Una disculpa muy grande por el retraso, estaba en escases de inspiración, aquí está el nuevo capítulo
Cap.2 Realidad y ya
Masajeó la sien derecha repetidas veces para calmar el dolor punzante que traía, la junta fue larga y aunque hubo contradicciones a cada oportunidad, él dio muestra de su voluntad de hierro y de que sus decisiones son para el bien de su gente; así que al final las cosas terminaron de manera satisfactoria. Sus deberes para el pueblo concluyeron hace una hora, esta vez debe enfocarse en sus deberes como heredero de Durin. Tomó el pergamino y lo leyó, tan pesadamente que cada hombre le resultaba más incómodo que el anterior, nombres de grandes damas enanas con tradiciones familiares de generaciones pasadas, cualidades de reina que enaltecen el linaje de Durin. Imaginó a su padre y abuelo cuando hubo que buscarles esposa y escogieron a las más extraordinarias de todas; Thrain anhela lo mismo para su hijo, lástima que el enano de cabellera negra sólo ve palabras en el pergamino.
Flash Back
-Escoge una digna sucesora de tu abuela, colma a nuestro pueblo de bendiciones con una unión grande, es lo que falta para la grandeza de nuestro reino.
Thorin tomó el pergamino y no dijo absolutamente nada, mantenía el respeto hacia su padre el cual evidentemente, estaba más esperanzado con el matrimonio que el involucrado. Éste anunció su retiro para dejarlo descansar.
-Gracias por tu obediencia, verás que el Hacedor te recompensa con tu sagrado matrimonio.
Nada salió de la boca de Thorin cerrando la puerta. Caminó hasta donde estaban Balin y sus sobrinos revisando el área de entrenamiento que los enanos estaban restaurando. Balin le sonrió desde su lugar y él apenas le correspondió; prefirió prestarle atención a los planos, sin embargo su compañero de armas se acercó y presionó su hombro.
-Hasta en esto se necesita mucho valor, tal vez más, Thrain es tan conservador de la tradición como tu abuelo y por ello no admite cambios, pero no niega la valía de nuestra amiga –Thorin callado como una piedra -, los muchachos van a poner de su parte para ayudarte, mira que es sorprendente de esos dos príncipes tan impetuosos, Dís también lo hará.
-Les agradezco, pero no tienen que hacerlo.
-Recuerda que cuentas con nosotros.
Fin del Flash Back
…
-Por supuesto que no.
-Deberías reconsiderar.
-Nada voy a reconsiderar, su tradición familiar es tan fuerte que sus integrantes rechazaron al momento la ayuda a mi pueblo, ¿Piensan que voy a recompensar su abandono con un trono? Olvídenlo, queda descartada la dama Gema.
Aún si no hubiera dicho nada, su sola mirada le dejaba claro a los demás en la mesa, Balin tachó el nombre de la dama enana en la lista y se habló de la siguiente enana. En el salón estaban el joven rey, su padre, Balin y la princesa Dis, junto a otros tres señores enanos que debían revisar la lista de las escogidas para candidata a reina de Erebor. Los tres señores enanos cercanos a Thrain y el mencionado, pensaron que la selección sería más sencilla, cuidadosa sí, pero rápida, sin embargo Thorin se tomó muy a pecho el de buscar una futura reina digna para hacerle compañía.
Ya que es parte de su deber entonces él hizo sacar su lado caprichoso, aprovechando para echar en cara la falta de ayuda que tuvo de parte de aquellas renombradas familias, donde mejor enanos de familias de menor abolengo aceptaron partir con él, en lugar de los afamados integrantes de familias "Valientes", Thrain se daba cuenta y aunque quería hacer esto sencillo, lo cierto es que hasta para él muy en el fondo le resultaba injusto recompensar a esas familias con una hija en el trono luego de su rechazo; pero persiste en cumplir la norma de su pueblo y Thorin debe tener una compañera en el trono.
-¡Tampoco ésa! –Gritó golpeando la mesa -¿Qué es esto? ¿Fue lo mejor que sacaron de las piedras? Esperaba más selectividad para mi futura esposa, ¿Quién estuvo a cargo de la búsqueda?
