, ya no los conservaba.
Sin embargo, el otro papel que parecía más una carta que otra cosa, estaba casi recién arrancado de la libreta, así que su curiosidad fue grande, por lo que desdoblo el pedazo de papel, finamente doblado, y efectivamente lo era, una carta.
La primera línea decía:
Para mi querido coronel:
Esto sorprendió al pelinegro de sobremanera, cuando una chica quería salir con él, le daban la carta en sus manos, no la dejaban en las bolsas de la ropa, menos que él no se diera cuenta. Solo que, al observar bien la caligrafía, quedo sorprendido, ya que reconocería esa letra en cualquier lugar, así que doblo el pedazo de papel y lo guardo de nuevo en la libreta.
- ¿Qué es esto? - se pregunto mientras tomaba su ropa y salió del interior de su casa, tenia que ir a la lavandería…
Pensó en leer la carta, pero no lo hizo, de haber hecho lo que quería desde el principio, hubiera descubierto el papel, pero después de que había devuelto el objeto, se pensó liberado, sin embargo, después de ver que había algo tan comprometedor ahí dentro, se sintió inseguro.
Quería ir a preguntarle si esa carta era para el, o tal vez leerla, así comprobaría sus sospechas, no obstante, al ir preguntarle, arriesgaba lo que había entre ambos, no era mucho, pero era mas de lo que les estaba permitido, ya que después de personas, eran militares, debían cumplir las reglas, muy a su pesar, por que eso habían elegido.
Fue a la lavandería y ahí se quedo hasta que le entregaran su ropa limpia, no quería volver a la casa, ahí se encontraba el dichoso papel, sabia que si se quedaba ahí, era capas de destroza la carta para saber su contenido.
Ante esto no sabia que pensar, ¿seguro que se refería a el?
Era como un castigo por ser tan curioso, se sentía como un ratón en una trampa, que puede salir corriendo, pero con ella detrás, presionándolo, sin dejarlo respirar, quitándole el aliento hasta ya no poder más.
No es que eso fuera un tormento… bueno, en parte lo era, pero por el hecho de estar atrapado, ¿podía ser peor? Para el ratón solo había una salida, morir pronto, así no sufriría más, para el, ir a preguntarle y encantarse o desencantarse en el acto… por lo menos era más de lo que tenía el ratón.
Para el había una ruta segura, mas, era difícil pensar en que haría en caso de que la carta fuera para el, estrecharla entre sus brazos no era una opción, alguien podría verlos y entonces seria el adiós a sus carreras, y en caso de que fuera para alguien mas, quedaría como un presuntuoso, seria la burla nada mas…
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continuara....
corto y sin muche relevancia, lo se, pero aka ando con mis cosas y no me permiten pensar bien, solo seguir siendo una loca sin remedio, pero en fin, vida nueva, desperte viva este dia y espero que el dia mejore.... bay y feliz dia (adelantado, claro, si el lector lo lee hoy, viernes 13 [uuuyy que miedo] de febrero) de san valentin.
e agrege mas, jejeje pues tal ves si lo termine mañana jejejej asi que lo que comento antes de la rallita, pues no le tomen importancia....
pd dejen reviews.l
