Te compré un novio
Por Heksen
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Si aquello era verdad, según el pensamiento de Harry, los dementores le afectaron la mente de Sirius cuando este estuvo recluido en Askaban, si, definitivamente esto no podría estar pasándole a él, era una broma de muy mal gusto.
Tragó saliva con dificultad mirando a su casi padre quien aplaudía complacido.
El rostro de Harry era de total sorpresa y extrañeza, pero no más que los presentes, Ron, los gemelos, la madre de estos incluida Hermione tenían la cara desencajada.
Estuvo uno o dos minutos sin poder siquiera balbucear una palabra, virando la vista desde Sirius a Draco y viceversa.
- ¡Feliz cumpleaños Harry! ¿Qué te parece mi regalo?- le repitió Sirius, tal vez solo lo había mencionado unas dos veces pero estas palabras rebotaban en su mente a mil revoluciones por minuto
Sirius se había vuelto loco, era el único fundamento que Harry tenía en su cabeza para explicarse la situación.
-esto…- pudo pronunciar apuntando su vista fija en su padrino-…no puede ser mi regalo-
-lo es Harry, es lo que necesitas para ser feliz: un novio- afirmó Sirius, el silencio en el salón se hizo aun más ensordecedor - toma tu obsequio Harry- instó Sirius
-¡Estas loco!-casi le gritó- esperaba una escoba nueva, tal vez un obsequio mas sencillo, como los que siempre me has dado, no un novio, no a Draco Malfoy-
Sus palabras retumbaron en la sala y en los oídos de los presentes
Por su parte el rubio sentía la avalancha de miradas fijas sobre si y veía claramente la reticencia del moreno a aceptarlo como lo que era- en que lío me fui a meter, aunque todo sea por mi madre veo que esto va a ser mas difícil de lo que creí- pensó.
Aunque todo estaba en su contra, rechazado frente a aquellos que mas de una vez le repudiaron abiertamente por ser una serpiente, no estaba dispuesto a perder su postura altiva de orgullo Malfoy, eso si que no y aunque en cierto sentido esta situación le rebajaba, iba a mantenerse firme ante lo que ahora era la única salvación para su madre.
-Harry- le llamó finalmente, alzando sus brazos, ofreciéndose como el objeto que era frente al chico salvador del mundo mágico.
-¡No digas nada Malfoy!, no entiendo como te has prestado para esta broma de mal gusto, de…de…-
No sabía como llamar a Sirius, se cubrió el rostro con las palmas de las manos ejerciendo fuerza y giró sobre sus talones dándoles la espalda a sus invitados que aun mantenían completo silencio.
Hermione reaccionando en ese instante corrió a su lado, abrazándolo
-Harry-
-me voy a mi cuarto Mione, la fiesta se acabó-
- pero Harry, no puedes hacer esto- criticó Sirius retomando algo de seriedad a la vez resintiendo el rechazo que vio en su ahijado.
- se acabó Sirius, me voy a mi cuarto- sentenció iniciando la marcha acompañado de su amiga que antes de seguirlo le dirigió una mirada desaprobatoria al mayor.
Ron también decidió acompañarlos mientras el resto se miraba entre ellos
-bien chicos- dijo Molly refiriéndose a sus hijos- creo que esto ha sido todo… dejemos espacio a Harry. No creo que se sienta bien al terminar su fiesta de esta manera- lo último lo murmuró dirigido especialmente hacía Sirius
Claro estaba que este último no quería que todo acabara allí, según su percepción, la fiesta apenas comenzaba. Realmente no entendía que era lo que le molestaba tanto a Harry, su intensión era la mejor, creyó estarle dando el gusto cuando pensó en su extraño obsequio. Por un momento se sintió rechazado pero pronto se le vino a la mente que tal vez su muchacho solo estaba sobrepasado por la impresión.