Dos de los señores enanos apuntaron con sus miradas al tercero de barbas cafés con leves tintes grises, éste se hacía pequeño ante la mirada demandante de su gobernante, murmuró algunas escusas para disculparse pero nada dejaba satisfecho a Thorin, la mirada castaña del enano se rondaba hacia el padre del príncipe, pero éste nada decía dejando a su hijo actuar a sus anchas. Entonces el Rey Bajo la Montaña al ver de nuevo la lista y hacer en su mente los favores "Negativos" de sus familias, más confirmaba que por detalles así no pensaba aceptar a las enanas.
Miró a los tres enanos y les dio la orden de hacer una mejor búsqueda, pues ésta dejó mucho que desear; todos ellos trataban de convencerlo para que lo pensara mejor y a respuesta fue otro grito de exigencia para hacer con mejores resultados su trabajo.
-Su majestad no hay mejores candidatas, todas ellas realzan lo que una reina de los enanos debe mostrar, sus habilidades en combate son excepcionales en todas.
-También su destreza para la fabricación de armas.
-Algunas llegan a hablar la lengua de los elfos con una perfecta fluidez, serán excelentes negociadoras ahora que Erebor restablece sus negociaciones con el reino del Bosque Negro, puede ser una maravillosa mediadora; sorprenderá hasta al mismo rey elfo.
-Al que debe de sorprender es a mí, no al rey vecino ¡¿En qué se están basando para buscarme candidatas?! –Golpeó con más fuerza la mesa que las copas tambalearon y cayeron, derramándose su contenido que logró manchar algunos papeles que pronto Balin y Dis retiraron.
Los tres enanos mostraban su preocupación y hasta temor por la actitud de Thorin, mientras que los otros tres enanos permanecían serios. Los asustados miraban al padre del príncipe pero éste nada decía y Balin parecía no dar para ayudarles con el arranque del príncipe.
-…P-pero majestad, si usted no las ha tratado no sabrá si son ellas…
-Traté a sus parientes y su actitud no me dio antojo de verlos si no es por asunto mayor, busquen mejores opciones de candidatas, seguramente podrán hacerlo, mi padre se los ha encomendado ¿No es así? –Los tres enanos asintieron débilmente, mirándole fugazmente –Entonces ahora los mando yo, busquen algo mejor que esto.
El pergamino donde estaban anotados los nombres de las selectas damas enanas, Escudo de Roble lo arrojó el fuego, quemándose al instante el papel, los tres enanos miraron casi aterrados el desdén que le daba a su trabajo y como con su intensa mirada azul, les exigía mejores resultados.
-¡¿Entendieron?! –Ahora gritó tan fuerte que su voz se escuchó como con eco en el salón.
-¡Si majestad! –Respondieron los tres enanos exhalando con lo que les quedaba de fuerza en sus pulmones, al tiempo que se levantaban de sus asientos.
Todos ellos se retiraron del salón casi corriendo, Balin se excusó para continuar con su trabajo en la biblioteca junto a Ori, dándole el espacio a la familia de Durin.
-¿Recibiré un castigo por no aceptar a las que seleccionaste?
-No.
-¿Los interceptarás para que olviden mi orden?
-No, mi padre hacía eso y yo no lo haré, pienso respetar la libertad de tu elección, pero yo quiero saber si tu escrupulosa decisión es para tener una digna reina, o sea para algún otro motivo.
-Me parece que he ganado el derecho de tu confianza ¿No, padre?, Estoy cumpliendo con mi deber pero no aceptaré a una enana cuya familia negó ayudarnos y ahora se sentirán parte de la realiza sin haber derramado una sola gota de sudor por merecerlo.
-Querido padre, Thorin está siendo cuidadoso en su elección ¿No merecemos una reina así? –Habló Dis tratando de convencer a su padre.
-Por supuesto que la merecen, hija querida, pero no quiero que tu hermano utilice esos "Escrúpulos" para impedir una boda –Miró a su hijo con suspicacia, Thorin le enfrentó la mirada.
-Confiemos en él –Otra vez tratando de interceder por su hermano, pero esas miradas que se compartían no menguaban.
La princesa en sus adentros entristeció, esto no debería ser el trato entre padre e hijo después de pasar años pensándose muertos, debería ser todo alegría y complicidad, no confrontación.
