Violines al alba

VIOLINES AL ALBA

Capitulo II

Londres, Inglaterra.

(Un año atrás)

-¡Vamos Candy! – grite a la pequeña rubia. -¡No te puedes derrotar así como si nada!

- ¡Es que ya no puedo! – bajo su cabeza después de dejar caer el arco de su violín. -¡Soy pésima!- dijo reprimiendo un grito.

Escuchar a mi querida amiga diciendo esas palabras me estrujaba completamente. A sus dieciocho años era una de las mejores violinistas que pudiera existir. Admirada por todas las personas que nos rodeaban y con grandes oportunidades de triunfar en los mejores lugares. Pero… siempre detenida por un gran obstáculo.

Increíblemente bella y talentosa… ¿Qué podría sucederle?

Coloque mi violín dentro de su estuche y me acerque a ella. Tome el suyo, el cual tenia el nombre de su madre grabado detrás de el y lo baje al suelo.

-Escucha pequeña. –levante su rostro fijando su vista en la mía. -¡Nadie puede alcanzar esas notas tan bien como tu!

-Miranda, es que… - dudó.

-¿Por qué te agobias tanto? – tomó su violín y se levanto de la silla.

-¡Escucha!- acomodo el instrumento en su hombro y comenzó a tocar. Eran las notas mas bellas que yo hubiera escuchado, nadie las tocaba como ella. Eran perfectas aunque lo negara. Si tan solo se complaciera a ella misma, todo seria perfecto.

Cerré mis ojos para disfrutar de la pieza, pero… de nuevo se detuvo.

-¿Por qué te detienes Candy? Estaba disfrutándolo…

-Soy un asco… - lanzo su violín en el sofá.

-¡Ey! Ten cuidado, podrías quebrarlo.- la reprendí.

Candy era tan dura consigo misma cuando no le gustaba lo que había tocado, que al finalizar se menospreciaba así misma y venia arrojando todo lo había a su paso.

-Por hoy hasta aquí lo dejamos. – tome mi estuche y me dirigí a la sala, pero Candy me interrumpió.

-Miranda… - gire y la vi firmemente.

-Ya es tiempo de superarlo, Candy – odiaba recordárselo. Pero ya era hora de pararse y caminar de nuevo. – Jared pronto llegara, te veo en la noche, ¿de acuerdo?

-Si, esta bien. – contesto con su dulce voz.

-¿Sigues sin querer ir? Deberías de ir… Jared dice que te quiere presentar a alguien.

-Que amable… pero no, debo de practicar.

-De acuerdo… no interrumpo más. Adiós.

-Adiós.- No desviaba su mirada del violín, frotaba con sus suaves dedos cada cuerda. Ella amaba intensamente ese violín, delicado como una copa de cristal.

Deje detrás de mi a una Candy confundida, con el corazón aun lleno de resentimiento y dolor.

Una chica a la cual le apasiona tocar y desenfrenarse al momento de tener un violín en sus manos. Que no le importaba cuales eran los limites, ella no los tenia cuando un arco era sostenido por su mano.

Desgraciadamente, al sentirse llegar lejos años atrás, su mundo… en fracción de segundos se vino completamente abajo. Y era algo que jamás en su vida podría perdonarse.

Noches en vela pasaba por el miedo que le causaba vivir de nuevo en sus sueños la terrible muerte de sus padres.

Nunca me sorprendía levantarme primero que ella y verla con lágrimas en los ojos. Sabia, que en su interior, un asfixiante dolor se apoderaba de ella.

Cada sentimiento podía percibirlo al escucharla tocar.

Pero ya no era la misma Candy que yo conocí cuando ella era pequeña y yo trabajaba en la escuela de música.

Llena de alegría, coraje, apasionada a lo suyo, con un espíritu tan irrefrenable que yo admiraba tanto. Verla con tanto animo y fuerza me hacia seguir adelante con mi sueño de ser una gran violinista.

Pero ahora ella era tan infeliz tocando el violín que pasó aproximadamente un año para que ella pudiera tomar al menos su arco.

Candy y yo teníamos mas de tres años viviendo juntas en mi departamento, ambas éramos huérfanas, a diferencia de que Candy tenia un tío que vivía en el extranjero y se hacia cargo de ella, pero yo no… yo siempre estuve sola desde que nací.

A mis cinco años fui adoptada por una linda y sonriente señora de cabellos castaños, con una enorme y brillante sonrisa, mi vida a su lado no era nada fácil. Aunque ella era buena y bondadosa… su madre era estricta y envidiosa.

Tan pequeña y tenia que trabajar para conseguirme mi pan y leche para desayunar, mi agua y torta para comer y finalmente mi vaso de leche y mitad de pan para cenar.

