Fairy Tail no me pertenece (sino Gajeel y Levy ya estarían juntos y no habría censura que tapase la desnudez de Gray-sama), le pertenece a Hiro Mashima.
Aquí os traigo el segundo capítulo. Lo he disfrutado mucho a la hora de escribir y puedo decir que en este capítulo sucederán hechos cruciales para el resto de la historia, así que estad atentos. ¡Espero que lo disfrutéis!
AVISOS: Muy posible lemon con contenido explícito. Es probable que desarrolle a lo largo de la historia parejas como GaLe (Gajeel y Levy), NaLu (Natsu y Levy), Gruvia (Gray y Juvia) y otras tantas.
CAPÍTULO 2: un lugar al que regresar.
El silencio inundó la sala, tal vez por varios minutos, hasta que una pregunta fue formulada por uno de los Diez Magos Santos, una mísera pregunta que cambiaría la vida de la muchacha para siempre.
– Dime, Denna, ¿quieres unirte a nuestro Gremio?
Hubo exclamaciones de sorpresa por parte de algunos. Otros sencillamente no dijeron nada. Pero Denna era la más sorprendida de entre todos los allí presentes.
La expresión de su cara denotaba que no esperaba aquella proposición por parte del mismísimo Makarov, al que respetaba al haber escuchado el cuidado y cariño que le tenía a todos y cada uno de los miembros de su gremio, como si de sus propios hijos se tratasen.
Pasaron varios minutos en los que la muchacha no supo que decir, permanecía en completo silencio. ¿Por qué le proponían aquello? A fin de cuentas acababa de abandonar un gremio oscuro del que sabía más que cualquier otro de los allí presentes.
– ¡Vamos, Denna, acepta!
La aludida miró a aquel atento público y vislumbró a Levy, fue ella quien la acababa de animar. Y tras la pequeña maga le acompañaron sonrisas y afirmaciones por parte de la mayoría de los allí presentes.
La morena esbozó una sonrisa vacilante, metió las manos en los bolsillos, cerró los ojos y se hizo de rogar.
– ¡Está bien! Pero que conste que solo me quedo por los hombretones que tenéis por aquí, no porque vuestras sonrisas y ánimos hayan conmovido mi corazón, ¿me oís?
A pesar de lo que había dicho, todos se lanzaron hacia ella, al menos una gran parte, regalándole un cariño y una calidez nuevos para ella.
Habían pasado un par de horas desde la aceptación de la chica de entrar en el Gremio. Denna se encontraba sentada en una butaca junto con Mirajane, la cual le colocó el símbolo de Fairy Tail en su hombro derecho.
La mujer que posaba para la revista Sorcere puso interés en la razón por la que prefería quedarse allí con ellos tan pronto en lugar de ir a su casa, donde descansaría más a gusto de todo lo ocurrido, a lo que ella recalcó "No existe un lugar al que pueda regresar".
Esas meras palabras se colaron en el oído de uno de los presentes en la barra, el cual, aparentemente, no prestaba atención a ellas dos. Recordó algo que no le agradaba, así que apretó su vaso con la mano hasta romperlo en varios pedazos irregulares.
– ¡Laxus! ¿Te encuentras bien? – Mirajane se puso de pie y dirigió la mirada a la recién llegada. – Voy a por el botiquín.
Denna asintió y se acercó al rubio, tomando con sumo cuidado la mano herida.
– Déjame ver – El Dragon Slayer puso resistencia y la chica clavó sus ojos azules en los verdes del hombre – No voy a hacerte daño.
Retiró con todo el cuidado que podía tener algunos cristales de aquella mano tan grande y algo áspera pero que, aseguró mentalmente, sería suave al contacto de una caricia. Pero lo que más llamó su atención era esa calidez de su mano que le resultaba vagamente familiar.
– No son cortes muy profundos… – Mirajane regresó con el botiquín, a lo que Denna agradeció con una leve inclinación de cabeza – Pero hay que desinfectarlo para prevenir males mayores.
Con un trozo de algodón con alcohol, limpió los cortes que se había producido en la mano. No iba a preguntar que había pasado para que rompiese el vaso, no era de su incumbencia. Tras atender sus heridas, rodeó su mano con un simple vendaje para que se cuidasen adecuadamente.
– Gracias… – Fue lo único que pudo decir Laxus, simplemente porque él era así.
– No es nada, es lo menos que puedo hacer, perrete. –Recogió los enseres dentro del botiquín para devolvérselo a la camarera de la taberna del gremio.
– ¿Pe…perrete? –Preguntó un incrédulo Laxus. Le habían llamado muchas cosas a lo largo de su vida, pero nunca algo así.