Pasaron cinco meses desde la partida de Bilba, el reino lucía mejor cada día recuperando el esplendor de antaño pero que Thorin deseaba moldear a su gusto, no al de su abuelo para no ser confundido con él, las cosas en su reinado serían diferentes tanto como pudiese, aunque en el asunto del matrimonio arreglado la tradición se respeta. En este tiempo Thorin demostraba la madera de rey, de gobernante que siempre tuvo así que el pueblo a paso seguro y firme prosperaba, su padre estaba orgulloso de él y lo único que podía hacer más grande su dicha es verlo casado y con unos hijos, después de todo los enanos al ser padre y ver a sus hijos mayores lo que anhelan como otros razas es ver a sus nietos.
Thorin obedeció a la regla y estudió a cada enana de la lista, pero ninguna le resultaba agradable, comenzando por las familias a las que gustoso mandaría decapitar por su falta de lealtad, pero además porque no ha olvidado a la señorita Bilba, queriendo tener la mente ocupada para no pensar en ella. Funcionaba algunas veces pero no como quería y peor cuando tenía momentos de calma, ella se fue porque decidió la vida que quería, él también tenía una y en ella dependía todo un pueblo, así que cumpliría con darle a Erebor una reina; pero una que mereciera.
Al caer la noche el rey de Erebor estaba recostado en su cama boca arriba, sin más que mirar el techo de cuarzo verde, fue otro día productivo de trabajo, lo único que fue difícil fue la afamada selección. Bufó sonoramente mientras su entrecejo se curvaba. Un golpe leve a su puerta y apareció Dis con una bandeja con comida para él, por tratarse de ella bajó sus defensas.
-Pensé que tendrías hambre después del día de hoy, ven, come antes de que se enfríe, esta sopa y esta carne saben deliciosos mientras humean, anda hermano.
-Sólo para no hacerte la grosería –Se levantó de la cama, sentándose en una mesa donde Dis le acomodó la comida y lo dejó comer tranquilo.
Mientras él degustaba los alimentos ella avivaba el fuego de la chimenea y acomodó algunas cosas que estaban desordenadas en la habitación, esta escena le hizo recordar a cuando vivían en las montañas azules y ella, de ser una princesa con sirvientes a su disposición, acabó encargándose de un hogar y puede decirse orgullosa que lo hizo excelente. Dejó a su hermano comer sus alimentos en paz sin mencionar nada, sólo limitándose a acomodar algunas cosas y leer uno de los libros que se hallaban en un estante cercano a un escritorio; cuando terminó llamó para que se llevaran los platos sucios, quedando solos nuevamente ella se sentó a su lado en la mesa fumando su pipa al igual que él.
Tampoco dijeron nada en ese rato, ese silencio le hizo un bien muy grande a Thorin y por ello sonrió a su hermana en complicidad, ésta tomó su mano con cariño.
-Gracias hermana, siempre supiste como ayudarme, eres igual a mi madre cuando estaba ofuscado y ella lograba tranquilizarme con cosas pequeñas.
-Tuve buena maestra, aunque creo que la superé –Río divertida por la idea, Thorin también lo hizo, su única risa en todo un día de trabajo –nuestro padre te poyaba en tus objeciones para elegir a esas damas, de mi parte sabes que las recibo con una hacha antes de dejarlas sentarse en el trono.
-Eso sería interesante de ver.
-Pero insiste en que debes elegir una esposa, yo creo en tu cuidado para escoger pero también creo que si te niegas tanto es por alguien en especial –Su hermano calló pero no bajó la mirada –, esa resistencia que pones no te ayudará, hermano.
-Le dije "Adiós" en ese momento y es todo lo que quedó, ambos tomamos una decisión y debemos seguir adelante, tal vez esos tres tontos puedan hacer una mejor selección de damas enanas, tiene que valer la pena porque es con quien pasaré el resto de mi vida.
-Lo haces sonar tan sencillo.
-Entre más sencillo sea, más sencillo será aceptarlo en la ceremonia de matrimonio, si ellos no hacen bien su trabajo te lo encargaré a ti.
Dís se sorprendió por sus palabras, pidiendo una explicación.
-Se van por los impresionantes árboles genealógicos y por el poder influenciable que tienen, a mí no me interesa, tú trataste con más damas en aquellos días en las Montañas Azules que yo, tal vez tú conozcas a alguien que esté a la talla de lo que exijo.
-Ya comprendo, y desde luego que podría hacerlo si es algo que te hará feliz.