La madre de esta mujer era dueña y directora de una escuela de música, actualmente muy famosa. Gracias a Esmeralda adquirí el fino gusto por la música clásica, en especial aquella proveniente del violín.

Esmeralda tomaba horas y horas por las noches para enseñarme a tocar. Fue una gran maestra para mí… pero desgraciadamente término su vida a manos de una terrible enfermedad.

Siempre le agradecería el que se haya preocupado por mi al igual que una madre hace con su hija.

No me quejaba de su madre, pues así tenia oportunidad de ver a todas las chicas practicando mientras yo limpiaba las salas de música.

Cada clase trataba de analizarla bien y después practicar por las noches, de esa manera me fui haciendo mejor cada día.

Asi fue como conocí a Candy, ella tenía diez años y yo contaba ya con quince. Ambas simpatizamos muy bien la primera vez que nos conocimos.

Ella lloraba porque extrañaba a su madre, quería irse y practicar con ella… "no en una escuela".

-No llores… las señoritas son muy amables y buenas… - le sonreí a la pequeña rubia.

-Es que yo quiero ir con mi mama…

-Si vas con tu mama no podrás aprender nuevas piezas y técnicas…

-¿Nuevas? – dijo mostrando sus enormes ojos verdes.

-Si… aprenderás infinidad de ellas… en cambio en tu casa solo unas cuantas…

-Yo quiero aprender más…

-Entonces quédate…

-Pero…

-Anda sal un rato mientras yo limpio la sala… - le ofrecí mi mano para que se pusiera de pie. Estaba sentada en el piso de madera junto a su asiento.

-¿Tu no estudias?

-Amm… ¿te digo un secreto?

-Si…

-Si estudio, pero en las noches para que nadie me escuche.

-¿Por qué? – poso sus manos graciosamente a sus costados.

-Mm… ese es un misterio… ¡pero seria genial un día tocar junto contigo el violín!

-¿En un auditorio?

-¡En uno enorme!! – comencé a reírme ante lo que decía. Era ridículo el que yo pudiera hacer eso.

-¡Eso seria sorprendente! ¿Te puedo ayudar a limpiar? –tomo de mi cubeta una esponja.

-¡Claro!

Cuando la directora se entero me dio una regañada que pensé jamás olvidar, pero ahora no me arrepiento porque gracias a ello conocí a mi mejor amiga quien me acompañaría toda la vida…

Llevaba un año saliendo con Jared, pero sus padres no sabían aun sobre lo nuestro… y era algo que a veces me robaba el sueño.

Nuestros mundos eran completamente diferentes, el rodeado de lujos y yo… una simple chica que ayudaba con la limpieza y clases en una escuela de música. Aunque se hubiera convertido en una de las más prestigiosas y llenas de talento en todo Londres… para la sociedad ser maestra… no era algo impresionante.

Por lo que mi temor era ese… el que los padres de Jared no me vieran como la "indicada" para su hijo.

Su familia tenía lazos fuertes con la nobleza, por lo que más me preocupaba de lo que pensaran de mí. Según Jared, su familia no era de aquellas… ya que su madre fue una chica sencilla, hija de un jardinero. Aun así mi miedo a no ser aceptada me embargaba completamente.

Los lujos no son lo mío, para mi la vida simple y sencilla era algo que adoraba.

Esta tarde Jared pasaría por mi… sus padres llegaban de America después de haber estado fuera por un año. Por lo que era necesario que ya los conociera si ambos queríamos avanzar en nuestra relación.

Me puse uno de mis "mejores" vestidos, la mayoría de ellos ya estaban muy viejitos, pero tenia uno hermoso que había sido regalo de Jared… y Candy me había obsequiado unos zapatos que hacían perfectamente juego con el.

Tome rápido un baño y me puse el vestido rosa, el cual acentuaba mas mi color de piel y mis ojos grisáceos. Finalmente recogí mi cabello castaño con unos cuantos pasadores, el cual era largo y lacio hasta la cintura…

Antes de irme fui a darle un vistazo a Candy a la habitación de arriba, que era donde ensayábamos. Aun seguía sentada frente a la ventana, a diferencia de que había tomado de nuevo su violín y lo tenía apoyado en su regazo.

No quise distraerla, así que mejor me fui y le deje afuera algo para merendar.

Los padres de Jared aun no llegaban a la residencia. Jared tenia veintisiete años, me llevaba por dos. Vivía en una enorme y elegante casa… o mejor dicho una mansión a las afueras de la ciudad.

Los jardines eran grandísimos y había cientos de árboles y pinos. Cada fin de semana Jared me invitaba a pasear sobre ellos a caballo.

-Miranda… - llego Jared del interior de la mansión… yo esperaba sentada en una de las bancas de piedra del jardín.

-¿Qué pasa?

-Amor… mis padres no pudieron llegar hoy… una tormenta los detuvo.