– Sí. Siempre tienes cara de perro rabioso a punto de morder, así que te quedas con perrete.
Antes de que el hombre pudiese protestar, el Dragon Slayer de fuego corrió hacia ellos a grito pelado.
– ¡Quiero pelear contigo! – En cuestión de segundos, Natsu ya se encontraba encima de la chica – ¡Quiero ver tu fuerza, Denna!
– ¿Quieres pelear?
La chica parpadeó varias veces y con un largo y pesado suspiro, negó con la cabeza.
– No me apetece, Natsu. En otro momento, ¿vale?
– Has dicho que te quedas aquí por los hombres, ¿no? Si peleas conmigo te consigo una foto de cada uno desnudo. De Gray no va a ser difícil.
Denna parpadeó un par de veces, de nuevo mientras que en sus labios se formaba una sonrisa de oreja a oreja.
– Trato hecho.
Los que prestaban atención a la escena exclamaron de la sorpresa, aunque la chica seguía sonriente y serena.
– Mañana en la puerta del gremio. – La contrincante femenina extendió el brazo en espera de que la estrechara, y así fue.
– ¡Juvia también peleará! – La maga de agua corrió hacia Denna y Natsu con una voz bastante orgásmica – ¡A Juvia con una de Gray-sama le vale!
– Oh, tranquila, Juvia-chan, puedo conseguirte algo aún mejor – La Dragon Slayer de hielo se puso de cuclillas en el suelo, con una palma extendida y con el puño de la otra encima – Ice Make…
Del suelo comenzó a formarse una escultura de hielo. Al principio solo eran unas piernas, pero poco a poco se fue descubriendo de qué se trataba realmente.
– ¡Ta-da! ¡Una escultura de hielo a escala real de Gray desnudo!
Juvia se desmayó casi de inmediato, con las risas del resto de fondo. Gray le reprochó que hiciese aquello y más estando él desnudo.
– Eh, Macao… – Intentó de murmurar Wakaba para que nadie más los escuchase, aunque no lo hizo muy bien, pues hasta Denna pudo escucharlo – Esa apuesta nos incluye a los dos… ¡Eso quiere decir que aún estamos de buen ver!
– ¿De verdad lo crees? –Macao parecía entusiasmado con aquella idea, aún con la furiosa mirada de Cana de fondo.
Denna miró a ambos hombres de arriba abajo y no contestó, solo miró hacia otro lado y chasqueó la lengua de forma bastante despectiva aunque cómica, consiguiendo una depresión en ambos hombres y más risas para los demás.
Cuando la noche estaba cayendo, Lucy se ofreció a dejarla pasar unos días en su casa hasta que pudiese permitirse una pensión o algo parecido, y la verdad es que Denna tampoco podía rechazar aquella oferta. Era eso o dormir en la calle.
Por eso estaba allí durmiendo en el sofá, con varias mantas encima para resguardarse de aquella fría noche.
Sudaba y jadeaba, el rostro de Denna reflejaba miedo, sin duda estaba teniendo una pesadilla, y no era nada más y nada menos que el recordatorio de su último día en HOMRA, el gremio oscuro al que pertenecía anteriormente. Aquel abuso por parte de Zarek Von, él único en él que pudo confiar en los años que estuvo allí. Un dolor punzante abarcó su pecho, pero de repente aquello desapareció, aquel mal suelo pasó a ser un sueño agradable.
Volvió a estar en aquel lago en mitad de un bosque que no conocía, acurrucada en una chaqueta, observando las cenizas de lo que la noche anterior fue una intensa hoguera. Una voz la llamaba y ella miró, pero solo vio una imagen borrosa. Un chico de cabellera rubia, corta. Su rostro estaba difuminado, pero la calidez de su voz calmó su magullado corazón.
– ¿Quieres venir conmigo?
Antes de escuchar la respuesta, se despertó casi de golpe. Tenía la mirada algo nublada y al llevarse una mano a las mejillas vio que las tenía húmedas, al igual que los ojos. Había llorado mientras dormía.
Se giró para quedarse bocarriba y fijar su vista en el techo tras secarse su pálido rostro. Posó una mano en una mitad de su cara, cerró los ojos un instante y al entreabrirlos susurró.
– ¿Por qué vienes a mi mente después de tanto tiempo…?
Y hasta aquí el segundo capítulo. Siempre agradeceré recomendaciones o críticas, sea cuales sean siempre que se hagan con respeto.
Ah, y comenta que te ha parecido, no te voy a cobrar y siempre ayuda a seguir adelante con estos proyectos.
Muy pronto tendréis el siguiente capítulo.
Bye-bye-be~.