Thorin río por lo bajo, dando una bocanada larga de su pipa.
-¿Feliz? Sólo debo cumplir con la norma, ya te lo dije, entre más sencillo sea, más sencillo será aceptarlo.
La hija de Thrain le devolvió una sonrisa tan apagada como las velas que estaban por terminarse, dejó la habitación para que él descansara lo suficiente para el arduo día de mañana, caminó por el largo pasillo alumbrado por las antorchas hasta llegar a la habitación de sus hijos que dormían despreocupadamente en sus camas. Río quedamente al ver las sabanas de Fili revueltas y las de Kili en el suelo; como buena madre acomodó las sabanas para sus hijos y acarició el cabello de cada uno. Viéndolos así se sintió más afortunada que su hermano… y eso era lamentable; pues ella se casó por amor y no por arreglo prenupcial. Recordando la cara de su padre en la boda y como aceptó animosamente a su esposo y la llegada de sus hijos fue lo más grande antes de desaparecer.
Flash Back
-Cásense y sean muy felices, que yo así también lo seré.
-Gracias padre –Sonrió Dis con unas lágrimas que no podía detener.
-Agradezco su bondad mi señor Thrain.
-Ahora todos somos familia –Sus brazos abarcaron a cada uno con una sonrisa grande.
Su hermano mayor se acercó a felicitarlos, el enano de cabellos rubios demostró ser digno de su hermana así que para él era una alegría en momentos difíciles de su vida el ver esta celebración.
-Tú también podrías celebrar como yo, no tienes que entregarte tanto al trabajo, ten espacio para conocer a otras personas.
-Jamás me llamó la atención y lo sabes, pero verte a ti feliz es suficiente para mí.
-Puedes desperdiciar una oportunidad muy grande, tú también podrías tener una familia propia, llegar a tener hijos.
-Ese favor me lo harán ustedes, soy un enano más de trabajo y política que de familia, no para andar con esas cosas románticas –Dijo lo último con un desdén… que su hermana supo que estaba jugando.
Fin del Flash Back
Pasada una semana los tres enanos habían vuelto con "Mejores" propuestas y Thorin se tomó su tiempo para seleccionar, notaba como su padre estaba muy interesado y sabía, que si por él fuera, hace meses que estaría casado por un arreglo de él, no obstante le respetó el "Elegir" esposa por su esfuerzo al recuperar el reino. Leyó cada referencia de cada una de las nuevas damas enanas, notaba que seguían siendo familias con posición acomodad pero de manera menor a las anteriores, además de que esas familias dieron asilo a los enanos de Erebor cuando llegaron a las montañas azules, eso ya contaba como un punto a favor, pues a ellos si se les debe gratitud.
-Parece que entre más se tiene, menos se da, aunque no podría quejarme pues mi abuelo fue muestra de ello.
-¿Agradan a tus exigencias? –Preguntó Thrain desde la cama donde se hallaba sentado, observando como las facciones de su hijo suavizaron con este nuevo grupo de enanas, cosa que lo tranquilizó.
-Podría decirse, cuando menos aquí no hay familias a las que quiera recibir con la espada contra su cuello –Thrain rió por el comentario -, tal vez me pueda sentir complacido por el trabajo de esos tres.
-Se sentirán menos temerosos de tu ira –Ahora fue Thorin el que rió -, siento que está más cerca el momento en que Erebor tenga una reina y una familia gobierne con justicia y dignidad.
Dejó a su padre descansar nuevamente por el medicamento dado, aunque le incomodara, la próxima vez que viese a Thranduil le tendrá que agradecer la medicina que le entregó para su padre, la de su pueblo nada le hubiera hecho de bien; cuando llegue ese momento será otro en que deberá mostrarse como un buen líder y ser capaz de darle las gracias a un rey al que no es afecto, pero con el que se está reparando la alianza.
En su estudio se pasó las horas entre los papales a revisar, leer, escribir y la lista que le entregaron, eran tareas que sabía hacer y que no le inspiraban ninguna emoción; desde joven le habían enseñado que como príncipe heredero se debía a sus deberes, el papeleo era una tarea; encontrar esposa entre las escritas en el pergamino era una tarea, todas en pos de un bien para su pueblo; quería al menos darse el lujo de escoger a alguna que valiera la pena. Aunque si no hay amor de por medio, puede escoger a la que se antoje, total, sólo es otro deber, sus antepasados lo hicieron ¿Por qué él no?, Quizás y con el tiempo lograba ganarle cariño a su esposa, así sería más agradable la procreación de los hijos, aunque con los primero será por el deber la unión matrimonial.