A esa conclusión llegó finalmente, Harry era algo tímido para haber recibido a Draco de esta manera tan vistosa y supuso que su enfado no era más que una careta para cubrir su vergüenza ante sus amigos
-es solo una broma de Sirius, Harry- comentó Ron al llegar al cuarto de su amigo
- si Harry… Aunque creo que ha de estar un poco loco para hacerte esto en medio de tu fiesta de cumpleaños-
- me dijo que me tenía una sorpresa que me iba a impresionar y claro que lo hizo- gruñó dejándose caer sentado en su cama-…Traer a esa serpiente… ¿y presentarlo como mi novio?...-
-disculpa Harry pero tu padrino esta un poco trastornado-acotó el pelirrojo
- es una broma, una tonta broma y Sirius tendrá que darme las explicaciones por arruinar de esta manera mi fiesta de cumpleaños.
- pero tampoco te alteres demasiado, creo que él debe tener una razón fuerte, aunque en verdad debe ser disparatada- Dijo seriamente la castaña, pensando claro, en enfrentarse también a ese hombre y decirle muchas cosas que tenía en su mente frente a los sucedido.
-Harry, ¿pero que harás si todo esto fuera…?-
Ron pensaba terminar su pregunta cuando de pronto en la puerta se oyó golpes y tras ellos se asomó su madre buscándolo.
-Harry cariño, lamento que todo haya acabado así- dijo Molly compadeciéndose del rostro alterado de Harry.
- gracias señora Weasley, pero no se preocupe… estaré bien- respondió el moreno.
-nosotros ya nos vamos- le comentó algo temerosa pero Harry solo le dio una mirada de compresión y asintió
-estaremos en contacto Harry, asegúrate de no ser tan duro con Sirius, tampoco vayas a lastimar sus intensiones- aconsejó la castaña antes de despedirse.
- nos vemos mañana amigo- se despidió Ron sin saber mas que decirle
Por otra parte Molly se acercó a él, le abrazó y despidió con un beso que depositó en su frente. Luego todos los tres abandonaron la habitación reuniéndose en el salón con el resto de la familia.
Sirius despidió con desgano a los últimos invitados no sin recibir miradas de desilusión y reproche por parte de ellos.
-¿y ahora qué?- consultó Draco cuando se halló a solas con ese hombre.
En ese instante se oyó el rugido de Harry por toda la casa llamando a Kreacher, el elfo doméstico de la familia.
-seguro Harry ya se dio cuenta de los pequeños cambios que le hice a su habitación- se dijo para así sin mayor preocupación antes de responderle al rubio que esperaba impaciente una respuesta- te conduciré a tú habitación, si haces el favor de acompáñame-
Draco no se negaría a tal ofrecimiento, sin en cambio, después de haber estado tanto tiempo enclaustrado en esa incomoda caja era meritorio un buen descaso en una cómoda cama.
Mientras ambos caminaban distanciados a un par de pasos, en el segundo nivel de la mansión, específicamente en el cuarto de Harry, este gruñía como pocas veces lo hacía, pedía las explicaciones pertinentes al elfo doméstico por la repentina aparición de unas cuantas maletas desconocidas cuya presencia solo percató cuando sus amigos se hubieron marchado, pero eso no era todo, su cama individual y cómoda que había utilizado desde que se fue a vivir a esa casa fue reemplazada por una tamaño extra grande, eso le daba mala espina y el viejo sirviente solo se limitaba a responder que todo fue una orden del amo mayor.
Temía que no todo terminara allí y comenzaba a pensar que esto ya no era una mala broma, sino algo peor, estaba creyendo que Sirius habló muy en serio, y no se equivocó ya que pronto oyó unas voces fuera de su habitación.
El elfo doméstico se esfumó al ver que la puerta se abría. El moreno vio a su sonriente padrino decirle a Draco:
-desde hoy, éste será el cuarto que compartirás con tu novio-
El rubio se mostraba seguro y con la altivez que lo caracterizaba no dudó en adentrarse unos pasos.