-¡Que lastima! Yo moría por conocerlos… - bromee.

-Muy chistosa… pero ya te dije que no tienes que preocuparte…

-No lo se… algo en mi interior no me asegura eso.

-Ellos te amaran al igual que yo.

-No tanto como yo te amo a ti…

-Eres maravillosa… jamás te cambiaria por que ellos lo dijeran…

-Jared… - lo mire fijamente.

-Dime. – rose mis dedos sobre esas suaves y tenues paredes que cubrían sus brillantes y expresivos ojos verdes.

-¿Sabes que te amo cierto?

-Si… lo se. – me beso.

-Si tus padres no me aceptan… yo me iré… pero siempre te amare…

-Yo me iría contigo.

-Jamás te separaría de ellos…

-Llevan un año lejos de mi… no estarías haciéndolo.

-Aunque el motivo de tus palabras sean para darme consuelo… en el fondo la preocupación de separarme de ti me esta comiendo viva.

-Yo estaré contigo el resto de mi vida.

-¿me lo prometes?

-Te lo prometo… - volvió a rozar sus labios con los míos, besándome profundamente.

-Bueno… ahora que no vendrán… me gustaría ir a ver a Candy.

-Mm… bueno no vendrán ellos… pero parte de la familia ya ha llegado.

-Creo que con ellos no será un martirio.

-Espero que no.

Jared me tomo de la mano y ambos caminamos hasta la entrada donde estaban llegando familiares de Jared. Pero al vernos se detuvo solo una mujer de vestido azul cielo.

-Hola tía Eleanor. –tomo la mano de la mujer rubia y la beso. Era alta y delgada, sumamente bella, lucia tan frágil y elegante como una bonita rosa.

-Hola querido. Tanto tiempo de no verte… - lo abrazo cariñosamente.

-Tía, no esperaba que vinieras…

-Tuve unos días libres y quise aprovechar para ver ami querido hermano…

-Cuanto lo siento, pero llegaran hasta mañana… me acaban de llamar tía.

-Bueno… no importa, al menos ya te vi a ti… mírate nomás si que has crecido, y cada vez estas mas apuesto.

-Gracias tía, tu igual… siempre eres la misma bella mujer.

-¡Que caballero! Y dime… ¿quien es esta hermosa jovencita?

-¡Oh! ¡Disculpa! Ella es Miranda… mi adorable y encantadora novia. - Mm… Jared siempre exageraba las palabras cuando me presentaba.

- Buenas tardes, madame. – Sonreí.-Un gusto conocerla.

-El placer es mío querida.

-¿Y Terry? ¿No te acompaño?- preguntó Jared girando su rostro por todas partes.

-¡Es verdad! ¡Terry! Venia en el coche de atrás de nosotros. Seguro pronto llega.

-Tengo años de no verlo.

-Muere por verte, Jared.

-Yo igual. ¿Entramos? – le ofreció amablemente su otro brazo.

-Por supuesto. – lo tomo.

-Amor… entro en unos segundos, tomare un poco de aire. –sonreí a Eleanor.

-¿Te sientes bien?

-Si si… en un par de segundos estaré de nuevo contigo.

-Esta bien.

Jared me entendía, sabia que yo no soportaba estar rodeada de toda esta gente.

Decidí dar una vuelta alrededor de los jardines… el viento era tan fresco que me relajaba. Mientras caminaba me aleje varios metros de la casa, pero ruidos en los árboles llamaron mi atención.

-Cada vez hay seres más bellos en los bosques. - ¿ya estaba en el bosque? Parpadee varias veces aterrada por esa voz varonil que provenía de lo alto.

-¿Quién anda ahí? – tome un palo del suelo.

-Suelta eso, podrías herir a alguien. – brinco un joven del árbol frente ami.

-¿Quién eres? – lo apunte con el palo.

-La pregunta es… ¿Quién eres tú y que haces por estos lugares?

-No te incumbe.

-Baja eso…-arrebato de mis manos el puntiagudo palo. – Me eres algo familiar bella dama…

-No lo creo jamás he visto a alguien así como tu…

-Talvez eres una pueblerina viendo que se encuentra para robárselo….

-¿Qué?? ¡Óyeme! Pedazo de idi…- tapo mi boca de inmediato.

-Eso no se dice frente a un caballero…

-Mm… Mm… - aun tapaba mi boca.

-¡Me voy! Llamare a los guardabosques para que estén al pendiente.

-¡Idiota! – grite al castaño que desaparecía de entre los árboles. -¡No soy una ladrona! – grite aunque ya no me había escuchado. Me sentía furiosa, ¡esta gente me caía de la patada! ¡Se creían la gran cosa por vivir con grandes riquezas! ¡Grandes casas! ¡Mejores ropas! ¡Joyas! Me solté llorando, jamás me había sentido tan ofendida.