-Todo se resume al deber, nada más que eso.
Hizo llamar a Balin y a los tres enanos cercanos a su padre para los detalles de las damas enanas, entre más rápido sea esto, menos tedioso será.
…
-Muchas gracias por las tartalinas señora Campanilla, estoy satisfecha, perdone si le quité tiempo para sus quehaceres, me retiraré para que pueda seguir trabajando.
-No seas tonta no es ninguna molestia, incluso me gustaría invitarte a cenar, vendrán dos de mis hermanos a visitarnos, entre más seamos en la mesa más divertido será.
-No, ¿Cómo cree? Si es una reunión familiar y yo pues... –Sonriendo apenada.
-¡Tonterías! Será un placer tenerte con nosotros, dijiste que no tenías obligaciones así que no hay impedimentos para que no nos acompañes, créeme, a mi esposo y a mis hermanos les encantará que nos cuentes de tus aventuras en esas lejanas tierras.
La señora Campanilla le hablaba con mucha alegría y cariño mientras recogía los platos del té, Bilba sonrojada por el recibimiento de la señora, pero para nada incómoda, ayudaba a guardar las cosas para no verse floja pero, la dueña de la casa era más rápida en su terreno para no dejar que las visitas hicieran labores que no les corresponde.
-O a menos que de verdad prefieras momentos a solas, lo podría enteder.
-Oh no, no tengo nada en especial así que aceptaré su amable invitación, puedo ayudarle con la cena si gusta.
-¡Excelente! Sólo prepara la mesa, la cocina no es lugar para la visitas –Entró animada Campanilla mientras Bilba iba preparando la mesa como se lo pidió, acomodar la cena para cinco personas no es un reto para las hobbits –Mi esposo va estar encantado de tenerte aquí, ha escuchado un par de tus historias, le gustan mucho, aunque yo preferiría que hablaras sobre los elfos, ¿Es verdad que son tan hermosos como los describen los libros?, ¿O sólo mentiras para tapar sus defectos? –La señorita Bolsón rió.
-Tan hermosos que es un deleite para la vista.
-Esos son buenos temas para la cena.
A la hora de la cena Hamfast llegó puntal como todo buen hobbit, junto a sus cuñados Drigo y Turdo, el primero era el mayor de los hermanos Buenchico y casado por lo que pudo ver Bilba en el dedo de su mano portando anillo de bodas; el segundo era mayor a Campanilla, además soltero pues no divisó anillo de bodas en su mano. Los dos se presentaron educadamente frente a ella, aunque cabe decir que Bilba percibió que había algo más cándido en el trato de Turdo. El rato fue más que agradable, los dos hermanos mayores de Campanilla poseían el bueno humor de ella, así que las risas no pararon en todo el rato, pensándose que las palabras de antaño de su padre sobre la familia Buenchico eran ciertas, sus integrantes eran alegres, espontáneos y abiertos a los demás. Cuando contaba de sus aventuras los hermanos estaban atentos y sorprendidos, Hamfast ni se diga, les resultaba casi imposible que una Bolsón se aventurara fuera de la seguridad de la Comarca para partir con un grupo de enanos, cuando la posibilidad de volverá era escasa. Bilba se divirtió cuando contaba sobre los elfos y Campanilla ponía cara de ensoñación imaginándolos, mientras su esposo hacía pucheros de celos, los hermanos asombrados por los trolls y los gigantes de piedra que se pensaban eran puras leyendas; la cena en casa de la familia Gamyi fue de lo más agradable.
Pasando unas horas, Campanilla lavaba los platos ayudándole su esposo, haciendo doble trabajo de secar y guardar trastos junto a mantener la charla con Drigo sobre su jardín lleno de calabazas. Mientras que Bilba se había ofrecido a ayudar con el aseo, Campanilla no se lo permitió, dejándola en el cómodo sillón junto a la chimenea, acompañada de Turdo. El hobbit de cabello negro se hizo de una plática de diferentes temas que normalmente debería ser de las fiestas de té o de sus jardines en casa, él también era asiduo a leer historias de tierras lejanas y ver mapas de los mismos sitios, sumado a ello su buen humor ocasionó a Bilba reír varias veces sin poder evitarlo, el chico tenía un don para sacar una risa a quien lo acompaña.