- que tengan muy buenas noches- se apresuró a despedirse el mayor antes de cerrar la puerta. Adivinando las acciones de Harry sacó su varita y encantó la cerradura. Sonrió, luego se estiró perezosamente considerando que lo mejor para él era también irse a su cuarto a descansar, solo esperaba, mas bien daba por seguro que ese rubio tenía la condición suficiente para lidiar con su hijo.
¿Miedo?
Harry tenía miedo de Draco, pero si nunca le tuvo miedo durante todo el tiempo que compartieron en Hogwarts, por que ahora debía temer de él. Tal vez sería por que el querer correr tras Sirius se encontró con la puerta cerrada con un hechizo que ni con su varita puedo deshacer sin importar cuantas veces lo intentó.
Llamó a gritos a su padrino una y otra vez sin ser oído, Sirius no lo oía o simplemente se hacía el desentendido.
Frustrado se viró hacia Malfoy quien lo miraba con el rostro imperturbable.
-nunca pensé que un Malfoy se prestaría para un jueguito como este… ¿tú como obsequio de cumpleaños?...esto tiene que ser una broma…-
- no es un juego…Harry- dijo sin poder creer que le llamara por su nombre, pero así debía llamarlo desde ahora si quería la recompensa para salvar la vida de su madre.
-para ti sigo siendo Potter, o san Potter como siempre me llamabas en el colegio- intentó corregir el moreno
- eres Harry, mi novio, no hay otra manera de con que pudiera llamarte-
-así de simple y de la noche a la mañana te conviertes en mi novio, me llamas tu novio tan sumisamente y quien pensaría jamás llegamos a ser lo que fuera siquiera un intento de amigos…no sé, no entiendo como Sirius te convenció para dejarte ofrecer con moño rojo incluido, no lo creo Malfoy…esto no es mas que un jueguito…
-¿crees que yo me prestaría para una simple broma?...no Harry, soy tu novio, somos novios y desde hoy viviré en esta casa y por lo visto también compartiremos la habitación…- mirando la cama con agrado dijo-…y la cama-
Draco expresó sus palabras muy en serio, claro que un Malfoy tan orgulloso como el siempre iba en serio a menos que estuviera fingiendo perfectamente para hacer caer en unas de sus bromas, pero este no era el caso, ya no eran los niños y seguro que este muchacho no estaba para hacerle una broma como esa.
Comprendiendo todo a la perfección al ver la mirada firme del otro, una vez más se giró hacia la puerta para dar un frenético grito a Sirius para que sacara el hechizo de la cerradura, quería huir de allí, de la mansión Black si fuera posible no sin antes enfrentarse a su padrino, si no fuese quien era seguro le lanzaba a un avada por ponerlo en esta situación y con Malfoy, el peor de sus desastres de toda la historia, claro después de su odiado primito…pero Sirius no le oía o mas bien felizmente se hacía el desentendido.
Draco se encogió de hombros y se decidió a hacer lo que tenía en mente desde hace unos momentos, meterse en esa tentadora cama. Sin prestar mucha atención a los gritos del moreno comenzó a desvestirse, lentamente y con elegancia, como un Malfoy solo sabía hacer.
Poco a poco fue dejando su caro traje delicadamente dispuesto sobre la cama, hasta la última prenda que cubría su blanquecino y bien formado cuerpo de hombre, luego los tomó entre manos y caminó hacia el closet, los dejó en el lugar correspondiente y se devolvió en dirección a la cama.
-Mal…foy- se oyó una dificultosa pronunciación de parte de Harry que al virarse de nuevo hacía el rubio, le encontró caminando como la naturaleza le echó al mundo.
-dime Harry- respondió Draco sin inmutarse, volviendo su cuerpo en plenitud hacia la persona que le llamó
El moreno puedo ver su delicado cuerpo esculpido tal vez con las manos del mejor de los artistas, sus partes nobles hicieron que la sangre se le acumulara de golpe en sus mejillas. Se quedó estático, de piedra, al enfrentarse al bello hombre que se mostraba a plenitud sin una gota de pudor.