Pero eso me pasaba por andar atravesando territorios, seguro estaba en el del vecino.

Camine de nuevo hacia la casa de Jared, me lo encontré a medio camino buscándome, ya había oscurecido y estaba preocupado por mi.

-Amor… ¿Dónde estabas?

-Jared! – corrí a abrazarlo, y me apoye sobre su pecho. - ¡Estaba perdida!

-¿Por qué lloras? – dijo angustiado.

-No es nada, ya sabes que soy una chillona. Andaba perdida y me asuste un poco, pero tu vecino me dijo por donde ir.

-¿Vecino?

-Si, un joven alto.

-Amor… nadie vive por estos rumbos… solo nosotros… hay hectáreas y hectáreas de bosque, nada de casas.

-Pues no se…

-Tranquila. – Limpió mi rostro con sus dulces manos.-Vamos están por servir la cena.

-Si…

Mi vestido se había ensuciado un poco de lodo, me dio pena pero ni modo… caminaría despacio para que no se notara.

Al entrar ya no había nadie en el vestíbulo, todos se encontraban ya acomodados y listos para comer en el gran comedor de la familia. No había tenido tiempo de conocer a todos los invitados por lo que el miedo se apodero de mí.

-Camina tu amor… arreglare mi vestido.

-Te espero…

-Bien… dame un segundo. – tome un pasador y levante un poco el vuelo del vestido que se había ensuciado, así no se vería tanto la mancha. -¡Listo!

-Nos esperan… –alargo su mano hacia mi… la tome y camine detrás de el.

-¡Listo familia! –dijo en voz alta. -¡La encontré!

Tarde segundos en levantar mi rostro… pero al hacerlo mis ojos cruzaron con los mismos color zafiro de hace minutos.

-Tu… -lo llame.

-¡Encontraste a la pueblerina, primo! – contesto este.

-¿Qué? – preguntó molesto Jared.

-Terry! – gritó la tía de Jared. –Lo siento Miranda… mi hijo es un maleducado…

-Si señora ya me di cuenta…

-¿Ella es tu adorable novia?- preguntó el arrogante castaño.

-Deja de hablar de ella en ese tono Terry… Miranda es mi novia…

-Disculpa primo, pero como viene vestida pensé que era una pueblerina que quería entrar a robarse algo…

-¿Ya habías visto a Terry, Miranda?- volteo a verme Jared sorprendido....

-Discúlpame… será mejor que me vaya… -solté la mano de Jared, sabia que no era buena idea presentarme ante una familia de clase alta y que aparentaba tener modales… no hacían mas que despreciar a la gente que no estaba a su nivel.

-Miranda…

- ¿Puedes llevarme a casa? – no podía hablar, gruesas lagrimas resbalaban sobre mi rostro.

Jared no se movió, mejor salí yo sola de la casa.

-Ya recuerdo a esa chica. –dijo Terry, mientras las demás personas miraban incrédulas.

-Fuiste muy grosero hijo.

-Madre… ella no es digna de estar en una mesa con nosotros.

-¡Terry!

Corrí todo lo que pude hasta resbalarme con una gran piedra, Jared me había seguido y ahora me ayudaba a levantarme.

-¿Estas bien?

-¡No! –grité. -¡No estoy bien! – arrojé mas lagrimas.

-Tu no eres una pueblerina cariño… tu luces hermosa en ese vestido que especialmente escogí para ti… y nadie es digno de estar sentado con la mujer mas bella y encantadora de todo el mundo…

-¡Basta Jared! ¡Jamás encajare con tu familia! ¡Jamás!- estaba furiosa, triste y dolida.

-No pretendo que lo hagas… con quien tienes que encajar es conmigo no con ellos…

-Si tu primo no me quiso menos tus padres…

-Mi primo es hijo de un duque, siempre ha estado consentido…

-Nunca me había sentido tan ofendida…

-Discúlpame, no era mi intención que pasaras este mal rato…

-No se si vuelva a tu casa…

-¿Quieres ir a casa?

-Si… Candy me necesita más que estas personas.

-Te juro que me haré cargo de mi primo…

-Que interesa… no volveré…

-Ven… te llevare a tomar algo, después vamos a casa.

Sostuve su mano y me acurruqué sobre su pecho, yo amaba tanto a Jared que mi intención era agradarle también a su familia para que el no se sintiera mal de haberme escogido… pero mis intenciones parecían que no serian aceptadas como yo esperaba.

Continuara…

Vico S-V

Bueno! Aqui esta ya el segundoo capitulo!! habia dicho que el martes pero pues si ya esta listo mejor subirlo!! vdd!! jajaja espero les gustes y gracias por sus reviews... pronto actualizzaree

ciaoooo besitooos y gracias!!!!