-No sé qué piense usted pero le hice un favor a mi primo, ese atuendo hubiera sido su tumba ante la sociedad, le esperaban varios meses de burla.
-Nunca lo esperé de Dandu Buenchico, siempre bien vestido ¿Y lucir algo así? ¡Es divertido!
-Por favor no lo comente o él se desquitará conmigo, usando esa vieja pala que le heredó mi abuelo.
-Claro, pierda cuidado.
-Señorita Bilba, perdone el atrevimiento pero me gustaría invitarla mañana a un día de campo-pesca con nosotros.
-¿No era la reunión familiar de los Buenchico?
-Así es, me sentiría honrado de que nos acompañara, ¿Cierto hermanita?
-¡Claro! Anímate Bilba –Grito Campanilla desde la cocina.
Animada la hobbit Bolsón aceptó la invitación, como otras invitaciones que el joven Turdo le ofrecía. Desde la noche de la cena y el día de campo, Turdo se aventuró a hacerle pequeñas invitaciones a Bilba, que aunque algunas rechazó por tener quehaceres en la casa y porque no quería verse como una hobbit que no atiende su hogar, el chico le hacía pasar un rato de lo más entrañable, provocándole risas con una facilidad que Bilba no recordaba, a excepción de sus amigos enanos. Ella no se hacía la desentendida y percibía que aquellas invitaciones de Turdo iban con intención de pasar tiempo con ella, aunque lo hacía en compañía de un familiar, lo esencial era estar cerca de ella.
Se evidenció más cuando llegó a su casa con un ramo de rosas amarillas y dulces en una canasta para ella, los hobbits cortejan con regalos, el rubor apareció en su rostro y una tímida sonrisa; lo percibía pero no estaba del todo preparada para verlo y francamente no sabía si conceder o rechazar. Pues había un atisbo de Thorin y Turdo, tampoco era un tonto ingenuo, en el fantástico viaje pudo haber conocido a alguien, pues ella era muy bonita para que ocurriera.
Y él siendo tan sincero se lo hizo saber.
-Lo siento por el atrevimiento tan grande, pero lo prefiero a hacerme ilusiones vanas, ¿Piensas en alguien? –Bilba calló y su mirada se inclinó, ciertamente había algo… pero a la vez nada en concreto, Turdo sostuvo su mano con cariño y ella le encontró la mirada –Sabes que me gusta la verdad aunque duela, así me enseñó mi abuelo, si alguien en quien pienses entonces dime y yo me retiro.
-Quisiera decirte que sí, pero mentiría, con esa persona no ocurrió nada porque tenía un deber y su familia le anima a ello, una Bolsón no entra en esos planes -Turdo sonrió con gentileza y su mano libre le acarició la mejilla.
-Entonces que torpe fue, pero yo no lo soy, yo si soy realista.
Con esas simples palabras el interior de Bilba se agitó, ésta era su realidad mientras que la del rey enano era otra en la que no encaja, ninguno encaja en la realidad del otro.
-Gracias Turdo.
El joven Buenchico se emocionó y no perdiendo el tiempo, invitó a Bilba mañana a dar un paseo a bote por el río, ella aceptó con una sonrisa. Por último la acompañó hasta su casa porque ya comenzaba anochecer, llegaron a Bolsón Cerrado divisando que cerca de la casa había volado un cuervo muy grande, pasó sobrevolando, alejándose con cada aleteo.
-Que feo animal, no son de por aquí.
-Andará perdido –Sin darle importancia.
…
-Le agradezco por permitirme pasar un tiempo a su lado, estando usted tan lleno de ocupaciones, muchas gracias mi señor, buenas noches.
Tomó la mano de la fémina para darle un corto beso, la enana se retiró con un sonrojo que su suave barba apenas ocultaba, abandonó el comedor con una sonrisa en la cara que los hermanos de Durin observaron; no estaban contentos pero debían estar conformes, dieron media vuelta para irse a su habitación, no había ganas de hablar con su tío sobre esta dama enana. El rey se sentó de nuevo en su asiento ahora libre la mesa de platos, el sonido de la chimenea era el único mientras permanecía ahí sentado, sosteniendo su cabeza en la mano, su mirada sin lugar en especial para anclarse; entre tanto su mente cual lista, iba subrayando las cualidades de la enana con la que compartió la cena; tenía modales, sabía luchar con armas, sabía el arte de la fabricación de joyas, tiene un ligero conocimiento de la lengua elfica, pero al final de cuentas sabía de esa lengua ajena, mostraba respeto a la familia real aún a los jóvenes príncipes; todo estaba en orden.
Hizo llamar a Balin antes de que se fuese acostar, le habló que con lo tratado a la dama Glami confirmó que contaba con las cualidades necesarias, le daría la noticia a su padre. Balin asintió con un ánimo equiparable al de su rey, alrededor de ellos había el silencio, así se ha escogido a la nueva reina de Erebor. Su fiel amigo se fue y el otro también a su habitación, tomando un baño antes de meterse a la cama, pero ni aún entre las sabanas y las confortantes pieles tenía sueño, en realidad no tenía ni sueño, ni cansancio, pero tampoco emoción; era irónico el ambiente tras elegir a una dama para esposa; si llegase Thranduil quejándose del comportamiento de un enano por el paso de su reino, lo agradecería tanto, incluso podría alargar la discusión si con ello se siente con vida.
Cerró los ojos después de pensar en un "He cumplido madre, mi padre estará orgulloso".
A la mañana siguiente despertó por Dis que entró con semblante preocupado, Thorin sabiendo porque tenía esa cara permaneció sereno; esto iba a suceder en algún momento.
-Te ves tan marchito, ¿Así escogiste esposa?
-Lo dicta la ley y mi padre me enseñó a cumplirla, con suerte mis hijos podrían sacar sus ojos dorados, son hermosos, así como su cabello dorado, es más hermoso que el de Fili.
-Hermano hablas como si fuese una adquisición no tu compañera.
-Tienes razón, tal vez con el tiempo le agarre cariño, pero te aseguro que la trataré con el decoro y le daré las comodidades que mi padre y abuelo una vez proveyeron a sus esposas, hay que seguir con lo planeado –Le habló sosteniendo el rostro de su hermana con sus grandes manos, acercándole para darle un beso en la frente; luego se levantó para un baño matinal.
Dis no daba crédito a lo visto, ella no se vio así cuando escogió a su esposo Vili y mucho menos permanecía callada, cantó como tonta enamorada una semana por su compromiso; y Thorin se veía tan animado… para un sepelio. Cuando salió del baño, Dis le dejó para que se vistiese, caminando tan acongojada que dos enanas de la servidumbre habían parado para ver si estaba bien, Dis las tranquilizaba lo mejor que podía, no fue a donde sus hijos o ellos se preocuparían el doble, así que corrió a su habitación con un entripado para sacar la frustración con el hacha; su hermano no se merecía esto.
-Oh Mahal perdóname por no aceptar la ley de nuestro pueblo, pero mi hermano se ve tan muerto, no es noticia para celebrar es para llorar, mi hermano casi muere y así le pagamos… lo siento Mahal, no puedo aceptarlo.
Una lágrima de coraje resbaló por su cara y en el acto se la limpió, fue entonces que a su ventana tocó alguien, miró, ahí estaba su amigo plumífero, un cuervo negro.
-Wrun, al fin llegaste ¿Qué tienes que contarme?
El animal habló de la manera en que sólo los de la familia Durin podían entender, a cada noticia Dis se sintió más deprimida por su hermano. De pronto tocaron a la puerta, entró su padre sonriéndole a su hija menor, pero al verle la cara su sonrisa desapareció.
-¿Pasó algo malo, querida Dis? –La dama enana calló –Puedes contárselo a tu padre, sabes que no quiero más brechas entre nosotros ahora que estoy con ustedes.
Dís aún callaba, ella podría decirle todo, explotar como lo quería por amor a su hermano… pero no tiene sentido si Thorin está resignado a su destino de rey, la pelea debe ser dada por él; eso es lo triste de la realidad.
-Padre, sólo quiero apoyar a mi hermano para el bien suyo, es todo, vete Wrun –El ave se alejó con un graznido, pero no a su nido en las estancias de Dis, se marchaba otra vez hacia Bolsón Cerrado.
Continuara…
